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amores y conflictos 3° generación — capítulo 6

Bellatrix

Despertó temprano, los brazos del hombre la apretujaban. sus cuerpos estaban tan enredados que le costaba determinar donde terminaba el cuerpo de uno y comenzaba el del otro.

 Él dormía profundamente como un niño, no pudo evitar sonreír al verlo. Se sentía esplendida como no se había sentido en años, extrañamente su libido  se encontraba en perfecto estado. Por otro lado se sentía culpable por no haber compartido aquella emoción con su antiguo compañero.

--sé que soy irresistible, pero si sigues observándome con esa cara me obligarás a que te folle de nuevo…

Lesrange puso los ojos en blanco.

El hombre sonreía con arrogancia, emanaba tranquilidad y seguridad por los poros.  La mujer le dio la espalda a modo de protesta, la ponía simplemente furiosa su arrogancia. Aunque debía admitir que le encantaba.

--eres un idiota Bell—gruñó y se mordió los labios.

 Él se incorporó sobre su costado, despejó con los dedos  el cabello que caía sobre la piel de la mujer y le besó el hombro.

--admítelo, te encanto.

--¡oh! Lo has descubierto, dime que me ha delatado ¿los  gritos o los múltiples orgasmos?—replicó en tono burlón.

El hombre soltó una autentica carcajada y ella se giró a enfrentarlo. Compartieron una mirada de complicidad  y se dejaron caer sobre la almohada riendo como dos viejos amigos que comparten una broma privada.

 Cuando el estremecimiento de las risas abandonó sus cuerpos, el hombre volvió al ataque.  Acarició una de las piernas de la mujer y se la llevó al hombro besándole la cara interna del tobillo. La mujer lo observó con una sonrisa en los labios y desvió su mirada al techo, cerrando sus ojos para disfrutar del momento.

--¿Qué es de tu vida? ¿No te abras quedado sola todo este tiempo o sí?—preguntó en tono amigable concentrándose en masajearle los pies a la mujer.  Bella lo observó de nuevo verdaderamente sorprendida por el cambio radical de humor en su compañero.

--¿solo debía acostarme contigo para que volvamos a ser "amigos"?—se burló la mujer.

El sr. Bell puso los ojos en blanco, se detuvo y apoyó el canto del pie de la mujer contra su mejilla.--¿Qué prefieres ladrarme o morderme?

La mujer soltó una carcajada, le sorprendía que se acordara de aquellos detalles insignificantes. Era como revivir el pasado, un pasado del cual se preguntaba qué hubiera pasado si tomaba otras decisiones. Prefería no pensar en lo que no podía cambiar así que cambió de tema.

--¿recuerdas al muchacho con el que jugaban competencia de meados?—el sr. Bell asintió con gravedad.—vivo con él.

Bell se quedó unos momentos pensando en las palabras de la mujer. trazando patrones en la piel pálida de la dama subió por la pantorrilla hasta la rodilla y le dio un beso tierno. se detuvo concentrando su mirada de nuevo en los ojos oscuros que lo observaban curiosos, a la espera de respuesta.

--hubiera preferido que estuvieras con cualquier otro menos con él.—admitió con cierto rencor.

Bella le lanzó una mirada de asombro como si se tratara de un niño pequeño. Era increíble luego de tantos años, seguía comportándose como un idiota—yo hubiera preferido que no estuvieras casado, pero déjame adivinar… tu esposa es pelirroja y se llama Nathaly.

--castaña rojiza—corrigió el muchacho. Flexionó la pierna de la mujer y se estiró un poco para besar la cara interna del muslo de la mujer.--¿Por qué él?

--¿por qué ella?

--ya lo sabes, tú te fuiste y era lo que mis padres querían. ¿Pero tú, querías esto?

Lestrenge, no necesitaba preguntar a qué se refería con esto, lo conocía. Por qué tenía que sacar el tema a colación, estaba molesta, estiró su pierna obligándolo a que la soltara. ¿Siempre iba a echarle la culpa? El tampoco hizo nada, también era culpa suya.

--odio esto Bell, pero la vida es injusta, deberías haberlo aprendido. Él me ama, y estamos bien.—mintió.

Bell levantó la vista y se estiró un poco más para besar el vientre de la mujer, luego apoyó el rostro de lado y la observó con verdadera curiosidad en los ojos, no había malicia.--¿y tú lo amas?

Bellatrix lo pensó largo rato concentrando sus ojos en el techo, olvidándose por completo del hombre que tenía sobre ella jugueteando con su cuerpo. Estaba ensimismada en otra dimensión hablando consigo misma. Conocía la respuesta, siempre la había conocido. Al final de un largo rato, negó.

--¿olvídalo quieres? Tu estas bien con tu familia. Yo estoy bien con él, nos fue bien en cierto modo, Bell. Deja de portarte como un niño herido al que le han ganado el juguete. Además mira con quien estoy ahora, disfrútalo y ya.

--él me ha sacado a la mujer de mi vida.

Bellatrix sospechaba que la razón de que ella fuera "la mujer de su vida" se debía a que era la única que lo había cambiado por otro pero no lo dijo.

--y tú te tiras a su mujer ¿Qué más quieres?

--eres increíble—el hombre se inclinó a besar a la mujer y pellizcó uno de sus pechos consiguiendo que se estremeciera debajo de él—hace años que no tengo una noche tan genial, eres una perra.

--¿en verdad eso pretende ser un cumplido?—preguntó entre risas  enredando sus brazos alrededor del cuello del hombre. El clima volvía a tornarse divertido.

Se fundieron en un beso cariñoso y siguieron haciéndose carisias  juguetonas hasta que el despertador sonó. Luego el deber los llamó y cada cual tuvo que ir a cumplir con sus clases.

--James--

Rose dormía sobre su pecho ya había amanecido, james se había quedado dormido en algún momento porque sentía las lagañas en los ojos. Tendría que haberse levantado pero se sentía incapaz de perturbar el sueño de la muchacha, a la luz del día las lágrimas secas eran más notorias en su rostro. Parecía una niña acurrucada con sus manos enredadas en su cuello y su nariz hundida contra su clavícula.

 Le recordó a Lily cuando era pequeña y Harry no estaba en casa, su hermanita se acunaba en sus brazos cada vez que le ocurría algo, james siempre se había comportado como un padre para Lily, especialmente considerando que tenían un hermano adolescente que se encargaba de fastidiarlos.

--¡¿james? ¿Rose?!—james levantó la vista, Lucy y Lily estaban a los pies de la escalera, james se esforzó por llevarse un dedo a los labios para que guardaran silencio. Rose se removió un momento, el olor del cabello de la pellirroja inundó a james, olía a champú de Cherry.

Las pequeñas pelirrojitas se acercaron a los muchachos mayores,  Lucy lo miraba con rostro acusador y por primera vez james se dio cuenta de lo extraño que debía parecer la imagen de rose durmiendo en su pecho, especialmente para la niña que llevaba años enamorada de él. James conocía los sentimientos de lucy hacia él por lo que naturalmente solo trataba formalmente con la niña, con el tiempo se le pasaría y posiblemente pudieran tener una relación mas estrecha.

--rosie…--susurró james a su prima sacudiéndola con suavidad para que despertara.  La muchacha abrió los ojos, los tenía enrojecidos e hinchados, sus miradas se encontraron y el castaño no pudo evitar sonreír estúpidamente, se veía de lo más graciosa con su mirada desenfocada por la confusión y su cabello revuelto le besó los hombros cuando se incorporó a medias.—debes ir a cambiarte.

La muchacha bostezó y miró a ambos lados aturdida, de pronto reaccionó recordando la discusión de ayer. Y se levantó de un salto.—oh, lo siento james. Me he quedado dormida.

El muchacho se encogió de hombros pero cuando intentó levantarse un horrible dolor le recorrió el cuerpo. Gruñó y movió sus hombros tratando de aflojarlos.

--ya estoy viejo para esto.

--¿Qué ocurrió aquí?—fue lily la que habló, lo miraba con molestia, lily era celosa a niveles inauditos.

James sonrió divertido. Todas, todas y cuando dice todas, se refiere a Todas, las mujeres de su familia eran de lo más celosas de él, desde sus primas, su abuela, sus tías y su madre, su madre y su hermana eran particularmente celosas y solían disputarse entre ellas su atención.

--entre todas me hacen sentir el muchacho más codiciado de Hogwarts ¿Qué ocurrirá cuando consiga una novia?

--la asesinaremos—respondieron las tres pelirrojas a la vez.

--¡hey! El mundo se incendia allí abajo y yo aquí solito—gritó una voz desde el pie de la escalera.

Era Zach, el mejor amigo de james. Lily se calló de inmediato y james puso mala cara, su hermanita estaba enamorada de él desde que james lo conoció en primero.

 El muchacho tenía el cabello rubio dorado y los ojos verdes como esmeraldas, aunque dependiendo del día tomaba tonos azulados, opacos o  grises. Lo más llamativo en el chico era su personalidad alegre, era un bocazas pero sabía cómo aligerar el clima cuando las cosas se ponían feas y pese a su estado anímico siempre podías contar con alguien que te sacara una sonrisa con sus ocurrencias. James lo quería pero desde que descubrió los gustos sexuales de su amigo había tomado ciertas distancias.

.

-¡ZACH!—lo saludó rose alegremente, el muchacho rubio corrió hasta la mayor de las pelirrojas, la levantó en volandas y la hiso girar en el aire. Rose rió y cuando la depositó de nuevo en el suelo le plantó un profundo beso en los labios. James se giró incomodo, Zach era gay pero de todos modos le resultaba extraño que besara a su prima, sabía que lo hacían para encubrir el secreto del rubio pero  eso no quitaba que fuera incomodo, hacía ya un buen tiempo que mantenían aquel show pero el castaño aún no se acostumbraba del todo.

Inicio del flash back.

Rose, james y zach estaban bebiendo en la habitación de los muchachos de sexto, habían ganado la copa de quidditch en el primer año de james como capitán. La euforia de la fiesta se mantenía abajo en la sala común, mientras que los tres muchachos habían decidido relajarse montándose una fiesta privada, aquella era la única forma en que james pudiera relajarse de veras.

Rose se había encargado de subir varias botellas de cerveza de mantequilla y unos cuantos bocadillos y Zach consiguió dos botellas de wiski de fuego.

Al principio james se había resistido a beber, incluso se había molestado ante la insistencia de sus mejores amigos, pero como todo joven se dejó llevar por el momento, al día siguiente lo mejor que recordarían de la noche sería la resaca monumental.

Comenzaron como todos los muchachos excitados por la emoción de la victoria resienten, sirviéndose chupitos de wiski y compitiendo por hacer fondo blanco, al rato habían perdido la noción del tiempo y el espacio.

¡¿Que pasó aquella noche con exactitud?! ninguno de los tres recordaba ni deseaba hacerlo y si en algún momento alguien recordó algo se lo calló y lo conservó como un secreto personal. James tenía noción de los hecho hasta cerca de las dos a.m. para ese entonces aún quedaba una de las botellas de wiski intactas, habían comenzado a jugar a una mezcla del teléfono descompuesto y juego de la oración en la que se iban pasando una palabra al oído y al final debían decírselo. Al principio iba bien, dijeron varios desvaríos la mayoría con connotaciones sexuales o alusiones a drogas o ambas incluso se burlaron de voldemort, la directora, sus padres, el nazismo muggle y  de todo lo que a un adolescente borracho podría causarle gracia.

 Luego cuando llegó el turno de  Zach, se giró y le plantó un beso de lengua a james sin previo aviso. Aturdido el castaño cobrizo se dejó besar, cuando acabó, Zach insistió en que aquel era el mensaje y siguiendo las rigurosas normas del juego james besó a su prima.

A la mañana siguiente  despertaron los tres desnudos metidos en la misma cama y todas las botellas estaban vacías a su alrededor.   Zach, tenía a james atrapado de forma morbosa y james apretujaba el cuerpo desnudo de rose, una de sus manos estaba en el pecho de su prima.

 James nunca supo si ocurrió algo realmente grabe aquella noche, pero se prometió a si mismo que jamás probaría otra gota de alcohol en su vida. Los tres tenían la esperanza de que el estupor etílico  simplemente hubiera anulado sus sentidos y solo se hubieran quedado dormidos.

Se lo habían repetido tantas veces que al final acabaron por creérselo. Nunca hizo falta que lo dijeran en voz alta, aquel era simplemente un oscuro parche en la memoria de los tres amigos.

--fin del flash back---

--ejem… ¿os importaría soltarse? Creo que he visto hasta sus muelas—se quejó.

Se despidió de las pelirrojas  más pequeñas y corrió a cambiarse.

Hora y media más tarde estaban esperando a la nueva profesora de pociones. La mujer estaba retrasada, casi un cuarto de hora después apareció. James no pudo evitar pensar que era la mujer más aterradora y hermosa que haya visto, llevaba puesta una túnica de cuello alto que le daban un aire vampírico, se notaba que sus labios no estaban maquillados pero tenían un natural tono rojizo que resaltaba la palidez de su rostro.

--¡la vieja es un vampiro!-exclamó Zach quien había compartido el mismo pensamiento que james, o al menos parte de él. James se apresuró a darle un codazo en el estómago, Zach se dobló en dos por el dolor.

La mujer los miró de soslayo pero no dijo nada.

James y zach se sentaron en un banco detrás de todo, la nueva profesora apuntó con la varita al pizarrón y su nombre comenzó a escribirse con trazo distinguido.

--muy bien, no les diré que esta clase les encantará porque no es cierto, puede que a alguno sí pero en su mayoría creen que es una pérdida de tiempo y que jamás volverán a usarla—recorrió con la mirada la clase uno por uno se fue concentrando en los rostros de sus alumnos.—bien, en parte tienen razón. Solo díganme sus nombres, por ser el primer día y no quiero oírlos hablar o les enviaré un pergamino de dos metros como castigo a toda la clase ¿queda claro?

James pensó que para ser profesora era una descarada pero no puso objeciones, ¿Qué profesor admitía que su clase era una pérdida de tiempo? A pesar de ello, todos hicieron caso y se fueron presentando, la mujer no prestó demasiada atención, aunque le pareció que se demoró un momento más en Zach y en él.

Fue la clase más aburrida de todas, casi para el final la mujer movió la varita y una lista de ingredientes apareció en el pizarrón con la leyenda de "traer para la siguiente clase"  cuando sonó el timbre de final de clases los alumnos salieron corriendo en estampida aglomerándose en la puerta con la vana esperanza de que así el dia acabara más rapido.

--Sr. Moore, Sr. Potter.—la voz de la mujer pareció casi surrealista, era un siseo tan suave que le pareció increíble que la hubiera oído. Se giró con su mochila al hombro y sí, definitivamente no cabía duda de que los había llamado. Dos banquillos habían aparecido frente al escritorio de la profesora. James tragó saliva, había creído que había pasado por alto el comentario de su compañero.

Con cara de condenados a muere se acercaron, la mujer les indicó que tomaran asiento con un gesto ceremonioso.

Silencio…

—Saben que están castigados ¿verdad?--una sonrisa burlona impropia de una profesora decoraba sus labios rojos. -ustedes elijen, uno limpiará los baños de la enfermería el otro el salón de pociones…

--¿no lo cree una medida extremista?—preguntó Zach de forma descarada ganándose un pisotón de james.

La mujer amplió su sonrisa.

--me retracto, Sr. Moore, usted se encargará de los baños…eso puede que le ayude a recordar que no debe llamar vieja a una mujer y menos a una de la cual dependen sus calificaciones. -la profesora se levantó dándoles a entender que la plática había concluido--Ahora lárguense o puede que me arrepienta y los muerda.

James no necesitó que se lo dijeran don veces, salió del salón arrastrando a su mejor amigo que seguía empecinado en discutir con la mujer.


hola para los que leen aviso que me voy a retrasar un tiempo porque he comenzado mis estudios y con el cursado se me va el tiempo, gracias por leer y si pueden comenten