Renaciendo a tu lado — capítulo 26
..-° La Tormenta°-..
- Harry, en serio, quiero arreglar las cosas…¿y qué mejor que una comida en la casa de los weasley para eso?.-
El ojiazul lo miró serio. A veces pensaba que Ron era uno de esos amigos que si no fueran amigos desde la infancia, hoy en dia nunca lo querría cerca. Ya no pensaba que había arruinado su vida con sus fiestas y su irresponsabilidad, porque en realidad, nunca hubiese conocido a Daphne si no hubiese metido la pata hasta el fondo. Además, tampoco podía desliga su propia responsabilidad del asunto; pero ahora que lo miraba a los ojos se preguntaba si existía aún algún gusto en común con el. Recordó al Ron que compartía la habitación con él en Hogwarts y suspiró.
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Bueno.- dijo, pero inmediatamente levantó las manos deteniendo el entusiasmo de Ron y lo miró con cara de pocos amigos.- Pero no quiero ni una botella de alcohol en la comida, y te aviso inmediatamente que iré el tiempo estrictamente necesario, tengo cosas que hacer.- agregó esto último pensando en la receta que diariamente cocinaba junto a Daphne y en la cena que compartían. Una sonrisa se coló a los labios del joven que Ron no pasó desapercibida.
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Bueno, claramente no estoy invitado a ese panorama pero por lo menos la cena será tal cual lo pediste.- se levantó, y avanzó hacia la salida del despacho despidiéndose con la mano, y ya casi en la salida añadió.- ....y mejor.
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Hermione, no pasará nada...es solo una comida.-
Hermione la miró con gesto suplicante. - Ginny...sabes que la idea era desaparecer un rato-
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Hasta que pasara todo esto y conquistaras el corazón más inconquistable del reino mágico...cosa que ya hiciste.- añadió con una sonrisa pícara que hizo reír a su amiga.
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Tienes razón…-
-
Además… mi madre quiere verte. Se entusiasmó bastante cuando Ron le comentó que quería hacer una cena para reunirnos a todos, como en los viejos tiempos.-
-
¿Y a ese que le habrá dado?- inquirió la castaña.-¿ se acabaron las buenas fiestas en el mundo mágico?.
Ginny soltó un bufido.- Ni que lo digas, aunque en realidad, estas últimas semanas se fue de vacaciones no se donde, recién se apareció ayer.- Agregó Un pensamiento abordó su mente y se dirigió ansiosa a la castaña. -Además, acuérdate que he ido mil veces a tu departamento muggle y mi mama quiere saber cómo nos fue en nuestras vacaciones en Venecia.-
Hermione la miró de reojo y sonrió. Ginny había inventado mil excusas ridículas para salir con Draco y no ser descubierta por tu madre.
- Creo que mejor, me empiezas a decir a donde fuimos y qué hicimos, para que la señora Weasley no nos pille con mentira verdad-
Ginny le dio un abrazo y juntó mejilla con mejilla.
- Herms, gracias!.. no te vas a arrepentir.
Draco se removió en el asiento y soltó un sonoro bostezo. Apoyó su cara en sus manos y cerró los ojos lentamente, pero…
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¡Auch!.- soltó al sentir el dolor de un golpe en la nuca.
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Pon atención.- Severus lo reprendió mientras avanzaba por la habitación, escuchando al contador de fondo explicar a Draco las inversiones Malfoy, los impuestos, entre otras cosas tan aburridas para Severus como ellas solas.
Narcisa entró en la habitación y se dirigió directamente hacia el profesor.
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¿Como va todo Severus?.-
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Terrible como solo él lo sabe hacer.-
Narcisa soltó una risita y lo miró de soslayo. - Que verguenza Severus...tantos años siendo su profesor y solo le enseñaste a ser un negado con los papeles.-
Severus ni se inmutó. Draco había aprendido las malas mañas muy lejos de su aula, pero no iba a mencionar eso.
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¿Puedo saber que te trae por aquí?
-
Quiero saber si Hermione y Ginny vendrán a cenar hoy con nosotros.
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No, tienen una cena de la más alta...calidad, que han preferido sobre la tuya Cissy.-
Narcissa se tomó del brazo de Severus y le susurró cómplice.
- Pues muy bien… así podré gozar exclusivamente de las miradas de el mejor pocionista de todos los tiempos, y del mejor inversionista de la historia.
Severus esbozó una sonrisa de medio lado.
Ojalá Narcisa tuviese una larga vida para disfrutarla.
Hermione se apareció junto a Ginny a unos 20 metros de la madriguera. Una sensación de bienestar la recorrió al observar aquel lugar que la había acogido año a año como si fuese una más de la familia.
Avanzaron hasta la puerta y entró tímidamente como si fuese la primera vez que ingresaba al hogar Weasley. Molly se asomó por instinto al sentir que su puerta se habría y se encontró de frente con Hermione.
Ambas se abrazaron y saludaron como si no hubiese pasado un día desde que la chica había salido de Hogwarts, como si eso fuese ayer. La matriarca estaba muy contenta de finalmente, volver a reunirlos a todos en la mesa… pero eso, también era sorpresa para algunos.
Harry se levantó del sillón al ver entrar a su amiga junto a Ginny e inmediatamente sintió los nervios recorrerle las venas. No es que actualmente sintiera algo del tipo romántico por Ginny...si no que la vergüenza acumulada en esos días de perdición todavía lo atormentaban en momentos como ese.
Hermione se soltó del abrazo de Molly y el rabillo del ojo identificó al ojiazul. Se sorprendió un segundo, pero inmediatamente esbozó una sonrisa y corrió a saludar al azabache.
- ¡Harry!- saludó mientras se lanzaba él en un fuerte abrazo- ¡Te he extrañado demasiado!...¿Cómo has estado?-
Harry le devolvió la sonrisa. - Bien Herms, está todo bien.. ¿y tu? ¿Cómo has estado?-
-
Bien, bien…- Hermione soltó mientras buscaba con la mirada a su amiga, que se había quedado en la entrada de la sala, apenas mirando.- he viajado mucho últimamente.-
-
Lo sé.- Harry soltó más rápido de lo que él hubiese querido. El recuerdo de aquel día en que había decidido espiar a sus amigas había vuelto a él dejándole un sabor amargo en la boca. Había pensado muchas noches en lo sucedido, y de todo solo había sacado una sola cosa negativa que cuando llegara el momento, necesitaba aclarar...y es que Hermione se había traído un romance oculto quizás por cuánto tiempo con Snape, sin contarle nada ni confiar en él. Decidió dejar ese tema para después y enfocó a Ginny, que seguía inmóvil en la entrada.
-
Hola Harry.-
-
Hola Ginny, ¿Como estas?- trató de esbozar una sonrisa casual para alejar los malos ánimos entre ellos. Al juicio del ojiazul, lo que había entre ellos hoy en día no era más que una amistad y no había nada malo en conservarla.
Ginny percibió la tranquilidad del ojiazul y sonrió. Al final, no había razón para incomodarse.
Siguieron conversando y comentando algunos asuntos del ministerio, de la nueva vida de Harry y del supuesto viaje que sus amigas habían hecho por Europa. Harry encontraba algo de ridículo en la situación, y es que era evidente que habían planeado muy bien el parlamento, detalles incluidos, seguramente para que Molly no se enterara de la verdadera compañía de su hija. Decidió que la mejor forma de volver a retomar esa confianza especial entre ellos era confesarles que él sabía la verdad, pero que no diría ni una palabra al respecto.
Si, era un buen plan y lo pondría en marcha ya.
- Herms, Ginny.- dijo, mirándolas a cada una a los ojos mientras decía sus nombres- hay algo que debo contarles, pero quiero que sepan que de mí no saldrá ni una palabra al respecto… no es necesario que sigan contando sus aventuras puesto que.-
Pero no pudo continuar. La entrada intempestiva de Severus Snape y Draco Malfoy por la puerta los dejaron congelados a los tres.
- Así te quería ver resbalosa.- Draco escupió con todo el veneno que fue capaz y mirando con un odio profundo a Ginny continuó. - A la primera oportunidad que tuviste encontraste la forma de venir a verte con este… ¿seguramente a revolcarte con el?-
Ginny quedó estupefacta, abriendo los ojos a más no poder mientras Hermione paró su respiración por unos segundos en los que pasó una eternidad para la castaña. Ginny esperaba que en cualquier momento Draco se pusiera a reír por la broma - de pésimo gusto- que estaba haciendo.
Pero en lugar de eso, la miraba con odio profundo y no había ni un atisbo de broma en el aire. Se tomó un segundo para salir del impacto y se paró lentamente para enfrentar a Draco a la cara.
-
Pero de qué estás hablan...-
-
¿De qué estoy hablando?- Draco no la dejó continuar. Se acercó hacia ella y esbozó una sonrisa burlesca, mientras con un ademán de su mano los señalaba a ella y a Harry .- De esto estoy hablando. No quiero ni saber lo que ya has hecho con él, pero espero que tengas claro que quiero que vayas ahora mismo a mi mansión a buscar todos tus andrajos pobretona, y nunca más te atrevas a traer tu mugre a mi casa.
Ginny levantó la mano para encestar una certera cachetada, pero Hermione detuvo su mano y se colocó entre ellos, mirando a Draco a los ojos.
-
¿A ti qué te pasa? ¿Te volviste loco?- le preguntó, pero la mano de Severus en el hombro del platinado lo lanzó hacia atrás, colocándose frente a la castaña.
-
Al contrario...ha recobrado la cordura...al igual que yo. Te miro Granger y no sé cómo fui capaz de soportar tu voz tanto tiempo ansiosa de mostrar patéticamente al mundo todo lo que sabe… pero ya ves, nadie es tan desarmado como para aguantarte por siempre.-
Severus la miraba con el mentón en alto mientras ella escuchaba su corazón romperse como el hielo que se fractura tras el azote de una pica sobre él.
-Se...Severus que estás dic?
-
Ya me oíste.-
-
Si Sangre sucia - Draco intervino esta vez atacando a la castaña.- ¿o acaso eres tan tonta como para no entender todas esas palabras juntas?-
-
No, no puede…- Severus respondió por ella.- sólo está pensando en qué responder cuando levante la mano compulsivamente para mostrarle al mundo que existe.
Hermione se sintió empujada por mil caballos hacia atrás, llevándose a Ginny detrás de ella y dándole paso a Harry para interponerse entre ellos.
-
Escucha Malfoy, una palabra más y...-
-
No me amenaces Potter, que ya me sé de memoria tus lloriqueos.- Le espetó.- mejor anda a revolcarte con esa comadreja, te la regalo.- dirigió esta vez una última mirada a Ginny que aún estaba atónita.- y a ti espero que te haya quedado claro: no quiero nada tuyo en mi casa.
y diciendo esto, ambos se encaminaron hacia la salida, no sin que antes Severus se dirigiera por sobre el hombro a la castaña.
- espero que a ti también, sangre sucia.
La puerta se cerró abruptamente por fuera.
Hermione cayó abruptamente sobre el sillón, luchando contra sus pulmones para poder respirar. Ginny apretaba los puños mientras los ojos se llenaban de lágrimas mientras Harry hacía lo que podía para contener a ambas chicas. Al final, Ginny se giró hacia Hermione y agarrandola de la muñeca, se encaminó a grandes zancadas hacia la salida de la casa, atravesó rauda el jardín y unos metros más allá, ambas desaparecieron.
Molly bajaba rápidamente las escaleras atareada con dos grandes manteles y servilletas de tela a juego.
- Escuche un fuerte portazo.- dijo jadeando mientras miraba la estancia ocupada sólo por Harry. - pero... ¿dónde están Ginny y Hermione?...¿qué pasó aquí?.
Harry miró la puerta abierta y a través de esta, el lugar en donde sus amigas habían desaparecido.
- No tengo idea de que acaba de ocurrir, señora Weasley.
Severus se enfrentaba al paisaje cuando la vio caminando hacia él. No la esperaba hasta mañana, pero algo en su caminar le hizo sospechar que algo andaba mal. La esperó paciente con las manos tomadas en la espalda hasta que a un par de metros de él logró ver las lágrimas reflejadas por la luna corriendo por el rostro de la castaña..pero no era cualquier lágrima.
No eran las que él conocía.
Esto era rabia.
Y todo quedó confirmado cuando sintió la palma de Hermione estamparse en su mejilla.
-
¿¡Cómo fuiste capaz de hacerme esto Severus Snape!?- le gritó, mientras él abría los ojos casi sacándolos de sus órbitas
-
¡Respondeme!.- le ordenó-¿Cómo pudiste jugar conmigo de esa forma?..¡Yo te he amado más de lo que cualquier persona te ha amado!...¡incondicionalmente!- le gritó completamente hiperventilada.
Severus apenas tuvo tiempo de reaccionar y solo pudo preguntar lo que parecía más evidente en el momento - Hermione pero de que estas...-
- No Severus.- lo cortó, limpiando sus lágrimas con la base de su mano.- por más que yo te ame, no te perdonaré el que me hayas insultado de la peor forma posible… yo tampoco te voy a perdonar tus insultos- un aire frío congeló los ojos de la castaña, que apuntaron a los túneles negros y penetraron en ellos con odio.- eres especialista en apuñalar por la espalda a las personas que amas...a las mujeres que amas.- puntualizó- … y así como te pasó una vez, cada palabra que me has dicho te ha condenado para siempre: jamás Snape, jamás volverás a tenerme a tu lado.-
Y diciendo esto salió corriendo para desaparecer junto a la pelirroja en las puertas de la mansión.
Theo salió de la y corrió a máxima velocidad hacia Severus, que parecía una estatua en su lugar. Lo alcanzó y lo tomó por los brazos, ya que el profesor se veía pálido y con la mirada perdida.
- Severus…- lo llamó despacio, pero al ver que no respondía alzó levemente la voz.- ¡Severus!, ¿Qué pasó?¿Por qué estas así?.
El pocionista cerró los ojos y abrió la boca para soltar en apenas un susurro.- Pasó lo que tarde o temprano iba a pasar Nott.
-
Severus, ¿De que estas hablando? Entra conmigo por favor, ve, estas tiritando y…
-
Se dio cuenta- musitó- se dio cuenta-
-
Snape, por favor ¿Que estas diciendo?
Pero Severus no lo escuchaba. Apenas sentía las manos de Theodore en sus brazos ya que lentamente su cuerpo se fue entregando al viento, vacío y sin vida.
-
Se ha ido.- susurró.- Hermione...
-
Hermione…¿pero por qué? ¿Qué pasó?-
Severus cayó como peso muerto sobre sus rodillas mientras el oziahjul lo afirmaba del torso. La cabeza del profesor se estacionó en el hombro del chico mientras este gritaba desesperado a Draco, Narcissa o alguien que viniera a ayudarlo.
Pero nada de eso estaba ocurriendo para Snape. Un solo pensamiento abordaba su mente y era lo único que logró salir de su boca antes de perder el conocimiento.
- Se dio cuenta que soy un miserable.-
Theo recostó a Snape en el sillón y salió en busca de Draco. Abrió la puerta de su habitación hecho una furia porque no se había aparecido para ayudar a Severus pero lo que vio lo dejó sin poder entrar al lugar.
Desde la cortina, el estante, los doseles de la cama, los cojines hasta los vasos de Whiskey, todo, pero todo estaba hecho añicos y regado por todas partes.
Theo salió de su espanto y varita en alto, entró en la habitación hasta que en un rincón, encontró a Draco tirado en el suelo apoyando su cara en los restos de un cojín y llorando como si la vida se le fuese en ello.
-
Pero que…- fue todo lo que alcanzó a decir. Avanzó hasta el platinado y se arrodilló a su lado, teniendo cuidado de los vidrios rotos que estaban por todas partes. Tomó a Draco por los hombros y lo levantó con cuidado, apoyándolo en la pared que estaba a su lado y se colocó frente a él para poder mirarlo.
-
Draco, escúchame… ¿Qué pasó aquí?.- El platinado lo enfocó con dificultad a través de las lágrimas y lo agarró fuertemente de los brazos.
-
Theo, escúchame, por..por favor. Toma tu varita y acaba conmigo, te lo ruego Nott por fav..
-
¿Pero que mierda estas hablando Malfoy?.- Theo sacudió a Draco contra la muralla, pero este reafirmó su agarre y se dirigió al ojiazul.
-
Ginny se fue con Potter-
-
¿Qué?-
-
Se fue con él.- Los ojos de Draco volvieron a anegarse de lágrimas, y comenzó a explicarle desesperado a Theo - vino aquí, maldiciendo y diciendo que era un desgraciado, que había jugado con ella y que nunca debió haber dejado a Harry. Me dijo que la había traicionado pero no se de que estaba hablando...intenté preguntar, Theo, le pregunté, pero no me quiso responder nada, solo me gritaba que ya no confiaba en mí, que nunca debió confiar en mi, y que no entendia como le habia podido hacer eso.-
-¿ Hacer que?
- ¡No lo se!, ¡No lo se!.- gritó Draco al borde del colapso.- le pregunté una y otra vez pero solo me decía que cómo tenía cara de preguntarle después de lo que había hecho…- Draco se secó las lágrimas y miró a Theo.- ¿Que hice Theo?, ¿¡Que hice!?
Theo miró a su amigo que lentamente se fue moviendo hasta caer sus brazos, abrazándose a sí mismo mientras los sollozos se hacían cada vez más fuertes y golpeaban el corazón de Theo como mil granadas sin descanso.
- No lo sé.- dijo lentamente mientras miraba algún punto de la muralla con los ojos abiertos de par en par, sumergido en el estupor.- no lo sé.
Ron se apresuró a cambiarse de ropa tratando de no mirar a Pansy desnuda a su lado.
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No debiste haberle dicho pobretona a mi hermana.- le espetó.- al final de cuentas, yo vengo de la misma familia.
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Había que hacerlo creíble.- le respondió.- y si me vas a hablar de lo correcto o incorrecto, de partida no deberías estar aquí.
Juntó toda la ropa a un lado y con un hechizo, la incendió. Ambos quedaron mirando las llamas unos segundos en silencio hasta que Pansy se movió.
- Bien, me voy… espero que tengas éxito con la sangre sucia.-
Ron movió su cabeza hacia ella pero solo se encontró con su espalda. Una idea se cruzó por su mente: aunque el plan ya estaba hecho, aún había tiempo para pedirle que huyesen juntos a algún lugar lejos de aquí y que olvidaran todo esto.
- Pansy…- la llamó, y ella se volteó como si hubiese estado esperando ese momento.
Ron se congeló unos segundos en sus ojos, pero luego volvió a la realidad.
- Espero que también tengas éxito con Draco.-
Y desapareció hacia la madriguera.