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amores y conflictos 3° generación — capítulo 10
Bellatrix-
En el comedor se ha erigido una pasarela con el diseño de las fases lunares, el bullicio de los alumnos es atronador. Parecen cientos de abejas zumbando a la vez, no me siento nerviosa, hacer gala de mis poderes es algo que me resulta normal, pero admito que me hierve la sangre. El Sr. Bell dará la exhibición conmigo para ilustrar a los muchachos, está a mi lado arreglándose las mangas de la túnica. Me lanza una mirada para comprobar que esté aquí y me hace un giño, ¡como si fuera la primera vez que nos enfrentamos en alguna competencia!
Hay más que una simple exhibición en esto, está nuestro orgullo y el de nuestras casas, Gryfindor VS Slythering todos están atentos a esto. Cuando se hace por fin la hora subimos desde la parte de atrás de la pasarela y saludamos a nuestros alumnos. Todos los ojillos están clavados en nosotros, casi un 80% de los estudiantes se han presentado. El Sr. Bell hace gala de su labia y da un pequeño discurso que recolecta una buena tanda de aplausos y suspiros.
Nos enfrentamos, sus ojos azules encuentran los míos están chispeando. Hacemos una pequeña reverencia y antes de que él sea capaz de pronunciar hechizo, sale disparado hacia el otro lado de la pasarela.
Los Slythering prorrumpen en aplausos y gritos de júbilo, me permito una pequeña sonrisa. Matth se levanta y está sonriendo se acerca y me estrecha la mano cordialmente.
--bien y ahora, que la srta. Lestrenge ha demostrado su destreza con la varita ¿quién de ustedes quiere abrir este evento oficialmente?
Los gritos se alzan y las manos se extienden hacia el cielo.
--Potter -dice por ultimo. Tres cabecitas se alzan atentas. —Ven James, elijo a uno de mi casa.
El muchacho es casi un hombre, se mueve entre el gentío y todos se apartan de él, es el único que no ha saltado eufórico cuando preguntó quien quería hacer la demostración, simplemente alzó su mano con reserva.
--bien en ese caso, permíteme elegir a alguien de mi casa. Potter Albus—las exclamaciones colectivas se alzan en todo el gran comedor. James se tensa al ver a su hermanito avanzar chocando la mano de sus colegas a su paso como si acabara de ganar la copa de Quidditch mundial.
Cuando Albus por fin llega, james está tan erguido y tenso que se puede identificar cada uno de sus músculos bajo su camiseta gris.
--disculpen profesores. —dice por fin con aquel tono correcto que siempre emplea para hablar dándose aires de seriedad. Su mandíbula, cubierta de aquella barbilla roja tan brillante, se tensa. —no puedo hechizar a mi hermano.
--¿tienes miedo, james?—pregunta el Slythering de forma burlona y las risas se alzan en el gran comedor mientras Bell intenta inútilmente controlarlas. No me esfuerzo por intentarlo, conozco la crueldad de los adolescentes, harán lo que sea por humillar a otro sin importarles nada. Extrañamente james sigue imperturbable a las burlas, no hay ni el menor esbozo de rubor en sus pómulos cuadrados. Su respiración es pesada y serena. Entrecruza sus brazos detrás de la espalda y sus músculos se tensan aún más si es posible.
No hay dos personas más distintas en el mundo. James le saca a Albus cerca de treinta centímetros, es más alto que yo y por bastante, debe estar cerca del metro 98 mas o menos y Albus cerca del metro 70 como mucho. James es un hombre de facciones duras, rostro cuadrado, cabello cobrizo y barba pelirroja que le cubre el cuello y las mejillas dándole un aire de mayor edad. Su postura es tensa, siempre está mordiendo con fuerza y aprieta la mandíbula, hay una vena en su rostro que parece siempre a punto de estallar, late cuando está estresado. Su cuerpo es delgado pero musculoso, no en exceso y su piel es más rojiza: De un tostado dorado como si se hubiera bronceado.
Albus en cambio parece más niño que hombre, tiene rostro aniñado y siempre está sonriendo, sus ojos tienen una picardía sátira, del tipo de niño que está a punto de hacer una travesura. Su piel es mas pálida que la de james, y a su cuerpo lo que no tiene de altura le sobra de músculos.
Si no llevaran el mismo apellido jamás creería que fueran parientes, mucho menos hermanos.
--tenemos prohibido lanzarnos hechizos*, hermanito*. —dijo james enfatizando la última palabra como puya. James es un gran enigma, hay algo de rebeldía en él que ni siquiera creo que él conozca. El pequeño Potter parece ser la clave para hacerlo reaccionar.
--aquí no está mamá james ¿o irás a acusarme con ella cuando te patee el trasero?—el niño sonríe con una seguridad que incluso me hace dudar del potencial del chico mayor. Ni el tener que mirar hacia arriba para alcanzarlo parece intimidarlo.
--Potter.—digo más que nada por obligación, es una fórmula que debamos intervenir cuando dos alumnos pelean.
--como quieras…-dice james aceptando el reto y se va hacia el otro extremo de la pasarela para enfrentarse a su hermano. Si los ojos mataran ambos hermanos estarían muertos ahora.
El Sr. Bell se me acerca.
-un galeón a james—me dice como confidencia.
Asiento, espero que el pequeño Potter sea más diestro que su hermano mayor porque perderé mi dignidad, la de mi casa y un galeón.
--listo, salúdense muchachos—digo alzando mi voz sin grandes dificultades, el gran salón está en completo silencio. -que comience el duelo, el que pierda primero la varita será el perdedor, solo se permiten hechizos de tipo A, ¿está claro?
Los muchachos asienten, Albus se apresura en lanzarle una maldición moco-murciélago a su hermano. James en cambio espera paciente y utiliza un hechizo escudo. Bien parece que el chico james es pasivo y reservado, eso me preocupa. Albus es pasional y lanza una maldición tras otra, literalmente está haciendo bailar a james por la pasarela. Bell se ve preocupado, el Gryffindor no ha contestado con ninguna maldición, ha utilizado solo hechizos escudo, de clasificación A, B y C pero de todos modos a nadie le importa, no interrumpiré. A fin de cuentas Albus tampoco está siguiendo las reglas estrictamente.
Los vítores de los Slythering animan a la serpiente, está perdiendo la paciencia y eso está mal. James se mantiene imperturbable ¡¿cómo lo logra? Me apuesto a que eso se lo enseñó su padre, sería un buen auror. No hay mayor mueca en su rostro que la que se forma en por la tensión de sus músculos.
--¡vamos james! Deja de huir como un cobarde!—grita Albus excitado y le lanza una maldición sectusempra, james la esquiva estoico. Bell me lanza una mirada preguntándome que hacer, niego, estoy tan intrigada como el resto de los alumnos, no pienso interrumpir esto.
Son hermanos, no creo que se maten. james está sudando, las manchas se hacen notorias en su camiseta gris--¡maldita sea james!—grita Albus de forma demencial y antes de que acabe de pronunciar la frase su varita sale volando por los aires.
--maldición. —gruño en tono audible, pero solo Bell me ha escuchado. Parece tan sorprendido como la gran mayoría. En cierto modo no me ha tomado por sorpresa, supe que algo así ocurriría desde el principio. Ni siquiera Albus parece consciente de lo que ocurrió, mira de su mano a la varita que yace a dos metros de él. James sonríe con orgullo, hay arrogancia en su porte.
Albus agarra su varita molesto y sale del salón echando maldiciones, las puertas se cierran estruendosamente detrás del Slythering y los Gryfindor prorrumpen en aplausos.
--james—
¡Bien! Albus estará especialmente furioso conmigo, en cierto modo me agrada.
Al bajar de la pasarela Sira se me ha colgado del cuello y me ha plantado un beso en los labios ¡maldición! Zach me lanza una mirada desdeñosa y se va con su nuevo grupo de amigos, algo se retuerce en mi estomago por la pérdida. Mis más frívolas amistades celebran mi triunfo y me siento de lo más solo.
Rose me observa de lejos y me sonríe con cortesía pero su sonrisa no llega a los ojos, quiero correr hasta ella y abrazarla, caminar hasta el lago y sentarme con ella a criticar a Albus y reírme de su reacción. Quiero que Zach me haga alguno de sus comentarios desubicados y me haga sonrojar y que se rían los dos a coro en mi cara. Extraño la risa de Rose. Hace tanto que no la oigo reír en verdad y hace meses que Zach y yo vivimos una farsa. No sé en qué momento la jodí de este modo. Es increíble que recién ahora me haya dado cuenta de que los estaba perdiendo, solo un descuido y parece que ya no haya vuelta atrás
En cambio tengo a Sira apresándome con sus manos. Me rodea la cintura y me exhibe como un trofeo de guerra. Ella sonríe y la gente cotillea a mi lado. Alguien me golpea la espalda como si hubiera ganado la copa de Quidditch. La emoción me parece exagerada.
Me siento perdido, siempre creí que era capaz de soportarlo todo solo, pero no sé cómo actuar en público. Zach y Rose siempre hacen eso por mi y ahora los he perdido a ambos ¿a cambio de qué? ¿Sira?. No le echo la culpa, solo ayudó a que se acabara de desmoronar la farsa.
Me despido de todos con una sonrisa de cortesía y me escabullo hasta el haya. El sol está muriendo en el horizonte y el día está pintado de rojo. Saco mi teléfono muggle y lo uso para oír música. En hogwarts no hay señal, pero sirven de reproductor de música.
Una lechuza llega volando hasta mí. La reconozco de inmediato, es de Hermione. Me siento casi asustado de abrirla, pero debo hacerlo, me sorprende con la rapidez que me ha contestado. Como diría Ted "si la jodes, te la aguantas" aunque parece que se olvidó de la frase esa cuando se marchó a Francia. Ayer por la tarde le escribí a tía Hermione sobre el asunto Sira, le pedí completa discreción, soy mayor de edad, no quiero que mi madre se entere.
"¡james! Me sorprende de ti ¿Cómo se te ocurre acostarte con una muchacha de la que sospechas que podría tener algo?-porqué no lo sabía ¿no es obvio? pongo los ojos en blanco y continúo leyendo. Es mejor una reprimenda de mi tía a decírselo a mi madre, que se hará la película y se pondrá a llorar como si alguien hubiera muerto.--¡y sin protección! ¿Es que Harry no te ha enseñado nada?—para ser honestos la charla de sexualidad-padre-e-hijo se limitó a sentarnos a Albus y a mí y poner frente a nosotros una caja de condones. Papá estaba más avergonzado que nosotros. —te he conseguido un turno para el martes por la mañana, es mejor tratar estos asuntos cuanto antes. No sé cuanto sepas al respecto sobre el tema de las ETS, pero agradezco que tengas la conciencia de pedir ayuda a tiempo. Por favor, revísate, ante cualquier signo comunícate conmigo vía polvos flú. Ya he escrito a Hogwarts para arreglar las cosas. Te enviarán directo por chimenea hasta San Mungo, te estaré esperando. Cuídate james, si te ocurre algo Giny no me lo perdonaría. Los mejores deseos. Tía Hermy
Hermione
James aparece envuelto en llamas verdes, ya es todo un hombre, hay poco de Harry en él. Tiene las mejillas ruborizadas pero me mira con valentía, agradezco que haya confiado en mí para esto y en cierta forma que me haya exigido que no le dijera nada a Giny, aunque el modo en el que lo hizo fue más brusco del necesario.
Es joven y vehemente como todos los muchachos a su edad, y mucho más centrado que la mayoría, honestamente me esperaba más algo como esto de parte de Albus. Sé que hablar conmigo del tema lo incomoda así que le he derivado con Malfoy. Su expresión es seria como si acabase de enviarlo a la guerra. Me da las gracias con cierta timidez y me parece ver por un momento al niño que sostuve en brazos 16 años atrás.
Hace dieciséis años atrás jamás se me hubiera ocurrido la idea de acostarme con Harry, hace 16 años atrás Ron y yo éramos felices, james era un bebé rosado y berreante, Ginny esperaba a Albus y yo a mi Rosie. Todo era perfecto entonces, esperábamos que Albus y Rose fueran de lo mas unidos y resultó que al final james fue su mejor amigo. Me alegro de ello, sé que al menos tendrá a james cuando le demos la noticia, se refugiará en él.
No me arrepiento de engañar a Ron, ¡el muy desgraciado se lo merecía! Me duele que tenga la razón cuando me grita que he destruido a la familia. ¡Maldita sea! ¿Por qué con Harry? Engañé a Giny, digamos que nunca ha sido una santa, pero jamás le ha mentido. Harry sabía con quien se metía. Y ellos eran tan felices hasta que arruiné su matrimonio no conforme con joder el mío. Ron tiene razón.
La sabelotodo se equivocó, ¡que humillante! No supe cómo mantener mi matrimonio. Supongo que Ron tiene razón sus palabras me han herido más que los golpes. A veces me pregunto si no tenía razón en engañarme. Según él soy incapaz de satisfacer a ningún hombre, por eso buscaba lo que yo no le daba en otras mujeres. Tendría que haber soportado como el resto de las mujeres, pude haberlo engañado con otro ¿por qué con Harry?
Le doy orden a mi secretaria de que nadie me interrumpa y me encierro en mi consultorio, no soy capaz de atender a ningún paciente en este momento, no creo ni que pueda con una urgencia.
Malfoy llega por la tarde con rostro serio. Tenemos un trato cordial incluso en ocasiones nos permitimos bromear. Ahora que somos adultos las peleas de colegio han quedado atrás, nuestros hijos son amigos y eso nos basta, ellos nos han enseñado una lección de aceptación.
--¿y?—le pregunto. No necesito preguntar a que viene, le he pedido que me avisara de los resultados cuanto antes.
--le he mandado un chequeo general. A simple vista la chica parece que estaba limpia, pero el resultado del análisis de SIDA a dado positivo.
Dejo escapar una exclamación de horror y lo primero que pienso es en Rose, Rose siempre está con james! Por favor, no siento ningún tipo de antipatía por el chico pero deseo que mi hija no se haya acercado a él. Lo ruego por todo lo que más quiero ¡Mi niña!
--¡no actúes como una ignorante!—me recrimina Malfoy. Sí es cierto que la ciencia mágica ha avanzado mucho en los últimos años y hemos encontrado cura para la gran mayoría de las enfermedades, pero las siglas SIDA es como oír la palabra cáncer, automáticamente uno lo asocia a muerte. -No es más que una gripe fuerte en estos días, especialmente que la hemos descubierto de inmediato, los Muggles no tienen esa suerte. —dice sentándose en la silla frente a mi escritorio sin que lo invite.
--no es una gripe…-lo corrijo con gravedad, aunque oír la despreocupación en su voz ayuda a calmarme.
--con las pociones y los recaudos adecuados no será más que un mal recuerdo en su vida. En Hogwarts está mi prima, es la mejor posionista de la actualidad, James puede considerarse afortunado.
--he oído hablar de ello, Bellatrix, Narsisca, Lestrenge, una joya perdida que aparece y desaparece de la faz de la tierra-
--sí, eso dicen.-admite malfoy jugueteando con las plumas que se encuentran en mi escritorio. -le escribiré para que se encargue del muchacho.
El platinado se levanta y sin despedirse se dirige a la puerta de mi oficina.
-Draco.-lo retengo un momento. Él se gira un poco sorprendido que lo haya llamado por su nombre.-¿ya se lo has dicho a James?-niega.- déjame que se lo diga yo. Es mi sobrino.
Malfoy asiente de acuerdo y se marcha.
--James--
Rose se ha presentado en la habitación de chicos con una corta camiceta pijama que me ha robado hace años. Apenas alcanza para cubrir sus muslos, y está tan desgastada que puedo ver la sombra de sus pechos por debajo. Su provocativo escote, me enfurece. ¿Qué se le ha dado por andar así? Tengo cuatro compañeros de habitación que se la comen con la mirada. ¡Es mi primita! como hagan un comentario idiota, los colgaré.
Asomo mi cara por fuera de las cortinas y la observo, ella se estira para mirarme y su pijama se sube mas sí eso es posible, puedo atisbar el elástico de su braga sugestivamente negra, ¡maldita sea! ¿Por qué me fijo en eso? De todos modos, una cosa es que ande así frente a Zach, él es netamente Gay, pero él no es el único muchacho en este cuarto.
Oigo un silbido de parte de Gaspar. Le lanzo una mirada asesina y lo señalo a modo de advertencia—ni una palabra. ¡Rose! Ven aquí—le digo apremiándola para que suba conmigo. Siento un impulso paternal de cubrirla. La idea de que la violen con la mirada me enfurece.
Ella obedece. Siempre obedecen mis órdenes, soy como el gran señor padre de todos. Cuando está a mi alcance, la agarro por los hombros y la oculto detrás de las pesadas cortinas rojas del dosel. Agradezco la amplitud de las camas y la privacidad que brinda el dosel, es como una pequeña habitacioncita.
--¡¿Qué rayos haces aquí a esta hora?!—gruño en un susurro que es más que audible, sé que mis compañeros de habitación están más que atentos a nuestra discusión—¿te has visto? Esta es una habitación de hombres, Rose ¿quieres que te falten el respeto? Eres mi prima, ya no eres una niña ¿crees que no me alcanza con oír lo que dicen de Dominique? Si oigo que hablan de ti, mataré a alguien ¿quieres obligarme a eso?!
Rose mueve su rostro con frenesí, en gesto de negación y veo que está llorando. Dios ¿Qué he hecho? Yo y mi estúpido temperamento. Siento que voy a deshacerme si vuelvo a verla llorar por mi culpa—lo siento Rosie, por favor. —suplico y ella vuelve a negar. No sé qué le pasa, últimamente no me entero de nada. Se abraza a mi cuello y comienza a llorar. Al rato se queda dormida y me las arreglo para acostarme. La cubro con las mantas evitando despertarla, su respiración aún sigue irregular y cada tanto siento su cuerpo tensarse en un espasmo. Me pregunto qué le anda ocurriendo. Clavo mi vista en el techo forrado de tela roja. Sé que no voy a poder dormir de la preocupación esta noche.
Rose.
Me despierto otra vez en el pecho de james. Soy una masoquista, esto es más cruel que la enfermedad. Entre sus brazos me siento entera de nuevo, pero sé que me soltará y volveré a sentirme una muñeca rota.
El resplandor se filtra por las cortinas pesadas, lo suficiente para que pueda ver las marcas oscuras de sus ojos, signo de preocupación. Sé que le hago daño, pero soy demasiado egoísta para contenerme, no puedo decirle la verdad.
La verdad es que James cada vez está más guapo, es un hombre, su barbilla pelirroja le da un atractivo especial a su rostro, especialmente en contraste con su cabello castaño. Es tan frustrante… daría lo que sea por besarlo. Si el supiera, no volvería a dejar que lo abrasara, me vería como a Lucy. Como a una enferma mental, no quiero eso.
Si mi madre sintió, solo la mitad de lo que siento por james, cuando estuvo con Harry, no puedo culparla. Los Potter tienen un atractivo que es imposible de resistir. Se ve tan rudo y tan dulce, tiene el ceño fruncido, la mandíbula tensa y su expresión es severa; pero sus facciones son suaves como las del niño que está dejando atrás.
Como si pudiese sentir mi mirada, abre los ojos y me sonríe, adoro esos ojos avellana, esos ojos familiares que me reconfortan de solo mirarlos.
--¿es sábado?—me pregunta adormilado, su voz es ronca como si no la hubiera usado en años. Asiento, hoy tenemos día libre en Hogsmade, deberíamos estar ya levantados si queremos llegar a tiempo. El parece despreocupado, se gira hacia un costado y vuelve a acomodarse. No puedo soportar la tentación y me tumbo a su lado. El me abraza por la espalda y hunde su nariz en mi cuello. No sé cómo hace para dormir sin que le moleste todo mi cabello en la cara. Él simplemente puede.
No es como si fuera la primera vez en mi vida que compartimos la cama de esta forma. Cuando niños, durante las vacaciones o cuando nos juntábamos todos los primos en la madriguera, solíamos compartir la cama de esta forma. En ocasiones él se escabullía a mi cama, en otras yo a la suya. Hubo un tiempo en el que siempre dormíamos juntos, hasta que un día nuestros padres lo descubrieron y nos lo prohibieron. En ese entonces no entendíamos el porqué.
Cuando fuimos lo suficiente mayores para entenderlo, jamás lo mencionamos. Pero siempre ha habido una especie de conexión entre james y yo. Una conexión que ninguno quiso aceptar nunca.
Es lo que nos hace mejores amigos, pero va más allá de la amistad y la fraternidad. James la superó, creo que jamás se permitió pensar siquiera en ello. También creí por mucho tiempo que lo había superado, pero en este último tiempo (exactamente desde que descubrí lo de mi madre y tio Harry) es como si hubiesen resurgido. Como un virus que permanece latente.
Necesito a james, necesito sentir su tacto, su calor.
--¿james?—lo llamo. Él gruñe para darme a entender que me está oyendo.—¿recuerdas cuando éramos niños?¿solíamos dormir exactamente de este modo?
El asiente pero no dice nada, sé que hablar de ello le incomoda. Pero lo necesito. Soy demasiado egoísta para evitarlo. El silencio parece eterno, por un momento creo que se ha vuelto a dormir.
--me gustaba hacerlo, tu tenías siempre miedo en la noche o eso me decías—dice luego de casi media hora, su voz en mi oído resultó casi surrealista.
--¿y las veces que no te llamaba?—pregunto.
Siento que se encoje de hombros detrás de mí.
Su olor me resulta tan familiar que cierro los ojos para apreciarlo mejor, me encanta. Me he dado cuenta de que estoy enamorada de él, el san Valentín pasado, cuando al destapar una botella de flujo amoroso, sentí su olor, la cosa que más me gusta. Olor a james: una mezcla de perfume, sudor, crema de afeitar, champú y pastilla de jabón de menta.
--lo hacía por costumbre, supongo. Quería cuidarte…--sus palabras me hieren más que un cuchillo, es muy propio de james, sacrificarse por otros, el buen james. Ni siquiera de niño compartió lo mismo que yo sentía por él, no puedo evitar enojarme con él. Algo se retuerce en mi estómago y quiero largarme a llorar.—tal vez te extrañaba…--su mano tibia se cambia de lugar y se apoya sobre mi vientre quemándome la piel.
--la noche de la celebración, luego de ganar la final de Quidditch…
--¿a qué quieres llegar?—me interrumpe molesto, su cuerpo se tensa y se aleja de mí. No, no por favor, quédate, Ruego mentalmente. Me odio a mí misma por haberlo molestado, estábamos tan bien. Mi piel se reciente, mi estómago se retuerce por la angustia y mi alma me recrimina por la estupidez.
--james…--le digo volteándome, veo fuego en sus ojos, está furioso, tiene los brazos cruzados sobre el pecho.
--deberías ir a tu habitación Rose, debe de ser hora de levantarse. -dice con un tono controlado, casi acartonado.
Quiero decirle que no, que quiero quedarme, pero está claro que ya no me quiere aquí. Me levanto, cargando mi dolor y me marcho, fuera ya no hay nadie.
Cuando llego a mi habitación me lanzo a mi cama y lloro desconsoladamente. Mi mejor amiga Ellan ha intentado averiguar que me ocurre, ¿pero cómo le explicas a alguien que estás enamorada de tu perfecto primo, y que es un amor imposible? Y que con mas que certeza hayas cometido el error más grande de tu vida y no vuelva a hablarte
Cerca de la tarde me levanto, he llorado hasta el agotamiento y en algún punto me he quedado dormida. No he ido a Hogsmade, papá se debe estar preguntando porqué rayos no fui a visitarlo. Honestamente no puedo, simplemente necesito un día para quebrarme y consolarme a mí misma.
Mañana será otro día y pondré mi mejor sonrisa en mi rostro para que los demás se reconforten, pero hoy no. Hoy necesito morir como el fénix.
Mi estómago ruge y por fin recuerdo que hace más de 12 horas no he comido nada. Podría bajar a las cocinas a pedir algo. Los elfos seguro que se desasearán en atenciones. Pero no quiero que todo Hogwarts se entere que he estado llorando y mis ojos me delatarán a mil kilómetros.
Rebusco entre mis cosas y encuentro una rana de chocolate que me ha dado james hace un par de días. Hay hombres que no salen sin un pañuelo o una pluma específica. James nunca sale sin una rana de chocolate en el bolsillo, por si acaso debe consolar a alguien. Según él no hay mal que no se olvide con un chocolate.
Me abrazo a mí misma a la altura de la cintura en el punto exacto donde por la mañana se apoyaba su mano tibia. Si el supiera que es su chocolate el que en estos momentos me está matando… Intento comerla pero mi estómago está demasiado sensible y la grasa me da nauseas.
Resignada bajo hasta la sala común.
¡Por favor! ¿Por qué tiene que ser tan guapo? Veo la sombra de su barba rojiza asomando por los lados, su cabello castaño le cae sobre sus hombros cuadrados y fuertes, modelados sin ser excesivamente marcado. Su cuerpo tiene una armonía natural, tiene la contextura de los Weasleys, Alto, de caderas estrechas y espalda ancha.
Podría reconocerlo de espalda así hubiesen un millón de muchachos de espaldas a mí. Él no puede verme pero Hugo sí. Hugo encuentra mi mirada y sonríe.
James le está ayudando con alguna de sus tareas, tendría que ser yo la que tomara aquel lugar, Hugo es mi hermanito, yo tendría que protegerlo y ayudarlo. Supongo que me ha esperado y al final supuso que ya no bajaría. Me pregunto que les habrá dicho Ellen. Estoy segura de que se ha inventado alguna excusa, no necesito decirle que debe ocultar que he llorado, eso la hace mi mejor amiga.
James se gira hacia mí, la sonrisa de Hugo me ha delatado. Me molestaría con mi hermanito de no ser porque mi amor hacia él, es casi maternal.
El pequeño Hugo, tan dulce e inocente con sus escasos doce años, aún conserva sus facciones de niños, amo aquellos ojillos azules y su cara pecosa, daría lo que sea por evitarle todo sufrimiento. Si supiera que sus padres se están matando ahora mismo y planean separarse para navidad. Feliz navidades serán estas. Me muerdo el labio pensando en eso, Hugo no se lo tomará bien. ¿Por qué rayos tienen que hacernos esto en navidad? Estoy furiosa, si los viera ahora mismo no podría contenerme, les gritaría una sarta de verdades que ninguna les gustaría. He decidido no ir a pasar estas navidades a casa. Prefiero no tener que soportar todo aquel teatro.
Pobre Hugo, a él no le darán elección. A mí no tratarán de obligarme, si lo intentan les diré que ya sé lo que quieren decirme y que se pueden ir al mismísimo infierno. No me importa, soy casi mayor de edad. No dejaré que me aplasten.
-james-
Rose está sentada a los pies de las escaleras. Sus ojos están hinchados y enrojecidos nuevamente. No sé qué le ocurre, últimamente anda hecha un amasijo lloroso. Me encantaría poder entrar en su mente y descubrir que me está ocultando. Quisiera para su dolor, ahora mismo me encantaría correr a estrecharla entre mis brazos y asegurarle que podré reparar lo que sea que la esté molestando tanto. Pero sigo demasiado molesto por lo de hoy a la mañana, ¿Qué se le ha dado por recordar esas cosas? Prometimos no decir nada, faltó a su palabra. Una parte de mi se siente traicionado. Y otra no puede dejar de culparse por haberme fijado en sus bragas ¡es mi prima! Es como si me fijara el color de las bragas de Lily, ¿Qué rayos me importan?
Hugo parece inconsciente de que hay una espantosa tención entre Rose y yo, la saludo con un asentimiento y ella se marcha corriendo por la puerta del retrato como si la persiguieran los demonios.
--¿qué le pasa a rose? -me giro a observarlo, hasta Hugo lo ha notado. Hugo que es el ser más tierno e infantil sobre la tierra porque Rose siempre lo ha protegido de todo con la pación propia de una madre. Hugo, ha sido uno de los tantos intentos de reconciliación de mis tíos. Por lo que llegó a mis oídos habría sido un ligue de Ron con una exnovia y la reconciliación trajo a Hugo como resultado. De entonces, digamos que tanto Ron como Hermione casi nunca han estado porque trabajan la mayor parte del tiempo, Rose supone que es para no verse las caras. A fin de cuentas, Rose ha criado a Hugo más como a un hijo que como a un hermano.
Es nuestro pequeño, éramos los mayores y ocupamos el rol de padre y madre que le faltaba. Hugo tiene doce pero su mentalidad es tan inocente como la de un niño de diez, Rose ha sido una hermana grandiosa, y yo la he ayudado como figura masculina en la parte de charla hombre-a-hombre, porque Ron nunca tiene tiempo.
Ni siquiera tuvo tiempo para enseñarle a ir al baño y Rose no entendía de esas cosas de chicos cuando tenía seis, así que yo le enseñé a Hugo a hacerlo yo y Ted. Ted tampoco era tan mayor, solo tenía diez. Ted es el mayor de todos pero jamás fue responsable por lo que yo ocupé el lugar de "señor seguridad" Ted siempre fue torpe y atolondrado, según dicen eso además de la metamorfosis lo heredó de su madre.
Extraño a Ted. Y a fred, ¡por dios que los extraño a ambos! todo el peso case sobre mi ahora, tengo que cuidar de todos, aunque cuando estaban Ted y Fred juntos debía cuidar que no se mataran con alguna de sus increíbles ideas. Creo que no se trata de edad, siempre he sido el amargado de la familia. Un anciano en cuerpo de joven. Sira tiene razón. Genial, ahora me siento viejo…
--¿james?—otra vez Hugo llama mi atención. Por un momento me olvidé de él.
--¿por qué lo dices?—pregunto retomando la conversación.
--estaba llorando, y ayer. ..Sé que quiere ser fuerte, por eso no se lo pregunto, pero tú y ella son más confidentes. Ella confía en ti, supuse que tú deberías saberlo, ya no soy un niño, puedes decírmelo. —su ceño serio me hace sentir casi orgulloso, creo que todos los primos mayores compartirían mi sentimiento. Porque todos participamos en su crianza.
Por otro lado sus palabras me hieren. Sí, Rose confía en mi pero no le he dedicado el tiempo suficiente como para que me contara que le ocurre, ni siquiera la dejé hablar hoy por la mañana. Supongo que solo buscaba algún tema para entablar conversación. Maldita sea, tengo que hablar con ella.
--no lo sé. —me encojo de hombros, y en verdad no estoy mintiendo.