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El Libro Rojo - Las Mil Banderas (Legolas) — capítulo 10
-¿Gandalf?- pregunté, no entendía por qué estaban tan callados
-me temo que eso no puede llevarse a cabo, ___- dijo de manera severa y caminando hacia los demás
-¿por qué no?- no podía creer que no estuvieran de acuerdo a encontrar a mi hermana, por quien he sufrido la mayor parte de mi vida
-porque, ___, nuestra misión no es encontrar a tu hermana, puedes hacerlo una vez la guerra haya terminado, pero por ahora… tenemos que concentrarnos en Manadhon
-¡me concentro en él! ¡Húriel está allá afuera en cualquier lugar! ¡Manadhon seguramente sabe que está viva y la estará buscando!- mis gritos se hacían cada vez más fuertes- ¡no quiero que Húriel caiga en manos de Manadhon!
-¿enserio crees que tu hermana habrá dejado que Manadhon, el origen de la maldición, la domine? ¿No crees que pudo llegar a una ciudad y quedarse ahí?- preguntó Gandalf, enfadado
-si eso hubiera pasado, entonces la habrían enviado con mi padre
-y posiblemente sería ella quien hubiese venido y no tú- eso e dejó pensando en que… era cierto- el destino ya estaba escrito, ___, por alguna razón Húriel sigue perdida, y debes encontrarla hasta que esto termine- pero yo quería ir a buscar a mi hermana- de todas formas, eso no cambia que seas la última descendiente de Manadhon, en cualquiera de las circunstancias… eres la única esperanza de la Tierra Media, no arriesgues a tu hermana a involucrarse en una pelea en donde puede terminar desatando la maldición, no sería prudente
-¿y qué hago? ¿Esperar a que Manadhon la encuentre y la torture?
-Húriel es muy lista, ___, lo recuerdo muy bien, aún recuerdo cuando era una niña, no imagino en la mujer que se ha convertido. Pero algo sé, ella no permitiría ser atraída por el mal, no permitiría arriesgarse a caer en manos del temible Señor Siniestro
-¿y si la amenazó?- quería poner cualquier excusa para que fuéramos en busca de Húriel, la necesitaba, necesitaba verla de nuevo, largos años derramando lágrimas por ella, con el pensamiento de no volverla a ver, y sin embargo; ella está viva, y siempre lo estuvo
-Hija guerreraése es su nombre, ___, una elfa fuerte, hermosa y sin duda muy buena… es idéntica a ti... ¿tú permitirías que Manadhon te tocase siquiera un mechón?
-no- dije rápidamente
-¿lo ves?- Gandalf me hizo entrar en razón- buscaremos a Húriel, ___, cuando todo haya terminado, y si tenemos suerte, la encontraremos en uno de nuestros próximos destinos- Gandalf elevó su vista hasta el cielo- está amaneciendo, debemos ir hasta Rohan, son siete días de camino hasta Edoras, espero que Eomer nos reciba bienvenidos
-lo hará, Eowyn pasa la mayor parte de su tiempo en Gondor con Faramir, Eomer llega de visita de vez en cuando, siempre es agradable recibirlos- dijo Aragorn, avanzando hacia Gandalf
-es una buena noticia, tomen sus cosas, debemos partir- anunció Gandalf, todos tomamos nuestras cosas y nos dirigimos rumbo hacia Edoras, primero, claro, teníamos que atravesar un largo desierto
-de nuevo a atravesar las desgraciadas montañas, sufriendo del calor, hambre, sed y sobre todo orcos qué matar- dijo un cansado Gimli
-no te preocupes, mi señor enano, los orcos se atravesarán en nuestro camino, Edoras seguramente está siendo atacado por orcos. No precisamente una guerra, más bien… ataques- dijo Gandalf, avanzando hacia la salida de Parth Galen- debemos ser rápidos al cruzar estos lugares, los Uruk-Hai que lograron escapar seguramente estarán en algún lugar, no lejos de aquí
-¿escaparon algunos?- pregunté, pues no había estado consciente hasta el final de la batalla
-sí, cuando no te encontraron, decidieron retirarse- me respondió Aragorn, con sus cosas en su espalda y caminando detrás de Gandalf
-¿venían por mí?- eso no me sorprendía
-sí, es obvio ¿no?- dijo Gandalf- Manadhon los ha enviado para capturarte, él sabe que tus marcas están desapareciendo, ahora, él quiere asesinarte para que la maldición se desate
-¿y qué si se desata?- no me imaginaba el riesgo de una maldición, pero necesitaba saber qué perjudicaría a La Tierra Media
-sufrirás- me dijo Gandalf, casi inaudible y con cierta angustia en su voz- estamos hablando de una maldición, ___, algo muy serio, especialmente cuando el origen es Manadhon
-me cuidaré, lo haré- pero lo dije más para mí que para Gandalf
-y yo te protegeré- me susurró Legolas, caminando a mi lado, sonreí
-de nuevo a caminar- dije de una forma divertida
-siete días- protestó Gimli- ¡Dios, mátame!
Legolas y yo reímos, mientras que Gimli sólo protestaba ya que estaba durmiendo y tuve que despertarlo, me había disculpado con él, pero me dijo que sólo estaba enfadado con él mismo, no conmigo
-te acostumbrarás al enano- me dijo Legolas, mientras observaba a Gimli caminar de mala gana a un par de metros lejos de nosotros
-es muy gracioso- dije con una sonrisa, moviendo con esfuerzo mis pies, el sueño me dominaba
-lo gracioso es que es así- solté un bostezo después de reír, Legolas lo notó- ¿estás cansada?
-ni te imaginas- ambos sonreímos, volvi a bostezar
-le diré a Gandalf que nos detengamos
-¡no!- dije de inmediato- ya lo molesté demasiado con ir a buscar a Húriel, y no tuve éxito, y estoy bien, puedo soportar una caminata- pero enseguida volví a bostezar
-le diré a Gandalf que nos detendremos- dijo con una sonrisa y se acercó hasta Gandalf. El mago asintió y se volvió hacia los demás
-de acuerdo- dijo Gandalf, observándome y caminando hacia mí- nos detendremos, tal vez no podamos ir a buscar a tu hermana… pero sin duda descansaremos
-¡bendita seas, ___! Gracias- dijo un emocionado Gimli, descargando sus cosas en el suelo y acomodándose en el suelo para dormir
Todos reímos
-¿cuántas horas necesitas para recuperar fuerzas?- me susurró Gandalf, cuando ya todos se habían dormido
-no lo sé, los suficientes como para soportar una larga caminata de un día- le dije. Estaba al lado de Legolas, con los ojos cerrados pero aún despiertos y concentrados en las preguntas de Gandalf
-nos detendremos a descansar al finalizar el día, y deben ser las cuatro de la madrugada
-¿enserio?
-mm-hmm - asintió Gandalf
-déjame descansar por ahora, luego seguiremos con el plan- dije con el tono de voz agotado y lista para dormir
-gran idea- a los pocos segundos no escuché nada
Sólo los ronquidos de Gimli, que fueron lo último luego de caer en un profundo sueño
hello! gracias por leer, gracias tambien a todas las nuevas lectoras que han leido mi historia y la seguirán leyendo :3 gracias a todas
graciagreenleaf