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Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 13

Ted salió de casa y caminó hacia su padrino. Estaba sentado de espaldas mirando a la nada.

  • Harry, yo lo... - empezó Ted. Parece que a Harry no le hubiera sorprendido en lo más mínimo escuchar llegar a Ted.
  • Está bien, Ted. Yo también lo siento - lo interrumpió Harry.
  • ¿Qué? Pero, ¿por...
  • Creo que tú y yo somos más parecidos de los que creí. Ven, siéntate aquí - dijo Harry señalando a su lado. Ted se sentó.
  • ¿A qué te refieres? Bueno, pues ambos crecimos sin...
  • Es más que eso, Ted. ¿Te confieso algo?
  • Si... supongo.
  • Yo... yo también dudé de mi papá en algún momento. 
  • Oh... ¿Por... por qué? 
  • Bueno, yo tenía tu edad, de hecho. Siempre estuve muy orgulloso de él aunque nunca lo conocí, pero a tu edad... bueno, vi algo que me hizo pensar que él no era lo que yo pensaba.
  • ¿Viste? ¿Cómo "viste"? 
  • Tú has ido ya un par de veces al despacho de la Directora McGonagall, ¿no?
  • Si... a ella no le gustan mucho los productos de Sortilegios Weasley...
  • Bueno, supongo has visto una pileta de piedra poco profunda...
  • Si, el pensadero. 
  • ¿Có.. cómo lo conoces?
  • Soy curioso. Harry rió.
  • Bueno... gracias a ese pensadero pude ver como eran papá, Sirius, Remus, Pettigrew, y mamá cuando estaban en Hogwarts. 
  • ¡Woow! ¿En serio? ¡Pero si eso es genial! ¿Por qué eso te decepcionaría? ¿Era malo? 
  • No, malo no. Yo ya sabía que papá y Sirius eran bastante bromistas, solo que... no sabía hasta que punto podían serlo, y hasta que punto les podía parecer gracioso burlarse o humillar a alguien... 
  • ¿Có...? ¿Qu...? ¿Ah?
  • Bueno, vi como papá y Sirius usaron magia para humillar a otro chico, solo porque Sirius dijo que estaba aburrido. Yo... bueno, no me gustó. No era la imagen que tenía de mi padre, pero...
  • Espera, espera... ¿qué hay de Re... papá? ¿Él...
  • Bueno, él no hizo nada en contra del chico, pero... tampoco detuvo a Sirius y papá. 
  • Oh...
  • Luces decepcionado.
  • Bueno, él no parecía ser muy divertido, ¿eh?
  • Parece que olvidas lo difícil que fue su vida desde muy chico; además, eso no me pareció divertido.
  • Claro...
  • En fin, te decía, entendí que papá era mucho más que la imagen de él molestando a ese chico. Entendí que por encima de todo era una gran persona, que luchaba por el bien, y que al final, murió por protegerme. Justo igual que tu padre.
  • Pero supongo que tu padre no fue un... no fue tan duro con tu madre como papá con la mía.
  • Tú padre y el mio tuvieron vidas muy diferentes, Ted. 
  • Ya vas con la misma excusa que él. 
  • Eres terco como él... y como yo - sonrió Harry - Espero que al igual que yo, termines por entenderlo tú solo. 
  • Créeme: yo también quiero entenderlo.  Se quedaron un rato en silencio, hasta que Ted se volvió a atrever a hablar.
  • Harry, quiero disculparme por lo que dije hace un rato en la casa. 
  • No te preocupes. Yo lo entiendo. 
  • ¿Lo entiendes?
  • Si, como te dije, tú y yo somos más parecidos de lo que pensé. Pero, Ted, tú nos a tienes a nosotros... yo, bueno yo también tenía a los Weasley, pero no era igual. Vivía con mis tíos y a decir verdad, yo.. yo no les agradaba nada. 
  • Lo sé, y por eso siento tanto lo que dije. 
  • Esta bien. Vamos adentro, Teddy. Si queremos terminar esta historia hoy, será mejor que sigamos de una vez.
  • Claro. Harry y Ted se levantaron y caminaron en silencio de vuelta a La Madriguera. Justo antes de entrar, Ted se detuvo.
  • Hey, Harry, espera. 
  • ¿Qué pasa? 
  • Creo que nunca te he agradecido por haber estado a mi lado todo este tiempo. No pude tener un mejor padrino.  Harry le lanzó una sincera sonrisa que a Ted le bastó para saber que su padrino lo había perdonado. Entraron a La Madriguera y... 
  • ¡Por fin! Creímos que ibas a terminar la historia sin decirnos, aunque Victoire seguía insistiendo en que volverías - les reclamó James.
  • Íbamos a ir a buscarlos, pero mamá dijo que dejáramos de ser entrometidos - añadió Albus mirando receloso a su madre.
  • Tranquilos, ya continuamos. 
  • ¡Esperen! Creo que es hora de una merienda, hace ya tiempo que...
  • ¡Abueeela! - dijeron al unísono todos los pequeños Weasley. 
  • ¡Esta bien! ¡Esta bien! - dijo claramente enojada Molly. 
  • ¿ Y quién va a seguir? - dijo emocionada Rose. 
  • Bueno... ¿dónde nos quedamos? - dijo Hermione mirando a Harry y Ginny.
  • Ustedes dijeron que Tonks no les contó más sobre lo que pasó ese año así que supongo que nos saltaríamos hasta la Batalla de la Torre de Astronomía, ¿no? - dijo Ron pensativo. Ted estaba seguro de que Ron quería hablar. Le encantaba contar historias... a su manera. De algún modo, en las historias que contaba, él siempre resultaba ser el gran héroe. Ted no estaba muy seguro de querer escuchar su versión.
  • Si, supongo... - decía Hermione cuando la interrumpieron. 
  • Bueno, yo sé algo... no mucho, pero sé algo - decía Molly Weasley.
  • ¡Pero claro! - dijo Harry - Cuando Dumbledore me trajo antes del inicio de clases... ella estaba aquí y... 
  • ¡Por supuesto! Ella venía aquí en las noches... - recordó Ron. 
  • Y recuerdo que en Navidad dijiste que... - decía pensativa Ginny. 
  • ¡¿Será que alguno puede terminar sus frases?! - gritó Ted.
  • Lo siento, lo siento, Ted - dijo Harry. 
  • Mamá, entonces cuéntanos lo que sabes antes de que a Ted le de un infarto - dijo Ron.
  • Claro, claro. Pero, Teddy, querido, tienes que saber que...
  • No será fácil lo que voy a oír, lo sé - la interrumpió Ted.
  • Bueno, si, eso también. Lo que quería decir es que a pesar de que hablábamos casi todas las noches, nuestras conversaciones... bueno, no variaban mucho. 
  • No importa, cuéntalo solo una vez - rogó Ted.
  • Claro, hijo - respondió con dulzura Molly - A ver, supongo que podemos empezar por... oh, si si claro... ya sé.