Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 12
Harry se había detenido aunque seguía mirando a la puerta. Ted seguía solo en el sillón y todas las miradas enojadas y tristes seguían en él. - Harry, Ginny... todos ustedes - y miró a todos en la habitación - De verdad siento mucho lo que dije. Ustedes son las mejores personas que mis padres pudieron dejarme. De verdad lo siento mucho. No quise decir eso, es solo que me enfadé y...
- Pero si lo dijiste es porque ya hace un tiempo que vienes pensando eso - lo interrumpió James que seguía mirándolo con enojo. Ted se sintió peor. James nunca lo había mirado así. Como Ted no habló, James siguió - No entiendo por qué.
- No lo sé, es que... James, lo siento, tu creciste con tus padres y tus hermanos. Puedes decir que ellos son tu familia, porque lo son. Compartes genes con ellos. Yo... yo no.
- Pero, Ted, tu familia es quien te quiere y te apoya, quien esta contigo cuando lo necesitas, no quien lleva tu sangre. Nosotros hemos estado contigo, y tú con nosotros. Por eso tío Ron y papá no son amigos, son hermanos. Por eso tú no eres el ahijado de mi papá... eres... mi hermano... o bueno, eso creí yo - dijo Albus entre lágrimas.
- Al, yo.. - Ted no pudo evitar llorar. No podía creer que un niño de 8 años le estuviera enseñando tanto - Yo... yo lo siento mucho, de verdad.
- No importa lo que digas. Ya quedó claro que no somos importantes para ti... - James seguía enfadado y estaba evitando no llorar. Era demasiado orgulloso para eso.
- James, no digas eso - a Ted cada vez le dolía más hablar - Miren, todos, de verdad lo siento mucho. Soy un verdadero idiota. Al menos Remus...
- ¡TU PADRE! -volvió a gritar Harry aún sin mirarlo.
- Si, si.. mi... padre - Ted seguía enfadado por pensar en lo que había hecho su padre - lo hacía pensando en mamá. Yo... yo ni siquiera pensé. Lo dije... supongo que por envidia.
- Por idiota - lo corrigió James. Ted sonrió.
- ¡JAMES! - lo gritó Ginny.
- No, no, tiene razón. De verdad, espero me disculpen - Ted se levantó y caminó hacia su padrino - Harry, yo...
- Creo que lo mejor será tomar un descanso - lo interrumpió fríamente Harry.
- ¿Aún quieres seguir? Creí que...
- Debes saberlo. Solo... compórtate - lo volvió a interrumpir Harry,
- Si, si. Lo prometo - se apresuró a decir Ted.
- No será fácil lo que te queda por oír.
- Esta bien. Ya me hice a la idea.
- Volveré en un rato - dijo Harry y salió de La Madriguera. Ted notó que Ginny iba a salir pero Ron la detuvo. Él conocía a su mejor amigo y sabía que prefería estar solo por un tiempo.
- Yo... lo siento mucho - dijo Ted una vez más - En serio. Pero, ahora tengo que hacer una cosa - Ted se giró rápido para evitar las miradas y seguir sintiéndose culpable. Subió las escaleras, entró a la que era la habitación de Bill y justo como lo había pensado, allí estaba ella.
- Sabía que estarías aquí.
- Vete. E.. eres el ú..último con quien qui... quiero hablar - Victoire seguía llorando. Estaba mirando por la ventana, y no se había girado a ver a Ted.
- Vic, yo lo siento mucho, de verdad. Por favor, disculpa - dijo en tono de súplica y muy afligido Ted.
- No.. no te creo.
- Es cierto, Vic, por favor discúlpame.
- ¡No! ¡Eres un idiota! ¡Que bueno descubrir que no significamos nada para ti! - Victoire se giró hacia Ted. Sus ojos seguían llenos de lágrimas pero ella se negó a dejar que salieran. Ted la vio aún más enojada que en la sala.
- Vic, por favor no digas eso. Eso no es cierto.
- ¡No nos consideras tu familia! ¡Y si no somos tu familia, entonces, ¿qué somos?!
- Yo me equivoqué. He estado equivocado todo éste tiempo. Ustedes... claro que ustedes son mi familia - admitió por primera vez Ted.
- ¡Vaya! ¡Y te tomó 15 años notarlo! Con razón no has notado... - Victoire abrió los ojos como arrepintiéndose. Se giró hacia la ventana de nuevo - Vete, tonto.
- ¿No he notado qué? - preguntó Ted, aunque él... él pensaba que tal vez sabía a que se refería Victoire.
- ¡Que eres un idiota! ¡Eso!
- No, no... tú no te referías a eso. Además, eso lo noté abajo en la sala después de la estupidez que dije... - Victoire no respondió. Ted camino lentamente hacia ella. La abrazó por detrás y le dio un tierno beso en la mejilla. Victoire enrojeció como un tomate. Ella entendió que él sí sabía a lo que ella se refería. Ted quiso besarla. ¡Se veía aún más linda cuando estaba enojada! Pero... no. Ella aún era pequeña y no podía saber exactamente lo que quería. En ese momento, lo más importante era tranquilizarla y que ella lo perdonara. Victoire no se movió, aunque poco poco dejó que su cabeza se apoyara en el pecho de Ted. Él solo la miraba. Ella miraba hacia la ventana. Después de un rato, ella por fin dijo:
- También lastimaste bastante a tu padrino, eh Ted.
- Si, lo sé - Ted quitó por primera vez su mirada de Victoire y la puso en la ventana. Allá estaba su padrino sobre una piedra sentado, solo - Yo... no debí...
- No, no debiste. Harry te ama.
- Él me quiere, pero...
- No, Ted, tu padrino te ama, en serio. Tanto como a James, Albus y Lilly. De eso estoy segura.
- Yo...
- ¿No los amas tú a ellos también?
- Claro, han estado siempre.
- Entonces, ¿por qué te es tan difícil que pensar que ellos sienten lo mismo por ti?
- Bueno, no es eso...
- ¿O no somos nosotros importantes para ti?
- ¡Claro que sí!
- ¿Y por qué no confías en que tú también lo eres para nosotros? Ted no respondió. Luego de un rato, la soltó y dijo
- Tú y Albus son más inteligentes de lo que pensé, y definitivamente, mucho más que yo.
- No lo dudes. Definitivamente, eres un tonto. Ted sonrió.
- Ven, bajemos. Harry dijo que me seguiría contando y... bueno, supongo que quieres escuchar. Además... me gustaría que me acompañaras. Aunque Victoire no pareció dudarlo, le dijo
- Solo si prometes no seguir pensando mal de tu padre.
- ¿Qué? ¿Eso que tiene que...
- Él lo último que necesita es que su hijo también piense que él era despreciable.
- Yo no pienso...
- Ted...
- Esta bien. Seré más cuidadoso respecto a él. Ahora, acompáñame - Ted extendió su mano, ella la sujetó de nuevo con firmeza. Bajaron las escaleras hasta la sala. El ambiente seguía tenso cuando llegaron. Ted tragó saliva, sujetó con fuerza la mano de Victoire y con todas las fuerzas que pudo dijo:
- Espero que algún día puedan perdonarme. En serio. Albus tiene razón: ustedes son mi familia; siempre se han portado como tal. Siento mucho haberlo dudado.
- Ted, hijo, no hay nada que perdonar - dijo Arthur con una sonrisa.
- ¡Claro que lo hay! ¡Ted...
- Ted ha pasado momentos difíciles, querido. Escuchar lo que ha escuchado no ha sido sencillo - dijo Molly acercándose a Ted. Ella le esbozó una gran sonrisa y lo abrazó fuerte. Ted tuvo que admitir que esto lo tranquilizó - Siempre nos tendrás a tu lado para pasar estos momentos. Y deja de preocuparte: tus padres se amaron y te amaron, solo tuvieron una historia difícil.
- Yo... muchas gracias, Molly - dijo Ted - Y... ¿ustedes...?
- No te pgeocupes, Ted. Nosotgos te entendemos - dijo con dulzura Fleur.
- ¿Seguro? ¿No me odian? Yo sé que..
- Jamás podríamos odiarte, Teddy - se apresuró a decir Hermione.
- Puedes pelear con tu familia, pero no llegas a odiarla... por lo menos las cosas no son así en esta familia - dijo Percy y miró con complicidad a George y a sus padres.
- ¡Exacto! Al fin y al cabo, somos los que siempre vamos a estar, ¿no? - dijo Lilly mucho más calmada. Ted soltó la mano de Victoire, se agachó, abrió los brazos tímidamente y dijo:
- ¿Aún soy tu hermano favorito? Lilly lo dudo, miró a su madre, miró a Ted, esbozó una sonrisa y se lanzó corriendo hacia él. Él la abrazó y entendió perfectamente lo que había hablado con Victoire minutos antes. ¡Claro que amaba a esa pequeña! ¡Claro que ella era su familia!
- ¿Y ustedes? - miró esperanzado a Albus y James. Albus se dirigía a Ted, pero James lo sujetó por el brazo.
- Ya veremos - dijo James desafiante y con una sonrisa. Ted sonrió, pero entendió que lo que había dicho le iba a salir caro. Bajó a Lilly y volvió a decir:
- Gracias, a todos. Gracias. Son increíbles - Las miradas de todos eran mucho más tranquilizadoras, aunque él no podía dejar de sentirse culpable - Ahora, si me disculpan... Ted salió de casa. Se dirigía a hablar con su padrino. Era quizá a quien le debía la mayor disculpa.