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Renaciendo a tu lado — capítulo 21

Hola a tod@s! Me alegro muuucho de porfin, traer este nuevo cap C:! si, lo sé, me demoré demaciado en escribir pero no saben...mil problemas.

En fin, espero que lo disfruten y comenten! me encantaría saber que piensan de la historia, si les gusta como va, si quieren que algo se desarrolle mas...¿mas Draco?¿mas Theo?, espero sus opiniones! y obvio, gracias a los que siempre dejan sus coments, la proxima vez, responderé todas sus dudas y sugerencias, al principio del cap.

Un abrazo a todos! y disfruten el cap C;

Astoria

...-°*°-...

Ron comía hasta por los codos cuando una voz conocida le hizo desviar su vista desde la comida...hasta Harry.

  • Pero miren quién llegó...- dijo socarronamente.- si está aquí el desconsiderado de Harry Potter que dejó a su MEJOR AMI...-

  • Cá...Cállate Ron.- Harry lo enfocó con dificultad articulando con dificultad esas dos palabras.- Tt..tengo que ha-ha-hablar con...tigo.-

Toda la noche Theo, Luna y Ginny habían buscado a Draco sin éxito, y ahora se habían reunido  en medio de la selva comunicándose lo que habían encontrado, mientras Ginny lloraba desconsoladamente abrazada de Luna.

  • Por...por Merlín.. Lu...Luna.- le dijo, sollozando.- Draco ...no está...las...las personas no...no desaparecen así!.- terminó, estallando en lágrimas.

Luna la acarició con tranquilidad mientras miraba a Theo preocupada. Ginny tenía razón, Draco no puede haber desaparecido de la faz de la tierra, se dijo, y una idea brillante iluminó la mente de la chica. Miró con una sonrisa al ojiazul y emocionada se dirigió a él.

-¡Theo!, ¡¿Cómo no nos dimos cuenta!?.- el chico la miró ceñuda y haciendo silencio la invitó a continuar.- ¿Quién fue el último en ver a Draco?-

Theo la miró fijamente sin entender. Se rascó la nuca ante la confusión que sentía en el momento al tener al platinado perdido y a la chica haciendo acertijos extraños.- Luna..yo…¡todos! es decir cuando estabam…-

  • ¡No Theo!- lo interrumpió la platinada.- ¡No fuimos nosotros!, ¡Sino su varita!- le esclareció señalándole la madera que el chico tenía en su bolsillo. Él miró a su novia y a la varita, intermitentemente hasta que logró sopesar sus palabras.

  • Así que entonces.- dijo en un susurro, entendiendo la respuesta a sus problemas- Es a ella a quién tenemos que preguntarle…-una sonrisa iluminó su rostro al terminar la frase y se dirigió extasiado a Luna.- ¡Luna eres un genio!

-Y entonces…- le dijo Ron, con la mirada perdida en las largas piernas de una descarada bruja que cruzó delante de él. Betty, claro que la conocía. Había estado con ella dos veces el mes pasado; como siempre la chica le había dicho que estaba enamorada y bla, bla, bla. Se demoró menos en arrancar del lugar que en sacarle las bragas.- ¿Qué es lo que tienes que decirme, Harry?-

El azabache levantó la vista, y cerró los ojos para tomar un gran sorbo de Whisky nuevamente. Dejó sonoramente el vaso en el mesón y se preparó para hablar.

  • Yo...Ron yo…yo seguí a…Ginny y Hermione- confesó. Los ojos del pelirrojo se abrieron de par en par: por fin iba a saber la ubicación de Hermione. Harry, al imaginarse la dirección de los pensamientos de chico levantó una mano en señal de freno y continuó - Pero nada…nada es lo que parece Ron…- y procedió a explicar cómo llegó a saber que la castaña no estaba con la pelirroja, y sobretodo…donde estaba su hermana.- Así que seguí el rastro…y llegué a…a una isla.- dijo, con la mirada perdida, rememorando el momento.- y lo que descubrí Ron…lo que descubrí me tiene así…- le dijo, señalándose a sí mismo. El pelirrojo que ya estaba poniéndose ansioso lo invitó a llegar al grano, pero aun así, lo que escuchó lo dejó pálido, sin creer que eso de verdad estaba pasando.- y vi…vi a Ginny…¡Besándose con Malfoy!¡CON DRACO MALFOY!- le gritó, tomando el vaso y vaciando su contenido de una vez en su garganta.- y para decir todo de una vez-continuó el azabache- Hermione anda paseando por Europa…con Snape.- El mundo se paralizó durante horas, intentado creer que lo que estaba diciendo su amigo, no era cierto, pero el ruido de un vaso romperse hizo que Ron saliera levemente de su shock y que Harry levantara la vista hacia quién había dejado caer el cristal.

  • ¿Qué crees…-preguntó, arrastrando las palabras- que estás diciendo?-

Harry intentó enfocar bien, pero solo pudo visualizar la figura de una mujer frente a él, así que solo respondió menos agrio de lo que lo habría hecho con un hombre.

  • Lo que escuchaste…chismosa.- le respondió. La mujer se le lanzó encima molesta, pero Ron fue más rápido y agarrándola de las muñecas se colocó entre ellos.

  • ¡MIENTES!- le espetó, pero Harry había sacado valor del trago y nada podía detenerlo en ese momento.

  • Que más…qué más quisiera yo estar…mintiendo.-le espetó con odio.- pero no…no es así.-

La mujer intentó librarse del agarre de Ron, pero este la encarceló mejor de lo que ella creía.

  • ¡Suéltame pobretón!- le gritó.- ¡ESO NO PUEDE SER CIERTO!, ¡DRACO SERÍA INCAPAZ DE FIJARSE EN ESA!.-

Ron la miró con furia intentando reconocer a la mujer entre la escasa luz del lugar, pero pronto su pelo corto negro y su vestimenta le hizo darse cuenta de la víbora a la que estaba tocando. La soltó con brusquedad haciéndola tambalearse en sus tacos y se limpió las manos en sus jeans. Miró a su amigo que estaba dormido en la barra y haciéndole un gesto al barman, pidió la cuenta.

  • Me importa bien poco si mientes o dices la verdad, Potter.- le dijo la mujer al ojiazul. Con un tono impregnado de veneno - no le durará mucho de todas formas.-

Ron vio a la mujer darse vuelta y avanzar rápidamente hacia la salida. Movió la cabeza intentando despabilar y se dio cuenta que la solución a todos sus problemas estaba escapándose del lugar. Esbozó una sonrisa malvada y entrecerró los ojos. Dejó más dinero del necesario sobre el mesón y colocando el brazo de su amigo sobre sus hombros, se encaminó con él a la salida.

  • Quédate aquí.- le ordenó a su amigo, apoyándolo en la muralla de la calle frente al local. Miró hacia ambos lados y se dirigió hacia el que parecía tener más callejones oscuros. Pasó frente al primero: estaba vacío. El segundo, también. Pero cuando llegó al tercero, la esperanza volvió a crecer en su interior.

  • Tu y yo tenemos que hablar.- dijo en voz alta, haciendo que la mujer se volteara rápidamente a ver quién la interrumpía.

  • No tengo nada que hablar contigo, Weasley.- le dijo, dándole la espalda.

Ron la tomó por el brazo, y la giró rápidamente.

  • Te equivocas…tú y yo podemos hacer un buen negocio.-

La chica lo miró interrogante, y levantando una ceja, le ordenó.- Habla.

Ron sonrió al ver que su plan estaba funcionando y se aclaró la garganta.- Tú quieres a Malfoy, Harry quiere a Ginny y yo quiero a Hermione de vuelta.- declaró.- todos salimos ganando si las parejitas del año se separan.-

Una sonrisa malvada se posó en la cara de la chica y rápidamente preguntó.- ¿Y cómo logramos eso?-

Ron sonrió triunfal, había ganado.- No es el momento de planearlo…solo necesito saber si aceptas el negocio que te propongo.-

Ella soltó una carcajada y su mano recorrió el pecho de Ron, hasta llegar a su cuello jugando coquetamente con el pelo encendido.- Por supuesto que acepto el trato.-

Él colocó las manos en la cintura de la chica ante tal provocación y soltando una pequeña risa finalizó.- Un placer hacer negocios contigo, Parkinson.-

Un cordel plateado lleno de brillo emergió de la varita del platinado hasta desprenderse completamente de la madera. Luna se apresuró a tomarlo entre sus manos y lo depositó con sumo cuidado en la concha que habían magnificado, haciéndola las veces de fuente improvisada. Theo, cayó agotado al piso y la platinada lo acurrucó entre sus brazos.

  • Ginny.- la llamó.- tendrás que hacerlo tú, Theo está muy agotado.-

La pelirroja asintió y respirando hondo, se acercó a la caracola y colocando sus manos en los bordes, hundió su cabeza en el agua.

El ojiazul miró nervioso la acción de la chica. Había agotado gran parte de sus fuerzas en usar esa magia tan antigua y oscura, por lo que si no daba resultado, estarían en serios problemas.

  • Tranquilo.- le dijo Luna, acariciando la mejilla del chico.- sé que funcionará.

La chica le sonrió y el sonido de Ginny sacando estruendosamente su cabeza del agua tomando una gran bocanada de aire captó toda su atención.

-¡EL RIO!- Gritó espantada.-¡Draco cayó al rio!

Estaba frustrado. Durante todos los años de mortífago había pasado por mil misiones repugnantes, había tenido que asesinar, mentir, engañar, en realidad…había tenido que hacer de todo. Y por esa misma razón, era inconcebible que en dos meses de búsqueda no hubiese podido dar con un par de mugg…con los padres de Hermione.

La miró mientras dormía en la gran cama de la habitación del hotel y no pudo evitar notar que ya no era la misma chica que compartía las tardes en la biblioteca con él. Sus mejillas habían perdido poco a poco su color rosáceo y sus ojos habían apagado la chispa de "sapiencia Griffindoriana" que tanto lo había exaltado alguna vez, pero que ahora no hacía más que fascinarle.

Miró la taza de té que tenía en el escritorio y le dio un sorbo. Deseó con todas sus fuerzas que fuese Whisky de fuego, pero rápidamente desechó la idea. Hermione no necesitaba en este momento a alguien que no estuviese con todos sus sentidos puestos…pero no podía negar que aquel líquido lo había acompañado en sus peores momentos, y realmente este dejaba chico a cualquier otro mal momento.

Se levantó, acercándose hasta la chica y apoyándose en el dosel, la miró fijamente. Una amarga sonrisa se escapó de su garganta. Era tan bella, inteligente, con proyectos, metas, un futuro…un futuro en el cual él no tenía cabida alguna. Si, ya no era un pobre diablo sin un galeón, ya que había heredado una cuantiosa fortuna…pero también había heredado años y años de mortífago, el resentimiento del mundo mágico y el título del ser más detestable del universo.

Ella no se merecía eso.

Se merecía una linda familia con una casa de campo rodeado de bellas flores, hijos y hasta un asqueroso perro peludo revoloteando como mosca por toda la casa. Pero ella sería feliz con eso y él no podía ofrecerle nada parecido. Es más, lo más probable es que ella fuese igual de infeliz que su madre con su padre.

Una puñalada invisible dio directo en su corazón y apartó sus ojos de ella. A pesar de todo, de todo lo que sabía a priori…no había podido evitar cuestionarse si ella…si ella podría fijarse en alguien como él. Había llegado más lejos de lo que él mismo se habría permitido en otras circunstancias haciéndola necesaria para poder dormir en paz, para conciliar los días, las frustraciones, las culpas…la había convertido en alguien necesario para vivir y a esta altura, estaba convencido de que ya no había vuelta atrás: se había enamorado de Hermione Granger.

El sonido de la chica moviéndose hizo volver su atención a ella, que lo miraba fijamente a los ojos. Esbozó una sonrisa y se incorporó lentamente, arrastrándose al lado donde él estaba y se sentó en la cama.

  • ¿Alguna novedad?

Aquella pregunta torturaba a Severus como mil crucios simultáneos. Daría su vida por poder decirle en ese mismo momento "Si Hermione, los he encontrado", pero lo único que tenía para decir era lo mismo que todos los días.

  • Ninguna.

Hermione llenó de amargura sus labios y se levantó con cuidado para alcanzar el vaso con agua que estaba en el escritorio. El profesor se acercó a ella, hasta colocarse a su lado y pudo ver como la misma maldita lágrima caía por la mejilla de la chica una vez más.

  • He mandado un mensaje a Malfoy esta mañana…para que me informen cómo van ellos - le comentó, intentando animarla un poco-

Ella levantó la vista, interrogante.- ¿Cómo lo has hecho?-

  • Tengo mis métodos - le respondió escueto. A pesar de todo, no quería que ella ahondara en sus conocimientos de magia oscura ni en las cosas que podía hacer con ella. Conociendo a la castaña, él sabía que siempre tendría una pregunta que lo dirigiera exactamente a los lugares que él no quería visitar de su memoria, por lo que para evitar todo eso, simplemente cortaba el asunto de raíz. Se dio media vuelta, dispuesto a caminar un poco para eliminar la creciente frustración en su interior pero una pequeña mano se colocó en su brazo, deteniéndolo.

  • No te vayas - le pidió, con la voz apenas audible - no quería incomodarte…lo siento -finalizó, con la voz quebrada. Severus se dio vuelta para ver el escenario que precisamente odiaba ver: Hermione lloraba en silencio, como siempre, pero el dolor en sus ojos era tal que los gritos eran audibles en el corazón del profesor.

  • Hermione yo no me…-

  • Te necesito Severus.- lo interrumpió, mirándolo a los ojos.- No te vayas…no me dejes sola por favor.- le pidió, lanzándose a sus brazos y hundiendo su cara en su pecho.- No lo soportaría-.

Snape tragó saliva y rodeó a la castaña firmemente con sus brazos, apoyando su mejilla en su cabeza. Deseó con todas sus fuerzas que esto no estuviese pasando. Él no era bueno para ella, no, claro que no… y lo que estaba sospechando provocó una guerra civil en su interior: Si ella estaba sintiendo levemente lo que él estaba sintiendo, debía alejarla inmediatamente de él…pero ya no sabía si tenía la fuerza suficiente para hacerlo. Apretó con fuerza a la castaña eliminando todo espacio entre ellos y sintió como las manos de ella se aferraban con fiereza a su camisa.

Aléjala, se ordenó.

Ni te atrevas, se dijo.

Quítatela ya de encima, se ordenó con más fuerza.

Abrásala, no la sueltes, bésala, se dictó decidido.

Y finalmente, la guerra se acabó y el bando más potente ganó. Se alejó levemente de la chica y sus manos se movieron desde su espalda hacia sus hombros, y tomando aire la alejó unos centímetros de sí mismo. Hermione levantó la vista y lo miró dolida.

La estaba alejando de él.

El frio le calaba los huesos tan dentro que dudaba seriamente si eso era posible. Se arrastró lo suficiente como para sacar los pies del agua, y caer agotado por el esfuerzo; Intentó hacer un catastro de los daños pero rápidamente perdió la cuenta: Su brazo derecho tenía una herida profunda, y todo su cuerpo estaba cubierto por pequeños cortes causados por las rocas. Unas manos lo voltearon y sintió como el sol cubría su pálida piel, mientras con esfuerzo intentaba abrir los ojos. La audición poco a poco volvió a ser parte de sus sentidos y con esfuerzo, vio los ojos miel de su amiga y su cabello castaño remecerlo para que despertara.

  • Her...- el sonido rastrillaba la garganta del chico, pero su instinto le decía que debía seguir intentando- Her..mio..ne- logró llamarla, pero el esfuerzo fue tal que cayó nuevamente inconsciente.

-¡Wendell! - gritó la mujer, al ver que el chico sangraba por todos lados.- ¡WENDELL VEN YA! - lo llamó histérica, colocando la cabeza de Draco en sus muslos.

  • Pero Mónica qué pa...- preguntó, callándose al ver la imagen.- ¡Oh por Dios! - gritó, acercándose hacia su mujer.

  • Hay que llevarlo a la cabaña.- le dijo la castaña.- allá hay vendajes, y mantas... este chico está helado - le dijo preocupada, mientras que su marida asintió, tomando el brazos al platinado y marchando rápidamente hacia el lugar.

Cuando Draco despertó, sintió esa conocida sensación de que le doliera hasta el pelo. Se miró los brazos llenos de vendajes y alcanzó a divisar su pecho cubierto de uno bien grande.

Sí que había estado cerca de matarlo esta vez…Espera, se dijo.

Esto no era una tortura.

Abrió los ojos y se dio cuenta que no sabía dónde diablos estaba, pero al intentar incorporarse una voz lo reprendió suavemente, empujándolo suavemente a la cama.

  • Quédate tranquilo… Necesitas descansar.-

Los ojos mercurios se encontraron con los castaños, Y Draco se quedó de una pieza.

Era igual a…No, no podía ser. Parpadeó un par de veces más y aclarándose la garganta se animó a preguntar- ¿pue…puedo saber su…nombre?- inquirió. No podía ser posible. Si era cierto, bendeciría haberse caído de un precipicio y casi muerto.

  • Mónica, - le respondió con una sonrisa.- Mónica Wilkins.

Draco abrió los ojos a más no poder y se incorporó en un dos por tres de la cama.

  • ¡No te levantes!, ¡Te dije que te quedar…-

  • ¡Mónica!- gritó Draco.- ¡Mónica Wilkins!-

  • ¿Está todo bien Mónica…?- el hombre entró lentamente en la habitación al escuchar los gritos del joven, colocándose al lado de su esposa. Draco dirigió sus ojos de la mujer, a su esposo y de vuelta a la mujer.

No podía creerlo.

  • ¡¿Wendell Wilkins?!- preguntó el platinado completamente fuera de sí. Él lo miró ceñudo y le interrogó, -¿Cómo sabes mi n…?

  • ¡NO PUEDO CREERLO!           .- Gritó, con una gran carcajada de felicidad, saltando por la habitación y finalmente corriendo al lado de ambos, mirándolos de cerca para asegurarse de que eran verdaderos y no una alucinación.

Mónica se acercó disimuladamente a su marido y le susurró.- Este chico se golpeó fuertemente la cabeza…-

  • Estás segura…?-

  • ¡POR MERLÍN!, ¡No puedo creerlo!- Draco reía de felicidad, pero la mujer avanzó hacia él y lo agarró fuertemente por los hombros.- Escúchame… tuviste un fuerte golpe en la cabeza…debes descansar, estas…

-¿descansar?, ¡NO!, ¡Debo avisarle a Theo de que los encontré, y ¡OH, POR SALAZAR!, ¡HERMIONE DEBE SABER QUE LOS ENCONTRAMOS!        

  • ¿Hermione?- inquirió la mujer.- me llamaste así cuando te encontramos en el rio, ¿Es tu novia?...si quieres te puedo prestar mi telef…

  • ¿¡Hermione!?- los miró incrédulo.- ¡HERMIONE ES SU HIJA!- les gritó. Se llevó las manos a donde debería estar su varita pero no estaba. Miró a la pareja que parecía estar viendo un show de terror, y les preguntó.- ¿Dónde está mi varita?

Ambos se miraron y luego miraron al chico.- ¿Tu…varita?- preguntó el hombre

  • Si, mi varita. Tengo que avisarles a mis amigos para que vengan y podamos llevarlos con Hermione…-

La mujer lo miró, preocupada y con cautela, se acercó hacia él. -Mira…escúchame- le pidió- te has golpeado fuertemente la cabeza…es necesario que descanses y luego, estarás mejor… ¿Vale?-

Draco los miró sin poder creer que ellos lo creyeran loco.- ¡Pero que están hablando!- les preguntó.- ¡pásenme mi varita y todo esto se solucionará inmediatamente!-

  • Tienes una fuerte contusión en la cabeza…- comenzó la mujer…

  • y una carie.- apuntó su marido.

Draco lo miró con el cejo fruncido.

  • ¿una qué?-

  • Una carie, en la pieza...-

  • Wendell.- lo reprimió su mujer.- Debes descansar, te golpeaste la cabeza y seguro tienes un TEC, o algo así y todas las rasmilladuras y cortes y…-

  • Una carie.- Agregó su marido, señalando la mandíbula del chico.

  • Gracias, Wendell.- la mujer lo miró molesta al ver que su marido no estaba colaborando mucho que digamos y volvió su atención al chico.

  • Lo importante es que debes descansar…- le dijo, guiándolo hasta la cama.- Pronto te cambiaré los vendajes y te haré curaciones…-

  • Y te examinaré esa carie de la piez…-

  • ¡WENDELL!- le dijo su mujer, ya molesta.

Draco aprovechó para salir corriendo hasta lograr abandonar la cabaña y llegar a la terraza. Se escuchaba el ruido del rio cerca de donde se encontraban y tras analizarlo, no tenía otra opción: su varita perdida, no andaba con el escudo y estaba demasiado débil para intenta hacer magia negra. Tomó aire a mar no poder y se dispuso a gritar a todo pulmón.

  • ¡THEEEEO!-

  • No entiendo que est…-

  • Silencio.- le ordenó, mirándola fijamente a los ojos. Movió sus manos desde los hombros, pasando delicadamente sus dedos por el terso cuello de la chica hasta detenerse en sus mejillas, secando con sus pulgares los restos de las lágrimas que habían caído.- He intentado luchar con todas mis fuerzas en contra de esto…he intentado ver que es lo mejor para ti, alejarte de mí y darte la posibilidad de tener lo que tú realmente te mereces…pero ya no puedo seguir controlándolo.- le confesó, frente a los ojos castaños que brillaban de emoción al no creer lo que estaba sucediendo.- No es necesario que me pidas que no te deje sola…porque ya no soy capaz, ni quiero hacerlo.

Hermione soltó una lágrima que se dirigió directo hacia la gran sonrisa que la chica estaba esbozando en ese momento. Una risita se escapó de su boca al no poder contener la felicidad que había dentro de ella y aferrándose con más fuerza a su camisa, se acercó lentamente hacia él mientras Severus enredaba sus dedos en los bucles castaños con una mano y con la otra tomaba a la castaña por la cintura, hasta que finalmente sintió el aliento de la chica en su cara. La respiración de Hermione se hizo irregular y Snape pegó más a la castaña hacia sí para sentirla completamente. Un centímetro separaban sus labios cuando su cuerpo comenzó a arder, su pecho, su cabeza, su cara, sus brazos…su brazo…su brazo izquierdo ardía… su brazo izquierdo se encendía en un fuego que hizo al profesor separarse de la chica y subirse rápidamente la manga de su camisa.

Hermione lo miró sin entender, hasta que vio al profesor mirarse la marca tenebrosa.- ¿Qué…qué pasa Severus?- preguntó asustada.

El profesor tomó su varita y el fuego comenzó a incendiar la punta de esta. Corrió hasta el escritorio y tomó un pergamino, colocando la punta de la varita sobre él y de inmediato, las llamas comenzaron a escribir sobre el papel.

Hermione se había quedado en medio de la habitación mirando fijamente al profesor. Tenía pánico de pensar que Voldemort lo estuviese llamando. No, no podía ser… él estaba muerto y…no, simplemente no podía ser. Pero la duda creció al ver al profesor voltearse rápidamente, mirándola con una expresión de asombro, sorpresa y…pero no pudo seguir averiguando. En un segundo Severus recorrió la distancia que los separaba y tomándola en sus brazos, la miró con una sonrisa sincera en su rostro.

  • Hermione… hay novedades.