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Historia 161312 — capítulo 27

Segundo Libro: Capítulo 8

Después de la comida todos estaban listos para continuar.

-la comida estuvo muy deliciosa - dijo Dumbledore

-¡exacto! - dijeron los merodeadores, Ron y Frank

-bueno, ¿Quién va a leer? - pregunto McGonagall

-Yo, Yo profesora yo quiero leer - decía Sirius como un niño chiquito

-está bien - dijo McGonagall, Harry le paso el libro, mientras Sirius saltaba como niño chiquito

-Papá, Padrino - dijo Anto - denme a mis niños, tienen que ir a dormir

-está bien… que sueñes cosas hermosas Jo - decía Sirius agitando la mano, mientras Jo estaba en los brazos de Hermione - ósea conmigo

-entonces va a tener pesadillas - dijo Remus

-¡Remus!, no me simpatizas

-señor Black, puede empezar - dijo Dumbledore

-esta bien el capítulo se llama "La Cámara de los Secretos"

-que paso con la cámara - dijo Dumbledore pálido

-eso lo sabrán en el libro - dijeron los chicos del futuro y los merodeadores

-ya estoy harto de esa frase - dijo James

-¡JA!, Draco me debes diez galeones - grito Anto desde las camas

-ella aposto a que el próximo en decir esa frase seria el señor Potter y yo a que sería Remus

-¡así se hace canutita!, bien inicio

Llegó octubre y un frío húmedo se extendió por los campos y penetró en el castillo. La señora Pomfrey, la enfermera, estaba atareadísima debido a una repentina epidemia de catarro entre profesores y alumnos. Su poción Pepperup tenía efectos instantáneos, aunque dejaba al que la tomaba echando humo por las orejas durante varias horas.

Gotas de lluvia del tamaño de balas repicaron contra las ventanas del castillo durante días y días; el nivel del lago subió, los arriates de flores se transformaron en arroyos de agua sucia y las calabazas de Hagrid adquirieron el tamaño de cobertizos. El entusiasmo de Oliver Wood, sin embargo, no se enfrió, y por este motivo los entrenamientos del equipo de Gryffindor no habían cesado, y Harry y Anto regresaban a la torre de Gryffindor cubiertos de barro.

Un sábado, a pocos días de Halloween, Harry caminaba por el corredor desierto con los pies mojados, cuando se encontró a alguien que parecía tan preocupado como él. Nick Casi Decapitado, el fantasma de la torre de Gryffindor, miraba por una ventana, murmurando para sí: «No cumplo con las características... Un centímetro... Si eso...»

-Hola, Nick - dijo Harry.

-Hola, hola - respondió Nick Casi Decapitado, dando un respingo y mirando alrededor. Llevaba un sombrero de plumas muy elegante sobre su largo pelo ondulado, y una túnica con gorguera, que disimulaba el hecho de que su cuello estaba casi completamente seccionado. Tenía la piel pálida como el humo, y a través de él Harry podía ver el cielo oscuro y la lluvia torrencial del exterior - Parecéis preocupado, joven Potter - dijo Nick, plegando una carta transparente mientras hablaba, y metiéndosela bajo el jubón.

-Igual que usted —dijo Harry.

-¡Bah! —Nick Casi Decapitado hizo un elegante gesto con la mano—, un asunto sin importancia... No es que realmente tuviera interés en pertenecer... aunque lo solicitara, pero por lo visto «no cumplo con las características»…Pero cualquiera

Pensaría - estalló de repente, volviendo a sacar la carta del Bolsillo - que cuarenta y cinco hachazos en el cuello dados con un hacha mal afilada serían suficientes para permitirle a uno pertenecer al Club de Cazadores Sin Cabeza. Sin embargo... - Nick Casi Decapitado abrió la carta y leyó indignado:

Sólo nos es posible admitir cazadores cuya cabeza esté separada del correspondiente cuerpo. Comprenderá que, en caso contrario, a los miembros del club les resultaría imposible participar en actividades tales como los Juegos malabares de cabeza sobre el caballo o el Cabeza Polo. Lamentándolo profundamente, por tanto, es mi deber informarle de que usted no cumple con las características requeridas para pertenecer al club. Con mis mejores deseos,

Sir Patrick Delaney-Podmore

Indignado, Nick Casi Decapitado volvió a guardar la carta. respiró varias veces y dijo después, en un tono más tranquilo:

-Bueno, ¿y a vos qué os pasa? ¿Puedo ayudaros en algo?

-No - dijo Harry - A menos que sepa dónde puedo conseguir siete escobas Nimbus 2.001 gratuitas

-pero podías haber sacado de tu cámara en Gringotts para comprar las escobas - dijo James

-es que no quería gastar todo el dinero

-Harry, se necesitaría décadas antes de gastar todo el dinero de los Potter - dijo James

-eso me di cuenta después

-Alto -dijo Lily - como que décadas para gastar el dinero de los Potter

-sí, Lily, los Potter, los Black y los Malfoy están entre las familias más adineradas del mundo mágico de Gran Bretaña - dijo Remus

Todos se quedaron con la boca abierta (excepto los merodeadores y los profesores) mientras miraban a James y a Harry. James deseo no haber abierto la boca tal vez así no lo mirarían con esa cara

-para nuestro partido contra Sly…

El resto de la frase de Harry no se pudo oír porque la ahogó un maullido estridente que llegó de algún lugar cercano a sus tobillos. Bajó la vista y se encontró un par de ojos amarillos que brillaban como luces. Era la Señora Norris, la gata gris y esquelética que el conserje, Argus Filch, utilizaba como una especie de segundo de a bordo en su guerra sin cuartel contra los estudiantes.

-Será mejor que os vayáis, Harry - dijo Nick apresuradamente - Filch no está de buen humor… y si os ve manchando el suelo de barro...

-Bien - dijo Harry, alejándose de la mirada acusadora de la Señora Norris. Pero no se dio la prisa necesaria. Argus Filch penetró repentinamente por un tapiz que había a la derecha de Harry, llamado por la misteriosa conexión que parecía tener con su repugnante gata, a buscar como un loco y sin descanso a cualquier infractor de las normas. Llevaba al cuello una gruesa bufanda de tela escocesa, y su nariz estaba de un color rojo que no era el habitual.

-¡Suciedad! —gritó, con la mandíbula temblando y los ojos salidos de las órbitas, al tiempo que señalaba el charco de agua sucia que había goteado de la túnica de quidditch de Harry—. ¡Suciedad y mugre por todas partes! ¡Sígueme, Potter!

Así que Harry hizo un gesto de despedida a Nick Casi Decapitado y siguió a Filch escaleras abajo, duplicando el número de huellas de barro.

Harry no había entrado nunca en la conserjería de Filch. Era un lugar que evitaban la mayoría de los estudiantes, una habitación lóbrega y desprovista de ventanas, iluminada por una solitaria lámpara de aceite que colgaba del techo, y en la cual persistía un vago olor a pescado frito. En las paredes había archivadores de madera. Por las etiquetas, Harry imaginó que contenían detalles de cada uno de los alumnos que Filch había castigado en alguna ocasión. Fred y George Weasley tenían para ellos solos un cajón entero.

Detrás de la mesa de Filch, en la pared, colgaba una colección de cadenas y esposas relucientes. Todos sabían que él siempre pedía a Dumbledore que le dejara colgar del techo por los tobillos a los alumnos. Filch cogió una pluma de un bote que había en la mesa y empezó a revolver por allí buscando pergamino.

-Cuánta porquería - se quejaba, furioso - ¿Dónde está el formulario? Ajá... - Encontró un pergamino en el cajón de la mesa y lo extendió ante sí, y a continuación mojó en el tintero su larga pluma negra.

**-Nombre:**Harry Potter. Delito: ...

-¡Sólo fue un poco de barro! —dijo Harry.

-Sólo es un poco de barro para ti, muchacho, ¡pero para mí es una hora extra fregando! —gritó Filch. Una gota temblaba en la punta de su protuberante nariz—. Delito: ensuciar el castillo. Castigo propuesto: ...

Secándose la nariz, Filch miró con desagrado a Harry. Cuando Filch bajó la pluma, se oyó un golpe tremendo en el techo de la conserjería, que hizo temblar la lámpara de aceite.

-¡PEEVES! - bramó Filch, tirando la pluma en un acceso de ira - ¡Esta vez te voy a pillar, esta vez te pillo!

Y, olvidándose de Harry, salió de la oficina corriendo con sus pies planos y con la Señora Norris galopando a su lado.

A Harry, Peeves no le gustaba en absoluto, pero en aquella ocasión no pudo evitar sentirse agradecido. Era de esperar que lo que Peeves hubiera hecho (y, a juzgar por el ruido, esta vez debía de haberse cargado algo realmente grande) sería suficiente para que Filch se olvidase de Harry.

Pensando que tendría que aguardar a que Filch regresara, Harry se sentó en una silla apolillada que había junto a la mesa. Aparte del formulario a medio rellenar, sólo había otra cosa en la mesa: un sobre grande, rojo y brillante con unas palabras escritas con tinta plateada. Tras echar a la puerta una fugaz mirada para comprobar que Filch no volvía en aquel momento, Harry cogió el sobre y leyó:

«EMBRUJORRÁPID» Curso de magia por correspondencia para principiantes

Intrigado, Harry abrió el sobre y sacó el fajo de pergaminos que contenía. ¿Para qué demonios quería Filch un curso de Embrujorrápid? ¿Quería esto decir que no era un mago de verdad? Harry leía*«Lección primera: Cómo sostener la varita. Consejos útiles»**,*cuando un ruido de pasos arrastrados le indicó que Filch regresaba. Metiendo los pergaminos en el sobre, lo volvió a dejar en la mesa y en aquel preciso momento se abrió la puerta. Filch parecía triunfante.

-¡Ese armario evanescente era muy valioso! - decía con satisfacción a la Señora Norris - Esta vez Peeves es nuestro, querida.

Sus ojos tropezaron con Harry y luego se dirigieron como una bala al sobre de Embrujorrápid que, como Harry comprendió demasiado tarde, estaba a medio metro de distancia de donde se encontraba antes. La cara pálida de Filch se puso de un rojo subido. Harry se preparó para acometer un maremoto de furia. Filch se acercó a la mesa cojeando, cogió el sobre y lo metió en un cajón.

-¿Has... lo has leído? - farfulló.

-No - se apresuró a mentir. Filch se retorcía las manos nudosas.

-Si has leído mi correspondencia privada..., bueno, no es mía..., es para un amigo..., es que claro..., bueno pues... - Harry lo miraba alarmado; nunca había visto a Filch tan alterado. Los ojos se le salían de las órbitas y en una de sus hinchadas mejillas había aparecido un tic que la bufanda de tejido escocés no lograba ocultar. - Muy bien, vete... tengo que escribir el informe sobre Peeves... Vete...

Asombrado de su buena suerte, Harry salió de la conserjería a toda prisa, subió por el corredor y volvió a las escaleras. Salir de la conserjería de Filch sin haber recibido ningún castigo era seguramente un récord.

-¡Harry! ¡Harry! ¿Funcionó? - Nick Casi Decapitado salió de un aula deslizándose. Tras él, Harry podía ver los restos de un armario grande, de color negro y dorado, que parecía haber caído de una gran altura - Convencí a Peeves para que lo estrellara justo encima de la conserjería de Filch pensé que eso le podría distraer.

-¿Ha sido usted? - dijo Harry, agradecido - Claro que funcionó, ni siquiera me van a castigar. ¡Gracias, Nick!

-Nick, siempre me cayó bien - dijo James

-pero ahora nos cae mejor - completo Sirius

-¡viva, Nick!, ¡viva Nick! - decían ambos mientras bailaban de una manera ridícula

-se han dado cuenta de que se parecen mucho a Fred y George - susurro Ron a sus amigos

-solo que no son gemelos - dijo Neville

-chicos, están seguros de que los gemelos no son nuestros hijos - pregunto Sirius

-ya estoy empezando a dudar - dijo Arthur

Se fueron andando juntos por el corredor. Nick Casi Decapitado se detuvo sobre sus huellas, y Harry pasó a través de él. Lamentó haberlo hecho; fue como pasar por debajo de una ducha de agua fría.

-Harry, ¿sería mucho pedir...? No, no vais a querer...

-¿Qué es? - preguntó Harry.

-Bueno, el próximo día de Todos los Santos se cumplen quinientos años de mi muerte - dijo Nick Casi Decapitado, irguiéndose y poniendo aspecto de importancia.

-¡Ah! - exclamó Harry, no muy seguro de si tenía que alegrarse o entristecerse - ¡Bueno!

-Voy a dar una fiesta en una de las mazmorras mas amplias. Vendrán amigos míos de todas partes del país. Para mí sería un gran honor que vos pudierais asistir. Naturalmente, el señor Weasley y las señoritas Black y Granger también están invitados. Pero me imagino que preferiréis ir a la fiesta del colegio - Miró a Harry con inquietud.

-No - dijo Harry enseguida - iré...

-¡Mi estimado muchacho! ¡Harry Potter en mi cumpleaños de muerte! Y.. - dudó, emocionado - ¿Tal vez podríais mencionarle a sir Patrick lo horrible y espantoso que os resulto?

-Por supuesto - contestó Harry. Nick Casi Decapitado le dirigió una sonrisa.

lll

-¿Un cumpleaños de muerte? - dijo Hermione entusiasmada, cuando Harry se hubo cambiado de ropa y reunido con ella, Anto y Ron en la sala común - Estoy segura de que hay muy poca gente que pueda presumir de haber estado en una fiesta como ésta. ¡Será fascinante!

-¿Para qué quiere uno celebrar el día en que ha muerto? - dijo Ron, que iba por la mitad de su deberes de Pociones (con la ayuda de Anto) y estaba de mal humor - Me suena a aburrimiento mortal.

-estoy segura de eso - dijo Anto, revisando los deberes de Ron - a esas fiestas mayormente van los fantasmas, y ellos no son… muy animados

En una parte de la sala común Fred y George Weasley, intentaban averiguar qué es lo que sucede si se le da de comer a una salamandra una bengala del doctor Filibuster. Fred había «rescatado» aquel lagarto de color naranja, espíritu del fuego, de una clase de Cuidado de Criaturas Mágicas y ahora ardía lentamente sobre una mesa, rodeado de un corro de curiosos.

Harry estaba a punto de comentar  el caso de Filch y el curso Embrujorrápid, cuando de pronto la salamandra pasó por el aire zumbando, arrojando chispas y produciendo estallidos mientras daba vueltas por la sala. La imagen de Percy riñendo a Fred y George hasta enronquecer, la espectacular exhibición de chispas de color naranja que salían de la boca de la salamandra, y su caída en el fuego, con acompañamiento de explosiones, hicieron que Harry olvidara por completo a Filch y el curso Embrujorrápid.

Cuando llegó Halloween, Harry ya estaba arrepentido de haberse comprometido a ir a la fiesta de cumpleaños de muerte. El resto del colegio estaba preparando la fiesta de Halloween; habían decorado el Gran Comedor con los murciélagos vivos de costumbre; las enormes calabazas de Hagrid habían sido convertidas en lámparas tan grandes que tres hombres habrían podido sentarse dentro, y corrían rumores de que Dumbledore había contratado una compañía de esqueletos bailarines para el espectáculo.

-parece que cada año, se esfuerzan más en la decoración - dijo Alexis

-si - dijo Alice - aunque la fiesta de este año, estuvo estupenda

-sí, sobre todo los dulces - dijo Frank

-no, lo más delicioso fue los chocolates - dijo Remus

-Remus, para ti lo más delicioso siempre son los  chocolates - dijo James

-no es mi culpa de que estén deliciosos

-si dejamos las fiestas de Halloween para después -dijo McGonagall - aunque estoy segura de que el profesor Dumbledore si contrato a los esqueletos bailarines

-Lo prometido es deuda - recordó Hermione a Harry en tono autoritario - Y tú le prometiste ir a su fiesta de cumpleaños de muerte.

Así que a las siete en punto, los cuatro atravesaron el Gran Comedor, que estaba lleno a rebosar y donde brillaban tentadoramente los platos dorados y las velas, y dirigieron sus pasos hacia las mazmorras. También estaba iluminado con hileras de velas el pasadizo que conducía a la fiesta de Nick Casi Decapitado, aunque el efecto que producían no era alegre en absoluto, porque eran velas largas y delgadas, de color negro azabache, con una llama azul brillante que arrojaba una luz oscura y fantasmal incluso al iluminar las caras de los vivos. La temperatura descendía a cada paso que daban. Al tiempo que se ajustaba la túnica, Harry oyó un sonido como si mil uñas arañasen una pizarra.

-¿A esto le llaman música? - se quejó Ron.

-Para un fantasma… si - contesto Anto

Al doblar una esquina del pasadizo, encontraron a Nick Casi Decapitado ante una puerta con colgaduras negras.

-Queridos amigos - dijo con profunda tristeza - bienvenidos, bienvenidos... Os agradezco que hayáis venido... pasen

Lo que vieron les pareció increíble. La mazmorra estaba llena de cientos de personas transparentes, de color blanco perla. La mayoría se movían sin ánimo por una sala de baile abarrotada, bailando el vals al horrible y trémulo son de las treinta sierras de una orquesta instalada sobre un escenario vestido de tela negra. Del techo colgaba una lámpara que daba una luz azul medianoche. Al respirar les salía humo de la boca; aquello era como estar en un frigorífico.

-¿Damos una vuelta? - propuso Harry, con la intención de calentarse los pies.

-Cuidado no vayas a atravesar a nadie - advirtió Ron, algo nervioso, mientras empezaban a bordear la sala de baile. Pasaron por delante de un grupo de monjas fúnebres, de una figura harapienta que arrastraba cadenas y del Fraile Gordo, un alegre fantasma de Hufflepuff que hablaba con un caballero que tenía clavada una flecha en la frente. Harry no se sorprendió de que los demás fantasmas evitaran al Barón Sanguinario, un fantasma de Slytherin, adusto, de mirada impertinente y que exhibía manchas de sangre plateadas.

-¡Mira, comida! - dijo Ron.

Al otro lado de la mazmorra había una mesa larga, cubierta también con terciopelo negro. Se acercaron con entusiasmo, pero ante la mesa se quedaron inmóviles, horrorizados. El olor era muy desagradable. En unas preciosas fuentes de plata había unos pescados grandes y podridos; los pasteles, completamente quemados, se amontonaban en las bandejas; había un pastel de vísceras con gusanos, un queso cubierto de un esponjoso moho verde y, como plato estrella de la fiesta, un gran pastel gris en forma de lápida funeraria, decorado con unas letras que parecían de alquitrán y que componían las palabras:

Sir Nicholas de Mimsy-Porpington,

Fallecido el 31 de octubre de 1492.

-que están escuchando mis oídos - decía James - ¿esa es comida?

  • por Merlín - decía Sirius dramáticamente - como hozan desperdiciar la comida así

-¡sacrilegio! - decía Remus - ¡sacrilegio!

-no sean exagerados - decía Alice

-¡Alice! - dijo Frank - la comida es prioridad y echarla a perder es para llorar

-¡VIVA LA COMIDA! - gritaron los merodeadores y Frank

-hombres - dijo Lily - continua Sirius

-Supongo que lo habrán dejado pudrirse para que tenga más sabor - dijo Hermione con aire de entendida, tapándose la nariz e inclinándose para ver más de cerca el pastel de vísceras podrido.

-Vámonos, me dan náuseas - dijo Ron. Pero Nick Casi Decapitado iba hacia ellos entre la multitud.

-¿Os lo estáis pasando bien?

-¡Sí! —mintieron.

-Ha venido bastante gente - dijo con orgullo Nick Casi Decapitado - Mi Desconsolada Viuda ha venido de Kent. Bueno, ya es casi la hora de mi discurso, así que voy a avisar a la orquesta.

La orquesta, sin embargo, dejó de tocar en aquel mismo instante. Se habíaoído un cuerno de caza y todos los que estaban en la mazmorra quedaron ensilencio, a la expectativa.

-Ya estamos —dijo Nick Casi Decapitado con cierta amargura.

A través de uno de los muros de la mazmorra penetraron una docena de caballos fantasma, montados por sendos jinetes sin cabeza. Los asistentes aplaudieron con fuerza; Harry también empezó a aplaudir, pero se detuvo al ver la cara fúnebre de Nick.

Los caballos galoparon hasta el centro de la sala de baile y se detuvieron encabritándose; un fantasma grande que iba delante, y que llevaba bajo el brazo su cabeza barbada y soplaba el cuerno, descabalgó de un brinco, levantó la cabeza en el aire para poder mirar por encima de la multitud, con lo que todos se rieron, y se acercó con paso decidido a Nick Casi Decapitado, ajustándose la cabeza en el cuello.

-¡Nick! - dijo con voz ronca - ¿cómo estás? ¿Todavía te cuelga la cabeza?

Rompió en una sonora carcajada y dio a Nick Casi Decapitado unas palmadas en el hombro.

-Bienvenido, Patrick - dijo Nick con frialdad.

-¡Vivos! - dijo sir Patrick, al ver a Harry, Anto, Ron y Hermione. Dio un salto tremendo pero fingido de sorpresa y la cabeza volvió a caérsele. La gente se rió otra vez.

-Muy divertido - dijo Nick Casi Decapitado con voz apagada.

-¡No os preocupéis por Nick! - gritó desde el suelo la cabeza de sir Patrick - ¡Aunque se enfade, no le dejaremos entrar en el club! Pero quiero decir..., mirad el amigo...

-Creo - dijo Harry a toda prisa, en respuesta a una mirada elocuente de Nick - que Nick es terrorífico y esto..., mmm...

-¡Ja! - gritó la cabeza de sir Patrick - apuesto a que Nick te pidió que dijeras eso.

-¡Si me conceden su atención, ha llegado el momento de mi discurso! - dijo en voz alta Nick Casi Decapitado, caminando hacia el estrado con paso decidido y colocándose bajo un foco de luz de un azul glacial.

Harry sentía mucho frío, y no digamos hambre.

-No aguanto más - dijo Ron

-Vámonos - dijo Harry.

Fueron hacia la puerta, sonriendo e inclinando la cabeza a todo el que los miraba, y un minuto más tarde subían a toda prisa por el pasadizo lleno de velas negras.

-Quizás aún quede pudín - dijo Ron con esperanza, abriendo el camino hacia la escalera del vestíbulo. Y entonces Harry lo oyó.

-... Desgarrar... Despedazar... Matar...

-¿otra vez? - Susurraba Moody - pero porque solo Harry la escucha

-¿Por qué solo la escuchas tú, Harry? - pregunto Sirius

-eso, buen es…. Por…

-misterios de la vida - interrumpió Anto, que llegaba con Hermione

-los peques están durmiendo tranquilos - dijo Hermione - pero, recuerden silencio

Moody bufo, esos niños no solo habían averiguado todo antes que el sino que se negaban a dar pistas, vaya chiquillos… aunque no podía negar que eran brillantes y talentosos. Lucius sabía de la cámara y lo que había causado hace 34 años, aunque no sabía quién la había abierto, no sabía porque pero la cámara de Slytherin le hacía recuerdo al señor tenebroso, tenía que saber porque, tenía que recordar

Fue la misma voz, la misma voz fría, asesina, que había oído en el despacho de Lockhart. Trastabilló al detenerse, y tuvo que sujetarse al muro de piedra. Escuchó lo más atentamente que pudo, al tiempo que miraba con los ojos entornados a ambos lados del pasadizo pobremente iluminado.

-Harry, ¿qué...?

-Es de nuevo esa voz... Cállense un momento...

-...todos deben morir…

-¡Escuchad! - dijo Harry

-... huelo sangre... yo huelo sangre...

Harry aguzó el oído. En la distancia, proveniente del piso superior, y cada vez más débil, oyó de nuevo la voz: Es la hora de matar... MATAR...

El corazón le dio un vuelco.

-¡Va asesinar! - gritó

-¿asesinar? - preguntó Hermione. Harry empezó a subir las escaleras de tres en tres, intentando oír a pesar del ruido de sus propios pasos.

-¡Harry, espera no tan rápido! - gritaba Anto

Harry recorrió a toda velocidad el segundo piso, y Ron, Anto y Hermione lo seguían jadeando. No pararon hasta que doblaron la esquina del último corredor, que al igual que los otros estaba desierto.

-Harry, ¿qué pasa? - le preguntó Ron, secándose el sudor de la cara - Yo no oí nada...

Pero Hermione dio de repente un grito ahogado, y señaló al corredor.

-¡Mirad!

Delante de ellos, algo brillaba en el muro. Se aproximaron, despacio, intentando ver en la oscuridad con los ojos entornados. En el espacio entre dos ventanas, brillando a la luz que arrojaban las antorchas, había en el muro unas palabras pintadas de más de un palmo de altura.

LA  CAMARA  DE  LOS  SECRETOS  HA  SIDO  ABIERTA.

ENEMIGOS  DEL  HEREDERO  TEMED.

-¿Qué es lo que cuelga ahí debajo? - preguntó Ron, con un leve temblor en la voz.

Al acercarse más, Harry casi resbala por un gran charco de agua que había en el suelo. Ron y Anto lo sostuvieron, y junto a Hermione se acercaron despacio a la inscripción, con los ojos fijos en la sombra negra que se veía debajo. Los cuatro comprendieron a la vez lo que era, y dieron un brinco hacia atrás.

La Señora Norris, la gata del conserje, estaba colgada por la cola en una argolla de las que se usaban para sujetar antorchas. Estaba rígida como una tabla, con los ojos abiertos y fijos.

Todas las mujeres de la sala se llevaron las manos a la boca, y los varones se quedaron tan rígidos como la gata, hasta que Dumbledore rompió el silencio

-esta petrificada, pero… ¿Cómo?, ¿Quién lo hizo?

-eso es un asunto… complicado señor - dijo Hermione - creo que es más fácil que lo lean a que nosotros se lo expliquemos

-continua Canuto, continua - decía James

Durante unos segundos, no se movieron. Luego dijo Ron:

-Vámonos de aquí.

Pero era demasiado tarde. Un ruido, como un trueno distante, indicó que la fiesta acababa de terminar. De cada extremo del corredor en que se encontraban, llegaba el sonido de cientos de pies que subían las escaleras y la charla sonora y alegre de gente que había comido bien. Un momento después, los estudiantes irrumpían en el corredor por ambos lados. La charla, el bullicio y el ruido se apagaron de repente cuando vieron la gata colgada. Harry, Ron y Hermione estaban solos, en medio del corredor, cuando se hizo el silencio entre la masa de estudiantes, que presionaban hacia delante para ver el truculento espectáculo.

Luego, alguien gritó en medio del silencio:

-¡Enemigos del heredero temed! ¡Ustedes impuros serán los siguientes! - Era Draco Malfoy, que había avanzado hasta la primera fila. Tenía una expresión alegre en los ojos, y la cara, habitualmente pálida, se le enrojeció al sonreír ante el espectáculo de la gata que colgaba inmóvil.

-¿Qué pasa aquí? ¿Qué pasa? - Atraído sin duda por el grito de Malfoy, Argus Filch se abría paso a empujones. Vio a la Señora Norris y se echó atrás, llevándose horrorizado las manos a la cara. - ¡Mi gata! ¡Mi gata! ¿Qué le ha pasado a la Señora Norris? - chilló. Con los ojos fuera de las órbitas, se fijó en Harry - ¡Tú! - chilló - ¡Tú! ¡Tú has matado a mi gata! ¡Tú la has matado! ¡Y yo te mataré a ti! ¡Te...!

-¡Argus! - Había llegado Dumbledore, seguido de otros profesores. En unos segundos, pasó por delante de Harry, Anto, Ron y Hermione y sacó a la Señora Norris de la argolla.

-Ven conmigo, Argus - dijo a Filch - Vosotros también, Potter, Weasley, Black y Granger.

Lockhart se adelantó algo asustado.

-Mi despacho es el más próximo, director, nada más subir las escaleras. Puede disponer de él.

-Gracias, Gilderoy - respondió Dumbledore.

La silenciosa multitud se apartó para dejarles paso. Lockhart, nervioso y dándose importancia, siguió a Dumbledore a paso rápido; lo mismo hicieron la profesora McGonagall y el profesor Snape.

Cuando entraron en el oscuro despacho de Lockhart, hubo gran revuelo en las paredes; Harry se dio cuenta de que algunas de las fotos de Lockhart se escondían de la vista, porque llevaban los rulos puestos.

-sabía que usaba rulos, en las noches - dijo Alice

-¿Cómo te diste cuenta? - pregunto Lily

-una vez se olvidó de quitarse uno

El Lockhart de carne y hueso encendió las velas de su mesa y se apartó. Dumbledore dejó a la Señora Norris sobre la pulida superficie y se puso a examinarla. Harry, Ron, Anto y Hermione intercambiaron tensas miradas y, echando una ojeada a los demás, se sentaron fuera de la zona iluminada por las velas.

Dumbledore acercó la punta de su nariz larga y ganchuda a una distancia de apenas dos centímetros de la piel de la Señora Norris. Examinó el cuerpo de cerca con sus lentes de media luna, dándole golpecitos y reconociéndolo con sus largos dedos. La profesora McGonagall estaba casi tan inclinada como él, con los ojos entornados. Snape estaba muy cerca detrás de ellos, con una expresión peculiar, como si estuviera haciendo grandes esfuerzos para no sonreír.

El conserje se desplomó en una silla junto a la mesa, con la cara entre las manos, incapaz de dirigir la vista a la Señora Norris. Pese a lo mucho que detestaba a Filch, Harry no pudo evitar sentir compasión por él, aunque no tanta como la que sentía por sí mismo. Si Dumbledore creía a Filch, lo expulsarían sin ninguna duda. Dumbledore murmuraba ahora extrañas palabras en voz casi inaudible. Golpeó a la Señora Norris con su varita, pero no sucedió nada; parecía como si acabara de ser disecada.

Finalmente, Dumbledore se incorporó.

-No está muerta, Argus - dijo con cautela. - La han petrificado - explicó

-Ah, ya me parecía a mí... - dijo Lockhart.

-Pero como paso, no lose…

-¡Pregúntele a él! - chilló Filch, volviendo a Harry su cara con manchas y llena de lágrimas - ¡fue quien lo hizo!

-Ningún estudiante de segundo curso podría haber hecho esto - dijo Dumbledore con firmeza - Es magia negra muy avanzada.

-¡el petrifico a mi gata y escribió eso en el muro! - saltó Filch, y su hinchado rostro enrojeció - Él encontró... en la conserjería... Sabe que soy, que soy un... - Filch hacía unos gestos horribles - ¡Sabe que soy un squib! - concluyó.

-eso lo explica todo - dijo James

-¿Qué explica? - pregunto Narcissa

-por qué Filch odia a los estudiantes - dijo Sirius

-como él no puede hacer magia, odia a los que sí pueden - explico Remus

-tiene lógica - dijo Narcissa. Ahora que lo pensaba  la pandilla de Sirius no era tan desagradable como creía… hasta podría decirse que eran agradables y muy graciosos, aunque le costara creer los merodeadores le empezaban a agradar

-¡No he tocado a la Señora Norris! - dijo Harry con voz potente, sintiéndose incómodo al notar que todos lo miraban, incluyendo los Lockhart que había en las paredes - Y ni siquiera sé lo que es un squib.

-¡Mentira! - gruñó Filch - ¡Él vio la carta de Embrujorrápid!

-Si se me permite hablar, señor director - dijo Snape desde la penumbra, y Harry se asustó aún más, porque estaba seguro de que Snape no diría nada que pudiera beneficiarle - Potter y sus amigos simplemente podrían haberse encontrado en el lugar menos adecuado en el momento menos oportuno - dijo, aunque con una leve expresión de desprecio en los labios, como si lo pusiera en duda - sin embargo, aquí tenemos una serie de circunstancias sospechosas, yo no recuerdo a ver visto a ninguno de los cuatro en la cena de Halloween.

-sabia, que Snape no podía decir algo bueno de Harry sin decir algo malo despues

-para tu información Potter, solo dije la verdad, ellos no fueron a la cena de Halloween

-pero ahora si escuchaste los motivos - dijo James receloso

-ahora sí y tal vez, tal vez no los eche de cabeza - dijo Severus con una sonrisa

-yo no me fiaría de Snape

-ni yo de ti, Black

-No sé por qué pero creo que sufrí un Déjà vu - dijo Anto

-no eres la única - dijo Harry

Harry, Anto, Ron y Hermione se pusieron a dar a la vez una explicación sobre la fiesta de cumpleaños de muerte.

-... había cientos de fantasmas que podrán testificar que estábamos allí.

-Pero ¿por qué no os unisteis a la fiesta después? - preguntó Snape. Los ojos negros le brillaban a la luz de las velas - ¿Por qué subisteis al corredor? - Anto, Ron y Hermione miraron a Harry.

-Porque..., porque... —dijo Harry, con el corazón latiéndole a toda prisa; algo le decía que parecería muy rebuscado si explicaba que lo había conducido hasta allí una voz que no salía de ningún sitio y que nadie sino él había podido oír.

-Porque estábamos cansados - dijo Anto - nos íbamos a ir a la cama

-¿Sin cenar? - preguntó Snape. Una sonrisa de triunfo había aparecido en su adusto rostro - No sabía que los fantasmas dieran en sus fiestas comida buena para los vivos.

-No teníamos hambre - dijo Ron con voz potente, y las tripas le rugieron en aquel preciso instante.

La desagradable sonrisa de Snape se ensanchó más.

-Yo le iba a dar unos dulces a Ron, para que no tuviera hambre - dijo Anto mirando fijamente a Snape - los cuatro estábamos muy cansados, para ir a la cena

-Íbamos a la sala común y hallamos a la gata - completo Harry

Dumbledore miraba a Harry de forma inquisitiva. Ante los vivos ojos azul claro del director, Harry se sentía como si le examinaran por rayos X.

-Inocentes hasta que se demuestre lo contrario, Severus - dijo con firmeza. Snape parecía furioso. Igual que Filch.

-¡Petrificaron a mi gata! - gritó. Tenía los ojos desorbitados - ¡Exijo que se castigue a los culpables!

-Podremos curarla, Argus - dijo Dumbledore armándose de paciencia - La señora Sprout ha conseguido mandrágoras recientemente. En cuanto hayan crecido, podremos hacer una poción para curar a la Señora Norris.

-La haré yo - acometió Lockhart - Creo que la he preparado unas cien veces, podría hacerla hasta dormido.

-Disculpe - dijo Snape con frialdad - pero creo que el profesor de Pociones de este colegio soy yo.

-Severus tiene razón - dijo Lily - si él es el profesor de pociones el debería hacer la poción

-si… pero como Lockhart solo quería llamar la atención - dijo Ron - cada vez que se hablaba de ese tema decía que él era el indicado y blablablá, el profesor Snape se molestaba e iniciaban una discusión… y al final el profesor Dumbledore decidió que la profesora Sprout y Madame Pomfrey hicieron la poción

-ridículo - dijo Severus son enfado - para eso no hay profesor de pociones

-hare respetar su lugar, señor Snape - dijo Dumbledore

Hubo un silencio incómodo.

-Podéis iros - dijo Dumbledore a Harry, Anto, Ron y Hermione.

Se fueron deprisa pero sin correr. Cuando estuvieron un piso más arriba del despacho de Lockhart, entraron en un aula vacía y cerraron la puerta con cuidado. Harry miró las caras ensombrecidas de sus amigos.

-¿Creéis que tendría que haberles hablado de la voz que oí?

-No - dijo Ron sin dudar

-Harry, no podemos decirles que corrimos, siguiendo la voz que solo tú escuchaste - dijo Anto

-Aun en el mundo de la magia, no es buena señal oír esa voz - dijo Hermione

Había algo en la voz de sus amigos que hizo que Harry les preguntase:

-Ustedes me creen, ¿verdad?

-Por supuesto - contestó Ron rápidamente - Pero... tienes que admitir que parece raro...

-Sí, ya sé que parece raro - admitió Harry - Todo el asunto es muy raro. ¿Qué era lo que estaba escrito en el muro? «La cámara de los secretos ha sido abierta.» ¿Qué querrá decir?

-El caso es que me suena un poco - dijo Ron despacio - Creo que alguien me contó una vez una historia de que había una cámara secreta en Hogwarts...; a lo mejor fue Bill.

-Mi tío Lucius, menciono eso una vez, pero cuando le pregunte que era me dijo que me lo explicaría después

-Sé que lo leí en algún lado - dijo Hermione - si no me equivoco fue en Historia de Hogwarts

-¿Y qué demonios es un squib? - preguntó Harry.

Para sorpresa de Harry, Ron y Anto ahogaron una risita.

-Bueno, no es que sea divertido realmente... pero tal como es Filch... - dijo Ron

-Un squib es alguien nacido en una familia de magos, pero que no tiene poderes mágicos - explico Anto - Todo lo contrario a los magos hijos de familia muggle, sólo que los squibs son casos muy raros.

-Si Filch está tratando de aprender magia mediante un curso de Embrujorrápid, seguro que es un squib. Eso explica muchas cosas, como que odie tanto a los estudiantes - dijo Ron que sonreía con satisfacción - Es un amargado.

De algún lugar llegó el sonido de un reloj.

-Es medianoche - señaló Harry - Es mejor que nos vayamos a dormir antes de que Snape nos encuentre y quiera acusarnos de algo más.

Durante unos días, en la escuela no se habló de otra cosa que de lo que le habían hecho a la Señora Norris. Filch mantenía vivo el recuerdo en la memoria de todos haciendo guardia en el punto en que la habían encontrado, como si pensara que el culpable volvería al escenario del crimen. Harry le había visto fregar la inscripción del muro con el Quitamanchas mágico multiusos de la señora Skower, pero no había servido de nada: las palabras seguían tan brillantes como el primer día. Cuando Filch no vigilaba el escenario del crimen, merodeaba por los corredores con los ojos enrojecidos, ensañándose con estudiantes que no tenían ninguna culpa e intentando castigarlos por faltas imaginarias como «respirar demasiado fuerte» o «estar contento».

-sé que lo de su gata lo afecto, pero no es para tanto - dijo Remus

-Remus, acaba de perder a su gata, su única compañía es normal que este así - dijo Lily

-la señorita Evans tiene razón - dijo McGonagall

-disculpe profesora - dijo Alexis con una mirada picara a Lily y James - pero es la señora Potter

-suena tan lindo - decía James risueño mientras Lily se sonrojaba

-mama no te sonrojes, recuerda que si tú no fueras la señora Potter yo no estaría aquí

-tal vez si estarías aquí… solo que con otros ojos y otro carácter - dijo Neville

-¡NO! - Gritaron James y Lily - mi hijo solo puede tener a Lily como su madre y por ende sus ojos

  • si tuviera azules, igual me querrías - pregunto Harry a Anto

-claro que si - le dijo Anto para darle un beso - si eres tú, no me importa el color de tus ojos

-mucho amor - decía Draco - por favor Sirius continua antes que me de diabetes con tanta dulzura

Mientras Harry, Ron y Anto se dirigían a clases de Transformaciones, se encontraron Hermione que venía de la biblioteca. Parecía disgustada.

-No queda ni uno de los ejemplares que había en el colegio; se han llevado laHistoria de Hogwarts - dijo empezando a caminar con ellos - Y hay una lista de espera de dos semanas. Lamento haberme dejado en casa mi ejemplar, pero con todos los libros de Lockhart, no me cabía en el baúl.

-¿Para qué lo quieres? - le preguntó Harry.

-Para lo mismo que el resto de la gente - contestó Hermione - para leer la leyenda de la Cámara de los Secretos. Y no consigo encontrar la historia en ningún otro lado.

En la clase de transformaciones, la profesora McGonagall entrego a los estudiantes un animal pequeño para poder aprender la transformación de animales a copas de vidrio. Después de una larga teoría, la profesora McGonagall le hizo una pequeña demostración.

-…Uno…Dos…Tres… Fera Verto - y enseguida el cuervo, que estaba en el escritorio de la profesora, se transformó en una copa de vidrio - ¿Quién quiere intentarlo?... Weasley

Ron apunto con su varita al ratón y dijo "Fera Verto" pero en vez de que el ratón se transformara en una copa de vidrio, se transformó en una copa con pelos y cola.

-Tiene que arreglar esa varita señor Weasley - dijo la profesora McGonagall - ¿quién más quiere intentarlo? - Hermione levanto la mano y la profesora se acercó a ella - bien señorita Granger Uno, Dos, Tres, Fera Verto

-profesora, ¿podría hablarnos acerca de la cámara de los secretos? - todos miraron expectantes a la profesora McGonagall

Todos miraron a Hermione

-¿Qué? El libro de Historia de Hogwarts estaban agotados y yo quería saber la historia de la cámara de los secretos - dijo encogiéndose de hombros

-tiene razón - dijo Remus - yo hubiera hecho lo mismo, aunque dudo que Minnie aceptara contarles la historia

-Remus… si lo hizo - dijo Sirius al leer la siguiente línea

-¡Que! - Remus estaba atónito - MINNIE que paso con discreción

-eran tiempos difíciles y necesitaban saberlo

-está bien - dijo acercándose a su escritorio - como todos saben, Hogwarts fue creado hace miles de años por cuatro grandes Brujas y Magos de la época: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin. Tres de los fundadores vivían en una gran armonía… pero uno no.

»Salazar, quería ser más selectivo con los estudiantes que admitía Hogwarts, quería que la enseñanza de la magia sea solo para los de familias de magos, los de "sangre pura", y como no los convenció, decidió dejar del colegio. Y según la leyenda, Slytherin construyo una cámara oculta en este castillo conocida como la cámara de los secretos pero antes de que partiera la sello; hasta el momento en que su auténtico heredero llegara al colegio, solo el heredero será capaz de abrir la cámara y soltar los horrores que encierra, y por lo tanto así purgar la escuela de aquellos que Slytherin piensa, no merecen estudiar magia

-los impuros - dijo Anto

-Exacto. Claro que la hemos buscado muchas veces y tal cámara no aparece.

-profesora - dijo Hermione con la mano levantada - según la leyenda ¿Qué es lo que vive en la cámara?

-se dice que la cámara alberga algo que solo el heredero de Slytherin controlara, se cree que es el hogar… de un monstruo - dijo lo más seria posible. Toda la clase se quedó en silencio asimilando la información, incluso la profesora McGonagall no les dio deberes, el timbre sonó y todos salieron del salón

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-¿Creen que realmente hay una Cámara de los Secretos? - preguntó Ron cuando caminaban por los pasillos a la hora de la cena

-Claro - dijo Hermione - vieron McGonagall está preocupada al igual que los otros

Al doblar la esquina se encontraron en un extremo del mismo corredor en que había tenido lugar la agresión. Se detuvieron y miraron. El lugar estaba tal como lo habían encontrado aquella noche, salvo que ningún gato tieso colgaba de la argolla en que se fijaba la antorcha, y que había una silla apoyada contra la pared del mensaje: «La cámara de los secretos ha sido abierta.»

-Aquí es donde Filch ha estado haciendo guardia - dijo Ron. Se miraron unos a otros. El corredor se encontraba desierto.

-No hay nada malo en echar un vistazo - dijo Harry, dejando la bolsa en el suelo y poniéndose a gatear en busca de alguna pista - ¡Esto está chamuscado! - dijo - ¡Aquí... y aquí!

-¡Ven y mira esto! - dijo Hermione - Es extraño.

Harry se levantó y se acercó a la ventana más próxima a la inscripción de la pared. Hermione señalaba al cristal superior, por donde una veintena de arañas estaban escabulléndose, según parecía tratando de penetrar por una pequeña grieta en el cristal. Un hilo largo y plateado colgaba como una soga, y daba la impresión de que las arañas lo habían utilizado para salir apresuradamente.

-¿Habíais visto alguna vez que las arañas se comportaran así? - preguntó Anto, perpleja.

-Yo no - dijo Harry - ¿Y tú, Ron? ¿Ron?

Volvió la cabeza hacia su amigo. Ron había retrocedido y parecía estar luchando contra el impulso de salir corriendo.

-¿Qué pasa? - le preguntó Harry.

-No... No me gustan... las arañas - dijo Ron, nervioso.

-No lo sabía - dijo Hermione, mirando sorprendida a Ron - Has usado arañas muchas veces en la clase de Pociones...

-Si están muertas no me importa —explicó Ron, quien tenía la precaución de mirar a cualquier parte menos a la ventana—. No soporto la manera en que se mueven.

Hermione soltó una risita tonta, pero Anto le dio un codazo para que se callara.

-No tiene nada de divertido —dijo Ron impetuosamente—. Si quieres saberlo, cuando yo tenía tres años, Fred convirtió mi... mi osito de peluche en una araña grande y asquerosa porque yo le había roto su escoba de juguete. A ti tampoco te harían gracia si estando con tu osito, le hubieran salido de repente muchas patas y...

Dejó de hablar, estremecido. Era evidente que Hermione seguía aguantándose la risa.

-basta Hermione - dijo Anto seria - lo que le paso a Ron es algo muy serio… Fred le ha causado un trauma, créeme que yo también tendría miedo a las arañas si me hubiera pasado eso - lo último dijo mirando a Ron, que le sonreía agradecido.

-oh mi pequeño - decía Molly abrazando, más bien ahogando  a Ron - como pudieron hacerte eso… oh mi pequeño… no te preocupes yo me asegurare que Fred no te haga eso

-gra…cias ma….mi - dijo Ron, bueno balbuceo Ron, el abrazo no le dejaba hablar claro

-¿Qué? Ron habla claro por favor

-Molly, querida lo está asfixiando

-oh - dijo soltándolo - perdón cariño, pero no te preocupes si

-está bien mamá

-bien ya solucionado el asunto…

-cual solucionado - interrumpió Ron a Frank - yo sigo teniendo miedo a las arañas

-¿aún les tienes miedo? - pregunto Frank

-sí, digamos que ese año no ayudo mucho, aunque gracias a Remus el miedo si disminuyo

-gracias Remus -dijo Molly, el aludido solo asintió, y continuaron con la lectura

Pensando que sería mejor cambiar de tema, Harry dijo:

-¿Recordáis toda aquella agua en el suelo? ¿De dónde vendría? Alguien ha pasado la fregona.

-Estaba por aquí —dijo Ron, recobrándose y caminando unos pasos más allá de la silla de Filch para indicárselo—, a la altura de esta puerta.

Asió el pomo metálico de la puerta, pero retiró la mano inmediatamente, como si se hubiera quemado.

-¿Qué pasa?—preguntó Harry

-No puedo entrar ahí —dijo Ron bruscamente—, es un aseo de chicas.

-Pero Ron, si no habrá nadie dentro —dijo Hermione, poniéndose derecha y acercándose—; aquí es donde está Myrtle

-¿Quién? - pregunto Ron

-Myrtle la llorona - dijo Anto - No los hemos podido utilizar en todo el curso porque siempre le dan tales llantinas que lo deja todo inundado. De todas maneras, nunca entramos en ellos si podemos evitarlo, es horroroso ir al servicio mientras la oyes llorar.

Y sin hacer caso del letrero de*«No funciona»,*Hermione abrió la puerta. Era el cuarto de baño más triste y deprimente en que Harry había puesto nunca los pies. Debajo de un espejo grande, quebrado y manchado, había una fila de lavabos de piedra en muy mal estado. El suelo estaba mojado y reflejaba la luz triste que daban las llamas de unas pocas velas que se consumían en sus palmatorias. Las puertas de los retretes estaban rayadas y rotas, y una colgaba fuera de los goznes. Hermione les pidió silencio con un dedo en los labios y se fue hasta el último retrete. Cuando llegó, dijo:

-Hola, Myrtle, ¿qué tal?

Harry, Anto  y Ron se acercaron a ver. Myrtle la Llorona estaba sobre la cisterna del retrete, reventándose un grano de la barbilla.

-Esto es un aseo de chicas - dijo, mirando con recelo a Harry y Ron - Y ellos no son chicas.

-No - confirmé Hermione - Sólo quería enseñarles lo... lo bien que se está aquí.

Con la mano, indicó vagamente el espejo viejo y sucio, y el suelo húmedo.

-Pregúntale si vio algo - dijo Harry a Hermione, sin pronunciar, para que le leyera en los labios.

-¿Qué murmuras? - le preguntó Myrtle, mirándole.

-Nada - se apresuró a decir Harry - Queríamos preguntar...

-¡Me gustaría que la gente dejara de hablar a mis espaldas! - dijo Myrtle, con la voz ahogada por las lágrimas - Tengo sentimientos, ¿sabéis?, aunque esté muerta. - Myrtle sollozó trágicamente, se elevó en el aire, se volvió y se sumergió de cabeza en la taza del retrete, salpicándoles, y desapareció de la vista; a juzgar por la procedencia de sus sollozos ahogados, debía de estar en algún lugar del sifón. Harry y Ron se quedaron con la boca abierta, pero como Anto y Hermione ya estaban hartas solo se encogieron de hombros. Hermione les dijo:

-Tratándose de Myrtle, esto es casi estar alegre. Bueno, vámonos...

Harry acababa de cerrar la puerta a los sollozos gorjeantes de Myrtle, cuando una potente voz les hizo dar un respingo a los tres.

-¡RON! - Percy Weasley, con su resplandeciente insignia de prefecto, se había detenido al final de las escaleras, con una expresión de susto en la cara. - ¡Esos son los aseos de las chicas! - gritó - ¿Qué estás haciendo?

-Sólo echaba un vistazo - dijo Ron, encogiéndose de hombros - Buscando pistas, ya sabes...

Percy parecía a punto de estallar. A Harry le recordó mucho a la señora Weasley.

-ahora que lo mencionas… tienes razón - dijo Ron

-¡Ron! - Grito Molly - Arthur dile algo a tu hijo

-pero por lo que nos cuentan… tiene razón

-¡Arthur!

-cómo puedes decir eso Ron, más respeto a tu madre - los demás se rieron por la mirada fulminante que mandaba Molly a Arthur, y como Arthur solo daba una sonrisa de inocencia

-Marchaos... fuera... de aquí... - dijo, caminando hacia ellos con paso firme y agitando los brazos para echarlos - ¿No os dais cuenta de lo que podría parecer, volver a este lugar mientras todos están cenando?

-¿Por qué no podemos estar aquí? - repuso Ron acaloradamente, parándose de pronto y enfrentándose a Percy - ¡Escucha, nosotros no le hemos tocado un pelo a ese gato!

-Eso es lo que dije a Ginny - dijo Percy con contundencia - pero ella todavía cree que te van a expulsar. No la he visto nunca tan afectada, llorando amargamente. Podrías pensar un poco en ella, y además, todos los de primero están asustados.

-A ti no te preocupa Ginny - replicó Ron, enrojeciendo hasta las orejas - a ti sólo te preocupa que yo eche a perder tus posibilidades de ser Representante del Colegio.

-¡Cinco puntos menos para Gryffindor! - dijo Percy secamente, llevándose una mano a su insignia de prefecto - ¡Y espero que esto te enseñe la lección! ¡Se acabó el hacer de detective, o de lo contrario escribiré a mamá!

Y se marchó con el paso firme y la nuca tan colorada como las orejas de Ron.

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Aquella noche, en la sala común, Harry, Anto, Ron y Hermione escogieron los asientos más alejados del de Percy. Ron estaba todavía de muy mal humor y seguía emborronando sus deberes de Encantamientos. Cuando, sin darse cuenta, cogió su varita mágica para quitar las manchas, el pergamino empezó a arder. Casi echando tanto humo como sus deberes, Ron cerró de golpeEllibro reglamentario de hechizos (clase 2). Para sorpresa de Harry, Hermione lo imitó.

-Pero ¿quién podría ser? - dijo con voz tranquila, como si continuara una conversación que hubieran estado manteniendo - ¿Quién querría echar de Hogwarts a todos los squibs y los de familia muggle?

-Pensemos - dijo Harry con simulado desconcierto - ¿Conocemos a alguien que piense que los que vienen de familia muggle son escoria? - Miró a Hermione. Hermione miró hacia atrás, poco convencida.

-Si te refieres a Malfoy...

-¡¿Qué?!

-¡Naturalmente! - dijo Ron - Ya lo oyeron: «¡Ustedes impuros serán los siguientes!» Venga, no hay más que ver su asquerosa cara de rata para saber que es él...

-¿Malfoy, el heredero de Slytherin? - dijo escépticamente Hermione.

-Fíjate en su familia - dijo Harry, cerrando también sus libros - Todos han pertenecido a Slytherin, él siempre alardea de ello. Podrían perfectamente ser descendientes del mismo Slytherin. Su padre es un verdadero malvado.

-¡Podrían haber conservado durante siglos la llave de la Cámara de los Secretos! - dijo Ron - Pasándosela de padres a hijos...

-¡Basta! - dijo Anto, cerrando de un golpe su libro - Uno: mi tío Lucius… no es tan malvado, como parece; Dos: conservar la llave de la cámara de los secretos… enserio Ron; Tres: Mi familia también perteneció a Slytherin, ¿Por qué no dudan de mí también?- Antares parecía molesta, respiro Hondo y volvió a hablar - Miren, yo no creo, es más estoy segura de que Malfoy no es el heredero de Slytherin, lo conozco desde que tengo memoria…

-gracias por tu voto de confianza - dijo Draco

-siempre tendrás mi apoyo primito

-gracias… por defender a mi familia - dijo Lucius, ahora que la veía y la conocía la niña le agradaba, y además está que es su sobrina

-no hay de que tío - dijo Anto con una sonrisa

-Pero puede que descienda del lado Malfoy - dijo Ron - no de los Black

-Ron, he vivido todos estos años con los Malfoy, sabría si ocultan algo… - se produjo un silencio entre los cuatro. Que Hermione rompió

-Bueno - dijo lo más tranquila para no enfadar a Antares - supongo que Harry y Ron tienen un poquito de razón

-Está bien… digamos que tienen razón - dijo Anto - ¿cómo podrían demostrarlo? - pregunto con una sonrisa de suficiencia

Ron y Harry se pusieron a pensar

-Crabbe y Goyle - dijo Ron - ellos deben saber, solo tenemos que hacer que nos digan

-Suerte con eso - dijo Anto

-Pero hay otro camino - dijo Hermione hablando despacio, bajando aún más la voz y echando una fugaz mirada a Percy - será muy difícil, y romperíamos como veinte reglas, y será peligroso, muy arriesgado

-Ya tienes toda mi atención - dijo Anto con una sonrisa, acercándose más a Hermione

-vaya solo es necesario decir que será peligroso y romperían reglas y tú ya dudas de mi

-no dudo de ti, yo te conozco desde que eras un bebe… solo que el hecho de tener una aventura, llama la atención

-es la hija de un merodeador - dijo Alice con obviedad - está en sus venas el quebrantar reglas y ponerse en peligro

-Draquito, primito no te enojes, tenía que probar tu inocencia

-está bien, está bien asunto olvidado solo porque eres mi prima - dijo dándole un abrazo

-Lo único que nos haría falta es una poción multijugos.

-¿Qué es eso? - preguntaron a la vez Harry y Ron.

-Esa poción lo transforma a uno en otra persona - explico Anto

-Podríamos transformarnos en cuatro estudiantes de Slytherin - dijo Hermione

-Esto del multijugos me parece un poco peligroso - dijo Ron, frunciendo el entrecejo - ¿Y si nos quedamos para siempre convertidos en cuatro de Slytherin?

-El efecto se pasa después de un rato - dijo Hermione, haciendo un gesto con la mano como para descartar ese inconveniente - pero lo realmente difícil será conseguir la receta. Snape dijo que se encontraba en un libro llamadoMoste Potente Potionsque se encuentra en la Sección Prohibida de la biblioteca - Solamente había una manera de conseguir un libro de la Sección Prohibida: con el permiso por escrito de un profesor.

-Será difícil explicar para qué queremos ese libro si no es para hacer alguna de las pociones.

-Creo - dijo Hermione - que si consiguiéramos dar la impresión de que estábamos interesados únicamente en la teoría, tendríamos alguna posibilidad...

-Ningún profesor se va a tragar eso - dijo Ron - Tendría que ser muy tonto

-Entonces - dijo Anto - Solo hay una opción…

-fin del capitulo

-chicos creo, saber quién es el tonto que dará el permiso - dijo James - apuestan

-mmm…. No está más que obvio cornamenta - dijo Remus

-¿Qué está más que obvio? - pregunto Lily. James miro a Harry que negaba con la cabeza, por lo que dijo:  

-Nada, pelirroja Nada… ¿Quién va a leer ahora?

  • mi canutita - dijo pasándole el libro

-está bien, el capítulo se llama….

hola :D perdon, perdon por la tardanza pero surgieron problemitas -cof cof falta de inspiracioncof cof - gracias jode IrUs... en fin bueno aki esta el hermoso capitulo espero que les guste y tratare de actualizar muy pronto, palabra de boyscaut (siempre quise decir eso XD) pero no todo es malo les traje un sorpresita tatatatatan la linda Alexis espero que les guste les mando muchos besitos merodeadores

les dije que era muy parecida a Antares (excepto por el pelo y los ojos)