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la hija de bellatrix, bajo la sombra — capítulo 9
7-La peste real
Annette llegó junto a la avalancha de chicos al mediodía, no me había dado cuenta de cuanto había extrañado a aquella pellirroja hasta que corrió hasta mí en la entrada del gran comedor y me abrazó sin importarle que estuviéramos bajo el estandarte verde y plata. Entre las serpientes no es normal una muestra tan efusiva de afecto, aunque me sentí bien al estrecharla entre mis brazos, fue raro al principio, pero luego me resultó agradable.
--¡tengo mucho que contarte!—me dijo entusiasmada sentándose a la mesa Slythering.
Luck llegó detrás de ella, le lanzó una mirada extraña y se sentó a mi izquierda.
--también yo—dije de pronto recordando la colección Slythering. Aunque me resultaba imposible mostrarme tan alegre como ella.
--te ves incluso más bonita, que cuando me fui, Bella.—la voz suave de Luck acarició mi cuello como delicioso terciopelo.
La mayor parte de las muchachas se hubiera derretido ante un cumplido como aquel, especialmente viniendo de alguien como Luck: guapo, mayor, "increíblemente Sexy" como lo llama Annette, popular, jugador de Quidditch... Pero simplemente no es mi tipo. Me muerdo la mejilla y en una fracción de segundo obligo a mi cerebro a buscar una excusa para cortar el tema. Revuelvo mi comida, sin mirarle.
--kendra, por favor, llámame kendra—le pido quitándole mayor importancia al resto de sus palabras. Eso debería bastar, soy genial en eso de hacerme la idiota.
Annette, me lanza una mirada de "¿es en serio?" sé lo que piensa, que estoy actuando como una idiota, bien. No me importa. No me gusta, si le gusta Luck se lo regalo con moño y paquete.
Oigo a Luck tomar aliento para volver al ataque, me obligo a no poner los ojos en blanco cuando llega Lana a mi rescate. Se sienta justo frente a mí, y le lanza una mirada de advertencia al rubio.
En verdad se lo agradezco, Lana es una especia de amuleto anti-cursi-Luck. El muchacho cierra la boca y se contiene. Más allá de Lana veo a Matth y a sus amigos, una muchacha castaña rojiza se lanza a sus brazos y lo estrecha. Debe tener su edad y parecen amigos muy íntimos, una extraña sensación recorre mis entrañas, son celos. Lo sé a la primera. Vuelvo mi mirada de pronto molesta conmigo mismo y me concentro en mis amigos, no me importa, que estreche a quien quiera.
Charlamos un rato de sus vacaciones, Annette se ha ido a pasar las navidades con su hermano mayor. Me ha sorprendido lo radiante que se encuentra. Semanas antes de navidad se las había pasado despotricando en contra de un infame hermano que la había abandonado con su malvada abuela. En unos pocos días parece que ha cambiado radicalmente su opinión sobre su hermano.
Me dice de pronto que trabaja en un autobús, que es pobre, pero a ella no le importa. Lo dice como si la gente pobre fueran hombres de las cavernas y los autobuses públicos dinosaurios, parece una niña excitada ante aquella vida desconocida para ella. No sé si acecinarla o sentir lastima, prefiero no pensar en lo hueca que puede llegar a ser mi mejor amiga.
--¿se llama Jonathan?—pregunto de pronto recordando al guapo y simpático muchacho que me acompañó en el autobús noctambulo, lo había olvidado por completo y eso que le había prometido que le escribiría. Podría sentirme culpable por ello, pero ha pasado mucho, seguro que ni me recuerda. Estoy casi segura que era Cats, y ahora que me pongo a mirar a mi amiga hay un gran parecido entre ellos.
--¡sí, ¿Cómo lo has adivinado?!—pregunta saltando de alegría en su silla, falta que aplauda y comience a bailar e incluso no me sorprendería si al final del día no lo hace. Me armo de paciencia, no sé porque me molesta, simplemente debería estar feliz por ella. Creo que es envidia, me enfado conmigo misma ¿Qué clase de amiga soy?
--creo que lo he conocido cuando venía para Hogwarts, el me trajo en su autobús.
--sí, su autobús es fantástico, y hay mucha gente distinta que viajan juntos, y hacen paradas, hay que esperar ¡es genial para conocer gente! Me encanta eso del transporte público, los pobres también hacen cosas cool.
--para con eso de los pobres, por favor Annette—le digo perdiendo la paciencia—no todos nacen en familias acomodadas, ¿deja ya eso, quieres?
Por primera vez es consciente de que me ha herido y veo el remordimiento en su rostro, eso ya es suficiente para que la perdone, es solo una niña rica y estúpida. No hay maldad en ella, o no contra mí al menos, se disculpa y trato de cambiar el tema.
Luck me ofrece a jugar una partida de ajedrez mágico. Acepto en verdad complacida, Annette se sienta más junto a mí y formamos un equipo contra Luck, todos los rencores quedan olvidados y nos centramos en la partida.
Juntas somos geniales, es cierto. Tenemos la mayor parte de nuestras piezas mientras que Luck las ha perdido en gran parte, estoy casi 100 % segura de que ganaremos.
De súbito una reina negra se infiltra entre nuestras filas y nuestro rey pierde la espada.
En verdad estoy boquiabierta mientras las piezas negras comienzan a celebrar la victoria. Habían permanecido calladas hasta ahora confiando en su dueño, mientras que las que nos prestaron no habían parado de poner objeciones y sugerirnos estrategia todo el tiempo. Había llegado a creer que las piezas de Luck simplemente eran mudas. Ahora veo que no, siento compasión por las piezas que llevé al fracaso, se ven alicaídas mientras las negras se burlan de ellas.
No puedo evitar sentir cierta lealtad hacia mis piezas y en un repentino ataque de compañerismo arrojo a la reina negra al suelo, esta se estrella violentamente y ahora son las blancas las que se ríen.
-¡Hey era solo un juego! Asesinar las piezas luego de que acabe la partida no está permitido—me recrimina Luck juntando a su reina destrozada del suelo con delicadeza paternal. Es la primera vez que lo veo enfadado conmigo. En cierto modo me agrada descubrir que también puedo llegar a irritarlo. Es como darle un poco de su propia medicina.
Una vez reparada su adorada pieza su seño se suaviza y vuelve a ser el idiota adulador—me debes un beso.
--¡¿Qué?!-preguntamos Annette y yo al unísono. La sorpresa se refleja en nuestros rostros, nunca se ha hablado de ningún beso.
--ustedes perdieron, pagan. Es parte de las reglas del ajedrez mágico. -sonríe con picardía.
--eso no es cierto—replica mi pelirroja amiga en mi defensa—conozco las reglas.
--estas son mis reglas, mi juego, mi tablero, mis piezas, no es mi culpa que no hayan preguntado antes de aceptar mi reto, soy el mejor de Hogwarts, todos saben que quien pierde contra mi… paga. -me hace un giño y estira sus labios señalándoselos con el pulgar, es tan patética la imagen que incluso me siento tentada de aceptar.
No, no es cierto.
Me levanto corriendo mi silla de forma sonora y lo dejo allí con su estúpida mueca.
Como no podía ser de otra forma Annette tiene las respuestas a mis preguntas: Pársel. Tan sencillo y complicado como eso. Lo sencillo era que nada más ver los tomos, Annette descubrió su misterio, me sentí humillada de no haber dado la respuesta yo sola. Era lógico: Slythering=párcel. No sé cómo no se me ocurrió.
Lo difícil residía en aprender párcel. Busqué por horas, en la biblioteca, sin conseguir nada, supongo que esperaba hallar un diccionario de inglés-párcel. Pues no, no hay tal cosa. Estoy frustrada incapaz de leer los malditos libros, lo extraño es que cuanto más difícil resulta, más me interesan. He guardado el libro en mi habitación, lo tengo debajo de la cama por las noches, no puedo separarme de él. Simplemente me gusta acariciarlo cuando estoy sola e imaginar todos los misterios que oculta, es sencillamente una joya.
La final de Quidditch será pocos días después de San Valentín. Hay una gran tención sobre la partida, he oído a Luck quejarse del capitán del equipo. Todos las encuestas aseguran que Gryffindos ganará este año, es frustrante. En fin. No me interesa el Quidditch, pero seamos honestos, entre Gryffindor y Slythering siempre hubo y habrá una pulla, en todo. Perder contra Gryffindor es humillante. Annette aún se muestra positiva, alentándonos, sé que lo hace por fidelidad a mí, Cuando la mayoría de los Ravewnclaws están apoyando a Gryffindor.
Se lo agradezco, pero la positividad no gana partidos.
Otro evento importante entre las casas es algo que se ha implementado en los últimos años al periódico escolar. Se organiza una votación en las casas para "los reyes del amor" es una cursilería para engrosar el ego de los más afortunados.
Es una especie de concurso de Belleza. Hay varias instancias, primero se eligen a las cinco chicas y chicos más guapos de cada casa, sin importar su curso, luego entre ellos se vota al rey de la casa y a la reina, claro, y entre los reyes por último se elige al rey y la reina de belleza de Hogwarts y sus rostros coronados y sonrientes son enmarcados y puestos en el salón de trofeos.
Annette se muestra verdaderamente emocionada, no me sorprende. Estoy segura de que quedará entre las más guapas de su casa, es hermosa, aunque dudo que quede como reina del amor, naturalmente lo ganan los chicos de los últimos cursos.
--¿a quién votarás?—me pregunta durante clases de pociones. Faltan tres días para la votación y todo Hogwarts parece revolucionado. Ritha trabaja para el periódico escolar y ha prometido que nos daría las exclusivas cuando tuvieran los resultados de los citatorios. No me siento tan emocionada, pero son pocos los que han sido invulnerables a la "peste Real" como la oí llamarla a algunos profesores.
En su mayoría ya se han resignado, resulta imposible mantener al margen los cotilleos estos días. Por lo que se limitan a darnos una tarea en el pizarrón y dejarnos hablar, no los culpo aunque sé que cuando pase la fiebre del concurso y el partido, nos exigirán el doble de esfuerzos.
--¡Dios Kendga! ¡No te lo crgeegás!
Annette ha entrado gritando a la biblioteca. La bibliotecaria nos mira con reproche, cierro el libro y lo guardo.
Conozco a mi pelirroja amiga, su acento francés se ha intensificado y eso significa que será imposible aplacar su emoción. Es mejor que me levante y salgamos de aquí antes que la Sra. Prince nos lance una maldición.
Me cuelgo la mochila al hombro y saco a Annette de la biblioteca. Está tan emocionada que ha comenzado a hablarme en francés, sus mejillas están sonrosadas por el frio y tiene restos de nieve en el cabello, estoy segura que ha venido corriendo a contármelo.
Debe ser demasiado importante, sino la perfecta francesa no se mostraría estúpida frente a todo Hogwarts, una cosa es que se porte como idiota conmigo, pero naturalmente es arrogante y altanera.
--en ingles, por favor—le pido divertida mientras caminamos por el pacillo. Ella se ríe al darse cuenta de lo que acaba de hacer.
--¡Oh! Lo siento. Venía del patio de vuelo y me crucé con la lameculos-periodista…
--se llama Ritha—la corrijo más que nada por costumbre. No es que realmente me moleste como la llame.
--como sea—pone los ojos en blanco y vuelve a clavarme la mirada, sus ojos arden de emoción—mira lo que conseguí—dice sujetando un periódico frente a su pecho. Miro la fecha, es el de mañana, el que tendrá los resultados de las votaciones, ahora entiendo su emoción.
--¿ya lo has leído?—pregunto con calma.
Ella me lanza una mirada de disculpa y asiente —quise esperarte, pero no podía encontrarte ¡tienes que ver esto!—su mirada vuelve a encenderse de emoción. Abre el periódico y le da unos golpecitos sobre una lista de nombres.
Es el mio, admito que me siento alagada y mi ego acaba de crecer un tercio en los últimos quince segundos. No he salido reina del Amor, pero estoy entre las cinco más guapa de mi casa. ¿A qué muchacha no le agrada eso? Mentiría si dijese que no me importa.
--parece que a alguien le parezco guapa—comento tratando de disimular mi emoción. Agradezco que mi voz salga calmada y suave como si me trajera sin cuidad.
--¡¿a alguien?! Dios kendrga por favor, no te hagas la modesta conmigo. ¡Sabes que más de uno te ha votado parga que apargezcas en esta lista!
Sonrío con una mueca torcida, me conoce más que nadie—de acuerdo—cambio de tema--¿Qué hay de ti?
--¿no es obvio?—pregunta como si tal cosa, haciendo una exagerada actuación mira hacia arriba. Gira la página y me señala su nombre—tenemos que estar mañana por la tarde en el salón de redacción para las fotos ¡saldremos en el periódico!
Tardamos cerca de hora y media en encontrar el salón de redacción, en verdad jamás nos habíamos preocupado por el periódico escolar y ni a mí ni Annette se nos pasó por la mente preguntarle a Ritha donde quedaba.
Al final conseguimos ubicarnos pidiéndole indicaciones a un cuadro medio desquiciado. Annette me ha prestado uno de sus vestidos, es un Chanel, es oscuro y simula un traje con todos sus detalles en blanco, bolsillos botones y demás apliques.
Me gusta aunque me muera de frío con él.
Ayer por la tarde Annette me invitó a su habitación para buscarme un vestido. Sí, he ingresado a la sala común de Ranvenclaw, se suponía que era de contrabando, pero Jenna me vio y no pareció molestarle, incluso me saludó con alegría.
Annette tiene un guardarropas impresionante, parece una de esas bonitas tiendas de parís. Me obligó a probarme al menos unos diez vestidos aunque en su mayoría son claros y naif, ninguno parecía ir conmigo, todos parecían demasiado de princesa para mi gusto. Estaba exasperada cuando por ultimo sacó una percha con el maravilloso vestido que llevo puesto. Es sencillo, algo corto, pero hace lucir mi figura.
Me ha prestado unas medias negras y unos zapatos de tacón a juego, me veo bien. Aunque no debíamos maquillarnos, Annette me ha puesto una base y un poco de rímel, delineador y brillo labial. Todo muy casual. Me gusta.
Me siento extraña caminando por los pasillos de Hogwarts como una modelo Muggle, todos se giran a mirarme. Annette a diferencia, camina orgullosa con su cabello pelirrojo cayendo por sus hombros como una cortina, lacia y brillante; tiene un vestido rosa pálido y su rostro levemente maquillado, es una princesa, aunque en sus ojos brilla un fuego salvaje, cualquiera que no la conozca como yo la conozco, diría que es buena y dulce.
Me adelanto, levantando el mentón con orgullo y camino a su lado, compartimos una mirada de complicidad y avanzamos, oigo a alguien silbarnos.
Somos el agua y el aceite, ella es pura calidez, ella es fuego y yo soy hielo.
Cuando llegamos a la sala de fotos, nos recibe una excitada Ritha, nos ofrece un cumplido y nos encontramos con los demás "elegidos"
De mi casa estamos, Ángel, Lana, una niña de tercero de nombre Irka, y otra chica de quinto. Lana es la "reina del amor" de la Casa slythering, no me sorprende. Es simplemente preciosa, parece una diosa embutida en un vestido dorado, acaban de maquillarla en tonos a juego y lleva una pieza de oro macizo en el cuello que le da una apariencia Celestial realzando su piel oscura.
No soy la única en quedarse sin aliento al verla. Cierto italiano codiciado la está comiendo con la mirada. Ella simplemente parece inalcanzable mientras los muchachos la admiran y las chicas la envidian, incluyéndome, es simplemente hermosa.
Ángel se ve como una reina pop, con su melena rubia y un estilo Avril lavigne, es bonita pero no le llega ni a los talones a Lana. La tal Irka no está mal, es una bonita castaña de ojos avellana, aunque su cabello es más claro que el mío y es más bonita, me siento como un bicho raro entre todas estas muchachas que parecen muñecas. La otra niña de quinto es otra Barbie al igual que Ángel, solo que se viste como Barbie.
De los muchachos, está Luck como Rey, el resto son casi todos del equipo de Quidditch, salvo por un niño de primero.
A muchos no los conozco, exceptuando a Andrea Mancini, que no hay quien no lo conozca de vista, todos me resultan extraños. He visto a Jana o a Jenna, no estoy segura de cuál de las dos es sin el emblema de su casa y entre los Gryffindor está Matth. Justo en el momento en el que lo observo encuentra mi mirada. ¡Maldición!
Me doy la vuelta y me siento en las sillas donde las encargadas de fotografía nos están maquillando, a Lana ya le están tomando las fotos.
--Jana estará echando humo por la boca—oigo decir a una de las gemelas. Ahora sé quién es, es Jenna. Así que la saludo, consiguiéndome una reprimenda de la muchacha que me está maquillando.
Luck se me acerca y me saluda con un beso en la mejilla, demasiado cerca de la comisura de mis labios, me siento incomoda. Annette me lanza una mirada sugestiva y la odio por abandonarme.
--te ves preciosa—me susurra con su voz de seda al oído—has sido demasiado cruel al ocultar tu esbelta figura al mundo.
Su comentario hace que me sonroje, no puedo evitarlo. Me despido de él excusando que debo arreglarme el maquillaje, veo la molestia en su rostro pero me sonríe y con una elegante reverencia me deja marchar. Creo que al fin se está dando cuenta que me fastidia.
Veo a Annette poner los ojos en blanco y la recrimino por haberme entregado como cordero al matadero.
--no sabes lo que quieres—me acusa mientras se retoca la máscara de pestañas.
El momento de las fotos resulta embarazoso, no se sonreír y la fotógrafa no está conforme conmigo, al final optamos por la opción pose dramática. Envidio a Annette y su fácil y preciosa sonrisa. La ha estado practicando cerca de una hora antes de venir.
Cuando por fin terminan conmigo me voy hacia un costado, a esperarla, me siento un poco fuera de lugar y prefiero pasar desapercibida a aguantar otra escenita de Luck.
Camino con los brazos cruzados, dando pacitos hacia atrás hasta golpear con algo a mis espaldas.
Me giro y es él. ¡¿Por qué diablos tiene que estar siempre en mi camino?!
Matth me mira desde arriba, sus pestañas largas y oscuras enmarcan su mirada azul zafiro, tiene los brazos cruzados en el pecho y me mira con reprobación, no puedo evitar sentirme molesta ante su seño.
--¡¿Qué?!—pregunto de malos modos. No me gusta tener que mirar hacia arriba para alcanzarlo, me hace sentir pequeña.
--Quítate eso del rostro, pareces una ramera—me gruñe con asco.
Escucho el pashch del golpe, no he sido consciente de que ocurrió hasta que vi mi mano impactar sobre su mejilla de forma sonora. Me sorprendí a mí misma, lo admito, no suelo perder los estribos con facilidad. Bell vuelve la cara casi con sorpresa. Vamos ¿Qué esperaba, un cumplido? Se lleva la mano a la mejilla, le ha quedado una buena marca colorada. Todos se han dado vuelta a observarnos.
Está por decirme algo, está rojo de furia, pero no le doy tiempo. Me quito los zapatos de tacón y salgo corriendo por el pasillo.
¿Cómo no? me encierro en el baño de niñas del segundo piso, no voy a llorar, eso ni en sueños. Me miro en el espejo, es verdad que tengo exceso de maquillaje, pero no tenía por qué ser tan cruel. Ni siquiera pedí su opinión. Estoy tan enojada que abro la canilla y la dejo correr…
Formo un cuenco con mis manos y hundo mi rostro en el agua consiguiendo por resultado un gran borrón oscuro de maquillaje corrido ¡maldita sea! Lo odio.
Oigo unos pasos acercarse, alguien me ha seguido, por el taconeo, reconozco a Annette.
--¿Qué rayos ocurrió?—pregunta con voz preocupada.
--nada—digo sin levantar la vista, tengo las manos manchadas de negro y el maldito maquillaje no se va.
--supongo que por "nada", le andas dando ostias a todo el mundo… --¿porque tiene que ser tan jodidamente inteligente y conocerme tanto? Odio cuando se entromete.
—me ha llamado ramera.
--¿y por qué rayos te importa lo que él cree?-me dice sacando un paquete de toallitas desmaquillantes de su bolso y me lo entrega. Se lo agradezco internamente, Annette siempre se adelanta a mí y sabe lo que necesito sin necesidad de que lo pida y sin parecer una adulona. Estoy tan furiosa que acabo dejándome todo el rostro irritado,
pero al menos he conseguido sacarme el maldito maquillaje—cuantas personas te han llamado de mil formas ¿Por qué te afecta él?
Me callo y me muerdo el labio pensativo apoyando mis palmas sobre el frío mármol del lavado.
--simplemente lo hace—y es cierto, no estoy mintiendo. Me enfurece. Annette encuentra mis ojos en el espejo. Sus ojos se achinan cuando se concentra en algo al igual que ahora.
--te gusta—me incrimina.
-¡no! ¿Estás loca?—le digo sorprendida de que encuentre tan sencilla una respuesta que incluso yo me niego a creer. ¡¿Gustarme Bell? JA, sí claro! ¡Ni en sueños!
--vamos no intentes mentirme Kendra, no es la primera vez que tienen problemas, te he oído maldecirlo más veces de las que recuerdo. Y por lo que sé Jenna me ha dicho que él tampoco te soporta. ¿No resulta lógico?
--no—gruño en rol de niña caprichosa.
--os conocéis, se llevan extremadamente bien y ups, el muy cretino deja de hablarte, no te juzgo, es guapo, pero es un idiota, incluso Jenna está de acuerdo conmigo en este punto. Aunque hay algo que no me ha dicho. El punto es que tenías que haber visto su cara cuando luck coqueteaba contigo. Y vamos, miéntete si quieres, pero sabes que soy más que una cara bonita, te observo. Y tú lo observas a él.
--has malinterpretado las señales Ann, él no me gusta. Yo lo has dicho tú, es un idiota y un sangre sucia.
--¿estas segura de que lo crees?—asiento ¿A dónde quiere llegar?-bien, entonces no te importará que le haga llegar el mensaje...
Deja las palabras en el aire. Si espera que salte a pedirle que no lo haga está de broma. Me encojo de hombros, odio cuando se pone en rol de lo-sé-todo.
¡hola amigo mio!
se acerca el final de este primer curso de nuestra pequeña bella, espero que lo hayas disfrutado hasta aquí tanto como yo, le esperan largos años de educasión en hogwart y tengo planeado hacer pequeños "libros" pues este "libro primero está pronto a ver su fin" en el siguiente capítulo habrá concluido, pero no así la historia, esperoq ue te quedes a terminarla junto conmigo.
M
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