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We are not gonna be like them. — capítulo 4
Levanto los parpados y ante mi aparece una imagen borrosa de la habitación de Louis. Su brazo sigue rodeándome así que rodo sobre mi misma para quedar frente a él. Su pecho sube y baja suavemente y su respiración pausada me indica que sigue dormido y yo como buena amiga que soy no puedo permitir que esto continúe así, así que coloco mis dedos sobre su nariz impidiendo que el aire pase por sus fosas nasales.
-¿Pero qué...?- me mira confundido hasta que veo tras sus ojos que encaja lo ocurrido.
Yo por mi parte sonrío ampliamente.
-Serás…- entonces sus manos recorren mi cuerpo haciéndome cosquillas, que malo es que tus amigos sepan tus puntos débiles.
No tardo nada en romper en carcajadas, mientras un extraño escalofrío me recorre todo el cuerpo, por el hecho de no poder parar.
-Louis- consigo decir cuando mis ojos comienzan a llenarse de lagrimas- pa… para.
Cuando empiezo a notar un leve dolor en el estomago sus manos se apartan de mí.
-Esta guay levantarse a tu lado- dice mientras coloca sus brazos de forma que apoya la cabeza sobre ellos- será mejor que nos levantemos, hay cosas que hacer- de un salto se levanta de la cama, rebusca en un cajón y se pone una camiseta.
-Vamos, vamos- dice acercándose de nuevo a mi- si no quieres que vuelva a…
-Vale, vale, me levanto rápidamente y me apoyo sobre el escritorio- ya puedes ir a prepararme el desayuno.
-No tienes tú morro ni nada- sale de la habitación.
Yo me giro y cojo un marco de foto que se encuentra sobre el escritorio.
En ella aparece un grupo de chicos, cada cual apoyando los brazos sobre los hombros de los que se encuentran al lado. Entre ellos reconozco a Louis, del resto solo un poco las caras, excepto de uno, al mirarle tengo la sensación de haberlo visto hace poco.
Dejo la foto de nuevo sobre la mesa y me dirijo hacia la cocina, allí, me espera Louis con dos boles llenos de cereales de colores. Me acerco y me siento frente a él.
-Bueno...- remuevo los cereales con la cuchara- ¿qué es lo que vamos a hacer hoy?
-Veras, hoy unos amigos han quedado en un parque cercano para jugar al futbol y pasar el día, podríamos ir y así te los presento.
-Tus amigos… ¿los que hay en la foto de tu escritorio?
-Algunos de ellos si- dice pensativo- pero vendrán más.
-Mmm me parece una idea genial.
Entonces es él el que comienza a remover sus cereales nervioso, le miro durante unos segundos, esperando, algo me quiere decir.
-¿Qué quieres?- le pregunto animándole a que me diga lo que quiere decirme.
-Había pensado…- me mira inseguro- si quieres… antes de ir con los chicos podríamos ir a ver a tus padres- me mira expectante en busca de una respuesta.
Siento que una extraña sensación me recorre toda la columna vertebral-No- le contesto sin mirarle.
El resto del desayuno lo pasamos en silencio y en cuento termino huyo a mi cuarto.
Rebusco en el armario algo para ponerme mientras intento sacar de mi cabeza la última propuesta de Louis, finalmente elijo unos pantalones cortos de chándal y una camiseta simple y por si acaso hace frío cojo una chaqueta.
En menos de diez minutos ya estamos saliendo por la puerta. Louis me mira receloso y yo me siento mal por haberle contestado así, así que termino pidiéndole perdón y decidimos que ya abarcaremos el tema más adelante.
-Sabes, la mayoría de los que vendrán, iban al colegio con nosotros.
-¿En serio? Me pregunto si se acordaran de mí.
-Sí que se acuerdan, les hablo de ti.
Le miro divertida- espero que solo digas cosas buenas.
-Uy sí, precisamente, hace poco les conté lo de que sueles roncar y hablar en sueños.
-¿Qué? Es mentira, ¿no?
-Quizás sí, quizás no, ¿Quién sabes?- declara mientras me dedica una de sus maliciosas sonrisas.
-Serás.- le intento golpear el brazo lo más fuerte que me es posible- más te vale que sea que no.
En aproximadamente media hora llegamos al parque en el que Louis ha quedado. La verdad es que no es muy grande y en cuanto llegamos ya les puedo divisar. Hay como… diez chicos repartidos por el césped pasándose un balón.
Louis se acerca y deja su mochila al lado de las del resto, después se une a ellos olvidándose de mí y yo me quedo pasmada. No me lo puedo creer ¿qué se supone que hago yo ahora? Me quedo quieta unos minutos más debatiendo. Me acerco o no me acerco, esa es la cuestión.
Louis pagará esto como que me llamo Leia.
Comienzo a acercarme cuando me percato de que han dejado de jugar. Louis se está aproximando a mí con el resto de chicos detrás.
Noto como el rubor asoma por mis mejillas cuando todos ponen su atención en mí.
-Esta es Leia- comenta Louis cuando está a mi lado- la mayoría debería acordarse de ella, el resto presentaros vosotros, yo paso de ir uno por uno.
-¿Jack?- pregunto atónita cuando el nombrado se acerca hacia mi después de que el resto me hayan saludado.
-Con que Leia… eh- me dice con una sonrisa socarrona- este es...- dice señalando al chico que se había acercado junto a él y del cual no me había dado cuenta.
-¿Te llamas como la princesa de Star Wars?- le corta el otro chico mientras me dedica una expresión entre confundida, divertida e… incómoda, si, una mezcla rara.
-Sí, mi padre era un fanático- no puedo evitar sonreír al recordarlo- pero de todas formas- replico encajando piezas- ¿tú no eres el estú…- rectifico en cuanto me doy cuenta de lo que iba a decir- el repartidor de pizzas.
-Veo que ya os conocéis- comenta Jack.
-No, en realidad no- le corrijo yo.
-Bueno pues después de este mini lapsus- dice divertido- te presento a Dylan, el primo del que te hable.
Me mira con cara de desaprobación, como si le molestara mi presencia y se marcha, así, sin más.
Jack le mira como con pena- perdónale, no suele comportarse así, pero es que está muy cerrado en sí mismo.
Le miro sin saber que pensar, él sin embargo me sonríe sin más.
-No me lo puedo creer… Qué casualidad, eh?
-Sabes- le digo copiando la sonrisa-nunca he creído en las casualidades, ¿de qué conoces a Louis?
-Dylan y él son muy amigos y todos los veranos que vengo solemos quedar todos.
-Entonces por lo que veo coincidiremos mucho este verano- le comento mientras me quito la chaqueta y la meto en la mochila de Louis.
-Esa suerte que tengo.
Nos acercamos al resto de los chicos y hacemos un par de equipos, a los diez minutos ya estamos jugando. Ante todo, quiero dejar claro que a mí nunca se me dio bien el futbol, por lo que lo único que hago es el idiota. Una vez en la que intento patear el balón resbalo y caigo de culo dándome un fuerte golpe y ellos en vez de ayudarme ¡se ríen de mí!
A las dos horas todos estamos exhaustos así que nos sentamos tranquilamente sobre el césped, yo por mi parte me acerco a Louis en busca de apoyo moral.
-¿Qué tal?- me pregunta acercándose a mí para que nadie más pueda oírlo.
Estamos sentados en círculo, Louis esta a mi derecha mientras que a mi izquierda se encuentra un chico cuya cara me suena levemente.
Jack se encuentra enfrente de mí y Dylan al otro lado de Louis.
-Muy bien-le sonrío- me alegro de haber venido.
-Sabes, me acuerdo de ti- dice interrumpiéndonos el chico de mi izquierda, todos nos prestan atención- siempre ibas al colegio con un gorro de un panda.
-Sí- le contesto sonriendo- pero no me dejaban llevarlo en clase.
-Cierto, más de una vez te enfadabas con el profesor porque no entendías porque tenías que quitártelo.
-Sabes, pues aún lo tengo.
Seguimos hablando de mi época en Bolton y más recuerdos vuelven a mi memoria, recuerdos que no se si quiero recuperar. En algunas ocasiones siento que esos recuerdos son lo único que tengo. Afortunadamente nadie habla de por qué me fui hace 9 años, y yo se lo agradezco interiormente.
Alguien decide que vayamos a un Burger pero la mitad prefieren volver a sus casas.
Louis pasa un brazo por mis hombros y me acerca fuertemente hacia él- ¿todo bien?
Yo le asiento sonriendo y hasta que llegamos al Burger no se aparta de mi lado.
Cogemos una mesa para cinco, Louis, Jack, Dylan, Katie, que es una amiga de la infancia y yo.
Jack se encarga de pedir todo mientras Katie que se sienta a mi lado me mira expectante.
-Venga, cuéntame, ¿qué has hecho durante todos estos años? ¿Dónde fue donde te fuiste?
-Londres, vivimos mi hermana y yo con una tía hasta que ella cumplió los dieciocho, nos buscamos un pisito en el centro y hace un año empecé la universidad, estudiando medicina.
-Londres… que bien suena, yo nunca he salido de Bolton.
-Pues a mi casa estas invitada siempre que quieras.
Suena un leve golpe cuando Jack deposita las bandejas sobre la mesa y se desliza hacia la silla.
-Gracias por ayudar ¿eh? Casi se me ha caído un par de veces.
-Lo que importa es que las hamburguesas están bien- le contesta su primo cogiendo la suya.
Y le miro, miro los numerosos lunares que abundan en su cara, tantos que no debería estar permitido, sus ojos oscuros casi negros parecen transmitir más de lo que aparenta a simple vista y el pelo también oscuro, colocado hacia arriba, su mano continuamente pasa por este y eso me pone nerviosa, no se parece en nada a Jack.
Dylan en cuanto nota que le estoy mirando me reprocha con la mirada y continúa hablando con Louis.
Jack en cambio me sonríe ampliamente, sonrisa que rápidamente alcanza sus ojos. Su mandíbula levemente cuadrada se desencaja cada vez que pega un bocado a su hamburguesa.
A los pocos minutos todos están hablando de la fiesta que Katie dará en su casa en un par de días. Jack en cambio se acerca a mí y me susurra para que solo yo pueda oírle.
-Hay una cosa que me gustaría enseñarte.
Le miro con interés.
-El sábado- continua- el día de la fiesta iré a ese sitio, si quieres puedes acompañarme.
-¿Me estas pidiendo una cita?- le pregunto alzando la ceja.
-Puedes llamarlo como tú quieras.
-Entonces sí- digo apoyando mi cabeza sobre la mano- una cita me parece bien.
Aquí os traigo otro capítulo, espero que os guste como va avanzando esto y os agradecería que me comentaseis que os parece.
Os dejo el link de mi otra historia por si queréis pasaros. http://www.potterfics.com/historias/134004