Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 23
Andromeda se levantó temprano la siguiente mañana. No durmió bien la noche anterior, pero ella sentía que debía terminar lo que Harry empezó, lo más pronto posible.Bajó a la cocina y preparó el desayuno favorito de Ted. Alistó un par de álbumes que incluían fotos, notas y cartas. Se repitió lo que debía decir tantas veces como pudo. No quería olvidar nada. Andrómeda esperó hasta las 9, las 10, las 11, las 12 m... Teddy no bajó.Ella subió y entró a su habitación. Él seguía tal como lo había dejado la noche anterior. Teddy no solía dormir hasta tan tarde... Andromeda esperó hasta las 4 de la tarde, cuando por fin Teddy bajó.- Buenos días, abuela - Ted seguía con la ropa del día anterior y tenía el aspecto de alguien que ha estado varios días enfermo.- Buenas tardes, hijo.- Ohhh - Teddy se fijó en el reloj - Lo siento... ayer fue un largo día.- Lo sé, querido - dijo dulcemente Andromeda mientras le servía un desayuno que pasaba mejor por almuerzo - por eso no te molesté. - Lo siento, no tengo hambre. Gracias.- Actúas igual que Dora. Y yo lo siento, pero tendrás que comer. Ted accedió, pero sintió que era lo peor que había comido nunca. Su abuela cocinaba bien, pero ya sabía a que se refería ella con "actúas igual que Dora". Teddy terminó de comer sin mediar palabra con su abuela; ella solo lo miraba.
- Gracias... emmm ahora, si no te molesta, creo que quiero subir a ... - No, Ted, lo siento. - Abuela, yo quiero...- Pensar y estar solo, lo sé, lo entiendo. Pero será mejor que terminemos con esto pronto.- ¿A... a qué te refieres? - Ted no quería terminar de escuchar lo que Harry había iniciado el día anterior.- Creo que ya lo sabes - contestó ella con una sonrisa - A lo que pasó entre tus padres.- Remus... él no es mi padre - dijo fríamente Ted.- Teddy, no sé como fueron las cosas ayer, pero aquí conmigo, a él lo llamas por lo que es: TU PADRE. Le debes respeto...- ¡No le debo nada! - Ted estaba empezando a enojarse de nuevo.- ¡CLARO QUE SI! ¡LO RESPETAS A ÉL Y ME RESPETAS A MI! ¡Lo siento, Ted, pero a mi no puedes levantarme la voz! - Andromeda empezaba a enseriarse - Sabes que yo no soy tu padrino, ni sus amigos que te aceptan todo. Te vas a calmar, te vas a sentar conmigo y me vas a escuchar. Ted estaba molesto, pero sabía que debía obedecer a su abuela o estaría castigado de por vida.
- Esta bien. Escucharé lo que tengas que decir, pero no creo que me hagas cambiar mi idea sobre... - Lo que yo quiero es que lo sepas todo. Ya tú decidirás que pensar o no. Ted tenía su mirada fija en el suelo y las manos entrelazadas.
- Creo que ya sabes que Remus estuvo con Tonks unos días aquí y luego...- La dejó sola y huyó como una ra...- ¡¡TED REMUS LUPIN!! ¡¡YA TE LO ADVERTÍ!!- Ya, ya... esta bien...- ¡No, no esta bien! ¡Vuelves a referirte así a tu padre y no sales nunca más de esa habitación! - Lo... lo siento. No volverá a pasar.- Más te vale, Ted. En fin, te decía... sí el huyo, pero, creo que hay algo que Harry no sabía y seguramente no te contó... Ted la miró sospechoso.
- Remus salió una mañana, no volvió ese día... no sospeché nada. Pasaron dos y tres noches más y bueno, era evidente. Había huido... en parte, por mi culpa.- Abuela, no lo justifiques...- No, no, es cierto. La noche antes de que él saliera... yo estaba hablando con tu abuelo en esta sala... - ¿Qué te pasa, querida? Has estado rara todo el día.- Ted, cariño, tú y yo hemos estado tan emocionados con el hecho de ser abuelos que... que olvidamos la posibilidad de que...- ¿De qué el chico sea hombre lobo?- ¿Qué? ¿Si lo has pensa...- ¡Por supuesto! Las cicatrices de Remus son difíciles de ignorar, así que, bueno... si se me ha ocurrido , pero, ¿y qué si eso pasa? ¿Lo querríamos menos?- ¡Claro que no! Solo que no es el estilo de vida que me gustaría para él. Es lo mismo que Remus... él es un gran hombre y un excelente mago, pero ¿qué ha logrado? ¿De qué le sirve? Las personas se alejan de él. Mira de todo lo que se ha privado a sí mismo. Yo... yo no quiero que eso pase con mi nieto.- Si, bueno... claro que sería difícil, pero...- ¡Y tener que verlo sufrir! ¡No sé si pueda soportarlo!- Cariño, te estás adelantando a los hechos. Puede que el niño nazca sano. Aferrémonos a esa posibilidad.- Claro, claro... pero...- ¿Cuál sería el problema?- Tonks no debió casarse con él. Remus no le puede dar la vida que ese niño merece.- Andromeda, por favor...- Imagina cuando lo lleve a Hogwarts y todos lo vean... sabrán lo que es y, pobre mi niño...- ¿De qué estás hablando?- No finjas que no me entiendes... ¿Te gustaría decir que tu padre se convierte en un animal cada luna llena, que por eso no consigue empleo y su madre los mantiene?- ¡Andromeda!- Lo siento, pero sabes que es cierto.- Deja de molestar a ese hombre. Es el esposo de nuestra hija y el padre de nuestro nieto. Ella lo eligió. Y tú misma lo dijiste: Es un buen hombre.- Ted, sé sincero, si fueras tú quien tuviera que elegir al esposo de Nymphadora, ¿lo elegirías a él?- No es mi decisión...- Ted...- No, no lo elegiría; y es una lástima porque es una gran persona, pero... bueno...**- Entonces sabes a lo que me refiero. Mi nieto va a sufrir sea lo que sea... Lo mejor será que se queden aquí y los ayudemos. No quiero que por Remus lo tenga que pasar difícil...ohhh!- Ahí noté que Remus estaba en la cocina y había escuchado todo. Tu abuelo estaba rojo y tu padre... bueno, vi un par de lágrimas caer de sus ojos antes de que saliera de la cocina y subiera a la habitación - Andromeda tenía un aspecto realmente triste - Lo siento, Ted. Creo que yo le metí algunas de esas ideas tontas... Ted estaba pálido mirando a su abuela. Quería hablar, de verdad lo quería pero no encontraba las palabras. Seguía enojado con Remus, pero ahora su abuela entraba en el mapa. A Remus no se le ocurrió todo eso que dijo en Grimmauld Place porque sí... su abuela sí había tenido que ver. Cuando por fin encontró voz en su garganta, habló:- Y... ¿y esto... esto se lo contaste a mamá? - Si, cuando noté que Remus definitivamente se había ido y que ella ya lo sabía decidí contárselo. Claro, se molestó conmigo, no me volvió a hablar sino hasta que Remus volvió y yo me disculpe con él.- ¿Ustedes... él se fue y fuiste tú la que se disculpó? - Ted volvía a enojarse con Remus. - Bueno, después de que habló y se disculpó con tu madre, claro - aclaró ella - Dora la había pasado bastante mal y era obvio que él también. Cuando volvió, tu abuelo y yo decidimos dejar todo prejuicio y dejarlos tranquilos. De verdad se necesitaban. Solo se veían bien si estaban juntos. A Ted le pasaban mil cosas por la cabeza. Su padre no era tan malo... o bueno, si. Pero es que su abuela lo hizo pensar que... pero no, eso no es razón. Desde antes él no estaba bien con su nacimiento. No toda la culpa era de su abuela.
- ¿Cuándo volvió? ¿Cómo se disculpó? - preguntó por fin Ted.