Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 24
Andromeda dio un gran suspiro y dijo- Bueno, creo que ya sabes que en el tiempo que estuvo fuera quiso...- Convencer a Harry, Ron y Hermione de ir con ellos... si, pero Harry y él tuvieron una gran pelea. Harry sí sabe lo que es ser un padre.- ¡TED, ¿QUÉ TE DIJE?! - No he dicho nada malo - Ted hablaba con una frialdad increíble.- ¡Compórtate! - Si...si.- En fin - Andromeda seguía enojada - Después de salir de Grimmauld Place, tu padre... bueno, él no hizo gran cosa. Quería ir donde nadie que lo conociera, así que se escondió en un bosque a repasar todo lo que Harry le había dicho y en lo que yo había dicho. Supongo que.. entendió que Harry había hablado con mucha más inteligencia que yo. Después de 3 largas semanas volvió... - ¡Remus!- Andromeda, siento lo que hice, pero necesito hablar con Dora ya mis... ¡Dora! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡En verdad, lo siento tan...- ¡Sabía que volverías! ¡Lo sabía!- ¡Dora, de verdad yo lo siento tanto! ¡Me porté como un idiota! ¡Como un cobarde!- No, no, solo estabas preocupado por el niño...- Con mayor razón debí quedarme. Yo lo siento tanto...- Remus, lo importante es que volviste.- Si, y ya no me iré nunca. No volveré a actuar como un idiota. No otra vez.- Remus...- No te lo prometo, te lo juro. Yo sé que ya me he equivocado mucho antes, pero... es en serio. Esta vez lo es.- Te creo, Remus.- Lo siento tanto...- ¡Ya deja de disculparte, tonto! ¡Te digo que todo esta bien! Lo que me importa es que estás aquí y estás a salvo.- Dora, yo tenía razón... definitivamente tú eres demasiado buena para mi.- No digas tonterías.- Andromeda, Ted, quiero disculparme también con ustedes. Fui un idiota. Jamás debí irme. Me casé con Dora; prometí acompañarla y estar con ella. Lo siento tanto.- Remus, yo... yo soy quien debe disculparse. Lo que escuchaste aquella noche... yo no quise...- Claro que quisiste decirlo. Y esta bien, yo lo entiendo, tienes razón. Pero, y siento mucho hablarte así, aunque no lo quieras soy yo el padre de ese niño y estaré con él aunque no les guste.- No te disculpes. Me alegra que así sea, Remus.- Y gracias, gracias por cuidarla mientras no estuve...- Tus hijos pueden tener 15, 30 o 50 años, pero jamás dejan de ser tus hijos. No hay que agradecer. Pero, me alegra que hayas vuelto. Tonks te necesita más a ti.- Gracias, Ted, ahora... bueno, como les dije, gracias por todo, pero creo que lo mejor es que nos vayamos a ca...- ¡Ni pensarlo! ¡Se quedarán acá!- ¡Mamá...!- ¡Estamos en guerra! Será mucho más seguro para todos si permanecemos u...- Dales su espacio, Andromeda.- Pero...- Andromeda, estaremos bien. Te lo aseguro.- Yo... ehhh ¡esta bien! Pero... prometan que al menos se quedaran con nosotros en el último mes de embarazo de Dora.- Ay, mamá...- Así será. No me mires así, Dora. Será mejor para todos.**- Esta bien... esta bien.- Tus padres volvieron a casa esa misma noche. Remus no hizo más que disculparse mientras ayudaba a Dora a empacar. Ella se estaba empezando a molestar, pero bueno... él de verdad lucía arrepentido. Cuando vio a Dora y la abrazó había podido evitar llorar. - Yo, ehhh - Ted intentó hablar lo más tranquilo posible para no molestar a su abuela - No entiendo... no entiendo por qué... digo es que él... él hacía lo que quería y parece que a nadie le importa. - No, Ted, no es que...- Se fue, dejó a mamá con ustedes y no se quería ocupar de mi... ¿me puedes explicar cómo es que eso no te molestó? - Ted hablaba pausado, pero su cabello estaba rojo y sus puños se cerraban con fuerza.- Porque sabía que no lo hizo por ser un irresponsable que se quería aprovechar de tu madre, ni nada de eso. Sabía que lo hizo por miedo. Y sabía que nadie haría tan feliz a tu madre...- En un año la había hecho sufrir como nadie...Andromeda iba a responder pero sonó la puerta.
- Oh, hola Harry. Creí que ya no vendrías...- Lo siento, pero tardé mucho en explicarles a mis hijos por qué no podían venir...- Esta bien. Sigue, por favor.- ¿Ya hablaste con él?- En eso estoy, querido.- ¿Cómo sigue? - No mucho mejor... - Oh... ¡hola Ted! ¿Cómo estás? - Hola, Harry - Ted por primera vez en su vida no quería ver a su padrino. - Quería saber como estabas y...- Estoy bien. Gracias. - Tengo entendido que sigues hablando con tu abuela sobre lo que tú y yo hablamos ayer...- Si. - ¿Y qué pien...- Él se fue. Nada cambiará eso. - Volvió.- ¡Pero antes se fue! ¡Huyó! Harry y Andromeda se miraron con nostalgia. No importa que le dijeran a Ted, él estaba decidido a pensar que su padre no lo había querido y que todos habían sido muy flexibles al aceptar su comportamiento. Él no lo entendía... Hubo un largo silencio.
- Ted, quiero que sepas que el verdadero momento en el que cambié de opinión sobre tu padre fue un par de semanas después de que él había vuelto. Fue cuando... - habían lágrimas en los ojos de Andromeda y su voz se había vuelto débil - Cuando tu abuelo tuvo que huir. Era hijo de muggles y corría peligro por no presentarse al Ministerio. Tuvo que esconderse. Los mortífagos lo seguían. Quise ir con él, pero me dijo que yo no tenía razón para ocultarme. No quería preocupar a Dora así que no le dije nada, pero ella trabajaba en el Ministerio y bueno, claro que se enteró. Ella y Remus decidieron venir a vivir conmigo para acompañarme. Él... se portó de maravilla.. y cumplió lo que prometió... no se volvió a ir. No nos dejó solas ni a tu madre, ni a mi... ni a ti, mi niño. - ¿Ah no? ¿Y dónde esta ahora? ¿Dónde ha estado los últimos 15 años? - Harry quiso responder, pero el tono de sarcasmo de Ted había hecho enojar a Andromeda.- ¡ESTÁBAMOS EN GUERRA, TED! ¡EN GUERRA! ¡¿POR QUÉ NO LO ENTIENDES?! - ¿La guerra era más importante que yo? - Ted hablaba sin levantar la mirada del suelo.- ¡PUDISTE HABER MUERTO! ¡TODOS PUDIMOS HABERLO HECHO, TED, POR FAVOR! - Andromeda lloraba. - Ted, te lo repetiré una vez más: Eran tiempos difíciles. Y tus padres fueron a luchar por ti. Por un mundo seguro para ti. Ted no dijo nada. Seguía inmóvil.
- Si dudas que él te amaba, fíjate en esto - Andromeda abrió uno de los álbumes que había alistado y sacó una fotografía. Ted giró hacia la fotografía sin mucho ánimo y la vio: Un hombre de cabello café con muchas canas, y con cicatrices en la cara, pero con una gran sonrisa y lágrimas en los ojos. El hombre miraba con orgullo a un pequeño que cargaba con increíble ternura. El niño de cabello azul y piel blanca dormía tranquilamente en sus brazos. - Nadie puede mirar así si no ama hasta los huesos... - dijo Andromeda.