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Historia 161312 — capítulo 12

Capítulo 12: Quidditch

Todos terminaron de comer, listos para continuar

-bien ya comimos, ya bebimos, así que ahora inicio… - empezó Neville pero se vio interrumpido por que la puerta de visitas se abrió de donde salió…. Una chica de pelo castaño con ojos marrones, que llevaba una bolsa y lo dejo con el caldero

-¡HERMIONE! Al fin llegaste - le dijo Neville

-Hermione bienvenida al pasado - le dijo Draco con una sonrisa

-hola chicos que gusto verlos… otra vez - dijo mientras los abrazaba

  • oh perdónenme ¿dónde están mis modales?- dijo mirando a los demás - mi nombre es Hermione Granger

-oh tu eres la sabionda mandona

-¡SIRIUS! - le riño Lily

-descuide señora Potter no importa - Lily se sonrojo no estaba acostumbrada a que le digan señora (sobre todo cuando los que te lo dicen son mayores que tu) Potter, aunque debía admitir a que se escuchaba lindo - admito que me comportaba como una sabelotodo

-es un placer conocerla señorita Granger - dijo McGonagall con una sonrisa

-a mí también me da gusto volverla a ver profesora - dijo Hermione

-¿Cuántos más vendrán hoy? - pregunto Dumbledore

-solo yo, mañana vendrán otros dos y pasado llegará el ultimo, que tal si iniciamos con la lectura - dijo mientras se sentaba

-muy bien el capítulo se llama "Quidditch"

-SIII - gritaron los merodeadores

-ya van a empezar - dijeron Lily y Alice a coro

Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado. Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.

Iba a comenzar la temporada de quidditch. Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido, después de semanas de entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin. Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas. Casi nadie había visto jugar a Harry, porque Wood había decidido que sería su arma secreta. Harry también debía mantenerlo en secreto. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado, y Harry no sabía qué era peor: que le dijeran que lo haría muy bien o que sería un desastre.

Era realmente una suerte que Harry tuviera a Hermione como amiga. No sabía cómo habría terminado todos sus deberes sin la ayuda de ella, con todo el entrenamiento de quidditch que Wood le exigía. Anto le había prestado "Quidditch a través de los tiempos", que resultó ser un libro muy interesante. Harry se enteró de que había setecientas formas de cometer una falta y de que todas se habían consignado durante los Mundiales de 1473; que los buscadores eran habitualmente los jugadores más pequeños y veloces, y que los accidentes más graves les sucedían a ellos; que, aunque la gente no moría jugando al quidditch, se sabía de árbitros que habían desaparecido, para reaparecer meses después en el desierto del Sahara.

Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que Harry y Ron las salvaron a ella y a Anto del monstruo, y era mucho más agradable. El día anterior al primer partido de Harry los cuatro estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo, y Hermione había hecho aparecer un brillante fuego azul, que podían llevar con ellos, en un frasco de mermelada. Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio. De inmediato, Harry se dio cuenta de que Snape cojeaba.

Los cuatro chicos se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido. Por desgracia, algo en sus rostros culpables hizo detener a Snape. Se dio la vuelta, arrastrando la pierna. No había visto el fuego, pero parecía buscar una razón para regañarlos.

-¿Qué tienes ahí, Potter? - Era el libro sobre quidditch. Harry se lo enseñó - Los libros de la biblioteca no pueden sacarse fuera del colegio - dijo Snape - Dámelo. Cinco puntos menos para Gryffindor.

-esa regla no existe - murmuro Anto

-Seguro que se la ha inventado - murmuró Harry con furia, mientras Snape se alejaba cojeando - Me pregunto qué le pasa en la pierna.

-No sé, pero espero que le duela mucho - dijo Ron con amargura.

En la sala común de Gryffindor había mucho ruido aquella noche. Harry, Anto, Ron y Hermione estaban sentados juntos, cerca de la ventana. Hermione estaba repasando los deberes de Harry y Ron sobre Encantamientos. Nunca los dejaba copiar (« ¿cómo vais a aprender?»), pero si le pedían que revisara los trabajos les explicaba las respuestas correctas.

-gracias Hermione - dijeron Lily y Molly

-no es necesario que agradezcan - dijo Hermione toda sonrojada

Harry se sentía inquieto. Quería recuperar su libro sobre quidditch, para mantener la mente ocupada y no estar nervioso por el partido del día siguiente. ¿Por qué iba a temer a Snape? Se puso de pie y dijo que le preguntaría a Snape si podía devolverle el libro.

-Yo no lo haría - dijeron Ron y Hermione al mismo tiempo

-a pesar de que no le agradas bien estoy segura de que te lo devolverá….claro si hay otros profesores - dijo Anto

-¿me acompañas? - pregunto Harry, Anto le iba a responder pero fue interrumpida por Hermione

**-no, vamos a estudiar sobre Historia de la Magia, ¡ya van dos clases que te duermes!

  • le riño a Anto**

-me duermo porque me aburro no es mi culpa que el profesor Binns me haga causar sueño

-EXACTO - dijeron los merodeadores

-¿cómo que exacto?

-si Minie mi canutita tiene razón no es nuestra culpa de que el profesor Binns haga causar sueño - dijo Sirius con obviedad

-ay - suspiro Hermione - de tal padre tal hija

-¿acaso Anto es igual a Sirius?

-si señora Potter, son como dos gotas de agua - respondió Hermione

-pero Anto es chica y a veces es responsable - defendió Draco

-te acuerdas de los TIMOS, saco muchos extraordinarios - apoyo Neville, Sirius sonreía orgulloso de su canutita

-está bien, es traviesa como toda hija de un merodeador - McGonagall palideció al escucharla, pensaba que la pequeña sería igual a Sirius - aunque también es responsable, continuemos

-vamos, te acompaño, además solo será un ratito - Harry vio como Hermione se enfadaba

-no quédate, yo vuelvo en un rato

Bajó a la sala de profesores y llamó. No hubo respuesta. Llamó otra vez. Nada. ¿Tal vez Snape había dejado el libro allí? Valía la pena intentarlo. Empujó un poco la puerta, miró antes de entrar... y sus ojos captaron una escena horrible. Snape y Filch estaban allí, solos. Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas. Una de sus piernas estaba magullada y llena de sangre. Filch le estaba alcanzando unas vendas.

-Esa cosa maldita... - decía Snape - ¿Cómo puede uno vigilar a tres cabezas al mismo tiempo? - Harry intentó cerrar la puerta sin hacer ruido, pero... - ¡POTTER!

El rostro de Snape estaba crispado de furia y dejó caer su túnica rápidamente, para ocultar la pierna herida. Harry tragó saliva.

-Me preguntaba si me podía devolver mi libro - dijo.

-¡FUERA! ¡FUERA DE AQUÍ!

Harry se fue, antes de que Snape pudiera quitarle puntos para Gryffindor. Subió corriendo la escalera.

-¿Lo has conseguido? - preguntó Ron, cuando se reunió con ellos - ¿Qué ha pasado?

Entre susurros, Harry les contó lo que había visto.

-¿Sabéis lo que quiere decir? - Terminó sin aliento - ¡Que trató de pasar por donde estaba el perro de tres cabezas, en Halloween! Allí se dirigía cuando lo vimos... ¡Iba a buscar lo que sea que tengan guardado allí! ¡Y apuesto mi escoba a que fue él quien dejó entrar al monstruo, para distraer la atención!

Hermione tenía los ojos muy abiertos.

-No, no puede ser - dijo - Sé que no es muy bueno, pero no iba a tratar de robar algo que Dumbledore está custodiando.

-Mione tiene razón - dijo Anto - tal vez fue a asegurarse de que nadie haya entrado…o que se yo, no siempre tiene que haber ido por algo malo

-De verdad, chicas, ustedes creen que todos los profesores son santos o algo parecido - dijo enfadado Ron - Yo estoy con Harry. Creo que Snape es capaz de cualquier cosa. Pero ¿qué busca? ¿Qué es lo que guarda el perro?

Harry se fue a la cama con aquellas preguntas dando vueltas en su cabeza. Neville roncaba con fuerza, pero Harry no podía dormir. Trató de no pensar en nada (necesitaba dormir; debía hacerlo, tenía su primer partido de quidditch en pocas horas) pero la expresión de la cara de Snape cuando Harry vio su pierna era difícil de olvidar.

La mañana siguiente amaneció muy brillante y fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen partido de quidditch.

-Tienes que comer algo para el desayuno.

-No quiero nada.

-Aunque sea un pedazo de tostada - suplicó Hermione.

-No tengo hambre

-de tal palo tal astilla - dijeron Remus y Sirius

-¿Qué? - dijeron los chicos del futuro

-¿a qué viene eso? - pregunto Hermione

-es que a cornamenta tampoco le gusta comer algo antes de un partido de quidditch - aclaro Remus

-hace que me duela la pancita - dijo sobándose el estómago - y también es por los nervios

  • se defendió James

-ya pero tampoco me lo quieres dar a mí - se quejó Sirius

-porque es MI COMIDA y además tu comes mucho me sorprende que la escoba siga volando con tanto peso - Sirius le saco la lengua

-mejor continuemos - dijo Remus

Harry se sentía muy mal. En cualquier momento echaría a andar hacia el terreno de juego.

-Harry, necesitas fuerza - dijo Seamus Finnigan - Los únicos que el otro equipo marca son los buscadores.

-Gracias, Seamus - respondió Anto, al ver la cara de Harry

A las once de la mañana, todo el colegio parecía estar reunido alrededor del campo de quidditch. Muchos alumnos tenían prismáticos. Los asientos podían elevarse pero, incluso así, a veces era difícil ver lo que estaba sucediendo.

Anto, Ron y Hermione se reunieron con Seamus y Dean en la grada más alta. Para darle una sorpresa a Harry, habían transformado en pancarta una de las sábanas que Scabbers había estropeado. Decía: «Potter; el Mejor Buscador», y Dean, que dibujaba bien, había trazado un gran león de Gryffindor. Luego Hermione había realizado un pequeño hechizo y la pintura brillaba, cambiando de color.

Mientras tanto, en los vestuarios, Harry y el resto del equipo se estaban cambiando para ponerse las túnicas color escarlata de quidditch (Slytherin jugaba de verde). Wood se aclaró la garganta para pedir silencio.

-Bueno, chicos - dijo.

**-Y chicas

  • añadió la cazadora Angelina Johnson.**

**-Y chicas

  • dijo Wood - Éste es...**

-El grande - dijo Fred Weasley

-El que estábamos esperando - dijo George.

-Nos sabemos de memoria el discurso de Oliver - dijo Fred a Harry - Estábamos en el equipo el año pasado.

-Callaos los dos - ordenó Wood - Éste es el mejor equipo que Gryffindor ha tenido en muchos años. Y vamos a ganar - Les lanzó una mirada que parecía decir: «Si no...» - Bien. Ya es la hora. Buena suerte a todos - todos se dirigieron a las puertas de salida Wood se acercó a Harry

-¿asustado Potter? - pregunto Wood

-un poco

-tranquilo, yo estaba igual en mi primer partido

-¿Qué paso?

-la verdad, no me acuerdo… una bludger me golpeó la cabeza a los cinco minutos. Me desperté a la semana en el hospital

Si Harry estaba nervioso ahora estaba peor pero aun así siguió a Fred y George y, esperando que las rodillas no le temblaran, pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos. Madame Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano.

-Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos - dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor.

Harry notó que parecía dirigirse especialmente al capitán de Slytherin, Marcus Flint, un muchacho de quinto año. Le pareció que tenía un cierto parentesco con el trol gigante. Con el rabillo del ojo, vio el estandarte brillando sobre la muchedumbre: «Potter; el Mejor Buscador». Se le aceleró el corazón. Se sintió más valiente.

-Montad en vuestras escobas, por favor - Harry subió a su Nimbus 2.000.

Madame Hooch dio un largo pitido con su silbato de plata. Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.

-Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...

-¡JORDAN!

-Lo siento, profesora - El amigo de los gemelos Weasley, Lee Jordan, era el comentarista del partido, vigilado muy de cerca por la profesora McGonagall - Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet... Otra vez Johnson y... No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va... Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle... Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y... ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca... La quaffle en poder de Slytherin... Adrián Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR!

-SIIII, GOL DE GRYFFINDOR - vitoreaban los merodeadores con Frank

-¿Frank tú también? - le pregunto Alice

-lo siento quidditch es quidditch - respondió

-creo que James y Sirius son mala influencia para el - opino Molly

-yo también lo creo - suspiro Alice

Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin.

-Venga, dejadme sitio.

-¡Hagrid!

Los de Gryffindor se juntaron para dejarle espacio a Hagrid.

-Estaba mirando desde mi cabaña - dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello - Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch, ¿no?

-No - dijo Ron - Harry todavía no tiene mucho que hacer.

-Mantenerse fuera de los problemas ya es algo - dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry. Por encima de ellos, Harry volaba sobre el juego, esperando alguna señal de la snitch. Eso era parte del plan que tenían con Wood.

-Mantente apartado hasta que veas la snitch - le había dicho Wood - No queremos que ataques antes de que tengas que hacerlo.

Cuando Angelina anotó un punto, Harry dio unas volteretas para aflojar la tensión, y volvió a vigilar la llegada de la snitch. En un momento vio un resplandor dorado, pero era el reflejo del reloj de uno de los gemelos Weasley; en otro, una bludger decidió perseguirlo, como si fuera una bala de cañón, pero Harry la esquivó y Fred Weasley salió a atraparla.

-¿Está todo bien, Harry? - tuvo tiempo de gritarle, mientras lanzaba la bludger con furia hacia Marcus Flint.

-Slytherin toma posesión - decía Lee Jordan - El cazador Pucey esquiva dos bludgers, a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch?

Un murmullo recorrió la multitud, mientras Adrián Pucey dejaba caer la quaffle, demasiado ocupado en mirar por encima del hombro el relámpago dorado, que había pasado al lado de su oreja izquierda. Harry la vio. En un arrebato de excitación se lanzó hacia abajo, detrás del destello dorado. El buscador de Slytherin, Terence Higgs, también la había visto. Nariz con nariz, se lanzaron hacia la snitch... Todos los cazadores parecían haber olvidado lo que debían hacer y estaban suspendidos en el aire para mirar. Harry era más veloz que Higgs. Podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante. Aumentó su velocidad y... ¡PUM!

Un rugido de furia resonó desde los Gryffindors de las tribunas... Marcus Flint había cerrado el paso de Harry, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.

**-¡Falta!

  • gritaron los Gryffindors.**

La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor; en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada, como era de esperar, había vuelto a desaparecer. Abajo en las tribunas, Dean Thomas gritaba.

-¡Eh, árbitro! ¡Tarjeta roja!

-Esto no es el fútbol, Dean - le recordó Ron - No se puede echar a los jugadores en quidditch... ¿Y qué es una tarjeta roja?

Pero Hagrid estaba de parte de Dean.

-Deberían cambiar las reglas. Flint ha podido derribar a Harry en el aire.

A Lee Jordan le costaba ser imparcial.

-y a quien  no - opino Arthur

-denle tarjeta roja….sea lo que sea - dijo Sirius

-la tarjeta roja es para expulsar al Jugador de un partido de futbol - aclaro Lily

-ohhh entonces saque tarjeta roja, madame Hooch - dijo James

-le recuerdo señor Potter que eso ya pasó…y es un libro - dijo Hermione

-Entonces... después de esta obvia y desagradable trampa...

**-¡Jordan!

  • lo regañó la profesora McGonagall.**

-Quiero decir, después de esta evidente y asquerosa falta...

-¡Jordan, no digas que no te aviso...!

-Muy bien, muy bien. Flint casi mata al buscador de Gryffindor, cosa que le podría suceder a cualquiera, estoy seguro, así que penalti para Gryffindor; la coge Spinnet, que tira, no sucede nada, y continúa el juego, Gryffindor todavía en posesión de la pelota.

Cuando Harry esquivó otra bludger, que pasó peligrosamente cerca de su cabeza, ocurrió. Su escoba dio una súbita y aterradora sacudida. Durante un segundo pensó que iba a caer. Se aferró con fuerza a la escoba con ambas manos y con las rodillas. Nunca había experimentado nada semejante. Sucedió de nuevo. Era como si la escoba intentara derribarlo. Pero las Nimbus 2.000 no decidían súbitamente tirar a sus jinetes. Harry trató de dirigirse hacia los postes de Gryffindor para decirle a Wood que pidiera una suspensión del partido, y entonces se dio cuenta de que su escoba estaba completamente fuera de control. No podía dar la vuelta. No podía dirigirla de ninguna manera. Iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi lo hacían caer.

Lee seguía comentando el partido.

-Slytherin en posesión... Flint con la quaffle... la pasa a Spinnet, que la pasa a Bell... una bludger le da con fuerza en la cara, espero que le rompa la nariz (era una broma, profesora), Slytherin anota un tanto, oh, no...

Los de Slytherin vitoreaban. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Harry Lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorciéndose.

-No sé qué está haciendo Harry - murmuró Hagrid. Miró con los binoculares - Si no lo conociera bien, diría que ha perdido el control de su escoba... pero no puede ser...

De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Harry por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y él apenas podía sujetarse. Entonces la multitud jadeó. La escoba de Harry dio un salto feroz y Harry quedó colgando, sujeto sólo con una mano.

-¿Le sucedió algo cuando Flint le cerró el paso? - susurró Seamus.

-No puede ser - dijo Hagrid, con voz temblorosa - Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000.

Ante esas palabras, Hermione cogió los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud.

**-¿Qué haces?

  • gimió Ron, con el rostro grisáceo.**

**-Lo sabía

  • resopló Hermione - Snape... miren**

Anto cogió los binoculares y luego se los paso a Ron. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a ellos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse.

Lily se levantó de su asiento hecha una furia, se acercó a Snape

-ESCUCHAME BIEN, TU QUE TE ATREVAS A HACERLE ALGO A MI HIJO TE MATO OISTE TE MATO - le gritaba apuntándole con la varita

-señorita Evans - dijo Dumbledore

-Potter

-yo que hice - pregunto James todo asustado, Lily solo le decía Potter cuando estaba enfadada con el

-me refiero a que mi apellido es Potter no Evans - aclaro

-señora Potter por favor se sienta o la lectura termina - amenazo Hermione

-les dijimos que no debían juzgar a nadie todo tiene una explicación - recordó Neville

-como puedes pedir eso si este quiere matar a mi hijo - gruño James

-ya les hemos dicho o se calman o se acaba la lectura - gruño Draco

-está bien - aceptaron todavía furiosos, Lily y James seguían mirando con odio a Severus

-bien continuo

-Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba —dijo Anto

-¿Qué podemos hacer?

-Déjamelo a mí.

Antes de que pudieran decir algo, Hermione había desaparecido. Ron y Anto volvió a enfocar a Harry. Después de empujarse y pelearse por usar los binoculares Ron observo por el binocular derecho y Anto, por el izquierdo.

La escoba vibraba tanto que era casi imposible que pudiera seguir colgado durante mucho más tiempo. Todos miraban aterrorizados, mientras los Weasley volaban hacía él, tratando de poner a salvo a Harry en una de las escobas. Pero aquello fue peor: cada vez que se le acercaban, la escoba saltaba más alto. Se dejaron caer y comenzaron a volar en círculos, con el evidente propósito de atraparlo si caía. Marcus Flint cogió la quaffle y marcó cinco tantos sin que nadie lo advirtiera.

-rápido, Hermione - murmuraba desesperado Ron.

Hermione había cruzado las gradas hacia donde se encontraba Snape y en aquel momento corría por la fila de abajo. Ni se detuvo para disculparse cuando atropelló al profesor Quirrell y, cuando llegó donde estaba Snape, se agachó, sacó su varita y susurró unas pocas y bien elegidas palabras. Unas llamas azules salieron de su varita y saltaron a la túnica de Snape. El profesor tardó unos treinta segundos en darse cuenta de que se incendiaba. Un súbito aullido le indicó a la chica que había hecho su trabajo. Atrajo el fuego, lo guardó en un frasco dentro de su bolsillo y se alejó gateando por la tribuna. Snape nunca sabría lo que le había sucedido. Fue suficiente. Allí arriba, súbitamente, Harry pudo subir de nuevo a su escoba.

-¡Neville, ya puedes mirar! - dijo Ron. Neville había estado llorando dentro de la chaqueta de Hagrid aquellos últimos cinco minutos.

Harry iba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si fuera a marearse. Tosió y algo dorado cayó en su mano.

-¡Tengo la snitch! - gritó, agitándola sobre su cabeza; el partido terminó en una confusión total.

-No es que la haya atrapado, es que casi se la traga - todavía gritaba Flint veinte minutos más tarde. Pero aquello no cambió nada. Harry no había faltado a ninguna regla y Lee Jordan seguía proclamando alegremente el resultado. Gryffindor había ganado por ciento setenta puntos a sesenta. Pero Harry no oía nada. Tomaba una taza de té fuerte, en la cabaña de Hagrid, con sus amigos.

-Era Snape - explicaba Ron - nosotros lo vimos. Estaba maldiciendo tu escoba. Murmuraba y no te quitaba los ojos de encima.

**-Tonterías

  • dijo Hagrid, que no había oído una palabra de lo que había sucedido - ¿Por qué iba a hacer algo así Snape?**

Los cuatro se miraron, preguntándose qué le iban a decir. Harry decidió contarle la verdad.

-Descubrimos algo sobre él - dijo a Hagrid - Trató de pasar ante ese perro de tres cabezas, en Halloween. Y el perro lo mordió. Nosotros pensamos que trataba de robar lo que ese perro está guardando.

Hagrid dejó caer la tetera.

-¿Qué sabéis de Fluffy? —dijo.

**-¿Fluffy?

  • dijeron en coro**

-¿esa cosa tiene nombre? - dijo Anto

-Ajá... Es mío... Se lo compré a un griego que conocí en el bar el año pasado... y se lo presté a Dumbledore para guardar...

-¿Sí? - dijo Harry con nerviosismo.

-Bueno, no me preguntéis más —dijo con rudeza Hagrid—. Es un secreto.

-Pero Snape trató de robarlo.

**-Tonterías

  • repitió Hagrid - Snape es un profesor de Hogwarts, nunca haría algo así.**

-Entonces ¿por qué trató de matar a Harry? - gritó Hermione. Los acontecimientos de aquel día parecían haber cambiado su idea sobre Snape - Yo conozco un maleficio cuando lo veo, Hagrid. Lo he leído todo sobre ellos. ¡Hay que mantener la vista fija y Snape ni pestañeaba, yo lo vi!

-Os digo que estáis equivocados - dijo ofuscado Hagrid - No sé por qué la escoba de Harry reaccionó de esa manera. .. ¡Pero Snape no iba a tratar de matar a un alumno! Ahora, escuchadme los cuatro, os estáis metiendo en cosas que no os conciernen y eso es peligroso. Olvidaos de ese perro y olvidad lo que está vigilando. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel...

-¿Nicolás Flamel? - pregunto Hermione

-¿Quién es Nicolás Flamel? - pregunto Anto

-no debí decir eso, no debí decir eso - Hagrid pareció enfurecerse consigo mismo.

-ahí termina ¿quién leerá ahora? - pregunto Neville

-YO - dijo Hermione levantando la mano

-Hermione no estamos en clases para que respondas así - bromeo Draco por el entusiasmo de la chica

-cállate Malfoy - gruño Hermione

-oye desde hace más de un año que no me llamas así

-pero parece que será necesario que lo vuelva a hacer

-Neville no piensas hacer nada

-no tu empezaste, sabes que cuando se trata de una pregunta Hermione es la primera en responder - bromeo Neville

-tú también Neville

-perdona Hermione no me pude resistir

-ya Hermione no te enfades son solo bromitas ¿verdad? - Neville y Draco asintieron ante la pregunta de Lily

-viste son como las que le hacemos a la pelirroja - dijo Sirius, Lily le lanzó una mirada envenenada - cornamenta controla a tu pelirroja o te quedas sin canuto

-para que la provocas - dijo James mientras se encogía de hombros y todos empezaron a reír

-bien inicio - dijo Hermione cuando todos se calmaron - el capítulo se llama…