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Historia 16096 — capítulo 4
DISCLAIMER: en el primer capítulo, estoy completamente de acuerdo con lo que puse allí.
N/a: Bueno... ya sé que dije que actualizaría sobre septiembre, pero al leerlo me di cuenta de que tenía que corregir unas cuantas cositas, así que me he retrasado, probablemnte el próximo capi también llegue un poquito tarde... Bueno, espero que os guste y que me dejéis algún review (¡Acepto críticas!). Besotes!
LA ESPADA DE EROS
CAPÍTULO 4
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Señorita Schedar, creo que debería subir a la enfermería.- Propuso la profesora.
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Yo…- Los pinchazos de la cabeza seguían siendo muy intensos.- Bueno, yo… no… no hace falta. Estoy bien, profesora.
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Señorita Schedar, insisto en que debería…
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No, de verdad, gracias, pero ya me encuentro mejor.
Con una sonrisa poco convincente caminé hacia mis amigos, me sentía incómoda mientras todo el mundo me observaba.
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Está bien.- Respondió McGonagal.- Venga, entrad en el gran comedor que ahora llegarán los de primer curso. ¡Rápido, chicos!.Sullivan, no se quede ahí mirando con la boca abierta y avance.
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¿Qué ha pasado?- Pregunté dirigiéndome a mi amigo Jack.
Jack era un muchacho alto y larguirucho con el aire engañosamente vulnerable de unos rasgos redondeados. Llevaba gafas cuadradas que empujaba sobre su nariz con el dedo corazón cada dos por tres. Nos conocimos el primer año que vinimos a Hogwarts, y tras algunos problemillas sin importancia se había convertido en uno de mis grandes amigos.
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¿Te encuentras bien?
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Bueno… sí…supongo- murmuré pasandome la mano por la frente.
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¿No recuerdas nada?- preguntó con una mueca, yo negué con la cabeza- Te has desmayado y has empezado a gritar y a retorcerte, así que mientras yo te intentaba sujetar Helen ha ido a buscar algún profesor.
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Me duele muchísimo la cabeza. ¿He dicho algo raro?
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Tómate una rana de chocolate.- Ofreció Helen.- No, no se ha entendido nada, sólo gritabas.
Ese comentario me hizo recordar cierta sensación de vértigo. Se me revolvió el estómago así que me senté en el banco de Ravenclaw. En aquel momento atravesaba el pasillo un hombre con gesto enfadado. Caminaba a paso vivo, con la espalda ligeramente inclinada hacia adelante. Le observé cuando agarraba a Snape por detrás y comenzaba a gesticular, como si le reprochara algo. El profesor le hizo sentarse en la mesa de profesores y miró a su alrededor, como si temiera que alguien se diese cuenta de su actitud.
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¿Estás segura de que no quieres subir a la enfermería?. Estás verdosa.
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No, gracias, Jack. ¿Habéis visto a ese tipo?- inquirí.
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Es uno de los profesores nuevos- explicó Helen.- Tiene un aspecto siniestro, ¿verdad? Muy parecido a Snape.
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Sí, todo lo contrario a la otra profesora- Sylvia, otra de mis amigas señaló a una mujer que sonreía como si le fuera en ello la vida.
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¡Ba!, vete tú a saber cuál de los dos es más borde. ¿Apostáis algo a que ella es peor?
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Mejor no. Siempre ganas las apuestas, Helen. Ya me está dando miedo la “sonrisa malévola”
Mientras reían, los alumnos de primer curso comenzaron a desfilar hacia el sombrero seleccionador. Aquello era una pequeña tortura cada vez que los alumnos aplaudían y gritaban. La cabeza cada vez me latía con más fuerza.
- ¡Cómete la maldita rana de una vez!
No sé por qué, pero acabé pegándole un mordisquito a pesar de los retortijones de mi estómago. La sensación de alivio fue instantánea. ¿Quién hubiera dicho que las ranas también curaban el dolor de cabeza? Aún estaba mareada, pero todo había mejorado ligeramente.
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Está hechizada, tonta, por eso funciona.
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¿Qué le has echado?
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¡Ahhh! El ingrediente secreto- No supe si sentirme peor que al principio, a Helen le encantaba experimentar con ingredientes tales como semillas de seta venenosa y jugo de lombriz verde.
Tras el banquete Dumbledore se levantó. Como cada año presentó a los profesores con una amplia sonrisa y un aplauso caluroso. El mago era el profesor Griffin y había arrebatado el puesto de defensa contra las artes oscuras a Snape, que lo miraba con disgusto. La mujer de sonrisa Malévola respondía al nombre de profesora Keating e impartía estudios muggles.
- ¿Apuesta en pie?.- Insistió Helen en un murmullo.
Mientras regateaban lo ofrecido en la apuesta la nueva profesora comenzó a explicar un nuevo proyecto, un club de rol:
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¿Wezen, apuestas?
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¿eh? Mmm… si
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¡Genial!- exclamó Sylvia
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… Un juego de rol es como una obra de teatro improvisada.- continuó Keating- Lo que pretendemos es ofreceros una forma de entrenamiento alternativa. En ella aprenderéis a moveros en grupo y a resolver problemas dentro de él. Si os decidís a participar en el juego se os dará una ficha con el personaje que deberéis interpretar y se os citará en una habitación del castillo a una hora determinada. En cuanto entréis en dicha habitación vuestro físico cambiará. Apareceréis en un lugar diferente y en vuestra mente se dibujarán de inmediato una serie de datos conocidos por vuestro personaje. Vosotros sólo tendréis que actuar como creéis que lo haría vuestro personaje, para lo que tendréis que ojear las fichas.- Se detuvo de nuevo y miró a su alrededor. Por supuesto es una actividad optativa y se buscarán horarios en los que no se interrumpa ninguna otra actividad escolar. De todas formas habrá que formar grupos, así que debéis apuntaros con antelación. Para ello basta con que paséis por mi despacho
Se calló y trazó una sonrisa dulce. Como si fuera una alumna que acabara de recitar su lección se volvió hacia Dumbledore. El director se alzó de nuevo y, extendiendo los brazos como si quisiera abarcar a todos los alumnos, deseó buenas noches.
Los segundos siguientes fueron un tumulto confuso en el que los alumnos se levantaban de sus mesas y corrían hacia las salas comunes. Sentí la tentación de dejar mudo a todo el colegio con tal de que el dolor de mi cabeza cesara.
Me levanté, siguiendo a mis compañeros a través de los pasillos.
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Según Mark mañana se van a hacer unas pruebas, en versión muggle, por supuesto. Dice que los profesores han decidido usar el primer domingo del curso para que todo el sienta curiosidad pruebe sin estar agobiado por las tareas.
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¿Y cómo sabe Mark eso?.-Preguntó Helen con agresividad.
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Este año es prefecto.
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Oh, bien.
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Podríamos apuntarnos nosotros cinco, Mark, vosotras tres y yo
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No sería mala idea, Jack.- respondió Sylkvia.
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¿Tu qué opinas, Wezen?
• ¿Te apuntas a jugar una partida de rol muggle?
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Si es así ve al capítulo 11
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Si no te apetece al 12
_________________________________________________________Basati