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Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 22

Ted se sentó en el piso. Apoyaba sus manos contra su cabeza y miraba el paisaje. Las lágrimas no paraban de caer. El viento movía su cabello que se había vuelto de un gris muy pálido. Harry se quedó atrás de él sin decir nada. Hacía frío... ya la noche estaba cayendo, pero parecía que ninguno podía sentirlo.  Por fin, Harry puso su mano en el hombro de Ted.

  • Aléjate - le dijo Ted con aspereza.- Lo siento, Ted, pero no me iré hasta que me escuches. - No quiero escucharte. Quiero estar solo. Vete.- Estás loco si crees que voy a dejarte aquí solo. - Esta bien, ¿quieres hablar? ¡Hablemos! - Ted se giró hacía él desafiante. Seguía llorando - A ver, cuéntame, Harry: ¿Por qué Remus no me quería? ¿Por qué prefería arriesgar su vida con el hijo de su mejor amigo que estar junto al que sí era suyo? ¿Por qué abandonó a mamá cuando prometió cuidarla y protegerla siempre? ¿Por qué ella dejaba que él la tratara así? Y ¿cómo... cómo es que te atreves a decir que me amaba cuando quería alejarse de mi? - Ted ya no tenía ánimo de gritar. La voz simplemente no le salía.- Ted, yo sé que lo que escuchaste es difícil de entender y que puedes pensar que en realidad él no te quería, pero, ya te lo dije... él te amó como a nadie. - ¿Y por qué nos abandonó a mamá y a mi? - Él volvió.- Por obligación, claro...- No. Porque los amaba.- No dejas a quien amas, Harry...- Él estaba asustado, estaba preocupado... decía que si acaso tú eras un hombre lobo como él...- Lo habría necesitado aún más, de hecho.... ¿Qué no pensó en eso?- Supongo que no... él creía que lo odiarías si eso hubiera pasado.- Pero.. ¿cómo podría yo...- Ya te dije lo difícil que es para los hombres lobo sobrevivir como magos comunes. - Deja de intentar justificarlo.- Yo no lo justifico, Ted. Ese día tuve una gran pelea con él. Yo tampoco lo entendí. Pero, bueno... él se dio cuenta que de cualquier modo Tonks y tú lo necesitaban y volvió por ti. - ¿Por qué todos lo dejaban comportarse así? Él podía equivocarse de cualquier modo y era como si nada hubiera pasado.- Porque entendíamos... bueno, no... De hecho era porque nosotros no podíamos entender todo por lo que él pasaba.- Lo sigues justificando con la misma excusa estúpida. - Ted, tu padre no era mala persona. Al contrario.- ¿Acaso una buena persona abandona a su esposa y a su hijo no nacido? ¡Por favor!- Una buena persona se arrepiente y pide perdón. Una buena persona lucha por los derechos de quien los merece. Una buena persona es noble, sincera, amigable... tu padre era todo eso y más. Solo cometió errores como todos. - Lo que digas... - Sé que te tomará un tiempo entenderlo, pero lo harás. Estoy seguro. - Créeme, Harry, yo trato de entenderlo, pero no... no puedo. No se comportó como un padre... como el padre que siempre soñé que fue.- Él...- Calla, Harry, por favor. No quiero escuchar más de él.  Harry dejó de insistir. Sabía que Ted necesitaba tiempo. Se sentaron juntos, Harry lo abrazó. Él lloró aún más fuerte. A Harry le dolía verlo así, y le dolía aún más el hecho de haber logrado que Ted odiara a su padre. No entendía como pudo hacerle eso a Remus. Harry también dejó caer unas lágrimas, mientras abrazaba a su ahijado. Ted poco a poco se fue calmando.  No sabían cuanto tiempo había pasado... parecieron años. - Te llevaré a casa con nosotros - dijo Harry.- No, ... qui.. quiero ir a... a... mi ca... casa, co... con mi a... abue...la - respondió Ted entre sollozos mientras se secaba las lágrimas con las manos.-No sé si sea conveniente que ella te vea así. - No quiero que sean James, Albus y Lilly los que me vean así... además, necesito estar solo. Por favor, Harry.Harry lo dudo, pero no quería que Ted la siguiera pasando mal.- Esta bien, vamos.Harry recogió ambas escobas y le dio una a su ahijado. Ted se veía bastante mal.- Ven conmigo. Lleva esa escoba en la mano. Yo te llevaré - Ted no protestó. Con la mirada abajo fue y se posó tras su padrino. Lo abrazó y cerró los ojos. Harry no podía sentirse peor. Le dolía ver a Ted así. Se levantó junto a él en la escoba y echaron a volar. Tardó un rato en reconocer donde se encontraban exactamente y tras casi una hora de volar por el aire, por fin divisó la casa de Andromeda Tonks. Aterrizó con suavidad y se dirigió a la puerta. 
  • ¡Vaya! ¡No los esperaba esta noche! Creí que Teddy se quedaría en tu ca... ¡¡Oh!! ¡¡¿QUÉ TE PASA, QUERIDO?!! ¡¡Harry, por Dios, ¿qué pasó?!! - Andromeda se veía bastante preocupada.- Hola, abuela - Ted entró a casa, pero su abuela lo sujetó.- ¡Vamos, Ted Lupin! ¡¿Qué pasó?!- No me llames por ese apellido... ese maldito apellido - a Ted un par de lágrimas le resbalaron y dejó ver una cara de enojo inusual en él. - ¡TED! ¡¿Pero, qué estás diciendo?! ¡¿Harry, podrías explicarme?! - Andromeda estaba enojada. - Yo.. ehhh... - Harry no sabía como decírselo...- Pero, ¿por qué te enojas? Tú tampoco lo querías... no querías que mamá se casara con él. Y si que tenías razón... fue un gran error de ella - Ted dijo esto con frialdad, se soltó de su abuela y subió lentamente las escaleras hacia su habitación. Andromeda esperó a oír la puerta cerrarse.- ¿Qué hiciste, Harry? ¿Qué hiciste? - Andromeda lucía afligida.- Yo... Andromeda... lo siento... - vaciló Harry - Estábamos en La Madriguera viendo algunas fotos familiares y... bueno, él vio una de Remus y Tonks, y él quiso saber...- No, Harry, no... - Andromeda se veía bastante mal - Dijimos que le hablaríamos juntos. - Lo sé, pero él no quiso esperar y... - ¿Y supongo que... le contaste lo que pasó con Remus? - Andromeda estaba nerviosa.- Bueno, si...- ¡Harry, ¿por qué?! - Bueno, él merece saberlo, ¿no?- No, Harry, no... Tú y yo lo conocimos y sabemos lo que pasó, pero Ted... él... ¡y ahora piensa que yo también lo odiaba! - Andromeda, lo siento, de verdad. Sé que no debí...- ¡No, Harry, no debiste! ¿No te das cuenta de lo que hiciste? - Mira, él lo entenderá... - No podemos saberlo, Harry. - Yo, lo siento... pero él debía saberlo.- No, Harry... un hijo debe sentirse orgulloso de su padre, no... no como él se esta sintiendo ahora.- Lo sé... pero...- ¿Le contaste todo?- Él no me dejo terminar. Cuando le dije que Remus intentó abandonarlo, se puso como loco...- ¡Lo sabía! Mira, lo siento, Harry, pero cometiste un grave error. - Yo... - Harry se sintió aún más culpable - Lo siento. Lo arreglaré.- No. Ya hablaste tú... es mi turno. - Yo...- Ya veré que hago. - Lo... lo siento. Pero sigo pensando que él debía saberlo. Vendré mañana.- Esta bien, Harry. Sabes que puedes venir cuando lo desees.- Nos vemos mañana, buenas noches. Y de nuevo, lo siento mucho. - Yo también, Harry. Andromeda cerró la puerta. Subió las escaleras y entró a la habitación de su nieto. Estaba acostado en su cama sobre las cobijas, aún con la ropa y zapatos puestos. Tenía los ojos cerrados, pero se notaba que había llorado. Había lágrimas secas en sus mejillas. Y en sus manos... sujetaba una hermosa foto de Remus y Tonks que, Andromeda supuso, la sacó del álbum de los Weasley.  Esta escena le rompió el corazón a Andromeda... así vio a su hija tantas noches... Andromeda usó su varita y posó una cobija sobre su nieto, luego ella misma lo arropó con ternura y le dio un dulce beso en la frente. Luego se dirigió a su habitación y sacó las fotos que ella tenía de la boda de su hija, y del nacimiento de su nieto. No fue Tonks quien se equivocó con Remus, fue ella, Andromeda. Lo juzgó mal. Y es que ella... ella también tenía culpa de que su nieto se sintiera como se sentía. Ella fue la que... Pero no, lo iba arreglar. Lo tenía que arreglar.