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Historia 161312 — capítulo 26

Segundo Libro: Capítulo 7

-está bien

-muy bien - dijo Harry contento - el capítulo se llama "Los Sangre Sucia y Una Voz Misteriosa"

-lo siento Hermione

  • susurro Draco

-eso es del pasado Draco - respondió Hermione - ya no importa

-¿Qué tanto susurran? - pregunto Sirius

-Sirius no seas metiche - dijo Remus - pero ya enserio que susurraban

-Harry mejor empieza a leer, antes de que los "señores chisme" torturen a Mione

-NO somos "señores chisme" canutita

-si lo son - dijo Alexis

-Alexis… quisiera… pedirteperdonporlodeestamañana

-¿Qué?

-que... quiero… pedirte perdón por lo de esta mañana

-yo también Lily, perdón por comportarme como un celoso cavernícola

-está bien te perdono - dijo Lily

-y también perdónennos a nosotras por no haberles contado - dijo Alexis

-borrón y cuenta nueva - dijo Sirius

-borrón y cuenta nueva - dijeron James, Alexis y Lily. Ambas parejas iban a darse un beso… pero… Remus los interrumpió

-no se les olvide que mis niños están ahí

-que aguafiestas Lunático  - dijeron James y Sirius

-bien todo aclarado… inicio

Durante los días siguientes, Harry pasó bastante tiempo esquivando a Gilderoy Lockhart cada vez que lo veía acercarse por un corredor. Pero más difícil aún era evitar a Colin Creevey, que parecía saberse de memoria el horario de Harry. Nada le hacía tan feliz como preguntar « ¿Va todo bien, Harry?» seis o siete veces al día, y oír «Hola, Colin» en respuesta, a pesar de que la voz de Harry en tales ocasiones sonaba irritada.

Hedwig****seguía enfadada con Harry a causa del desastroso viaje en coche, y la varita de Ron, que todavía no funcionaba correctamente, se superó a sí misma el viernes por la mañana al escaparse de la mano de Ron en la clase de Encantamientos y dispararse contra el profesor Flitwick, que era viejo y bajito, y golpearle directamente entre los ojos, produciéndole un gran divieso verde y doloroso en el lugar del impacto. Así que, entre unas cosas y otras, Harry se alegró muchísimo cuando llegó el fin de semana, porque Ron, Hermione, Anto y él habían planeado hacer una visita a Hagrid el sábado por la mañana.

Pero el capitán del equipo de quidditch de Gryffindor, Oliver Wood, despertó a Harry con un zarandeo varias horas antes de lo que él habría deseado.

-¿Qué pasa? - preguntó Harry aturdido.

**-¡Entrenamiento de quidditch! - respondió Wood

  • ¡Vamos!**

Harry miró por la ventana, entornando los ojos. Una neblina flotaba en el cielo de color rojizo y dorado. Una vez despierto, se preguntó cómo había podido dormir con semejante alboroto de pájaros.

**-Oliver

  • observó Harry con voz ronca - si todavía está amaneciendo...**

**-Exacto

  • respondió Wood. Era un muchacho alto y fornido de sexto curso y, en aquel momento, tenía los ojos brillantes de entusiasmo - Forma parte de nuestro nuevo programa de entrenamiento. Venga, coge tu escoba y andando - dijo Wood con decisión - Ningún equipo ha empezado a entrenar todavía. Este año vamos a ser los primeros en empezar...**

-ni siquiera James es así - dijo Sirius - y eso que exagera con los entrenamientos

-Canuto ¿alguna vez hemos perdido?

-No

-pues eso es gracias a mis entrenamientos así que no te quejes

-no me quejo, solo digo que ese chico Wood es peor que tu

-en eso tiene razón Cornamenta - dijo Remus - tu no exageras tanto en los entrenamientos

-los envidio - dijo Harry recordando los entrenamientos de Wood

Bostezando y un poco tembloroso, Harry saltó de la cama e intentó buscar su túnica de quidditch.

-¡Así me gusta! - dijo Wood - Nos veremos en el campo dentro de quince minutos.

Encima de la túnica roja del equipo de Gryffindor se puso la capa para no pasar frío, garabateó a Ron una nota en la que le explicaba adónde había ido y bajó a la sala común por la escalera de caracol, con la Nimbus 2.000 sobre el hombro. Al llegar al retrato por el que se salía, oyó tras él unos pasos y vio que Colin Creevey bajaba las escaleras corriendo, con la cámara colgada del cuello, que se balanceaba como loca, y llevaba algo en la mano.

-¡Oí que alguien pronunciaba tu nombre en las escaleras, Harry! ¡Mira lo que tengo aquí! La he revelado y te la quería enseñar...

Desconcertado, Harry miró la fotografía que Colin sostenía delante de su nariz.

Un Lockhart móvil en blanco y negro tiraba de un brazo que Harry reconoció como suyo. Le complació ver que en la fotografía él aparecía ofreciendo resistencia y rehusando entrar en la foto. Al mirarlo Harry, Lockhart soltó el brazo, jadeando, y se desplomó contra el margen blanco de la fotografía con gesto teatral.

-¿Me la firmas? - le pidió Colin con fervor.

**-No

  • dijo Harry rotundamente, mirando en torno para comprobar que realmente no había nadie en la sala - Lo siento, Colin, pero tengo prisa. Tengo entrenamiento de quidditch - Y salió por el retrato.**

**-¡Eh, espérame! ¡Nunca he visto jugar al quidditch!

  • Colin se metió apresuradamente por el agujero, detrás de Harry.**

-Será muy aburrido - dijo Harry enseguida, pero Colin no le hizo caso. Los ojos le brillaban de emoción.

-Tú has sido el jugador más joven de la casa en los últimos cien años, ¿verdad, Harry? ¿Verdad que sí? - le preguntó Colin, corriendo a su lado - Tienes que ser estupendo. Yo no he volado nunca. ¿Es fácil? ¿Ésa es tu escoba? ¿Es la mejor que hay?

Harry no sabía cómo librarse de él. Era como tener una sombra habladora, extremadamente habladora.

-Claro que es la mejor, es la Nimbus 2000 - dijo una voy detrás de ellos. Ambos se dieron vuelta y se encontraron con Anto, vestida con su túnica de entrenamiento y su escoba - ¿porque no me esperaste para ir juntos al entrenamiento, Potter?

-perdón, me olvide de que entraste al equipo

-solo por eso… me llevaras en tu espalda - dijo tirando su escoba y subiéndose a la espalda de Harry

-Anto y Canuto son  muy parecidos - dijo James

-Sirius se sube a la espalda de James - explico Remus

-de tal padre tal hija - dijo James - primero la forma de despertar…

-eh no te metas con mis estrategias para despertarte - dijo Sirius

-no es mi culpa que no te quieras despertar - dijeron padre e hija

-tú lo dijiste James de tal padre tal hija - dijo Frank aguantando su risa

-¡Arre Harry!... no te quejes, que no me esperaste así que… Colin puedes llevar mi escoba por favor

-¡Claro! ¿No quieres que lleve la tuya Harry?

-Está bien - dijo al darse cuenta de que no podría agarrar su escoba y a Anto al mismo tiempo. Colin estaba contento por sostener la escoba de Harry así que los tres se dirigieron al campo. Harry noto que Anto se había quedado dormida en su espalda.

-¡que tiernos! - dijeron Lily y Alexis. Harry y Anto se sonrojaron

-se nota que se querían mucho - dijo Lily. Harry recordó todos los momentos que paso con Antares Black: las largas platicas nocturnas en la sala común, las aventuras, las peleas, los juegos, los entrenamientos de Quidditch, su primer beso… lo maravilloso que fue estar a su lado

-¿Qué tienes Harry? - Harry salió de sus recuerdos para encontrarse con los ojos grises de Anto. Esos ojos que tanto amaba

-solo recordaba - dijo Harry, le dio un beso - los maravillosos momentos que pasamos

-y los que pasaremos - se dieron otro beso… pero como siempre alguien los interrumpió

-disculpen por molestarlos - dijo Sirius - pero podemos continuar con la lectura

-está bien - dijo Harry

-parece que se quedó dormida - dijo Collin al ver a Anto - ella es la chica Black ¿verdad? No sabía que fueran tan amigos

-su nombre es Antares Black y es mi mejor amiga

-ahhh ¿Cómo entro al equipo si no hubo audiciones?

-el capitán Wood la eligió el año pasado

-entonces debe ser una gran jugadora - dijo con una enorme sonrisa - No sé cómo es el quidditch, en realidad - reconoció, sin aliento - ¿Es verdad que hay cuatro bolas? ¿Y qué dos van por ahí volando, tratando de derribar a los jugadores de sus escobas?

**-Si

  • contestó Harry, resignado a explicarle las complicadas reglas del juego del quidditch - Se llaman bludgers. Hay dos bateadores en cada equipo, con bates para golpear las bludgers y alejarlas de sus compañeros. Los bateadores de Gryffindor son Fred y George Weasley.**

-¿Y para qué sirven las otras pelotas? - preguntó Colin, dando un tropiezo porque iba mirando a Harry con la boca abierta.

-Bueno, la quaffle, que es una pelota grande y roja, es con la que se marcan los goles. Tres cazadores en cada equipo se pasan la quaffle de uno a otro e intentan introducirla por los postes que están en el extremo del campo, tres postes largos con aros al final.

-¿Y la cuarta bola?

-Es la snitch - dijo Harry - es dorada, muy pequeña, rápida y difícil de atrapar. Ésa es la misión de los buscadores, porque el juego del quidditch no finaliza hasta que se atrapa la snitch. Y el equipo cuyo buscador la haya atrapado gana ciento cincuenta puntos.

-Y tú eres el buscador de Gryffindor, ¿verdad? - preguntó Colin emocionado.

**-Sí

  • dijo Harry, mientras dejaban el castillo y pisaban el césped empapado de rocío - También está el guardián, el que guarda los postes. Prácticamente, en eso consiste el quidditch.**

Pero Colin no descansó un momento y fue haciendo preguntas durante todo el camino ladera abajo, hasta que llegaron al campo de quidditch

-Anto ya llegamos - dijo Harry bajándola de su espalda

-Ay tan rápido - dijo dando un bostezo - Gracias por traer mi escoba Collin

-No me lo agradezcas chica Black - Anto lanzó una pequeña risa

-Dime Anto ¿sí? - Collin esbozo una sonrisa - ¿Vamos Harry?

-Sí, gracias Collin - dijo mientras tomaba  la Nimbus 2000. Cuando Anto y Harry entraban a los vestuarios Colin grito:

-¡Voy a pillar un buen sitio, Harry! - Y se fue corriendo a las gradas.

El resto del equipo de Gryffindor ya estaba en los vestuarios. El único que parecía realmente despierto era Wood. Fred y George Weasley estaban sentados, con los ojos hinchados y el pelo sin peinar. Sus compañeras cazadoras, Katie Bell y Angelina Johnson, sentadas una junto a otra, bostezaban enfrente de ellos.

-Por fin, Harry, Anto ¿por qué se han demorado? - preguntó Wood enérgicamente - Veamos, quiero deciros unas palabras antes de que saltemos al campo, porque me he pasado el verano diseñando un programa de entrenamiento completamente nuevo, que estoy seguro de que nos hará mejorar.

Harry y Anto se fueron a sentar, Harry al lado de George, mientras que Anto se sentó en medio de Fred y George. Wood sostenía un plano de un campo de quidditch, lleno de líneas, flechas y cruces en diferentes colores. Sacó la varita mágica, dio con ella un golpe en la tabla y las flechas comenzaron a moverse como orugas.

En el momento en que Wood se lanzó a soltar el discurso sobre sus nuevas tácticas, a Fred Weasley se le cayó la cabeza sobre el hombro de Anto y empezó a roncar y Anto apoyo su cabeza encima de la cabeza de Fred para poder dormir.

Le llevó casi veinte minutos a Wood explicar los esquemas de la primera tabla, pero a continuación hubo otra, y después una tercera. Harry se adormecía mientras el capitán seguía hablando y hablando.

**-Bueno

  • dijo Wood al final, sacando a Harry de sus fantasías sobre los deliciosos manjares que podría estar desayunando en ese mismo instante en el castillo - ¿Ha quedado claro? ¿Alguna pregunta?**

-Yo tengo una pregunta, Oliver - dijo George, que acababa de despertar dando un respingo - ¿Por qué no nos contaste todo esto ayer cuando estábamos despiertos?

-eso también me pregunto yo - dijo Lily - era necesario levantarlos tan temprano… los niños necesitan dormir por lo menos ocho horas

-creo que Wood no sabía eso, mamá

-entonces debió pensar en el desayuno, necesitas un buen desayuno para empezar bien el dia

-creo que tampoco tomo eso en cuenta, mamá

-voy a hablar seriamente con él, Alexis hazme recuerdo que tengo que enviar un vociferador a Oliver Wood

-Creo que para Wood sería una petición de más entrenamientos - dijo Ron

-no lo dudes - dijo Harry

A Wood no le hizo gracia.

-Escuchadme todos - les dijo, con el entrecejo fruncido despertando a Fred, Anto y a Angelina - tendríamos que haber ganado la copa de quidditch el año pasado. Éramos el mejor equipo con diferencia. Pero, por desgracia, y debido a circunstancias que escaparon a nuestro control...

Harry se removió en el asiento, con un sentimiento de culpa. Durante el partido final del año anterior, había permanecido inconsciente en la enfermería, con la consecuencia de que Gryffindor había contado con un jugador menos y había sufrido su peor derrota de los últimos trescientos años.

Wood tardó un momento en recuperar el dominio. Era evidente que la última derrota todavía lo atormentaba.

-De forma que este año entrenaremos más que nunca... ¡Venga, salid y poned en práctica las nuevas teorías! - gritó Wood, cogiendo su escoba y saliendo el primero de los vestuarios. Con las piernas entumecidas y bostezando, le siguió el equipo.

Habían permanecido tanto tiempo en los vestuarios, que el sol ya estaba bastante alto, aunque sobre el estadio quedaban restos de niebla. Cuando Harry saltó al terreno de juego, vio a Ron y Hermione en las gradas.

-¿Aún no habéis terminado? - preguntó Ron, perplejo.

-Aún no hemos empezado - respondió Harry, mirando con envidia las tostadas con mermelada que Ron y Hermione se habían traído del Gran Comedor

-Wood nos ha estado enseñando nuevas estrategias - dijo Anto soltando un bostezo

Harry montó en la escoba y, dando una patada en el suelo, se elevó en el aire. El frío aire de la mañana le azotaba el rostro, consiguiendo despertarle bastante más que la larga exposición de Wood. Era maravilloso regresar al campo de quidditch. Dio una vuelta por el estadio a toda velocidad, haciendo una carrera con Anto, Fred y George.

-¿Qué es ese ruido? - preguntó Fred, cuando doblaban la esquina a toda velocidad.

Harry miró a las gradas. Colin estaba sentado en uno de los asientos superiores, con la cámara levantada, sacando una foto tras otra, y el sonido de la cámara se ampliaba extraordinariamente en el estadio vacío.

-¡Mira hacia aquí, Harry! ¡Aquí! - chilló.

-¿Quién es ése? - preguntó Fred.

-Ni idea - mintió Harry, Anto se reía mientras se dirigía hacia las otras cazadoras

-¿Qué pasa? - dijo Wood frunciendo el entrecejo y volando hacia ellos - ¿Por qué saca fotos aquél? No me gusta. Podría ser un espía de Slytherin que intentara averiguar en qué consiste nuestro programa de entrenamiento.

-Es de Gryffindor - dijo rápidamente Harry.

-Y los de Slytherin no necesitan espías, Oliver - observó George.

-¿Por qué dices eso? - preguntó Wood con irritación.

-Porque están aquí en persona - dijo George, señalando hacia un grupo de personas vestidas con túnicas verdes que se dirigían al campo, con las escobas en la mano.

-¡No puedo creerlo! - dijo Wood indignado - ¡He reservado el campo para hoy! ¡Veremos qué pasa!

Wood se dirigió velozmente hacia el suelo. Debido al enojo aterrizó más bruscamente de lo que habría querido y al desmontar se tambaleó un poco. Harry, Fred y George lo siguieron.

**-Flint

  • gritó Wood al capitán del equipo de Slytherin - es nuestro turno de entrenamiento. Nos hemos levantado a propósito. ¡Así que ya podéis largaros!**

Marcus Flint aún era más corpulento que Wood. Con una expresión de astucia digna de un trol, replicó:

-Hay bastante sitio para todos, Wood.

Angelina, Anto y Katie también se habían acercado. No había chicas entre los del equipo de Slytherin, que formaban una piña frente a los de Gryffindor y miraban burlonamente a Wood.

-¡Aparte el campo para Griffindor! - dijo Wood

-tranquilo Wood - dijo Flint - Tengo una nota - le paso un pequeño pergamino a Wood y el empezó a leerla en voz alta

-«Yo, el profesor S. Snape

-Quejicus tenía que ser - dijo Sirius

-no que habíamos que dado en "paz" - dijo Severus - además Slytherin también tiene  derecho de practicar Quidditch

-en eso el señor Snape tiene razón

-¡MINNIE!  Se supone que tienes que estar de nuestro lado

-Sirius,  Severus tiene razón los de Slytherin también tienen derecho - dijo Alexis - así que no te comportes como niño chiquito - dijo al ver que  hablaba con Jo, ignorándola - continua Harry

Concedo permiso al equipo de Slytherin para entrenar hoy en el campo de quidditch debido a su necesidad de dar entrenamiento al nuevo buscador.»¿Tenéis un buscador nuevo? - preguntó Wood, preocupado - ¿Quién es?

Detrás de seis corpulentos jugadores, apareció un séptimo, más pequeño, que sonreía con su cara pálida y afilada: era Draco Malfoy.

**-Mirad

  • dijo Flint - Invaden el campo - Ron y Hermione cruzaban el césped para enterarse de qué pasaba.**

-¿Qué ha ocurrido? - preguntó Ron a Harry - ¿Por qué no jugáis? ¿Y qué está haciendo ése aquí?

-Soy el nuevo buscador de Slytherin, Weasley - dijo Malfoy, con petulancia - Y hay más sorpresas - Los siete presentaron sus escobas. Siete mangos muy pulidos, completamente nuevos, y siete placas de oro que decían «Nimbus 2.001» brillaron ante las narices de los de Gryffindor al temprano sol de la mañana.

-son Nimbus 2001, ¿de dónde las sacaron? - pregunto Ron mirando boquiabierto las siete soberbias escobas que tenía delante.

-un obsequio de su padre - dijo Flint con superioridad

-Sí Weasley, como veras mi padre nos da lo mejor - dijo Malfoy con arrogancia

-En el equipo de Gryffindor nadie compra su puesto, lo ganan por su talento - dijo Hermione, del rostro de Malfoy se borró su mirada petulante.

**-Nadie ha pedido tu opinión, sangre sucia inmunda

  • espetó él.**

-¡cómo te atreves a decir eso! - gruñeron los merodeadores

-¡ustedes no son nadie para gritar a mi hijo! - gruño Narcissa

-perdón - dijo Draco. Todos se quedaron mudos

-tú no tienes que pedir perdón - dijo Lucius - solo dijiste la verdad

-No, la ofendí… perdón Hermione

-no es necesario que pidas perdón Draco eso ya paso

-bueno... ya aclarado el asunto mejor continuemos - dijo Neville

Harry comprendió enseguida que lo que había dicho Malfoy era algo realmente grave, porque sus palabras provocaron de repente una reacción tumultuosa. Flint tuvo que ponerse rápidamente delante de Malfoy para evitar que Fred y George saltaran sobre él. Anto gritó «¡Eres un idiota, cómo te atreves!», y Ron se metió la mano en la túnica y, sacando su varita mágica, amenazó «¡Pagarás por esto, Malfoy!», y sacando la varita por debajo del brazo de Flint, la dirigió al rostro de Malfoy

Un estruendo resonó en todo el estadio, y del extremo roto de la varita de Ron surgió un rayo de luz verde que, dándole en el estómago, lo derribó sobre el césped.

-¡Ron! ¡Ron! ¿Estás bien? - chilló Hermione.

Ron abrió la boca para decir algo, pero no salió ninguna palabra. Por el contrario, emitió un tremendo eructo y le salieron de la boca varias babosas que le cayeron en el regazo.

-qué asco - dijo Alexis - el hechizo "traga babosas" ¿verdad? - Ron solo asintió recordando el horrible momento

-hubiera sido perfecto si tu varita no estuviera rota - dijo Lily

-no te castigo - dijo Molly - solo porque defendiste a Hermione

-así se hace Ron

  • dijeron los Gryffindor's

El equipo de Slytherin se partía de risa. Los de Gryffindor rodeaban a Ron, que seguía vomitando babosas grandes y brillantes. Nadie se atrevía a tocarlo.

-Lo mejor es que lo llevemos a la cabaña de Hagrid, que está más cerca - dijo Harry, Hermione asintió valerosamente, y entre Harry y Anto cogieron a Ron por los brazos.

**-¿Qué ha ocurrido, Harry? ¿Qué ha ocurrido? ¿Está enfermo? Pero podrás curarlo, ¿no?

  • Colin había bajado corriendo de su puesto e iba dando saltos al lado de ellos mientras salían del campo. Ron tuvo una horrible arcada y más babosas le cayeron por el pecho - ¡Ah! - exclamó Colin, fascinado y levantando la cámara—, ¿puedes sujetarlo un poco para que no se mueva, Harry?**

-¡Fuera de aquí, Colin! - dijo Harry enfadado. Entre él, Anto y Hermione sacaron a Ron del estadio y se dirigieron al bosque a través de la explanada.

-Ya casi llegamos, Ron - dijo Hermione, cuando vieron a lo lejos la cabaña del guardián - Dentro de un minuto estarás bien. Ya falta poco.

Les separaban siete metros de la casa de Hagrid cuando se abrió la puerta. Pero no fue Hagrid el que salió por ella, sino Gilderoy Lockhart, que aquel día llevaba una túnica de color malva muy claro. Se les acercó con paso decidido.

-Rápido, aquí detrás - dijo Harry, escondiendo a Ron detrás de un arbusto que había allí. Hermione los siguió, de mala gana.

-¡Es muy sencillo si sabes hacerlo! - decía Lockhart a Hagrid en voz Alta - ¡Si necesitas ayuda, ya sabes dónde estoy! Te dejaré un ejemplar de mi libro. Pero me sorprende que no tengas ya uno. Te firmaré un ejemplar esta noche y te lo enviaré. ¡Bueno, adiós! - Y se fue hacia el castillo a grandes zancadas.

Harry esperó a que Lockhart se perdiera de vista y luego sacó a Ron del arbusto y lo llevó hasta la puerta principal de la casa de Hagrid. Llamaron a toda prisa.

Hagrid apareció inmediatamente, con aspecto de estar de mal humor, pero se le iluminó la cara cuando vio de quién se trataba.

-Me estaba preguntando cuándo vendríais a verme... Entrad, entrad. Creía que sería el profesor Lockhart que volvía.

Harry y Anto introdujeron a Ron en la cabaña, donde había una gran cama en un rincón y una chimenea encendida en el otro extremo. Hagrid no pareció preocuparse mucho por el problema de las babosas de Ron, cuyos detalles explicó Harry apresuradamente mientras lo sentaban en una silla.

-Es mejor que salgan —dijo ufano, poniéndole delante un balde grande de cobre - Vomítalas todas, Ron.

-No creo que se pueda hacer nada salvo esperar a que la cosa acabe - dijo Hermione apurada, contemplando a Ron inclinado sobre el balde - Es un hechizo difícil de realizar aun en condiciones óptimas, pero con la varita rota...

Hagrid estaba ocupado preparando un té. Fang, su perro jabalinero, llenaba a Harry de babas.

-¿Qué quería Lockhart, Hagrid? —preguntó Harry, rascándole las orejas a Fang.

-Enseñarme cómo me puedo librar de los duendes del pozo - gruñó Hagrid, quitando de la mesa limpia un gallo a medio pelar y poniendo en su lugar la tetera - Como si no lo supiera. Y también hablaba sobre una banshee a la que venció. Si en todo eso hay una palabra de cierto, me como la tetera.

-y yo me como mi escoba - dijo James

-y yo me como a Jo - dijo Sirius

-eh comete otra cosa - dijo Remus intentando quitarle a Jo pero Sirius lo esquivaba

-entonces en vez de comerme mi escoba me comeré a Teddy

  • mis hijos no son comida… - refunfuñaba Remus

-mejor continua antes de que hagan una escena - susurro Hermione a Harry

Era muy raro que Hagrid criticara a un profesor de Hogwarts, y Harry lo miró sorprendido. Hermione, sin embargo, dijo en voz algo más alta de lo normal:

-Creo que sois injustos. Obviamente, el profesor Dumbledore ha juzgado que era el mejor para el puesto y...

-Era el único para el puesto - repuso Hagrid, ofreciéndoles un plato de caramelos de café con leche, mientras Ron tosía ruidosamente sobre el balde - Y quiero decir el único. Es muy difícil encontrar profesores que den Artes Oscuras, porque a nadie le hace mucha gracia.

-¿Por qué? - preguntaron Harry y Hermione

-porque creen que esta maldita - dijo Anto flotando la espalda de Ron - Dicen que hace tiempo el profesor Dumbledore rechazo la propuesta de un mago que quería el puesto y desde entonces el puesto esta maldito, por eso ningún profesor dura más de un año

-Bueno esas son las tonterías que cree la gente. Díganme - preguntó Hagrid, mirando a Ron - ¿a quién intentaba hechizar?

-Ah Malfoy, es que  llamó a Hermione… - respondió Harry. Hermione se alejó molesta recordando lo sucedido - no sé qué significa

-Me llamó «sangre sucia» - dijo molesta. Hagrid parecía indignado.

-¡No! Eso dijo - bramó volviéndose a Hermione.

-¿Qué significa? - pregunto Harry

-Significa impuro… - dijo Hermione - llaman así a todos de hijos de muggles, de padres no magos… alguien como yo… Es lo más insultante que se le podría ocurrir

-Es lo más estúpido - dijeron Anto y Ron

-Veras Harry, hay muchas familias que como la familia Malfoy se creen superiores porque los llaman «sangre pura»

-¿Recuerdas que el año pasado te dije algo sobre la pureza de la sangre? - pregunto Anto, Harry asintió - es un prejuicio completamente estúpido que tienen muchas familias, la mayoría de ellas está en Slytherin, los que creen en la pureza de la sangre, no están contentos con la enseñanza a los hijos de muggles

**-para ellos, a los únicos que se debe enseñar es a los que vienen de familias mágicas

  • dijo Ron, secándose el sudor de la frente con la mano - Son idiotas…**

-unos verdaderos idiotas - dijeron los merodeadores

-la pureza de la sangre es la mayor estupidez que existe

-por primera vez estoy de acuerdo con usted señor Black

-la pureza de la sangre es lo más respetable - dijo Lucius - los hijos de Muggles no son dignos de vivir entre nosotros

-papá, ese es el pensamiento más tonto… ahora lo entiendo… muchos hijos de muggles son mejores que cualquier mago de sangre pura

-exacto - dijo Ron - Hermione era la mejor de la clase

-al igual que Lily - dijo Remus

-y ambas son hijas de muggles - dijo Draco. Lily y  Hermione le sonrieron a Draco por defenderlas

Soltó un leve eructo, y una babosa solitaria le cayó en la palma de la mano. La arrojó al balde

-Aunque ahora no existe ningún mago con la sangre completamente pura - dijo Hagrid - más a mi favor no hay ningún hechizo que mi Hermione no pueda hacer - Hermione se puso colorada - ven aquí - dijo jalando a Hermione - no dejes que te afecte, ni un segundo

-Está bien - dijo Hermione mientras abrazaba a Hagrid con una sonrisa

A Ron le dieron arcadas y volvió a inclinarse sobre el balde.

**-Harry

  • dijo Hagrid de repente, como acometido por un pensamiento repentino - tengo que ajustar cuentas contigo. Me han dicho que has estado repartiendo fotos firmadas. ¿Por qué no me has dado una?**

-No he estado repartiendo fotos - dijo enfadado - Si Lockhart aún va diciendo eso por ahí...

Pero entonces vio que Hagrid se reía.

-Sólo bromeaba - explicó, dándole a Harry unas palmadas amistosas en la espalda, que lo arrojaron contra la mesa - Sé que no es verdad. Le dije a Lockhart que no te hacía falta, que sin proponértelo eras más famoso que él.

-Apuesto a que no le hizo ninguna gracia - dijo Harry, levantándose y frotándose la barbilla.

-Supongo que no - admitió Hagrid, parpadeando - Luego le dije que no había leído nunca ninguno de sus libros, y se marchó. ¿Un caramelo de café con leche, Ron? - añadió, cuando Ron volvió a incorporarse.

-No, gracias - dijo Ron con debilidad - Es mejor no correr riesgos.

-Venid a ver lo que he estado cultivando —dijo Hagrid cuando Harry y Hermione apuraron su té.

En la pequeña huerta situada detrás de la casa de Hagrid había una docena de las calabazas más grandes que Harry hubiera visto nunca. Más bien parecían grandes rocas.

-Van bien, ¿verdad? - dijo Hagrid, contento - Son para la fiesta de Halloween. Deberán haber crecido lo bastante para ese día.

-¿Qué les has echado? - preguntó Harry. Hagrid miró hacia atrás para comprobar que estaban solos.

-Bueno, les he echado... ya sabes... un poco de ayuda - Harry vio el paraguas rosa estampado de Hagrid apoyado contra la pared trasera de la cabaña. Ya antes, Harry había sospechado que aquel paraguas no era lo que parecía; de hecho, tenía la impresión de que la vieja varita mágica del colegio estaba oculta dentro. Según las normas, Hagrid no podía hacer magia, porque lo habían expulsado de Hogwarts en el tercer curso, pero Harry no sabía por qué. Cualquier mención del asunto bastaba para que Hagrid carraspeara sonoramente y sufriera de pronto una misteriosa sordera que le duraba hasta que se cambiaba de tema.

-¿Un hechizo fertilizante, tal vez? - preguntó Hermione, entre la desaprobación y el regocijo - Bueno, has hecho un buen trabajo.

**-Eso es lo que dijo tu hermana pequeña - observó Hagrid, dirigiéndose a Ron - Ayer la encontré - Hagrid miró a Harry de soslayo y vio que le temblaba la barbilla

  • Dijo que estaba contemplando el campo, pero me da la impresión de que esperaba encontrarse a alguien más en mi casa - Guiñó un ojo a Harry - Si quieres mi opinión, creo que ella no rechazaría una foto fir...**

-Potter, si tú le das una foto firmada a Ginny antes que a mí no te vuelvo a hablar

-pero no le di fotos firmadas a Ginny y tú no me hablaste en tercero ni en quinto

-¿Por qué no le hablaste esos años? - pregunto Alice

-se te olvido lo que paso en esos años Potter - dijo Anto ignorando la pregunta de Alice - digamos que tu no fuiste una lindurita

-pero yo que iba a saber que te molestaba mis actos

-eso se ve a kilómetros de distancia, Potter

-¡me pueden decir porque no se hablaron esos años! - grito Sirius

-ves que eres "señor chisme" - dijeron Harry y Anto

-digan porque pelearon en tercero y quinto - dijo James

-eso lo sabrán después - dijeron los chicos del futuro

-¡ay! Me arte de esa frase - dijo Sirius

-entonces ya no pregunten cosas que no podemos contar - dijo Neville

-¡Que yo no doy fotos firmadas! - dijo Harry. A Ron le dio la risa y llenó la tierra de babosas.

**-¡Cuidado!

  • gritó Hagrid, apartando a Ron de sus queridas calabazas.**

Ya casi era la hora de comer, y como Harry sólo había tomado un caramelo de café con leche en todo el día, tenía prisa por regresar al colegio para la comida. Se despidieron de Hagrid y regresaron al castillo, con Ron hipando de vez en cuando, pero vomitando sólo un par de babosas pequeñas. Apenas habían puesto un pie en el fresco vestíbulo cuando oyeron una voz.

-Conque estáis aquí, Potter y Weasley - La profesora McGonagall caminaba hacia ellos con gesto severo - Cumpliréis vuestro castigo esta noche.

-¿Qué vamos a hacer, profesora? - preguntó Ron, asustado, reprimiendo un eructo.

-Tú limpiarás la plata de la sala de trofeos con el señor Filch - dijo la profesora McGonagall - Y  nada de magia, Weasley... ¡frotando!

Ron tragó saliva. Argus Filch, el conserje, era detestado por todos los estudiantes del colegio.

-Y tú, Potter, ayudarás al profesor Lockhart a responder a las cartas de sus admiradoras - dijo la profesora McGonagall.

-Oh, no... ¿no puedo ayudar con la plata? - preguntó Harry desesperado.

-Desde luego que no - dijo la profesora McGonagall, arqueando las cejas - El profesor Lockhart ha solicitado que seas precisamente tú. A las ocho en punto, tanto uno como otro.

Harry y Ron pasaron al Gran Comedor completamente abatidos, con Hermione y Anto detrás de ellos, la primera tenía una expresión de «no-haber-infringido-las-normas-del-colegio». Harry no disfrutó tanto como esperaba con su pudín de carne y patatas. Tanto Ron como él pensaban que les había tocado la peor parte del castigo.

-Filch me tendrá allí toda la noche - dijo Ron apesadumbrado - ¡Sin magia! Debe de haber más de cien trofeos en esa sala. Y la limpieza muggle no se me da bien.

-Te lo cambiaría de buena gana - dijo Harry con voz apagada - He hecho muchas prácticas con los Dursley. Pero responder a las admiradoras de Lockhart... será una pesadilla.

-te doy toda la razón - dijo James

-sin duda ese es el peor castigo - dijo Sirius

-entonces sus próximos castigos señores Potter, Black, Lupin será ayudar en la correspondencia al señor Lockhart

-NO TODO MENOS ESO MINNIE - dijeron los merodeadores

-si quieres limpiamos los baños al estilo muggle - dijo Remus

-ordenamos la biblioteca sin magia - dijo Sirius

-nos pasamos todo el día con Filch - dijo James

-PERO NO LOCKHART

  • todos se reían por las suplicas de los merodeadores

-ya dije, continúe señor Potter… hijo

La tarde del sábado pasó en un santiamén, y antes de que se dieran cuenta, eran las ocho menos cinco. Harry se dirigió al despacho de Lockhart por el pasillo del segundo piso, arrastrando los pies. Llamó a la puerta a regañadientes. La puerta se abrió de inmediato. Lockhart le recibió con una sonrisa.

-¡Aquí está el pillo! - dijo - Vamos, Harry, entra.

Dentro había un sinfín de fotografías enmarcadas de Lockhart, que relucían en los muros a la luz de las velas. Algunas estaban incluso firmadas. Tenía otro montón grande en la mesa.

-¡Tú puedes poner las direcciones en los sobres! - dijo Lockhart a Harry, como si se tratara de un placer irresistible - El primero es para la adorable Gladys Gudgeon, gran admiradora mía.

Los minutos pasaron tan despacio como si fueran horas. Harry dejó que Lockhart hablara sin hacerle ningún caso, diciendo de cuando en cuando «mmm» o «ya» o «vaya». Algunas veces captaba frases del tipo «La fama es una amiga veleidosa, Harry» o «Serás célebre si te comportas como alguien célebre, que no se te olvide».

-el peor castigo

  • dijeron los merodeadores y los chicos del futuro

Las velas se fueron consumiendo y la agonizante luz desdibujaba las múltiples caras que ponía Lockhart ante Harry. Éste pasaba su dolorida mano sobre lo que le parecía que tenía que ser el milésimo sobre y anotaba en él la dirección de Verónica Smethley.

«Debe de ser casi hora de acabar», pensó Harry, derrotado. «Por favor, que falte poco...»

Y en aquel momento oyó algo, algo que no tenía nada que ver con el chisporroteo de las mortecinas velas ni con la cháchara de Lockhart sobre sus admiradoras. Era una voz, una voz capaz de helar la sangre en las venas, una voz ponzoñosa que dejaba sin aliento, fría como el hielo.

-Ven..., ven a mí... Déjame despedazarte... Déjame matarte...

-¿Qué es eso? - pregunto Sirius

-ya lo sabrán - dijo Harry

-una voz ponzoñosa  - susurraba Moody, recordó la advertencia de Dobby, empezaba a sospechar. Los chicos habían podido averiguar todo en el primer año antes que él. Ahora el debía averiguar lo que pasaba en este libro… por dignidad

Harry dio un salto, y un manchón grande de color lila apareció sobre el nombre de la calle de Verónica Smethley.

**-¿Qué?

  • gritó.**

-Pues eso - dijo Lockhart - ¡seis meses enteros encabezando la lista de los más vendidos! ¡Batí todos los récords!

**-¡No!

  • dijo Harry asustado - ¡La voz!**

-¿Cómo dices? - preguntó Lockhart, extrañado - ¿Qué voz?

-La... la voz que ha dicho... ¿No la ha oído? - Lockhart miró a Harry desconcertado.

-¿De qué hablas, Harry? ¿No te estarías quedando dormido? ¡Por Dios, mira la hora que es! ¡Llevamos con esto casi cuatro horas! Ni lo imaginaba... El tiempo vuela, ¿verdad?

Harry no respondió. Aguzaba el oído tratando de captar de nuevo la voz, pero no oyó otra cosa que a Lockhart diciéndole que otra vez que lo castigaran, no tendría tanta suerte como aquélla. Harry salió, aturdido.

Era tan tarde que la sala común de Gryffindor estaba prácticamente vacía y Harry se fue derecho al dormitorio. Ron no había regresado todavía. Se puso el pijama y se echó en la cama a esperar. Media hora después llegó Ron, con el brazo derecho dolorido y llevando con él un fuerte olor a limpiametales.

-Tengo todos los músculos agarrotados - se quejó, echándose en la cama - Me ha hecho sacarle brillo catorce veces a una copa de quidditch antes de darle el visto bueno. Y vomité otra tanda de babosas sobre el Premio Especial por los Servicios al Colegio. Me llevó un siglo quitar las babas. Bueno, ¿y tú qué tal con Lockhart?

En voz baja, para no despertar a Neville, Dean y Seamus, Harry le contó a Ron con toda exactitud lo que había oído.

-¿Y Lockhart dijo que no había oído nada? - preguntó Ron. A la luz de la luna, Harry podía verle fruncir el entrecejo - ¿Piensas que mentía? Pero no lo entiendo... Aunque fuera alguien invisible, tendría que haber abierto la puerta.

-Lo sé - dijo Harry, recostándose en la cama y contemplando el dosel - Yo tampoco lo entiendo.

-fin - dijo Harry - de este capitulo

-bien entonces…

-¡Kreacher trae la comida! - interrumpió Ron a Dumbledore

-bien podemos comer antes del siguiente capítulo - dijo Dumbledore

-¡SI! - dijeron los merodeadores, Frank y Ron