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Historia 158368 — capítulo 5
La hora de la cena había pasado, pero ántes de empezar ésta el director junto a los profesores (Un hombre de mediana edad con rasgos dudos, flacucho y cara alargada) pasó lista en el comedor diciendo los estudios, la clase y el horario para que cada alumno las recibiera y descubrió que para su desgracia, el muchacho y la morena, Jéssica Dáreco estarían en la misma clase que ella.
Pero tampoco pudo pensar mucho en ello. Catrina le presentó a algunas personas que conocía de esos días o de antes, entre ellos a su primo Alexis Poount, tenian cierto parecido, (menos en el pelo de un fuerte e inusitado color rojo) sin embargo el carisma y la simpatía era igual a la de su nueva amiga. Para su alivio, descubrió que él estaria en su mismo edificio, aunque no fueran a coincidir en todas las clases sabía que tendría a alguien cerca.
Y ahí estaba un par de horas después dandole vueltas a todo lo que había ocurrido, un sitio completamente nuevo y diferente, con gente completamente nueva y diferente, con un chico que ya la ponia nerviosa, una compañera de cuarto insoportable y coger aquella rápida confianza con Catrina y Alexis, lo cual solía costarle bastante. Aquel sitio le llenaba de curiosidad y cierta emoción, pero hechaba de menos a Gob y Charls, y solo llevaba ahí un dia…
-Pronto te acostumbrarás..-se dijo a sí misma una vez más, y dejándose vencer por el cansancio no tardó mucho en dormirse.
Ainara se despertó con tiempo de sobra para darse una ducha larga, se puso la camisa con la americana, la falda con las medias finas y los zapatos y se miró al espejo con resignación, no esque tuviera un cuerpo feo ni nada por el estilo, pero verse con falda no le gustaba demasiado y menos aun en aquel traje, pero no tenia otra opción. Con un suspiro terminó de prepararse y salió del baño. Cuando salió Catrina estaba terminando de vestirse y su querida compañera Jéssica ya habia salido para su alegría.
A Catrina se le notaba nerviosa pero entusiasmada por empezar, sin embargo Ainara no se sentía para nada así..
Cuando llegaron al comedor ya staba casi todo lleno, por suerte Alexis les habia guardado un sitio y se sentaron junto a él.
-Buenos días-dijo éste animado- ¿Cómo andas Ainara? No se te nota muy animada..-le dijo éste mirándola con curiosidad.
-Hola Alex -dijo ésta con una pequeña sonrisa- lo intento pero pensar que hasta mañana no tengo combate con armas me deprime…-dijo cojiendo una manzana y dándole un mordisco- Además hoy tenemos Hechizos y es con varita…-dijo preocupada pero sin mirar a ningún sitio, se sorprendió y tubo que hacer un esfuerzo por no apartarse cuando Alexis le rodeo los hombros con el brazo.
-Vamos no puedes hacerlo tan mal, y si no, tu piensa que estás aquí para aprender…-le dijo con una estraña sonrisa- además si quieres podemos sentarnos juntos en las clases que tengamos como en historia de la magia y criaturas…-Ainara giró los ojos riendo un poco y le dirigío una gran sonrisa-
-Está bien, está bien… mm.. si no me equivoco tenemos esa clase despues de busqueda y guía -dijo mirando la agenda donde habia apuntado el horario.- Y deberíamos darnos prisa o no llegaremos ha tiempo -dijo con pereza levantándose junto a sus amigos y llevándose un bollo para el camino.
Salieron juntos pero tubieron que despedirse de Catrina en la puerta de su edificio, y luego se dirigieron ellos al suyo. Buscaron sus clases y no estaban muy lejos la una de la otra, se despidieron y entraron cada uno a su aula, Ainara al entrar observón que ya estaban todos los sitios libres menos un par de mesas en la parte de atrás, no le disgustaba ese sitio, estaba cerca de la ventana y se encontraba un poco aislada, asique colocó alli sus cosas y esperó.
A los pocos minutos apareció con torpeza un hombre rechoncho con gafas de gruesos cristales, con la coronilla brillándole por el sudor y aspecto simpático.
-¡Buenos días chicos! -dijo entusiasmado con las gafas calléndole por un lado lo que a algunos les hizo aguantar la carcajada tapandose "disimuladamente" la cara con la mano- Será mejor que me presente, soy Estevan Lacom y seré vuestro tutor a lo largo del año, además de vuestro profesor de ésta materia, asique nos veremos bastante. -dijo juntando sus manos y observando a sus alumnos- Vamos a ver… estamos en búsqueda y guía, ¿Alguien sabe que instrucciones daremos en esta materia exactamente? -dijo sonriente, nisiquiera Ainara estaba segura de lo que estudiaría allí, y no parecía ser la unica mientras más compañeros se miraban las caras para ver si alguien sabía la respuesta.
Ainara mirando el gentío no se dio cuenta de que el profesor le había dado la palabra a un muchacho de piel clara y pelo de un suave color avellana que se levantaba indicado por el profesor para dar la respuesta.
-Imagino que ésta clase aprenderemos a saber las zonas en las que residen los tipos de criaturas, como guiarnos en los entornos y encontrarlos. -Casi sin esperar a que terminara, el profesor aplaudió con admiración.
-¡Genial muchacho! Dinos, ¿Cómo te llamas? Pero no me mires a mi, mira al resto de tus compañeros
Cuando se dio la vuelta para que el resto de la clase le viera Ainara casi se carga el lápiz que tenía entre las manos, se le habia olvidado cierto muchacho con el que iría a clase…
-Damian Wolmert -dijo éste con aspecto orgulloso pero sin mostrar ninguna sonrisa, ni siquera en aquellos ojos verdes que a Ainara, sin saber el motivo le llamaban tanto la atención, mosqueada miró hacia la ventana mientras Damian se sentaba y el profesor les explicaba un poco más detalladamente lo que estudiarían.
No habia pasado ni media hora cuando el profesor comenzó a dictarles lo que ha Ainara le pareció medio libro, cuando la alarma de salida sonó dio las gracias cojiendo sus cosas con rapidez y saliendo a su próxima clase con Alexis, historia de la magia y criaturas, de la que tendrían dos horas seguidas.
Se sentaron juntos en el medio, ocultos por 3 filas delante de ellos, y junto a la puerta reposaba una mujer de aspecto casi anciano con grandes marcas de expresión, parecía esta estudiándonos mientras nos observaba movernos hasta quedar todos sentados, la mujer apenas hizo una breve presentación.
-Buenos dias, mi nombre es Margara Flénar y seré vuestra profesora en Historia de la magia y criaturas de la misma -decia seriamente mientras con un movimiento de varita se iva escribiendo todo en la pizarra que tenia a su espalda.-Con el tiempo me iré aprendiendo los nombres, ahora sacad las libretas y plumas, comencemos ha escribir.
Cuando terminaron aquellas interminables dos horas tenían las muñecas destrozadas gracias a la profesora "Margarita Flenar". A Ainara por lo menos le gustaba historia, pero aquello de estar escribiendo así durante casi las dos horas era demasiado y pidió que no siempre fuera así, y más si sentía la mirada de cierto castaño en su frente martilleándola…
Alexis sin embargo no le dolía tanto la muñeca, había usado un pequeño truco con la varita para que la pluma escribiera sola, incluso Alexis le habia dicho el hechizo pero ella no lo usó, no solía dejarse amedrentar facilmente menos cuando se hablaba de su uso con la varita, la cosa cambiaba…
Agradeció es descanso que tenían ahora, serían 20 min en los que salió del edificio con alexis y se encontraron con Catrina quien les esperaba con una gran sonrisa y unos deliciosos bocadillos.
-¿Qué tal vuestro primer día?-dijo esta entusiasmada entregándonos los bocatas-
-supongo que bien..-suspiré frotándome la muñeca- pero si escribo una línea más dimito.-dijo medio en broma lo que ha Catrina pareció hacerle gracia pues comenzamos ha reir y no pudimos evitar que nos lo contagiara.
Siguieron hablando hasta que sonó la alarma y subían ha clase de Hechizos, Ainara ya empezaba a ponerse nerviosa pensando en aquella clase con la que tendría que usar la varita, ¡Pero si no era capaz de hacer apenas nada con ella!
-Tranquilízate, es solo una clase y seguro que lo harás genial -sonrió éste dandole un pequeño apretón en la muñeca como ánimo aunque Ainara notara el tacto, no era capaz de sentir el calor que él pudiera pofesarle. Se sentaron en el medio junto a otros compañeros de Alexis, dos filas más adelante, en la primera se encontraban los que parecían ser los "chulitos" de allí, con Jéssica y Damian en el grupo.
Pensando en aquello no se dio cuenta de que ya había entrado el profesor y de que se había presentado y seguía hablando, se habia pasado gran parte de la clase sin escucharlo e intercambiando alguna palabra con Alexis, quien ponía más atención. En un momento que estaba distría mirando al frente (a ningún sitio en especial) el profesor se acercó a ella y le dió un par de toques en la frente con el dedo, lo que causó que Ainara diera un rebote y el resto de la clase riera.
-Veo que está muy entretenida, señorita…
-Ainara Ámias…-dijo ésta viendo al hombre alto, de cuerpo musculoso pero descuidado, de pelo largo y barba de por lo menos un mes sin afeitar, sin embargo sus ojos mostraban vivacidad.-
-Muy bien señorita, hoy es el primer día pero el resto de los días espero verla más atenta si no quiere llevarse un castigo -dijo dándose la vuelta dejando a Ainara con la sensación de que todos la miraban.- ¿Qué le parece si nos hace una pequeña demostración con la varita de lo que hablábamos?
Ainara miraba con los ojos como platos al profesor pero no era capaz de decir nada, Alexis quien la miraba cohibida le murmuró:
-Tracitus genetico…-Ainara le escuchó, incluso sabía el hechizo que era, uno simple de transformación que intentaron enseñarle hace años, pero como otros muchos hechizos, no consigió realizar, empezaba a sentir un escalofrio y sudor por todo su cuerpo.
-No creo que sea necesario, es decir, yo…
-Señorita Ámias no tenemos todo el día -dijo mirando a la muchacha, ahora con cierta comprensión, ésta resignada se levantó apuntando al pequeño hamster que el profesor dejó en su ecritorio y con el movimiento y las palabras adecuadas lanzó el hechizo…
Pero de la punta de éste apenas salieron unas chispas de color ámbar y el resto de la clase estalló en carcajadas, en especial Jéssica y algún otro que decía -¿Qué se supone que hace aquí? Nisiquiera es capaz de utilizar la varita- o -¡Inepta! -Y algunas cosas más.
A punto estuvo de congelar a toda esa gente o por lo menos, dar de puñetazos a algunos. Mientras el profesor intentaba poner orden en la clase los ojos de la muchacha empezaban a nublarse de lágrimas y a apretar los puños con fuerza, rápidamente se giró, cogió sus cosas y se dispuso a irse no sin antes ver que Alexis la miraba con lástima y preocupación, lo que le causó aún más rabia y a Damian que curiosamente parecía ser el único que no se había reído la miraba con seriedad y pensativo.
Ainara tampoco quiso darle más vueltas asique se dio la vuelta y se marchó corriendo, Alexis y el profesor corrieron tras ella pero apenas salieron al pasillo sonó de nuevo la alarma de cambio de clase y con el gentío que se acumuló no fueron capaces de ir tras ella.
-¡Estúpida, estúpida! -se gritaba Ainara así misma llorando y dándole patadas a trastos inservibles, congelándolos y haciéndolas explotar.
Cuando salió de la clase no sabía a donde dirigirse asique subió las escaleras del edificio hasta llegar al último piso que parecía estar en ruinas, sucio y lleno de trastos.
Se acurrucó junto a dos armarios y hechó a llorar, ni Zelma ni el estúpido Ministerio tenía que haberla obligado, estaba dispuesta a irse ese mismo día, no quería volver a pasar por aquello, en momentos como aquel se sentía desgraciada, "¿Para qué estoy aquí?" pensaba, "En un sitio o me quieren por hacer cosas que nadie es capaz de hacer, y e otro porque no soy capaz de hacer lo que todos hacen.." se decía desconsolada, abrazandose a sus rodillas y apoyando la frente en ellas como si así pudiera desaparecer o simplemente, olvidar…
Después de un rato y serenarse un poco se levantó y se dio media vuelta para ir a su habitación, al caminar chocó con un pequeño objeto tapado con un pañuelo viejo y se agachó para ver de que se trataba. Entre sus manos empezó a destaparlo y se encontró con una bonita bola de cristal, con la imagen de la misma academia cubierta de nieve. Estaba claro que no era de trabajo humano pues si se fijaba uno bien podía ver perfectamente como "personitas" jugaban con la nieve y demás.
Mirar aquello la animó levemente, no podía mostrar esa magía pues Zelma se lo había dicho varias veces, "Nadie debe saberlo Ainara, sabes que es por tu bien.." le habia dicho siempre, pero nadie le habia prohibido que la usara donde no la vieran.
Sabía que no era buena idea usarla en el bosque, pues cuando la usara probablemente su magía ascendería hasta cubrir todos los edificios o por lo menos gran parte de ellos, y eso no podía hacerlo, pero en aquel sitio cerrado su poder tendría cierto límite de distancia…
Sin pensárselo mucho más y con una leve sonrisa, juntó sus manos y fue abriéndolas poco a poco con movimientos circulares, de dentro de sus manos parecía estar atrapada una bolita luminosa blanca, que iva haciendose más grande y luminosa y al azar los brazos la bola se situó en lo alto de la habitación estalló en millones de copos de nieve que llenaron toda la habitación.
Continuó liberándose así, congelando y haciendo figuras de hielo, estuvo así un buen rato hasta que quedó todo cubierto de nieve y escarcha y se sentó en la nieve, mirando relajadamente la habitación cubierta de blanco e inspiró hondo el frío aire que se colaba por las ventanas rotas y que ella misma había provocado.
Permaneció alli por largo rato sin sospechar que cierto muchacho la observaba tras los muros con un hechizo curioso y con una pequeña sonrisa ladeada.
Ainara seguía sentada jugando con sus propias manos y con una fría brisa con nieve cuando se dio cuenta de qu empezaba a oscurecer asique se dirigió a las escaleras por las que había llegado a aquel piso, nisiquiera se dio cuenta que el vigilante apunto estuvo de verla en aquel sitio prohibido para los estudiantes si no fuera porque justo antes, alguien la cojió del brazo volviendola tras la puerta y cerrándole la boca con una mano.
-shhh, no hagas ruido si no quieres llevarte una bronca y un castigo de paso.. -murmuró la voz de la persona que la retenía, nisiquiera supo porqué le hizo caso, en otro momento le habría dejado inmovilizado pero sin embargo, no se movió.
Esperó un minuto a que los pasos se hubieran alejado y dejaran de oirse para darle un codazo a su apresor y una patada en sus queridas partes…
-¡Ah! ¡Espera, espera! -gritó éste tapandose la entrepierna- ¿Pero qué te pasa? ¿Así es como agradeces que te ayuden?- Dijo éste con aspecto indignado mientras mientras volvía a erguirse con una mueca de dolor.
Ainara solo pudo sentir enfado cuando descubrió que era el engreído de Damian Wolmert el que "la había ayudado".
-No necesitaba tu ayuda, otra vez -dijo molesta dandose la vuelta para irse cuando éste le cojió del brazo y a punto estuvo de forcejear si no fuera por el repentino calor que sintió en aquella zona, por primera vez en mucho tiempo.-Yo… voy a largarme..-murmuró intentando salir de su consternación.
-No lo harás..-dijo convencido mirándola con intensidad- porque voy a ayudarte con l a varita, y tú tendras que enseñarme como controlas eso -dijo señalando la habitación que anteriormente llenó de nieve.
-No…no se de que me hablas -dijo Ainara consternada, no podía haberla visto. Intentó soltarse lo que hizo que el muchacho apretara más su agarre y ésta le mirara furioso, el calor de su brazo aumentaba, lo que la incomodaba más.
El muchacho frunció el ceño, sin saber muy bien porqué se comportaba así, comprendiendo que al igual con él nadie sabía de ella lo que podía hacer.
-No me mires así, y no intentes mentirme, he visto todo lo que eres capaz de hacer..-dijo esto último con más suavidad, puede incluso que admiración.- Necesito que me digas como eres capaz de controlarlo asi…
Parecía más una súplica, empezaba a convencerla…
-Pero… ¿porqué quieres saberlo?..-murmuró mirandole a aquellos ojos, que cada vez le parecían más dorados que verdes, ¿se lo parecía o era asi?... Damian frunció el ceño, no parecía que le gustara esa pregunta, después de unos segundos pensándoselo decidió hablar, pero de nuevo escucharon un ruido.
-Vamos -y como si no se hubiera dado cuenta de que la agarraba la soltó con gesto de sorpresa y empezó a caminar por el largo pasillo, alejándose de las escaleras y adentrándose en lo que era un baño lleno de polvo y destrozado, pasando Ainara tras él.
-No puedes decírselo a nadie -dijo por último poniendose delante de ella, dándole la espalda-cuidado- y tras unos segundos manteniéndose erguido, sin decir palabra y con los puños apretados… los alzó de golpe contra los azulejos frente a él, lo que Ainara nunca se esperaba sucedió…
De las manos del muchacho aparecieron dos llamaradas inmensas que hizo que Ainara se hechara hacía atrás, asustada observando como con mucho esfuerzo Damian intentaba controlarlas. No pasaron ni cinco minutos cuando Damian calló al suelo, respirando pesadamente y mirando los azulejos que habia dejado negros y chamuscados al igual que Ainara.
Lentamente los dos se levantaron, éste mirándola y poniéndose frente a ella, con una sonrisa ladeada le dijo:
-Entonces…¿Qué harás? -Ainara no sabía que decir ni qué pensar, solo miró sus ojos, que de nuevo parecían dos esmeraldas de aquel color verde.
Y casi sin darse cuenta ni haberlo pensado ya había decidido, extendiendo el brazo se dieron la mano, diciendo ahora convencida:
-Trato echo.-
Hola chic@s! espero que os haya gustado este capitulo, la verdad diría que de los que llevo subidos es el que más me gusta.. jejeje
Ahora, mala noticia, posiblemente para los siguientes capítulos tarde un poco mas, pues voy ha star unos días fuera de caa y un poco liada, pero intentaré que no sea mucho.
Bueno os deseo un feliz fin de semana(aunque ya se que mañana es viernes jaja) y un beso enorme. ;)