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Addicted to You — capítulo 4
Quería matarlo. En algún punto deseaba que me dijera eso. No Rose, no lo deseabas, deja de soñar tonteras con Malfoy. - No Malfoy... No seré tuya- Bien... Eso, se racional- ¿Por qué no? Ya lo fuiste para el cumpleaños de Albus... Puedes serlo siempre... Podremos..- No no no no no... No... Basta... Déjame en paz- No puedo... - Claro que puedes... Te buscas a otra que te satisfaga y listo. Ahora, tengo mucho trabajo que hacer y no quiero perder...- Estas metida bajo mi piel... Eres la primera y la única que quiero que esté así- Y ahí estaba la frase no degenerada, ni sinvergüenza ni la típica frase cliché. Estaba el hombre, uno muy sincero. Estaba muy próximo, aprisionando entre su cuerpo (hermoso cuerpo) y las provisiones médicas. No Rose, mantente firme- Niega que no te gustó nuestro beso... Mis manos sobre tu cuerpo...- Bastardo, me hará dudar.- No... No puede haber nunca algo entre tu y yo- Agarré la manilla de la puerta rápidamente, internándome denuevo en San Mungo. Por suerte escuché mi voz en el altavoz para atender una urgencia. No miré hacia atrás, para ver si Malfoy me estaba siguiendo. Esa semana, posterior al asalto en la sala de provisiones, anduve muy distraída. Aparte de no querer hacer lo propio con mi novio, estaba siempre pensando en Malfoy. En sus ojos. En sus labios aclamando los mios con urgencia y sensualidad. En todo. Lo deseaba. Con locura. Y anhelaba que fuera nuevamente a buscarme a San Mungo para repetir ese beso robado. Pero, al parecer, él desistió de esa idea, ya que, hace una semana, no supe de él. Seguramente ya encontró a otra que lo hace sentirse hombre. Mejor para mi. Gigolo. Para colmo, decidí aparecer por mi apartamento, el que habitaría definitivamente luego de volver de Nueva York. Recordé que una de las llaves la tenía Jake. Mala estrategia, ya que al entrar vi una maraña de ropas y de cuerpos desnudos. Claro, el imbécil de mi novio utilizaba MI departamento para traer a su amante Alice.
- Rosie... Cariño... no quería que... Nena, vamos a hablar- Trataba de taparse, mientras to miraba la escena con cierta sorpresa. No por el engaño en sí, sino por la desfachatez de hacer ESO en MI apartamento. - Si bien ya sabía que hacías esto con... Longbottom- Seguramente esperaba que la golpeara, pero simplemente la mire- Nunca esperé que lo llevabas a cabo... En mi departamento...- Rose...- Alice se paró rápidamente, entendiendo que la escena no va a ser con el drama de las telenovelas muggles.- Toma tus cosas y vete... Por favor... Yo me encargaré de quemas estas sábanas. Y hablaré para que no vayas a Nueva York conmigo...- Pero si yo te amo... - Si claro... Por favor, seamos civilizados y realistas y desaparece de mi vista... Llegue a mi casa algo asqueada y con ganas de dormir. Mañana tendría día libre. Así podría comer Nutella a destajo (cosa que no ingresa a mi cuerpo por arte de magia) y ver películas. Al parecer mis planes nuevamente no se llevarían a cabo.
- Hola hija, he invitado a comer a uno de mis inversionistas. Bueno, el hijo de él- Estaba terminando de colgar mi abrigo en el perchero de la entrada de la casa, así que no podía ver la sorpresa.- Mamá, ya voy a saludar- Iba caminando, casi a pies pelados, con una tenida casi de indigente cuando veo al adonis. Y me quedo de piedra como una estúpida.- Hija... Él es Scorpius. De seguro lo conoces, es hijo de Draco, uno de mis benefactores. Él no pudo venir, y mando en representación a su hijo- Quería que me tragara la tierra ahora mismo- Hija.... ¿Rose?- Ah... Sí mamá... ¿Podrías venir a la cocina?- Scorpius me miraba con cierto interés... Y yo intentaba no mirarlo, aunque me era imposible- Claro... ¿Me disculpas Scorpius?- Claro... Un gusto nuevamente Rose- Mi mamá lo miraba extrañado, mientras entrabamos a la cocina.- ¿Qué paso?- Jake- ¿Qué te hizo?- Sexo con Longbottom... En mi apartamento...- Oh por dios, ese hombre no tiene límites. Hija, por suerte que te vas a Estado Unidos en tres semanas- Si... ¿Me disculparías si no ceno con ustedes? Aparte, hablarán de negocios, y yo no tengo nada que ver con él- Claro...Claro... Yo te disculpo con él... Ve y descansa- Salí corriendo olímpicamente hasta mi cuarto. Mi refugio. Esto se estaba tornando bizarro. Primero, porque fui testigo ocular y presencial del mayor engaño de la Historia, y, luego de romper oficialmente con Jake McClintock, Scorpius Malfoy aparece como si nada a cenar en mi casa. Mientras uno sale, el otro entra a mi vida. No no no Rose, no dirijas los pensamientos en esa dirección. Mientras controlaba el pulso de mi corazón, que parecía tambor e intentaba recobrar mi saliva que se secó al verlo vestido... Oh dios mio, es un crimen ese hombre y deberían detenerlo, prendía el stereo en mi pieza. Buena música calmaría mis pasiones. Un buen Bossa Nova haría ese efecto. En este minuto deseaba con furia irme a Nueva York. Me tendí en mi cama, tratando de calmar mis pensamientos, con los ojos cerrados. Pero lo único que lograba era imaginarme una y otra vez a Scorpius conmigo... Maldición. Sentí que la puerta se abría, de seguro era mamá. Gran error. Scorpius me miraba desde la puerta, mientras yo recordaba que estaba solamente vestida con mi conjunto azul de lencería. Pareciera que los ojos se le van a salir de su hermoso rostro. Me sentía totalmente intimidada, como si un león hubiera arrinconado a su presa y espera hasta atacarla. Mi cuerpo estaba estremecido, esperando el ataque. -Mi cara está acá arriba- Oh perfecto, era la unica frase que pude articular. Estúpido y sensual Malfoy. Se me ocurrió morder mi labio inferior. Estaba realmente nerviosa.- Yo... No soy de fierro- Cerró la puerta violentamente, sin importar que mi madre pudiera estar en el comedor y me aprisionó contra un estante, lleno de libros, para dar paso al asalto de besos y toqueteos acostumbrados. Aunque estos si me los esperaba y si los deseaba con locura y devoción. Mi cuerpo enviaba descargas eléctricas a mi entre pierna con cada caricia que me daba Scorpius, a quien yo intentaba sacarle la ropa torpemente. Al parecer ambos nos necesitábamos con urgencia. Cuando Scorpius estaba a medio camino de quedar sin camisa, y él intentaba arrancarme mi sujetador, mamá entró a la pieza y dudo mucho que le haya gustado la escena de película XXX que se estaba montando.- Rose... Señor Malfoy... Creo que este no es el baño- Mamá estaba seria. Ese no es buen indicador. Scorpius estaba muy apenado, como si lo hubieran pillado in fraganti en algo ilícito. Claro que lo pillaron en algo ilícito. Y yo... Yo estaba muy frustrada por el no ya inminente sexo y muy apenada por la escena. - Creo que me iré Señora Weas... Granger... Hasta pronto Señorita Weasley- No es momento para que se ponga formal. Estuvo a punto de tener sexo conmigo, en mi casa, bajo los ojos de mamá. Diablos.- Hasta pronto Señor Malfoy... Mándele saludos a su padre de mi parte- Oh, me imagino esta escena: Mi madre, su amante y mi amante sentados conversando sobre nuestras vidas sexuales. Que conveniente- Tu y yo vamos a conversar ahora... Vístete y sal a la sala de estar- Yep. Estoy en aprietos.