Estoy listo/ Ted Lupin — capítulo 9
- No sé, pero creo que me gustará que me empiecen a llamar por mi segundo nombre: Sirius - dijo James muy sonriente - Vaya, que me empieza a caer cada vez mejor.
- A mi me gustará lo que sigue en la historia - dijo un poco más serio Ted - Por favor.
- Ustedes son quienes nos interrumpen - dijo Hermione - Bueno... Ginny, ¿quieres hacer el honor de seguir?
- Por supuesto - respondió ella feliz
La verdad es que en ese momento todo era muy confuso para mi. Digo, yo la verdad no había pensado en Remus de esa manera cuando lo conocí o cuando bromeaba con Sirius; pero después de esa última conversación... creo que solo fue necesario que me dijeran que no podía estar con él para que la idea se empezara a formar en mi cabeza. Me atrae lo difícil. Además, aquel hombre misterioso que decidió no ser feliz... tenía algo. Y yo sabía que sí merecía ser feliz. No sabía si conmigo lo sería, pero estaba segura de que lo merecía, con alguien, con quien él quisiera. Esa noche en la cena lo miraba cada vez que sentía que nadie lo notaba, y puedo jurar que él hacía lo mismo. Pero claro que había alguien que lo notaba. El mismo que notó lo que ni Remus ni yo notamos la primera vez.En fin, después de comprobar que lo que había dicho Charlie sobre la comida de su madre era cierto, me despedí de todos, y cuando llegué a Sirius, él no pudo evitar una sonrisa burlona y por lo bajo me dijo "Menos mal me dijiste que no te interesaba... pero recuerda lo que te dije". Decidí simplemente no hacerle caso, lo que yo sentía era curiosidad, así que me fui a casa, y soy sincera, Remus no pasó por mi mente esa noche, yo solo pensaba en todo lo que me esperaba con la Orden.Las tres semanas siguientes estuvimos pensando en cual sería la mejor forma de recoger a Harry. Yo cenaba todas las noches en Grimmauld Place. La comida de Molly de verdad que es deliciosa. Siempre eramos los mismos: Los Weasley, Sirius, Kingsley, Remus y yo. No había vuelto a hablar con Sirius sobre Remus, pero él seguía lanzándome risas burlonas, o miradas serias negando con la cabeza. Si que era difícil entender que quería. Y no sé por qué, pero estoy casi segura de que Sirius sí había hablado con Remus de mi... no es por nada, pero estoy casi segura. Hasta hoy, no le he preguntado a Remus sobre eso; sé que aún le duele hablar de Sirius, aunque aparente lo contrario.En fin, días antes de ir por Harry, descubrí que alguien más pensaba igual que Sirius acerca de Remus y yo:- ¡Nymphadora!- ¡TE HE DICHO CIENTOS DE VECES QUE NO...- Si, si, ya superalo. Eres una adulta.**- ¡Odio ese nombre!- *No me importa. Mira, quería hablarte de algo...- ¿Ajá?- Tú sabes la verdadera razón por la que formamos la Orden, ¿verdad?- Claro, para acabar con Tú-sabes-quien, y ahora protegemos a Harry.- Dile Voldemort, por favor. A diferencia tuya, a él si le gusta su nombre. Y si, tienes razón, esa es nuestra misión... y ahora, te pido que cuando nos reunamos con la Orden te enfoques en eso.- ¿A qué te refieres? ¡Esa es mi prioridad al igual que la de todos ustedes!- ¡ENTONCES DEJA DE MIRAR A REMUS CADA DOS SEGUNDOS Y ESCUCHA LO QUE DECIMOS!- ¿Q....qué? ¿De qué hablas, Moody?- Sabes a lo que me refiero. Mira, si él es tan importante dale un pedazo de carne cruda y te lo ganas, pero concéntrate en tu trabajo.- Yo... ehhhh... ¡Wow! Yo no sé... ¿cómo? ¡Wow!Quedé como atontada ¿cómo es que ellos supieran que él me interesaba cuando ni yo lo sabía? Digo... yo en realidad no notaba que lo miraba tan seguido. Ahí fue cuando empecé a sentir esas cosas raras en el estómago de las que hablan los muggles. En la noche, me daban vueltas en la cabeza las palabras de Moody y Sirius. No me parecía real. En fin, los siguientes días fui aún más torpe que de costumbre, especialmente si Remus estaba en la misma habitación: me caía, botaba las cosas, me trababa al hablar... un desastre total. No había posibilidad alguna de que yo le interesara a Remus. Luego fuimos a recoger a Harry y ya saben que pasó... por poco y acabo con la cocina de esos muggles. Los meses siguientes fueron básicamente iguales. Nos reuníamos en la noche en Grimmauld Place, cada uno decía lo que sabía, escuchábamos a Dumbledore, cenábamos allí y luego cada uno iba a casa. De vez en cuando hablaba con Remus; casi siempre de Harry o de su trabajo como profesor en Hogwarts. A él también le gustaba escucharme... era feliz cuando le hablaba de mi trabajo de auror. Aunque notaba algo de nostalgia en sus ojos; poco después de conocernos me contó que quiso ser auror pero no lo aceptaron por su licantropía, a pesar de que tenía el perfil perfecto para auror. Sirius no paraba de mirarnos y sonreír cuando nos veía hablando. De hecho, en más de una ocasión, no sé como lo hacía, pero lograba que todos salieran del habitación y nos dejaran solos. Incluso, una vez hizo aparecer dos copas de vino en la mesa... esa noche hablamos esta la madrugada. Pero luego Sirius volvía a decirme "jamás pasará"....Si creía que no iba a pasar, no sé por qué se esforzaba tanto porque pasara. Y bueno, así fue la mayor parte de nuestra relación por 1 año. Algo cambió cuando... bueno, días antes de que Sirius muriera llegué a Grimmauld Place. Milagrosamente ese día no me tropecé con el estúpido paraguero, así que no notaron que yo había llegado. Me acerqué a la cocina y escuché dos voces masculinas que yo conocía muy bien, así que me escondí tras la puerta que estaba medio abierta:- ¡Vamos! Es linda, ¿verdad?- Sirius...- No te comprometes a nada, hey.- Bueno, si, es una chica muy linda.- Y es inteligente, ¡es una auror!- Si, si, la chica es una gran bruja...- Bueno, algo torpe, pero...- Encantadoramente torpe.¡Yo no lo podía creer! Ser torpe no es nada bueno, pero para él era algo encantador... ¡y lo dijo con una sonrisa tan... ! ¡No sé ni como describirla! No quería perder detalle así que seguí espiando:- ¡AJÁAA! "Encantadoramente"... ¡Vamos, lunático! ¡Acepta que estás loco por ella!- Tienes un gran poder para exagerar las cosas.- No, no... digo lo que veo desde el primer día. Ustedes se verían muy bien juntos.- Sabes que no... conmigo nadie se vería bien.- Ya empiezas otra vez con lo mismo...- Mira, sé que no estoy "loco por ella" como dices, porque fue algo que me prohibí. No pienso hacerle daño, ni a ella ni a ninguna otra chica.- Eres un idiota. Sabes que eres al único al que le importa tu condición...- No, no soy el único. A la mayoría del mundo mágico le importa. Yo no voy a dejar que alguien desperdicie su tiempo en mi. Los de mi especie no salen con chicas, ni nada de eso. Nosotros debemos estar solos.- Ay, hermano... ya sabía yo que eras imposible.*Justo en ese momento apareció Molly y yo tuve que fingir que recién llegaba. Cuando entré a la habitación, ambos me miraron sorprendidos pero yo fingí no haber escuchado nada. Actué normal. Sirius me hizo de nuevo ese gesto de negación. No sabía por qué me dolía tanto fingir que estaba bien. En realidad, sentía que me quemaba por dentro.
- ¡ELLA LO AMABA! ¡POR ESO LE DOLÍA! - replicó emocionada Victoire.- Pero él no quería nada, Vic. Eso era lo que en realidad le dolía - dijo muy triste Lilly.- Yo creo que si quería tener algo con ella, pero otros lo habían tratado tan mal siempre que había terminado por creerse eso de que debía estar solo - dijo Ted algo nostálgico - Yo creo que la quería tanto que no quería hacerle daño. - Eso es exactamente lo que le pasaba, Teddy, querido - dijo Molly - pero él no sabía que era más el daño que le haría estando lejos de ella, que a su lado. Ted la miró extrañado. La historia de sus padres se estaba tornando triste y supuso que lo que seguía sería peor; aún así no quería dejar de escuchar.- Por favor, sigan. Quiero llegar a la parte "linda" rápido - dijo Ted esperanzado.