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Addicted to You — capítulo 24

Me quería reír de lo que me estaba diciendo Hans von Kraussen. Me parecía demasiado chistoso que un hombre de 45 años me dijera que es lo que quería de mí. Que fuera su esposa. Cómo si no me hubiera bastado con la propuesta y luego ruptura con el engendro Malfoy. No me aguanté y me empecé a reír.- ¿Qué te causa gracias mi querida Rose?- ¿Tu... Tu quieres casarte?- Él me asintió y más risa me dio- Jajajajajajajajaja... No me conoces nada... No sabes que estuve...- Comprometida con el hombre más mujeriego de todo Londres... Lo sé... Me preocupo de saber más de quienes trabajarán conmigo. Deja de reír, me distraes mucho- Es que de verdad.... Jajajajajajajajajaja No puedo... Es muy chistoso... Mi respuesta es una y sólo una- ¿Un sí?- Un NO... No lo conozco...- No me trates como viejo...- Lo lamento.... Pero tiene al menos unos 20 años más que yo y me suelta como si fuera lo mas normal del mundo que quiere casarse conmigo... Yo vine a hacer mi internado...-Y lo harás, pero quiero darte todos los privilegios justos... Siendo mi mujer- Ok ok ok... Señor Hans... Me gustó su cena, me sorprendió, si, pero necesito espacio y digerir esto... Vengo de una relación tortuosa... No quier más compromisos por ahora mas que una bonita amistad- Lo acepto... Pero sé que terminarás casada conmigo Rose...- ¿Podemos cenar? Cuando desperté pude contemplar un hermoso amanecer desde mi cómoda cama. De todos modos la sentí grande. Siempre tendría esa maldita nostalgia por culpa de ese engaño imbécil de mi primo con su amiguito del año. Baboso. Decidí ducharme, pero recordé que estaba en un país donde la miseria abundaba. Kibera, donde me encontraba, tenía entendido que existía mucha miseria... Miseria que vería en carne propia hoy. Decidí lavarme con una jofaina que había en mi cuarto, para luego ponerme unos jeans y una blusa celeste. Trencé mi pelo y salí al infernal calor. Ante de entrar al hospital, un niño se me acercó. Era bastante particular, ya que tenía tan sólo 10 años.- Usted es nueva... Nunca la vi antes acá- Hola pequeño- Me arrodillé para estar a su altura- ¿Como te llamas?- Bryan- Hola Bryan, yo soy Rose- Hola Rosita- Rosita... Te dejaré decirme así... ¿Dónde están tus padres?- No sé... No tengo padres desde que nací... Me abandonaron en la calle y la gente me alimenta... Pero nadie me da un hogar- Se me partió el corazón en mil pedazos. Ahí estaba: La real miseria humana- Lo lamento... ¿Tienes hambre?- Si... Mucha, la señora que me alimentaba murió hoy de SIDA- Por Merlín...- Usted dice cosas graciosas que suenan bonito- Bryan... Hoy yo invito el desayuno- ¡Viva!Bryan es un niño bastante particular. Es como si tuviera unos 17 años en un cuerpo de uno de 10. Era bastante maduro, y su historia de sufrimiento es bastante particular. Su madre murió de Malaria, su padre los botó a la calle, mientras que tres de sus ocho hermanos murieron de la enfermedad de su madre, y el resto murió de SIDA, salvo él. Siempre me dijo que pensaba que Dios (el dios de los Muggles) lo acompañaba siempre y tenía cosas grandiosas para él, que llegarían en el momento justo, ya que todo estaba planificado por Él. Intenté aguantarme las lágrimas mientras tomaba mi desayuno, y me cuestionaba el porque siempre tuve lujos y él no ha tenido una oportunidad decente en su vida.- Supongo que después de esto me dejará en la calle- No... No digas eso Bryan... Hoy serás mi ayudante... ¿Te parece?

  • Rose Weasley, creo que has llegado algo tarde... ¿Quién es ese niño?- Es Bryan... Hoy será mi ayudante doctor von Kraussen- Pero... No pertenece al hospital- Ya me echarán a la calle como siempre- Dijo el pequeño- Tranquilo- Le dije- Doctor, si me quiere como residente, mi petición será que siempre Bryan esté junto a mi. Es más, hoy lo apadrino casi como un hijo adoptivo- ¿Es verdad Rosita?- Me preguntó, casi llenando sus ojos de lágrimas- Si... Ese será nuestro pequeño secreto no tan secreto- Bien... Creo que no podré discutir contigo... Bienvenido Bryan... El nuevo ayudanteBryan era bastante hábil. Sabía muy bien, luego de explicarle pacientemente, que era cada instrumento quirúrgico muggle. Me los pasaba sin titubear, y siempre cantaba una canción, que lo único que le entendía era Hakuna Matata (Si, ya sé, como la película El Rey León), y que parecía tener un efecto calmante en todos los enfermos del hospital. Vi muchas cosas que no deseo que nadie más las vea o las sufra (Ni siquiera al engendro diabólico...), mientras que Bryan intentaba contarme algo más de su vida. Terminando mi turno en la tarde, el que fue agotador, salimos caminando con el pequeño hacia donde me estaba alojando.- Bien... Ahora yo me despido Rosita, tengo que ver donde pasaré la noche- No tienes donde dormir... Debí imaginármelo... Dormirás conmigo- ¿En serio? ¿Y el Doctor no se molestará?- Y si se molesta será conmigo y con nadie más que conmigo
  • NO SOY UNA CASA DE CARIDAD ROSE- Menos mal que el hombre que me propuso matrimonio ayer tenía un propósito en la vida que es mejorar la calidad de vida de la gente... NO TIENE DONDE DORMIR... NO PUEDO SER INDOLENTE- Lo sé, lo sé... Pero...- Por favor... Es un niño... Podría ser mi hermano... Podría ser tu hijo fácilmente... No tiene donde ir y yo soy su única amiga real acá...- No se que tiene, pero me convenciste... Veremos que haremos por el muchacho- Bryan... Bryan se llama- Salí de la oficina, y vi que él me esperaba, con sus pies colgando en aquella banca- ¿Me tendré que ir?- Vas a ser mi huésped especial- Gracias, gracias, gracias- Me llenó de pequeños besos en mi mejilla, que fueron los más tiernos desde que me besara por última vez Scorpius. Lo llevé a mi cuarto y preparé una ducha caliente para él.- Nunca me había bañado así como los ricos... Con agua caliente y espuma- Para todo hay una primera vez... Te quiero preguntar si tu... - No... No tengo SIDA Rosita... Pero si me gustaría hacer algo desde hoy en adelante...- ¿Y me puedes contar?- Quiero estudiar y ser médico... Pero nadie me pagaría ese sueño... Me gustaría ser como tu Rosita- Eres un dulce...- ¿El doctor von Kraussen te pidió matrimonio?- Me espiaste tras la puerta- No me gusta para usted... Por accidente hace algunos días vi un diario donde salí usted con su pelo rojo hermoso y con un rubio que la hacía feliz- Me quedé de piedra... Seguro era el reportaje de Corazón de Bruja, donde hablaban mentiras sobre nuestra ruptura como pareja- Un hombre con un nombre gracioso de animal- Nuestra relación no funcionó Bryan... No quiero que tu pienses en eso... Sino que te concentres en ser un niño muy feliz.Lo arropé en mi cama, donde se quedó inmediatamente dormido, luego de cenar como si fuera Hugo y de leer Los Cuentos de Beedle El Bardo, que le parecieron muy peculiares. Me dirigí hacia mi laptop y escribí algunos correos, con mensajes especiales. Estaba tan agotada, que me fui a dormir junto a mi pequeño amigo. A la tarde siguiente, en el segundo día desde que conocí a Bryan, recibí rápidamente correspondencia en mi laptop. Todas ellas eran satisfactorias. Me sonrisa no amainaba.- ¿Que ocurre que estás feliz Rosita? ¿El hombre rubio te escribió?- No... Piensa en cuál es tu sueño más grande- Mmmm, me hubiese gustado tener una familia, pero sé que no se puede...- Piensa en algún otro sueño...- Estudiar medic.... No...- Mi queridísimo Bryan...Te tengo una reserva en un internado de acá para que estudies, y te tengo otra noticia- Mi pequeño corazón explotará...- Tienes una beca para estudiar en Oxford medicina- Ohhhhhh Dios mio, mi señor misericordioso, gracias gracias gracias... AL FIN ALGO BUENO PARA BRYAN- Me llegué a emocionar hasta las lágrimas cuando vi al muchacho celebrar y bailar de felicidad, además de besarme mi mejilla compulsivamente. Les mandé a todos quienes me ayudaron, inlusive a un donador anónimo, una foto de este pequeño, quien cumpliría su sueño. Esta sería la mejor pasantía que haría en año y la que nunca olvidaré.__________________________________________________________________________________ Al revisar su correo y ver aquella foto donde aparecía el pequeño Bryan, de 10 años, quien quería ser médico y no tenía quien lo ayudara hasta que esa noble chica casi lo adoptara, Scorpius entendió que el dinero de la famosa apuesta fue el mejor invertido en su vida. Ese dinero le permitiría, de alguna manera, recuperar a su pelirroja, aunque sea color chocolate ahora.- Ya sé donde encontrarte... Volveremos a amarnos como siempre.