Renaciendo a tu lado — capítulo 20
Hola a tod@s!
Aquí viene un nuevo cap C; las cosas ya comienzan a ponerse malvadas y empieza a formarse el gran enredo jijiji.
Gracias a YazminAche por tus comentarios, siempre es un agrado y un aliento leerlos C; Saludos a todos y como siempre, gracias por pasar.
Astoria
...-°-...
Toc toc toc.
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Adelante.- respondió mecánicamente el azabache, levantando su vista hacia su asistente.- ¿Ya te vas Henry?.- le preguntó, intentando ser cordial con él, pero no estaba de ánimos para nada.
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Si Harry, pero venía a dejarte esto.- le dijo, extendiéndole una cajita negra en forma de baúl.- Aquí está lo que me pediste.-
Él la recibió y la abrió, observando el fino pañuelo morado dentro de esta. Iba a tomarlo pero Henry lo interrumpió.- ¡No!, si lo tomas, te vas a trasladar ahora.- Harry lo miró ceñudo y el se dispuso a explicarle.- Esto funciona así Harry: está hecho solo para ti, nadie más lo puede usar...pero como es especial, no requiere de una hora en específico, sino que cuando tú lo toques, te trasladarás.-le explicó.- una vez que llegues, y lo sueltes, te quedarás allí hasta que lo toques nuevamente.- Harry asintió entendiendo lo que le explicaba su asistente y le agradeció por el favor que le había hecho, y con tanta rapidez. Henry se marchó y el azabache se preparó para confirmar con sus propios ojos lo que aquel papel rezaba. Colocó el papel sobre su escritorio y una vez confirmado que llevaba su varita y la capa de invisibilidad, tomó la tela entre sus manos y sintió como era tironeado fuera de su escritorio.
-Harry Potter.- Ron entró lanzando su chaqueta en el sillón del despacho.- ¿Acaso olvidaste que hoy es....- pero se calló al ver que la habitación estaba completamente vacía. Soltó un bufido hastiado ya que llegarían más tarde de lo que esperaba a la cena y se acomodó tranquilamente en el sillón. Total, Harry no se demoraría en llegar.
Miró a su alrededor, y solo vió plantas, plantas y más plantas. El pañuelo todavía seguía en sus manos y pensó echarlo a su bolsillo, pero recapacitó al pensar que quizás lo podría tocar por accidente y su plan fallaría rotundamente. Lo colocó con cuidado sobre la ramita de un arbusto y siguiendo el sonido del mar, se aventuró a salir de la selva. Media hora después de caminar con la varita en ristre y dejando marcas en los árboles para identificar el camino de regreso, escuchó unas risas y avanzando cuidadosamente se acercó hacia la playa. Un grito ahogado salió de su garganta cuando vio de quién se trataba: Nott, el mortífago seguidor de Snape abrazaba a...¿¡Luna!?, si, era Luna... su largo cabello platinado era inconfundible; pero la visión de quién estaba al lado de ellos lo dejó paralizado: Ginny, Ginny Weasley, su Ginny tenía su cabeza apoyada en el hombro de... -Malfoy.- no pudo evitar susurrar con rabia mientras apretaba su varita con furia. ¿¡DRACO MALFOY!?, pensó...no, esto no podía ser cierto, tenían que estar bajo maldición, claro está. Avanzó escondiéndose entre los arbustos intentando escuchar la conversación que estaban llevando, pero solo podía ver cómo todos se reían viviendo su cuento de hadas feliz.
-No...esto no puede ser posible.-
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¡Ja ja ja! ¡Y entonces Snape le preguntó: ¿Estás seguro de que quieres probar suerte Malfoy...?- dijo, imitando el lúgubre tono de voz del profesor.- Porque no estamos buscando precisamente un hurón platinado.- terminó, estallando en risas junto al resto.
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Y bueno.- continuó Draco, un poco picado por ser el centro de las risas.- así...llegamos a tener un gatito en el trío.- Theo lo miró y entornó los ojos, escondiendo su cara en el cuello de Luna. Los cuatro disfrutaban de su última noche en Aruba, para viajar a San Andrés y seguir con la búsqueda. Durante la tarde, Ginny había ido con Luna a dar un paseo, en donde le contó que por fin... Draco y ella, estaban juntos. Obviamente la reacción de la platinada fue la misma que la de la negra pantera que miraba a Draco correr de felicidad por la casa no creyendo lo que estaba pasando: abrazaron con fuerza (en el caso de Theo, se lanzó con fuerza) a sus amigos y la felicidad no paró de sentirse en todo el dia. Ahora, disfrutaban del reflejo de la luna en el mar junto a una pequeña fogata mientras contaban sus aventuras como, el recién bautizado por Ginny, "Trio oscuro".
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El gato quiere una madeja.- Theo le dijo a Draco mirándolo fijamente a los ojos. El chico, que tenía su brazo sobre los hombros de Ginny la apretó más contra sí y le ofreció una sonrisa, dirigiendo sus ojos mercurio al chico.- ¿Y de qué color quieres la madeja Theo?.-
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Verde.- le respondió
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Verde pasto, verde agua, verde palmera...-
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Verde arbusto.-
Ginny los miró extrañada...¿Qué diablos estaban hablando?. Iba a dirigir sus ojos a Luna, pero Draco la interrumpió.
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Ginny.- le llamó, captando su atención con una sonrisa seductora en su rostro- necesito que sigas mis instrucciones sin preguntar.- se acercó más a ella y atacó su cuello con su lengua viperina mientras se acomodaba quedando de espaldas al mar. Colocó sus manos en la cintura de la pelirroja y de un solo impulso, la levantó para dejarla a horcajadas sobre él.- coloca tus manos en mis brazos.- le ordenó, mientras le besaba el cuello.- ahora, sube hasta mis hombros y baja por mi espalda.- la chica obedeció gustosa, ya que los besos de Malfoy le estaban trastornando un poco los sentidos, olvidando por qué estaba haciendo esto.- saca mi varita del bolsillo trasero, escondela con tu antebrazo y colócala entre nosotros.- Ginny devolvió el camino recorrido y con un movimiento sutil, al llegar a sus pectorales, dejó la varita entre sus vientres. El chico la tomó y en un movimiento rápido pero con cuidado, la tendió sobre la arena bajo él.
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Que te quede claro.- le dijo, al oído.- utilizaré tu gran habilidad para seguir instrucciones en un futuro cercano.- Ginny sintió como sus mejillas se fundían con su cabello mientras Draco bajaba por su cuello, pecho, cintura...
-¡Expulso!.- un rayo azul voló sobre Ginny y el fuerte sonido de un gran bulto golpeando una palmera se escuchó en el lugar. Theo identificó a la palmera en movimiento y se dispuso a la carrera.
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Espérame aquí.- le ordenó a luna y tras dos zancadas, se convirtió en la enorme pantera, adentrándose en la selva.
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¿Qué está pas...- Iba a preguntar Ginny, pero Draco la detuvo.- Silencio, No se muevan de aquí.- les ordenó y salió corriendo tras el chico.
Harry corría lo más rápido que sus pies se lo permitían hasta el traslador. Unas lágrimas amenazaban con paralizarle el corazón a medida que recordaba la imagen que acababa de presenciar... Ginny estaba con Draco...había perdido para siempre a la chica y no con cualquier hombre, no... sino que con nada más ni nada menos que Draco Malfoy. Escuchó el sonido de las hojas y ramas quebrarse detrás de él y pensó, como era lógico, que lo estaban siguiendo. Sacó de su bolsillo la capa del tamaño de una servilleta y con un hechizo la volvió a su tamaño normal, cubriéndose rápidamente con ella y escondiéndose detrás de un gran arbusto. Una pantera pasó corriendo a dos metros de él y se detuvo, para mirar a todos lados, pero siguió su camino nuevamente. Harry vió una de las señales que había dejado para no perderse y comenzó a recorrer el camino de vuelta sigilosamente entre la densa vegetación.
Draco corría apretando fuertemente su varita adentrándose en la selva, agudizando cada vez más su oído, pero el ruido de un río a su derecha no le permitía escuchar mejor. Decidió avanzar más rápido pero a pesar de sus años de entrenamiento como Mortífago no lograba divisar ninguna sombra o intruso. "Quizás era un animal".- pensó pero tras unos pasos, un fuerte himplido los sacó de sus cavilaciones y empezó nuevamente la fuerte carrera, pero de repente...
- ¡Mierda!.- gritó cuando las rocas bajo el rodaron y lo hicieron perder el equilibrio. La varita, que antes estaba en alto, había volado un par de metros más allá y Draco había caído por una quebrada, hasta que logró afirmarse de una roca. El ruido del agua golpear fuertemente las murallas que la contenían le dió a Draco una idea de donde estaba. Intentó escalar para recuperar su varita, pero un corte en el brazo derecho le impedía el movimiento. En este momento, solo quedaba una opción.
Harry vio el pañuelo colgado tal y donde lo había dejado, y se sacó la capa para poder respirar más relajado. avanzó dos pasos pero un rugido a sus espaldas lo dejó congelado: la pantera negra que lo seguía estaba detrás de él a un par de metros, pero ni siquiera quiso voltearse a confirmarlo.
- ¡THEO!.- se escuchó el grito a lo lejos, y no lo dudó ni un segundo: avanzó los dos pasos que lo separaban del pañuelo y lo agarró firmemente en sus manos, sintiendo el mareo característico del proceso..
Theo cayó de golpe en el piso, con sus garras listas para atrapar al espía, pero por la distracción del llamado había girado un segundo su cabeza y se escapó. Soltó un rugido esperando la respuesta de su amigo, pero no obtuvo ninguna. Se transformó a su forma humana y avanzó unos pasos.
. ¡DRACO!.- gritó a todo pulmón, pero solo el sonido de algunas aves espantadas volar le respondió. -¡DRACO!.- gritó nuevamente, pero nada. Una cara de preocupación se instauró en su cara y comenzó a correr velozmente en dirección del llamado que había escuchado hace unos momentos.
Esperó durante unos segundos la respuesta de Theo, pero no llegó. Decidió que lo mejor era intentar salir por las suyas; así que se balanceó para tomar impulso hasta que alcanzó una piedra con su mano izquierda. Se apoyó en ella para escalar, pero la piedra cedió y se quedó con ella en la mano, colgando solamente de su brazo derecho. Una gota de sangre proveniente de la herida en este cayó en su cara, y no soportando mas, cayó al vacío.
Theo escuchó el sonido del río y tomó precaución de sus pasos. Sigilosamente se movió entre los arbustos y palmeras hasta que algo en el piso llamó su atención.
- Oh no...- dijo, al reconocer la varita que tenía entre sus manos.- ¡DRACO!.-gritó.-¡DRACO!.- pero no obtuvo respuesta. Corrió rápidamente buscandolo por todos lados, pero nada. Se metió la varita en el bolsillo y transformándose en pantera nuevamente se dirigió a toda velocidad hacia la playa.
Las chicas debían saber.
Harry se apareció en su oficina, perdiendo el equilibrio y siendo recibido por el piso. El estruendo despertó a Ron que dormía plácidamente en el sillón, pasando desapercibido para el auror.
- Harry.- lo llamó Ron.- pero..¿Qué te pasó?... ¿De donde vienes así de sucio?.-
el ojiazul miró a su amigo sorprendido, y luego su ropa: sus zapatos estaban llenos de barro y toda su ropa tenía tierra por todas partes; pero eso no fue lo que más lo incomodó. Ahora, en este preciso instante, no tenía ganas de ver a su amigo, ni a nadie. No quería asumir ni decir en voz alta lo que había visto recién. No, no podía... Ginny y Luna, estaban con dos mortífagos..no solo de presencia... si no, en plan amoroso. Había perdido a Ginny para siempre y asumirlo, le dolía en el alma. Y lo peor, es que de una u otra forma, esto tenía que ver con el pelirrojo frente a él.
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Quiero que salgas de mi oficina ahora Ron Weasley.- le espetó mirándolo a los ojos con furia. Ron se descolocó y se levantó para avanzar hacia su amigo, que seguía en el piso.
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Harry pero..¿Qué te pasa?.- le preguntó.- Te recuerdo, que hoy es la cena de Elite del ministerio, van a estar los mej...-
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¡BASTA!.- le gritó el azabache, levantándose completamente envenenado.-¡NO QUIERO SABER MAS DE TUS FIESTAS NI DE TUS BORRACHERAS!,¡LÁRGATE DE MI DESPACHO AHORA!.- Le ordenó, intimidando a Ron.
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Esta bien.- le dijo, con las manos en alto.- Pero después no digas que no te vine a buscar.- tomó su abrigo y caminó hacia la puerta. -No se que diablos te pasó en donde sea que estabas.- colocó su mano en el pomo de la puerta, abriendola de golpe.- pero no es culpa mía.- y se fué con un portazo.
Harry tomó su tintero y lo lanzó con fuerza donde recién estaba parado su pelirrojo amigo.
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Claro que no es culpa tuya.- dijo en voz baja.- es culpa mia por seguir tus estupideces.- Avanzó hacia la pequeña mesita donde reposaban dos vasos, y una elegante botella de cristal que contenía Whisky de fuego. Se sirvió un vaso lleno y se sentó en su silla, mirando hacia la ventana. El brillo de una solitaria lágrima se extinguió en el vaso que el chico atacó con un gran sorbo.
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Te perdi para siempre Ginny.- le dijo a la Luna.- para siempre.
Frio. El agua se colaba entre sus dedos, sus piernas, su cabello y su boca. Intentó desesperadamente salir por aire, pero lo único que lograba era perder más aún el sentido de la superficie, y el fondo del río que lo arrastraba con inclemencia hacia la muerte. Las filosas piedras le hacían cortes en todo su cuerpo, mientras sin descanso intentaba hacer algo: nadar, aletear, flotar, lo que fuese. Logró sacar su cabeza y afirmarse de un tronco que se había lanzado como salvavidas hacia él. Tosió el agua que había tragado en el entretanto, y levantó la cabeza para intentar formular un plan. La luna le daba la luz suficiente como para ver la velocidad con la que se movía el agua y que no parecía tener un tope cercano. Nada ganaba con luchar en contra de la corriente, así que se aferró con todas sus fuerzas al tronco y se dispuso a esperar, ¿Esperar qué?, pues claro, que en algún momento el caudal se calmara, y llegará a una fuente, una laguna o lo que fuese... y pronto sus sospechas tomaron asidero, cuando el agua por fin, disminuyó su velocidad. "muy bien, Malfoy", pensó, cuando dejó de sentir los fuertes tirones desde todas partes sobre su cuerpo, pero pronto su cara cambió abruptamente desde la felicidad, hacia el más profundo espanto.
- Oh no..Oh no ¡Mierda!.- gritó, cuando vio que se dirigía directamente hacia una catarata. Volteó el tronco en el que estaba e intentó escapar hacia la orilla, pero era imposible, ya estaba a dos metros de la caída. "Este es el fin".- pensó y sintió como su cuerpo era empujado a lo que parecía un precipicio sin fin. El fuerte golpe lo aturdió por completo y lo último que percibió fue como el agua lo arrastraba a su merced, guiandolo a lo que se había escapado durante todos los años de mortífago: la muerte.