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El Libro Rojo - Las Mil Banderas (Legolas) — capítulo 7
Como me repetía en mis pensamientos, acertaba en las partes desprotegidas de los orcos
-___, no te pongas en riesgo- me decía Legolas por encima del sonido de las hojas chocando
-pero eso no significa que te deje morir-me distraje un minuto en evaluar mis palabras. Fue cuando sentí un doloroso empujón y un golpe en mi abdomen por parte de un Uruk-Hai gigante
-¿eres tú la maldita?- El orco me tomó del cuello, elevándome e impidiéndome respirar. Desvió su vista a mi mano izquierda, supe que había notado mis marcas por su sonrisa de victoria en el rostro- perfecto- levantó su mano y formó un puño con ella.
Pronto sentí el impacto en mi rostro
La pelea seguía y seguía, por el rabillo del ojo observé a Legolas a unos diez metros lejos de mí, el número de los Uruk-Hai había reducido.
Un mal presentimiento se presentó en mi mente, sentí que estaba en peligro. Fue cuando observé a Legolas correr hacia mí y cubrirme con su cuerpo, tratando de correr lejos del árbol en donde me encontraba.
Pero sus brazos se alejaron de mí, y de repente vi su cuerpo caer al suelo. Antes de que su cabeza sintiera el impacto, corrí hacia él y lo sostuve en mis manos. Sus ojos estaban cerrados, y una lágrima tras otra caía por mi rostro...
Legolas tenía una flecha clavada en su hombro izquierdo
La batalla terminó y los demás se acercaron a mí
-¡no!- exclamó Gimli, hincado al lado del cuerpo de Legolas. Mis sollozos se escuchaban por todo el lugar, y, literalmente, en mi pecho ardía algo que me impedía respirar.
-Legolas- comencé a decir su nombre entre el llanto, rogando que abriera sus ojos- por favor, no te vayas- las lágrimas eran llenas del dolor de mi corazón, dolor físico, pero más que todo por lo roto que estaba al ver a la persona a quien más amaba muerta en mis brazos- ¡Legolas!
-___- era Gandalf, colocando su mano en mi hombro, con bastante tristeza en su voz- lo lamento...se ha ido
Abrí mis ojos espantada por lo recientemente haber visto, una pesadilla realmente aterradora.
Observé a mí alrededor, estaba oscuro, las lágrimas del susto estaban invadiendo mi rostro. Lo perdí, lo había perdido, tal vez había sido sólo una pesadilla pero lo había visto
Había visto al amor de mi vida… irse para siempre.
Los sollozos comenzaron a hacerse presentes. Estaba sola, bajo la oscuridad del bosque y el miedo invadiéndome hasta la punta de los dedos. Pero… si había sido sólo una pesadilla… ¿en dónde estaba la comunidad?
Lo último que recuerdo fue sentir un gran golpe en el rostro. Seguramente ahora estuviera horrible, posiblemente con sangre seca en los labios y los dos ojos morados.
¿Por qué tuve que separarme del lado de Legolas?
He aprendido que lejos de su lado siempre pasan cosas malas, y ahora era un buen momento para recordármelo. Era de noche, y casi no podía ver nada. Se me complicaría bastante encontrar a la comunidad.
Las lágrimas ya habían cesado
Fue sólo una pesadillame repetía constantementeuna horrible pesadilla
-¡___!- escuché a lo lejos mi nombre. Reconocía esa voz. Mi corazón comenzó a palpitar rápido lleno de la emoción que sentí al escuchar la voz de Legolas
Intenté levantarme y correr, pero tropecé con un cuerpo y caí de nuevo al suelo, con el dolor de las palmas de mis manos al sostener el peso de mi cuerpo antes de sentir el impacto de la caída
-¡Legolas!- grité, mi voz quebrada pero con alegría también. Él estaba bien, lo había escuchado, tal vez con un tono de preocupación en su voz, pero estaba bien
Apenas pude divisar una sombra acercarse y levantarme, tomándome por los hombros y abrazándome después de descifrar quién era yo realmente
-¿Legolas?- pregunté, sabía que era él, sólo él podía causar una corriente bajando por mi espalda y esparcirse por todo mi cuerpo
-aquí estoy- esas palabras fueron suficientes para que más lágrimas cayeran por mi rostro, recordando la horrible pesadilla que había tenido sobre él muerto
Lo abracé con fuerza, dejando caer mis lágrimas sobre su pecho mientras mis sollozos se escuchaban por todo el lugar
-tranquila, ya estoy aquí, no llores- pero él no sabía que, literalmente, lo había visto muerto en mis brazos
-no- dije, tratando de alejar ese pensamiento de mi cabeza- ¡Dios!- exclamé, sin parar de llorar- no tienes idea de lo que mi mente me está haciendo- lo abracé más fuerte, lo necesitaba a mi lado, estaba tan enamorada de él que no em importaba lo que pasara en el exterior, es decir, éramos sólo él y yo, sin ninguna otra cosa con importancia
-¿qué te está haciendo? Estoy aquí para ti, ___, siempre lo estaré, no tienes por qué preocuparte
-¿ni siquiera por tú muerte?- lo miré a los ojos, los míos cristalizados y brillando por las lágrimas saliendo de mis ojos
-¿qué?- no parecía comprender ¿y cómo iba a hacerlo? La muerte era lo último en los planes de Legolas, era un gran guerrero, pero cualquier cosa se podría esperar de Manadhon
Fue ahí, cuando recordé que… Manadhon y yo compartíamos los sueños, y que él podía controlar los míos siempre y cuando yo no pudiera controlarlos por mí cuenta
¿Y si Manadhon había hecho que un sueño se convirtiera en una pesadilla tratando de adivinar qué era lo más importante para mí?
-tuve un sueño horrible- lágrimas caían, y nunca desaparecían- me protegiste de un ataque de una flecha con tu propio cuerpo, la flecha te había matado, yo no quería dejarte ir- más y más lágrimas- no quería aceptar tu muerte, te vi, mi amor, te vi con los ojos cerrados y tu piel pálida- y ahora comenzaban los sollozos entre las palabras- y no despertabas… cada lágrima era el precio del dolor que sentía en mi corazón ¿y crees que fueron apenas dos o tres? ¡No!- ahora estaba gritando con el llanto en medio grito- fueron demasiadas, y serían infinitas si eso algún día llegara a pasar…- mi corazón estaba ardiendo, y me impedía respirar, pero no me importaba, de cualquier manera, no quería perderlo a él, a lo más importante de mi vida, a mi razón de vivir y por quien tengo una razón para pelear y ganar la batalla- no quiero que te vayas, nunca me dejes… te amo demasiado como para soportar el dolor de tu partida… te amo
Fueron las últimas palabras antes de quedar en medio de un beso por parte de él. Las lágrimas no dejaban de caer ¿cómo pude haber tenido esa pesadilla? ¿Por qué necesariamente hacerme sufrir de tal manera que el dolor me arrastre por el suelo como si fuera su esclava?
La respuesta era clara. Era mi punto débil, mi lado débil en la batalla. Si un pequeño rasguño en el rostro de Legolas era una verdadera preocupación para mí, su muerte sería lo más duro para mí.
Si él se fuera… ¿para qué serviría mi vida entonces?
Me separé de él, con las lágrimas aún en mi rostro, y una tras otra cayendo rápidamente
-no me iré a ningún lado, no lo haré si esos son tus deseos. Lo que quieras, puedo darte, y lo más grande que tengo para ti es mi amor, desde que te vi, te quise en el primer momento, desde que intentaste flechar la diminuta hoja de la manzana. No me iré a ningún lado, tampoco es lo que quiero… Jamás lo quise y jamás lo voy a querer- sostuvo mi rostro entre sus manos- eres todo para mí… ¿lo recuerdas?
Sonreí, con la felicidad y gratitud de tenerlo a él junto a mí para la eternidad
-siempre- concluí besando una vez más sus labios
¡Dios! ¡lloro! :'3 me encantan, los amo, ¡bravísimo! sin duda muy romanticos, necesito un pañuelo ¡Dios! :') muchas gracias por leer y ¿en verdad creyeron que mataría al protagonista? ¡si se muere se nos muere tambien la protagonista! jajaja como sea... yo tengo TODO bajo mi control, puedo hacerlas entrar en intriga y sólo puede tratarse de una maldita pesadilla :D losé, soy mala por hacerlas creer cosas :3 de nuevo les agradezco por tomarse el tiempo de leer y soportar mis locuras y molestias :D por eso las adoro ;)
graciagreenleaf