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We are not gonna be like them. — capítulo 3

Si alguien me preguntase cual es el lugar donde me siento más segura y protegida sin dudarlo le contestaría que en los brazos de Louis.

Porque justo en este instante, ambos en la puerta, mi maleta en el suelo empezando a empaparme a causa de la lluvia y los brazos de Louis rodeando mi cuerpo, mejilla contra mejilla, me siento más segura de lo que me he sentido en mucho tiempo. Empiezo a notar que mi cara se humedece y no es debido a la lluvia.

-Louis, ¿estás llorando?

-No me puedo creer que vayamos a pasar tres meses juntos- dice ignorando mi pregunta- después de tanto tiempo, cuanto te he echado de menos- me estrecha más hacia él y me levanta levemente del suelo y yo noto como mis ojos empiezan a picarme.

-No sigas, que lloro.

Se separa de mí a regañadientes y me deja pasar mientras el coge mi maleta para llevarla dentro. En cuanto entro una incontable cantidad de recuerdos vuelven a mi mente,  he pasado la mitad la mitad de mi infancia en esta casa. En esto momentos Louis se encuentra viviendo solo porque sus padres se mudaron a la otra punta de la ciudad y le dejaron esta casa a él.

-La verdad es que no esperaba que llegases hasta dentro de un par de horas.

-Quería darte una sorpresa y adelante el tren- le comento mientras paso mi mano sobre una mesa hasta que mis dedos chocan con un marco de fotos. La cojo y la contemplo con nostalgia, en la foto nos encontramos los dos con no más de 8 años,  nos encontramos en la orilla del pequeño lago que hay cerca de su casa, me acuerdo de esa tarde. Nos retamos a saltar en pleno invierno aunque en esos tiempos estaba prohibido bañarse.

-En serio, no me puedo creer que haya conseguido hacerte volver después de tanto tiempo.

Me giro y le miro directamente a los ojos, esos ojos que pueden trasmitirlo todo solo con una mirada y le sonrío.

-¿Dónde voy a dormir?

-En la habitación de mi hermana- gira levemente la cabeza- al final del pasillo, ya sabes dónde está.

  Me guía por la casa llevando la maleta consigo y entramos en la habitación, recuerdo que cuando éramos pequeños la entrada a esta habitación estaba prohibida, su hermana siempre fue muy mandona.

Abro la maleta y comienzo a  sacar las cosas mientras Louis se sienta sobre la cama y poco  después ya estamos poniéndonos al día, hablando sobre lo que ha sido de nuestras vidas  desde la última vez que nos vimos. Me cuenta que se ha echado novia,  Paula, y conforme la describe parece encantadísimo.  Según me cuenta, esta chica avendrá en un par de días para pasar aquí unas semanas. Mmm estará bien conocer a la chica que ha conseguido conquistar el corazón de mi amigo.

Cuando termino de colocar todas las cosas en la habitación en la que viviré durante tres meses Louis se va hacia la cocina para pedir una pizza mientras yo busco mi móvil para llamar a Eli. Tras dos toques me contesta.

-¿En serio tengo que creerme que acabas de llegar? Ya estaba preocupada por ti- en un primer momento tengo que apartar el teléfono de mi oreja para impedir una posible sordera.

-Solo hace- miro mi reloj- tres horas que llegue, eres una exagerada.

-Bueno da igual- dice cambiando repentinamente el tono de voz, suavizándolo notablemente- ¿Qué tal la vuelta? ¿Todo bien? ¿Has tenido algún problema?

-Por ahora todo bien- pausa.

-Eso está bien, y tu amigo… ¿Louis?

-Genial, no me había dado cuenta de cuánto le he echado de menos hasta que le he visto.

-Me alegro mucho por ti Leia, ahora simplemente disfruta de tu verano y lígate a un par de chicos, que eso nunca viene mal.

-¡Eli!

-Bueno ahora pásame a Louis, quiero hablar con él.

Suspiro y me levanto de la cama, hablar con mi hermana es imposible. Salgo de la habitación y me dirijo a donde esta Louis.

-Toma, para ti- le digo ofreciéndole el móvil.

En un principio me mira con confusión pero rápidamente un deje de diversión recorre su mirada y lo coge.

-¿Si?- yo le miro expectante. 

Tras unos segundos roda los ojos- Si- pausa- que si- comienza a dar vueltas por la habitación.

Esto va para rato. Así que salgo de la cocina y me dirijo al salón para poner la tele un rato. Al cuarto de hora llaman al timbre, me levanto cansada y me acerco a la puerta sin molestarme en ponerme los zapatos.

Al otro lado de la puerta se encuentra el repartidor de pizzas, me laza una  rápida mirada y me  entrega la pizza.

-Son ocho libras- me dice secamente.

Rebusco en mi bolso y le pago. El chico se marcha tan rápido que no me da tiempo  ni a murmurar un simple gracias.

Me acerco al sofá y coloco la caja de la pizza sobre la mesa.

-¡La pizza ya esta aquí!- grito.

No  recibo respuesta.

-Mmm, que rica- vuelvo a gritar sutilmente- me la voy a comer todo.

Entonces algo, que acaba siendo el gato de Louis comienza restregarse en mi pierna y a relamerse.

-Marvin- digo mientras cojo al gato blanco con manchas de colores de Louis y lo coloco sobre mi regazo. Él sin embargo parece no estar interesado en mí. ¡Ha venido por la pizza! Maldito sea.

De repente el cuerpo de Louis cae sobre el sofá a mi lado y acaricia levemente a Marvin.

Yo le miro expectante- ¿de qué habéis hablado? ¿Qué te ha dicho?

-¿Qué? - me mira fingiendo que acaba de darse cuenta de mi presencia- Ah, nada, solo hemos hablado un poco de ti- me dice como si nada mientras coge un pedazo de pizza.

-Maldito seas- le recrimino dándole un golpe en el brazo con un intento inútil de que sea fuerte.

Y sin poder evitarlo se le cae el trozo de pizza al suelo, nos miramos durante un segundo y rápidamente me agacho a recogerlo.

-Regla de los tres segundos- gritamos los dos a la vez y comenzamos a reírnos sin más.

Y  sí, es uno de esos momentos en los que empiezas y no puedes parar, uno de esos momentos en los que te falta el aire y que finalmente acabas llorando. Cuando por fin se nos pasa se nos ha quitado hasta el hambre pero aun así nos comemos la pizza igualmente.

-¿Y ahora qué?- pregunto cuando ya hemos recogido todo.

-Ahora- dice pasando un brazo por mis hombros- vamos a ir a dormir- le miro haciendo pucheros- te has pasado medio día subida en un tren y necesitas dormir así que no hay más que hablar- levanto la mirada poniendo mi mejor carita de pena que me es posible y junto mis manos a modo de plegaria- al menos ¿puedo dormir contigo?

-Leia- me mira muy serio- eso no es necesario ni que lo preguntes.

-Genial- me adelanto a él y entro en su habitación, misma cama de siempre, aparte de eso, todo esta cambiado, nuevos posters, nuevas fotos colgadas en la pared. En un principio me siento abrumada pero enseguida reacciono y me acerco a su armario, escojo una camiseta con el símbolo de Batman y la descuelgo.

Me desvisto y me pongo la camiseta que me llega por el principio de los muslos. Me giro y me encuentro a Louis con únicamente unos pantalones del pijama.

Nos acercamos a la cama y nos metemos bajo las sabanas quedando de frente con su rostro a menos de cinco centímetros.

-Me alegro de haber venido.

-Este verano será inolvidable.

Le sonrío y me giro quedando de espaldas a él, me rodea a por la cintura con un brazo y me acerca hacia él, encajando nuestros cuerpos como dos piezas de puzzle hechas para estar juntos, exactamente igual que cuando éramos pequeños.