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Addicted to You — capítulo 22

Estaba en shock. Nunca imaginé que haría una semejante escena como la que acometí hace algunos minutos en el estacionamiento del edificio de Draco Malfoy. No había explicación lógica. Era algo absolutamente estúpido luego de casi un año sin verlo. Estaba restregando mis manos nerviosa pensando... En aquella pasión desenfrenada... Esa sensualidad extrema... Esos labios que me poseyeron nuevamente... En su toque que me estremece el cuerpo...- Cariño, ¿Estás bien?- Me preguntó Hans, apretando una de mis manos, y sacándome de mi ensoñación...- Oh... Si, claro que estoy bien cariño... Estoy bien...- Estaba pensando en donde podríamos ir de vacaciones después de tu graduación y del matrimonio de tu madre... ¿Te parece China?- ¿Tan lejos?- Le pregunté extrañada- Sabes... Mi madre ya tiene listo el vestido que quiere que use para su boda...- Sabes que podría comprar un vestido feliz para que te veas hermosa...- No es necesario Hans... Ya estamos llegando a mi departamento... Es pequeño, pero es mío...- Todo lo que es tuyo me fascina- Besó mi nudillos y yo simplemente le dí una sonrisa tímida. Seguía pensando en aquello que ocurrió hace un par de minutos. Cuando me fui de Nueva York pasaron tres cosas: El doctor Angel lamentó mi partida repentina, las enfermeras zorras del hospital estaban más que contentas de que me fuera y Collin estuvo triste. Lloró frente a mi y dijo que yo era su gran amor imposible. Le dije que lograría encontrar a alguna mujer que lo amara con tanta intensidad que le dolería. Con la intensidad que logré amar al engendro del mal. Mi pasada por Londres fue corta. Llegué a mi casa y estaba mi padre, agradeciendo a Merlín que hubiera terminado con el hijo del hurón oxigenado, pero molesto porque mi madre seguía de prometida con el hurón oxigenado. Albus intentó acercarse a mi, pero no lo dejé. Estaba molesta porque imaginé que abogaría por su amigo el desgraciado. James estaba especialmente y sospechosamente cariñoso conmigo. Siempre supe que yo era del gusto sexual de mi primo, pero ¡Por Favor! No me acostaría con él ni en mis peores pesadillas. Simplemente era incorrecto. Y necesitaba que mi vida volviera al rumbo que siempre debió haber tenido: Normal y sin sobresaltos. Fui a San Mungo a explicar mi cambio de residencia. Por suerte no tuve encuentros del cuarto tipo con el engendro cochino. Lowenthal estaba realmente fascinado con mi cambio de look. Yo simplemente le puse mala cara.- Que pena que su compromiso con el Señor Malfoy haya terminado- No vengo a hablar de eso Doctor.... Quiero saber si puedo hacer un cambio de mi residencia... Me interesa África en especial. - ¿África?... Sabes Rose, tiene muchas enfermedades muggles...- Lo sé... Pero me interesa por eso mismo. Ver si desde el mundo mágica podemos curar enfermedades como el SIDA o la Malaria...- Buen punto como siempre... Eres demasiado brillante... Me gustaría que, cuando la termines, no te vayas nunca más...- Vendré para la graduación... Para recibirme de Medibruja- Eres excepcional- El teléfono del doctor sonó- Espérame un segundo ¿Sí?... Oh... Scorpius está acá- Me puse pálida.... Tan pálida como mi padre con las agujas... O más pálida que un enfermo- Dígale que me espere un segundo, que estoy atendiendo a mi mejor residente en siglos, gracias Dora. Mira que coincidencia Rose, está tu ex novio acá... Podrían...- ¿Podría sacarme por alguna parte si ser vista por él? Luego de vacunarme contra muchas de las enfermedades muggles más comunes, tomé un vuelo hacia Kenia. Aquella tierra salvaje, llena de animales fantásticos y personas negras absolutamente fascinantes que contrastarán con mi extrema blancura. Estaba emocionada. Muy emocionada. Menos mal que nadie me fue a buscar. Renté una Land Rover en Nairobi para ir hasta el poblado donde estaría... Uno lejano de la ciudad. A un hospital campaña, especializado en niños con SIDA. Sería algo triste, pero me serviría de mucho para curtir más mi carácter. Llegué al Hospital Hans Von Kraussen para niños abandonados con SIDA. El fundador era un Alemán de no más de 45 años, que luego de perder a su esposa por cáncer, decidió realizar una fundación. La fundación Anna Schmidt. De ella se extraían varias instancias de caridad. La más conocida era este hospital. Me bajé de mi Land Rover con mis pantalones caqui y una blusa celeste, además de unas Converse azul marino. Me recibió un nativo, que hablaba muy bien el inglés.- Bienvenida señorita Weasley... La esperábamos con ansias- Muchas gracias....- Eto´ok - Eto´ok... El gusto es mío...- Le mostraré las instalaciones... El señor Von Kraussen estará feliz de cenar esta noche con usted....- ¿Cenar?... ¿Él está en el país?- Estaba en shock.... Nunca esperé encontrarme al creador de la fundación tan rápido.- Por supuesto... Quiere conocerla en personaEto´ok me mostró las instalaciones del hospital, que eran maravillosas. Habían salas con niños más enfermos, casi terminales, y otras con niños que estaban más controlados con su enfermedad. Todos ellos me parecieron maravillosos, y todos ellos no tenían madres. Fueron abandonados. Eso me hizo sentir triste. Me mostró donde dormiría. El cuarto era un lugar pulcro, con una vista hermosa e impresionante al atardecer de la más salvaje África. Estaba enamorada ya de esta tierra. En algún minuto se me cruzó por la mente que los ojos de Malfoy se vería hermosos con este reflej... ¡FOCUUUUUS!... Saqué esa idea de inmediato. Una mujer africana golpeó mi puerta para llevarme un hermoso vestido blanco... El más blanco visto. Sencillo, a diferencia del que me regalo Collin en Nueva York. Me dijo en un perfecto inglés (¿Acaso no hablaban su idioma?) que el señor me esperaba a las 8 en punto para la cena en una carpa afuera. Decidí darme un baño para no apestar a sudor. Cuando salí hacia la cena, esta era en una carpa blanca, anti mosquitos, que eran bastante molestos. El calor aún era algo infernal. Pero el lugar era precioso. Estaba iluminado por lámparas a gas, y tenía una mesa muy bonita. La estaba admirando, hasta que casi morí del susto al ver a alguien atrás mio.- Eto´ok me dijo que eras linda, pero nunca mencionó que eras hermosa...- Señor Von Kraussen...- Me puedes llamar Hans... Rose... Como una delicada rosa- Hans Von Kraussen era muy atractivo. Tenía el pelo castaño, unos ojos verdes mezclados con gris... Gris... (Ya ya ya, basta Rose), una tes que alguna vez debió haber sido blanca, pero ahora era bronceada... Un dorado espectacular. Era bastante alto, por lo menos u metro y noventa. Muy alemán.- Bien... Y estoy acá... ¿Cenaremos?- Claro... Siéntate Rose- Nos trajeron de cenar... ¿Comida Alemana?- ¿Te sorprendí? Me encanta la comida de mi tierra natal... Y no quiero que mueras de cólera, o algo parecido... Quiero proponerte algo...- Usted me dirá...- Dije algo intimidada por tal hombre, que pese a sus 45 años, se veía muy bien.- Rose... Necesito una esposa para manejar todo esto- Dijo indicando con los dedos alrededor- Quiero que tu seas mi esposa- Ahora si que el mundo podía explotar. Mi segunda proposición de matrimonio en lo que va de un mes.