Tituladas 15.2% · 30,268 de 199,415 descubiertas
Rescatado 25.2% · 23,803 de 94,296 páginas identificadas · 23,797/24,457 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 158368 · de

Historia 158368 — capítulo 4

Ya  estaba decidido, en unos minutos se marcharia con Zelma a la academia no sin que antes ésta le hubiera montado un escándolo..

Ainara y Zelma se encontraban hablando en su cuarto mientras ésta le contaba su decisión, como esperaba, a Zelma no le gustó demasiado...

-¿Que vas ha hacer QUÉ?-le dijo ésta mirándola atónita levantándose de la cama y mirándola- ¿Te has metido en el trabajo más peligroso que existe? Por Merlín Ainara..-suspiraba la mujer acercándose a ella-¿Sabes los riesgos que conlleva ese trabajo? se necesita gente muy experta y un uso de la varita magnífico, mira puede que la otra opción no te guste demasiado querida, pero estarás a salvo, en un sitio y un puesto cómodo toda tu vida...-se calló al ver la cara de Ainara que no daba oportunidad a otras opciones.

-Aprenderé a usar mejor la varita... y llevaré mi espada que no es poco, sé defenderme sola, Gob, Charls y tu lo sábeis, no soy una inútil.. me costará pero si tengo que estudiar algo prefiero que sea eso, me esforzaré y lo conseguire..-ahora no pudo más que mirarla con pena- ¿De verdad me ves tan inocente y débil?..-murmuró ésta entre dolida y molesta-

-No cariño.. pero entiéndeme, no quiero que te ocurra nada malo, y si resultara qu...

-No me pasará nada..-le sonrió algo más aun entendiendo la preocupación de la señora Could- sabes que soy fuerte, nunca me he rendido no?..

Aquella conversación terminó ahí, y aunque la señora Could seguía sin convencerle aquello decidió que era mejor no decir más, tampoco podia hacer nada para cambiar su decisión, sabia que no lo conseguiría.

Ahora estaba con una maleta en su mano mirando su habitación, no llevaba ahí toda su vida.. pero era su primer cuarto, su primera casa y familia, su hogar, y con un suspiro salió de la habitación encontrándose con Zelma que la esperaba. Tenia que admitir que estaba nerviosa, nunca habia viajado con el método Coburn en el que cómo no, se utilizaba la magia y con ella, la varita. Observó cómo Zelma con su varita decia las palabra "Coburn map" y frente a sus ojos apareció una mota de humo flotante, y viéndolo solo parecia una cortina de humo sin sentido, pero poco a poco iva formándose mas detalladamente, los relieves y los nombres de los caminos, rios, ciudades.. a la perfección, un mapa, buscó con la mirada hasta que encontró una zona de grandes edificios de piedra parecidos a pequeños castillos con grandes terrenos, entre la orilla del mar y un gran pantano y diciendo el nombre del lugar y rodeándolo en el mapa con la varita Ainara y la señora Could empezaron a sentir que se elevaban, lentamente dejando de sentir el suelo en sus pies, a Ainara la sensación le fue estraña pero le gustó y derrepente todo cambió, la suavidad de movimiento que sentia hace unos momentos se intensificó, dandoles la sensación de que todo daba vueltas, y el hecho de que todo lo que miraran no tubiera forma predeterminada y sintieran una sensación de velocidad no ayudaba.

Ahora Ainara sintió que podia volver a respirar con los pies en la tierra, un poco mareada pero emocionada se mantuvo en pie y levantó la vista, encontrándose en un enorme campo con caminos de tierra, grandes árboles en las que sus ramas parecía moverse con propiedad con el viento, como queriendo unirse a él, unos metros a la derecha divisaba lo que seria el pantano, diez veces mas grande que el que tenian junto a su casa, y ese ya le parecía grande...

-Ainara deja de entretenerte y camina, tenemos mucho que hacer y tienes que acomodar tus cosas, ya podrás ver esto más adelante -y sin decir mas dio media vuelta y empezó a andar, Ainara seguia viendo todo aquel hermoso paisaje pero decidió que tenia razón y cuando se dió la vuelta para seguir a Could contuvo la respiración al ver el conjunto de los palacios que allí se encontraban, mientras caminaban, la señora Could iva hablándole sobre el "campus".

-el primer edificio es el de registro y residencia -miró a Ainara, comprobando que la seguia y siguió caminando- allí es donde nos ospedaremos, el edificio de la derecha es el de derechos y historia de los seres mágicos, el de detrás de éste es el de investigación y operaciones administrativas -y le dirigió una mirada significativa a Ainara que no le pasó desapercibido, intuyó que por el nombre y por la mirada de Could ese seria el edificio en el que estudiaria si ésta hubiera aceptado la oferta del ministerio- él último a la izquierda es el de metodos mágicos para la cura y el cuidado y justo delante de ese se encuentra tu edificio, combate y destrucción contra las artes oscuras.

Ainara le prestó mas atención, le daba la sensación de que era el que parecia mas grande, oscuro..."y en ruinas" pensó con una mueca.

Zelma soltó una pequeña risa viendo el gesto de la joven.

-No te dejes engañar por su aspecto, yo diria que de los aquí presentes esa es la mejor fortaleza que pudieras tener -sonrie pasando por la entrada principal del primer edificio, Ainara no muy convencida, la siguió, desde dentro tenia un aspecto mas nuevo, pensó que quizá los demas edificios seria igual.

Zelma saludó a la recepcionista allí presente, deberian conocerse, pero la joven no les prestaba atención, si no que observaba una especie de mural y vitrinas de la pared con imágenes de estudiantes y profesores de años anteriores, habia tambien algunos trofeos con los nombres de los que alguna vez lo sostuvieron con orgullo y empezó a imaginar que quizá alguno de ellos pudo ser como ella, y si aun así habrian podido lograrlo.

Tuvo que dejar sus pensamientos a un lado cuando escuchó a la señora Could que la llamaba, que aun seguía frente a la recepcionista en quien no se habia fijado demasiado, era una mujer (aunque mas que una mujer le recordaba a un troll) menuda, tanto que asomándose un poco pudo ver que la mujer tenia que estar en una especie de butaca con escaleras para llegar a mesa, pero a pesar de su tamaño sus gestos eran brutos y de espalda fuerte y ancha. Ainara tubo que aguantar la risa que iva ascendiendo por su garganta, no era que el físico de la mujer le hiciera gracia, pero ver que toda la recepción (incluida la señora) estaba revestida de color rosa, rosa pastel, fucsia, chicle, todos los rosas que existen estaban allí, y aquella mujer ha pesar de sus facciones consiguió regalarle una dulce sonrisa-

-O valla, ¡asique tu eres la pequeña Ainara!-dijo la mujer entusiasmada con su chillona voz- oh querida acércate, ¡eres preciosa!, Zelma, ¿Cómo has tardado tanto en traernos esta belleza?

-Deja de halargarla, no le gusta demasiado -rió la mujer y miró sonriente a la joven- Ainara, te presento a la señorita Kindong, si tienes cualquier problema de residencia avísale a ella-dijo finalmente señalándola con la cabeza-

-¿Perdona? Señorita Cady Kindong -dijo sonriente y orgullosa y le dirigió una mirada cómplice a Ainara quien se sintió levemente incómoda aunque divertida por la situación- no solo puedes llamarme para esas tonterias, llámame para cualquier cosa que necesites -le dijo con un guiño.

Cinco minutos despues y una larga despedida se marcharon para dirigirse ha las habitaciones, habia escaleras para ir pero observó que tambien habia una especie de ascensor por el que no subieron, aunque se quedó con las ganas y la curiosidad no dijo nada, ya tendria tiempo de averiguarlo.

Cuando habian subido la segunda planta y se dirigían a la tercera, Ainara ya estaba con los pelos de loca, jadeando y arrastrando la maleta como podia, estaba tan concentrada en seguir respirando que no se dio cuenta que su maleta se habia quedado enganchada en un escalón y apunto estuvo de caer de boca si no fuera por un muchacho del que casi se cae encima si él no la hubiera sujetado con firmeza con un brazo. Cuando le miró pudo distinguir una mirada que ella diria de un verde con rasgos dorados, que la miraba con curiosidad, estuvo apunto de pedirle disculpas cuando él comentó..

-Deberias pedirle ayuda a tu mamá, o por lo menos, tener más cuidado -dijo éste en tono hostil pero ligero, Ainara indignada se alzó mirándole con aspereza.

-¿Qué problema tienes? Para quejarte no haberme ayudado, se apañármelas -molesta, cogió con fuerza la maleta y tiró de ella mientras refunfuñaba y murmuraba cosas como "¿Pero quién se cree ese imbécil para contestarme así? Casi habria preferido caerme de bruces,estúpido niño..

Sin embargo el muchacho que la habia escuchado perfectamente no se molestó en contestarla, la miraba con cierta curiosidad mientras se tocaba el brazo con el que habia conseguido retenerla, sintiendo cierto escalofrio, sacudiendo la cabeza y olvidándose de ello se dió la vuelta y siguió su camino.

Cuando llegaron a la quinta planta, cansada y sudada de llevar su maleta por esas malditas escaleras dio gracias al ver que Zelma entraba al gran pasillo que tenian a la derecha. Mirando a un lado y a otro, los pasillos conectados, se dio cuenta que parecia una residencia de chicas, no esque fuera demasiado pomposo ni de colores demasiado llamativos, de hecho las paredes estaban hechas de piedra con algunas ventanas a un lado y farolillos en el otro, lo que lo hizo evidente fue el hecho de ver a otras muchachas que ivan por los pasillos, de una habitación a otra, formaban pequeños grupos hablando de chicos, el curso que les esperaba etc, y otras como ellas que parecían buscar su habitación con maletas gigantes a sus espaldas. Se fijó que algunas de ellas miraban en su dirección, pero no tardó mucho en darse cuenta que no era a ella a quien miraban, si no a la señora Could, que a una 6 habitaciones de las escaleras se detuvo mirando una puerta como tantas otras, de 2 metros y medio de alto y uno de ancho, de oscura madera y aspecto viejo pero formidable.

-Aquí está tu habitación-dijo dándole la llave a Ainara, quien la cogió con un suspiro, miró a la mujer que se la habia entregado, en su rostro ya no habia sonrisa alguna pero la joven pudo percibir que en sus ojos si la había, animándola y diciéndola que no sería tan duro, la chica con una sonrisa que más parecia una mueca se despidió de ella y metió la llave en la puerta de la habitación, cuando giró el pomo, la señora Zelma Could, ya se habia marchado.

Al entrar con la maleta a su espalda miró a su alrededor, era bastante espaciosa aun con 3 camas ocupando la habitación, dos de ellas en la pared contigua a la de la ventana y la otra junto a ésta, se fijó que una de las camas que estaban en la pared contigua habia cosas encima, osea esa ya estaria ocupada, asique decidió irse a la que estaba junto a la ventana, dejando la maleta sobre el colchón se dispuso a guardar sus cosas en la gigantesca cómoda que habia a los pies de la cama, imaginando que ésta seria la suya y comenzó a guardar sus pertenencias en ella.

Dejando algunos cajones libres (no tenia tanta ropa como para llenarla toda) metió la maleta debajo de la cama dejando en ella una pequeña caja con fotos y objetos de pequeños recuerdos, mas un sobre que le habia dado Gob para que se comprara ropa nueva pero ella había preferido guardarlo, por si lo necesitaba para algo más importante. Su mesilla también la dejó preparada con un par de fotos, un despertador  y un par de libros en los cajones, "Ya stá, ya está todo hecho para empezar…" pensó nostálgica cuando dio un rebote y apunto estuvo de congelar "al intruso" que la habia asustado, nada más y nada menos que un duende con cara de pocos amigos que sostenia dos cajas.

-¿Es usted la señorita Ainara..-decia mientras miraba una hoja que tenia en la mano- la señorita Ainara Ámias? -dijo mirando a la joven con una ceja alzada mientras ésta asintía.- Genial, firme aquí -dijo ofreciéndole unas hojas en mano-

-¿qué es esto?- decía mientras miraba al duende desconfiada-

-Lo que vas a utilizar en el curso, ¿Se cree que tenemos que estar los demas contestando a sus preguntitas? -refunfuñaba éste por lo bajo mientras cojia las hojas ya firmadas y se iva con rapidez de la habitación dejando a una estupefacta Ainara.

-Y dicen que los duendes son simpáticos..-decia con incredulidad, mirando las cajas a sus pies las abrió pa hecharles un ojo, efectivamente, ahí solo habia libros, cuadernos, plumas y unos trajes que pensó con horror, sería los uniformes, por suerte para su materia, sabía que uno de los uniformes seria con pantalones pues tenian uso con armas (su asignatura favorita) y llevarían un chándal, pero cuando sacó aquel traje su gesto era de horror, más que un chándal era un traje que más parecía de cuero y ajustado al cuerpo, junto con unas deportivas que más parecían botas de montaña, fue lo único que salvó el traje.

Resignada guardó los uniformes en un cajon y metió los libros junto a éstos.

Decidió que ya era hora de salir y ver aquel gigantesco sitio, de momento ese día no tenía que hacer nada más asique…

-¡Hola! -dijo entusiasmada una chica entrando a la habitación, dejando a Ainara sin respiración, tuvo que aguantarse las ganas de dirigirle a aquella visita una mirada hostil, ya estaba harta de tanto susto.-Tú debes ser mi compañera, ¡encantada, soy Catrina! -Dijo ésta entusiasmada ofreciéndole la mano que Ainara ignoró mirándola con incredulidad, "genial, voy ha compartir cuarto con una chiflada.."

Fijándose en la chica tenia un aspecto casi normal si no hubiera sido por el pelo de un fuerte color verde amarillento, ojos castaños y vestimenta pintorésca, ha pesar de todo parecía simpática.

-Ehh… hola, soy Ainara -dijo intentando parecer simpática, a la chica no pareció molestarle que no le diera la mano.- Yo.. siento no ser tan efusiva pero me has dado un susto de muerte..

-Oh valla lo siento.. no era mi intención..-sonrió ésta viendo el cajón de los uniformes que Ainara habia dejado abierto- Oh valla, ¿que traje es ese? Yo no le tengo..-al mirar a Ainara se sonrojó mirando en otra dirección- oh losiento.. soy bastante curiosa..

Ainara no pudo más que reir, si era curiosa y parecia meterse un poco donde no la llaman.. pero no parecía hacerlo con intención.

-No te preocupes es el traje para el uso de armas -dijo encongiendose de hombros- ¿En qué estás metida tú? -dijo ésta con curiosidad, pero antes de que Catrina pudiera responder la puerta se abrió con brusquedad dejando ver a una muchacha con un hombre a sus espaldas.

La chica las miraba como si estuviera mirando a dos insignificantes moscas, pero se las apañó para mostrar una sonrisa que aunque lo intentara durante años, no conseguiría parecer simpática. Entró a la habitación mirando la única cama vacía que habia y comenzó a dejar las cosas encima, ademas de una enorme maleta decenas de bolsas con ropa, maquillaje, perfumes, joyas… y con su várita comenzó a guardarlo todo en tu cómoda, Ainara no creía que todo fuera a entrar alli y Catrina miraba a la chica pasmada como si se acabara de enterar que existía gente asi en el mundo.

Al terminar (debió de hacer algún conjuro de profundidad en aquella cómoda porque si no no se explicaba Ainara como podría haber entrado todo) la chica las miró con una especie de mueca en intento de sonrisa.

-Buenas.. eeh.. chicas,-parecía mas bien que las iva a llamar cosas o bichos- supongo que debeis ser mis compañeras, me llamo Jéssica Dáreco -dijo como si fuera lo mas obvio del mundo - No os entretendré mucho, veo que os he… interrumpido. Solo os aviso, no quiero que toqueis mis cosas, la palabra ni me la dirijáis, al menos que sea totalmente necesario, he venido a estudiar, no ha hacerme amiguita de nadie y…

-¿Y porqué supones que ívamos a querer ser "amiguitas" tuyas? -la interrumpió Ainara de mal humor, ¿quién se creía que era?- No te preocupes, que para nosotras será como si no existieses, seguro que así estaremos todos encantados -y apunto estuvo Jéssica de responderle algo cuando la joven dio la vuelta y se marchó con la cabeza bien alta con Catrina pisándole los talones, ninguna niña pija la iva a dejar por los suelo.

Cuando ya estaban saliendo del edificio Ainara seguía de mal humor y Catrina aún sorprendida-  Valla, si que la has dejado en el sitio..-rió ésta- por cierto, ¿a dónde vamos? -Ainara estuvo apunto de responderle pe3ro se detuvo al darse cuenta que simplemente habia caminado sin detenerse a pensar en nada-

-Oh pues.. la verdad esque no lose… -Catrina la sonrió comprendiendo su confusión.

-¿Quieres que te enseñe algo de por aquí? -dijo ésta entusiasmada- Yo vine hace 3 días y ya he explorado todo esto, bueno, por lo menos hasta donde nos dejan ver..-dijo encojiendose de hombros-

-Claro.. explicame de los castillos, que hay en cada uno -dijo aliviada sabiendose segura de no perderse en ese gigantesco sitio.

Empezaron a caminar por los jardines hacia el lago mientras Catrina le explicaba del edificio de donde habian salido, el primer piso era el servicio de limpieza, sus trabajadores y las cocinas con los mismos, en el segundo estaba el comedor, un patio que tambien utilizaban aveces de gimnasio y las saunas, en el tercero se encontraban las habitaciones del profesorado, en el cuarto los chicos y en el quinto piso las chicas, los demás pisos no los habia visto, peor imaginaba que estarían abandonados o de trastero.

Se detuvieron frente al lago tomando unos sandwiches que Catrina habia traído, le gustaba llevar algo de comer siempre encima. Hablando, Ainara descubrió de Catrina que vivía solo con su padre que era un buen sanitario en el Hospital Central de la comunidad mágica, y ella al igual, deseaba ser un dia como él en su trabajo, y a pesar de la dura vida de ésta (lo que hizo que Ainara se sintiera más cómoda con ella) era una chica soñadora, divertida y muy imaginativa, estaba claro que su aspecto no era porque sí, la definía a la percepción.

Cuando ya empezaba a hacerse de noche empezaron a sonar unas campanas que indicaba que era la hora de la cena, Tubieron que darse prisa en llegar por lo lejos que se encontraban gracias a su caminata sin rumbo. Cuando llegaron al comedor vieron que no todo era de piedra, habia partes de la pared hechas con yeso y pintadas de un color mate, que iva cambiando a otros tonos de colores, otro pedazo de pared era de ladrillo, otro de robre y otro de piedra, con antorchas de fuerte luz iluminando la sala y la largas mesas que la ocupaban, viendo unos huecos libres se sentaron, las mesas seguían vacias y a un lado del comedor se encontraba otra gran mesa más alta que las demás con lo que suponía era el profesorado, lo que confirmó al ver a Could mirando a los estudiantes, como si los evaluara.

Cuando giró el rostro para escuchar a Catrina decir algo que no lograba entender vio que a un par de metros a su espalda estaba el mismo muchacho de antes, rodeado de amigos que reían y parecían decir estupideces, o eso pensaba ella, pero cuando estuvo apunto de girar de nuevo el rostro él se fijó en ella, provocando que no pudiera girarse, que tenia ese chico que le daba tanta curiosidad. Y él no se quedaba atrás, parecía observarla con tanto ímpetu que pudiera leerle la mente incluso desde esa distancia.

Pero apenas unos segundos despues que se les hicieron eternos el chico desvió la mirada con sorpresa a su espalda, quien una muchacha de pelo oscuro y ojos negros le miraba con adoración sin que la joven terminara de creerse que era Jéssica Dáreco y éste le dejo hueco a su lado para sentarse, con una pequeña sonrisa egocéntrica que dirigió levemente a Ainara que volvió a girarse, sin saber muy bien porqué molesta consigo misma.

-Oye Ainara, estás como un tomate…-dijo Catrina despacio, como sin querer molestarla. Ainara suspiró girándose (no demasiado) hacia ella.

-Claro, esque con la carrera y todo…-Catrina pareció contenta con la explicación pero Ainara no, "Empezamos bien.." murmuró para sus adentros con frustración.


Hola chicas! bueno os dejo éste capitulo que espero que os guste! La verdad no tengo mucho más que decir, si quereis comentar cualquier cosa sin problema! :) un beso a tod@s! ;))