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El Libro Rojo - Las Mil Banderas (Legolas) — capítulo 9

Gandalf apagó la fogata y ambos nos fuimos a dormir, como era de imaginarse, yo al lado de Legolas. Por accidente, ya que todo estaba oscuro, pateé su mano que estaba recostada en el suelo con mis botas

-¡lo siento, lo siento! ¡Dios! No fue mi intención- dije hincándome y acariciando su mano como si eso fuera a reducir el dolor

-no hay problema- pude notar una sonrisa entre sus palabras- no es nada, lamento ser yo quien te lo diga pero…- comenzó a reír- no pesas nada en lo absoluto

Sonreí

-lo siento- me recosté a su lado, observando las estrellas- es una linda noche

Él volteó su vista hacia el cielo

-sin duda lo es- cerró los ojos, estaba cansado, pude notarlo en su respiración

Yo seguía inédita al recordar la horrible pesadilla después del enorme golpe que había recibido, pero el golpe era lo de menos.

Sólo no quería que la pesadilla fuese algun plan de Manadhon, era por lo que había estado peleando en todo este viaje: que Manadhon no se enterara que Legolas era lo más importante para mí, si lo hacía, lo asesinaría

Y si una pesadilla me ha dejado traumada, no hablemos de la vida real

-deberías descansar- escuché la voz de Legolas, todavía con los ojos cerrados seguramente

-tengo miedo- susurré, Legolas volteó su mirada hacia mí

-¿de qué?

-de volver a tener la misma pesadilla- intenté alejar el pensamiento de mi mente, pero siempre volvía y siempre con detalles que me apresaban la mente en la tristeza y la derrota

Me recosté sobre el pecho de Legolas, dejando caer un par de lágrimas mientras la imagen de él muerto en mis brazos

-no quiero perderte- unos pequeños sollozos se escaparon en las palabras, mostrando el dolor aún si fuera irreal

Legolas besó mi frente

-nadie conoce el futuro, y no puedo prometer algo que posiblemente ya esté escrito, pero no me iré a ningún lado si no lo deseas, siempre estaré a tu lado… en la vida o en la muerte

Sonreí

-gracias- cerré mis ojos y poco a poco me vi envuelta en un sueño profundo y realmente lejos de las pesadillas

Todo estaba en blanco, mis pensamientos, mi vista, mi vida. Una luz realmente segadora se hizo presente, de ella… Húriel salió con un vestido blanco hasta los tobillos y de mangas largas

-¿cómo estás, hermana?- su voz, madura y como toda una guerrera. Sonreí

-es la segunda vez que te presentas en mis sueños- las lágrimas de felicidad no tardaron en aparecer- lástima que sólo sea un sueño

La sonrisa de Húriel desapareció, lo cual me llenó de temor

-¿crees que es sólo un sueño?- la observé, tratando de entender a qué se refería.

Húriel comenzó a cantar

Bajo el árbol de guerra

Una sombra acecha

¿Qué será de la vida?

Ya no hay bienvenida

Muerte quisiera

Que todo fuera

Oscuridad dentro

De la luz y el infierno

La espada se marcha

El dragón gana

Y un corazón

De sangre y honor

Húriel acarició su mano, dejando en vista sólo dos marcas

La espada se marchaestaba a punto de descubrir algoel dragón ganacerca…y un corazónespada, dragón… corazónde sangre y honor*¡no puede ser!*

Me desperté de golpe y me senté, con la respiración agitada y mi corazón palpitando como nunca. Legolas despertó y se sentó también a mi lado

-¿qué pasa?- me dijo, escuchó mi respiración, pesada- tranquila- me recosté en su pecho, él me rodeo con sus brazos- tranquila, está bien, estoy aquí- no podía imaginarme lo que había ocurrido ¿cómo no pensé en eso antes?

-necesito ver a Gandalf…- susurré, con el miedo invadiendo mi cuerpo- ¿qué hora es?

-deben ser las tres de la madrugada- Legolas acariciaba mi cabello, mientras yo mantenía mis ojos cerrados y mi rostro apoyado en su pecho

-no importa, necesito hablar con él- Legolas se puso en pie y me ayudó a levantarme, mis fuerzas estaban fallando, apenas podía sostenerme en pie.

Pero aun así corrí hasta Gandalf, despertándolo agitadamente

-¿qué ocurre? ¡¿Qué ocurre?!-  Gandalf se asustó y comenzó a gritar llenó de temor- ¿___?

-está viva- dije, cayendo por fin en la trampa

-¿qué?

-¡Húriel está viva!- estaba gritando, tanto que desperté a Gimli y a Aragorn

Gandalf no parecía comprender… más bien yo era la única que comprendía lo que decía

-___- comenzó Gandalf, pero interrumpí

-¡no!- grité de nuevo- la vi, largo tiempo atrás, sólo poseía dos marcas cuando se presentó la primera vez en mis sueños, no entendía por qué… pero ahora lo sé ¡ella murió! Y las marcas la trajeron de vuelta a la vida, como lo hizo conmigo y lo ha hecho con toda mi familia- los ojos de Gandalf por fin parecieron mostrar comprensión- ¡está en algún lado del mundo! ¡Viva! ¡Está viva!- las lágrimas de felicidad volvían a hacerse presente, no podía creerlo, mi hermana, después de todo… sí estaba viva

-son excelentes noticias- dijo Gandalf, con una sonrisa y poniéndose de pie- eso es bueno… ¡muy bueno!- Gandalf me abrazó y derramé más lágrimas sobre él, pero eran de alegría, toda mi vida sufriendo por la muerte de mi hermana y sin embargo, seguía con vida, en algún lugar de La Tierra Media

-debemos ir a buscarla- dije al separarme del mago, con una sonrisa en mi rostro

Pero hubo silencio y tensión en el lugar

corto, lo sé, pero necesito más espacio en el próximo cap para explicar mejor lo de Húriel, en fin! gracias por leer, comentar, o añadir mi historia a sus favoritos, en serio me inspiran y me animan a seguir escribiendo, son lo más y saben que las quiero mucho ;)

graciagreenleaf