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Historia 161312 — capítulo 32
Holaaaa si ya se muchas, muchas me van a matar... pero recuerden que si me matan no habrá actualización... nose solo piénsenlo antes de matarme OK? ok, bueno al fin después de un largo largo tiempo (JodeIrUs: un mes y dieciséis días) (gracias por tu cariño JodeIrUs, asi haras que me maten); de estar perdida, prometyo actualizar lo mas rapido posible.ah se me olvidaba quieren que ponga uno que otro recuerdo sobre de la 2º generación algo que Harry no vio o algo que no sale en los libros (respondan en los comentarios).espero que les guste este capitulo, y como una muestra de mi disculpa por la tardanza les dejo este que esta super largo XDbueno en... finles dedico este capitulo a:roserp1986YessiHoranAlexiaWeasley94Lily_phelpstayftswiftbella-swan66por sus comentarios en el capitulo anteriorsin mas me despido y espero que disfruten el capitulo:D les mando muchos Besitos Merodeadores
Segundo Libro: Capitulo 13
-bueno…. ¿Quién va a leer? - dijo James
-yo - dijo Alice, Neville le paso el libro - bien el capítulo se llama "Aragog"
-¿Qué es eso? -pregunto Sirius
-lo sabremos cuando te calles Black - dijo Severus
-no hagan ruido porque… - pero dos llantos cortaron a Hermione - ya no importa, ya los levantaron. Vamos Ron
-De acuerdo, mejor inicien - dijo Ron mientras iba a las camas
Harry, Anto, Ron y Hermione siempre habían sabido que Hagrid sentía una desgraciada afición por las criaturas grandes y monstruosas. Durante el curso anterior en Hogwarts había intentado criar un dragón en su pequeña cabaña de madera, y pasaría mucho tiempo antes de que pudieran olvidar al perro gigante de tres cabezas al que había puesto por nombre Fluffy. Harry estaba seguro de que si, de niño, Hagrid se enteró de que había un monstruo oculto en algún lugar del castillo, hizo lo imposible por echarle un vistazo. Seguro que le parecía inhumano haber tenido encerrado al monstruo tanto tiempo y debía de pensar que el pobre tenía derecho a estirar un poco sus numerosas piernas. Podía imaginarse perfectamente a Hagrid, con trece años, intentando ponerle un collar y una correa. Pero también estaba seguro de que él nunca había tenido intención de matar a nadie.
Harry casi habría preferido no haber averiguado el funcionamiento del diario de Ryddle. Ron, Anto y Hermione le pedían constantemente que les contase una y otra vez todo lo que había visto, hasta que se cansaba de tanto hablar y de las largas conversaciones que seguían a su relato y que no conducían a ninguna parte.
-A lo mejor Ryddle se equivocó de culpable - decía Hermione - A lo mejor el que atacaba a la gente era otro monstruo...
-¿Cuántos monstruos crees que puede albergar este castillo? - le preguntó Ron, aburrido.
-El año pasado encontramos uno, quizá en este año haya dos y en el próximo tres… - le respondió Antares
-Ya sabíamos que a Hagrid lo habían expulsado - dijo Harry, apenado - Y supongo que entonces los ataques cesaron. Si no hubiera sido así, a Ryddle no le habrían dado ningún premio.
Ron intentó verlo de otro modo.
-Ryddle me recuerda a Percy. Pero ¿por qué tuvo que delatar a Hagrid?
-El monstruo había matado a una persona, Ron - contestó Hermione.
-Y Ryddle habría tenido que volver al orfanato muggle si hubieran cerrado Hogwarts - dijo Antares
-No lo culpo por querer quedarse aquí - dijo Harry
-ni yo lo culpo - dijo Sirius
-canuto, nadie lo culpa - dijo James
-me van a dejar continuar o ¿Qué?
-que humor - dijo Sirius
-¿Qué dijiste Sirius?
-nada, nada mejor continua Alice
Ron se mordió un labio y luego vaciló al decir:
-Tú te encontraste a Hagrid en el callejón Knockturn, ¿verdad, Harry?
-Dijo que había ido a comprar un repelente contra las babosas carnívoras - dijo Harry con presteza.
Se quedaron en silencio. Tras una pausa prolongada, Hermione tuvo una idea elemental.
-¿Hagrid es nuestro amigo porque no vamos y le preguntamos?
-Por supuesto, sería una visita muy cortés - dijo Ron - Hola, Hagrid, ¿por casualidad, no has soltado algo peludo y siniestro en el castillo, por estos días?
Al final, decidieron no decir nada a Hagrid si no había otro ataque, y como los días se sucedieron sin siquiera un susurro de la voz que no salía de ningún sitio, albergaban la esperanza de no tener que hablar con él sobre el motivo de su expulsión. Ya habían pasado casi cuatro meses desde que petrificaron a Justin y a Nick Casi Decapitado, y parecía que todo el mundo creía que el agresor, quienquiera que fuese, se había retirado, afortunadamente. Peeves se había cansado por fin de su canción ¡Oh, Potter, eres un zote!; Ernie Macmillan, un día, en la clase de Herbología, le pidió cortésmente a Harry que le pasara un cubo de hongos saltarines, y en marzo algunas mandrágoras montaron una escandalosa fiesta en el Invernadero 3. Esto puso muy contenta a la profesora Sprout.
-En cuanto empiecen a querer cambiarse unas a las macetas de otras, sabremos que han alcanzado la madurez - dijo a Harry - Entonces podremos revivir a esos pobrecillos de la enfermería.
· · ·
Durante las vacaciones de Semana Santa, los de segundo tuvieron algo nuevo en que pensar. Había llegado el momento de elegir optativas para el curso siguiente, decisión que al menos Hermione se tomó muy en serio.
-Podría afectar a todo nuestro futuro - dijo a Harry, Anto y Ron, mientras repasaban minuciosamente la lista de las nuevas materias, señalándolas.
-Lo único que quiero es no tener Pociones - dijo Harry.
**-Imposible
- dijo Ron con tristeza - Seguiremos con todas las materias que tenemos ahora. Si no, yo me libraría de Defensa Contra las Artes Oscuras.**
-en tu lugar yo también desearía no pasar esa materia - dijo Sirius
-pero por suerte ya no lo tendrán de maestro - dijo Alexis con una sonrisa
-ojala que tengan un mejor maestro - dijo Remus
-de hecho en tercero tuvimos al mejor maestro de todos - dijo Anto con una sonrisa
-¿así, quien fue? -pregunto Remus
-ya lo sabrán, y creo que no se sorprenderán mucho - respondió Harry
-¿Profesor, será posible de que nuestro profesor de DCAO de Tercer año sea nuestro profesor en todos los años? - pregunto Ron con Teddy en brazos
-si es muy bueno yo creo que si - dijo Dumbledore con una sonrisa, sospechando quien sería su nuevo profesor
-¡Pero si ésa es muy importante! - dijo Hermione, sorprendida.
-No tal como la imparte Lockhart —repuso Ron - este año no he aprendido nada
-No seas mentiroso Ron - dijo Anto - aprendimos que no hay que dejar suelto a los duendecillos
Neville Longbottom había recibido carta de todos los magos y brujas de su familia, y cada uno le aconsejaba materias distintas. Confundido y preocupado, se sentó a leer la lista de las materias y les preguntaba a todos si pensaban que Aritmancia era más difícil que Adivinación Antigua. Dean Thomas, que, como Harry, se había criado con muggles, terminó cerrando los ojos y apuntando a la lista con la varita mágica, y escogió las materias que había tocado al azar. Hermione no siguió el consejo de nadie y las escogió todas.
Harry sonrió tristemente al imaginar lo que habrían dicho tío Vernon y tía Petunia si les consultara sobre su futuro de mago.
-pues simplemente se habrían desmayado y abrías encontrado a un "tío Vernon" súper molesto - dijo James
-es justo lo que imagine - dijo Harry con una sonrisa
-tendrás el carácter de tu mama - dijo James - pero eres muy parecido a mi (no solo en lo físico), digo hay muchas cosas que tenemos en común
Pero alguien lo ayudó: Percy Weasley se desvivía por hacerle partícipe de su experiencia.
-Depende de adónde quieras llegar, Harry - le dijo - Nunca es demasiado pronto para pensar en el futuro, así que yo te recomendaría Adivinación. La gente dice que los estudios muggles son la salida más fácil, pero personalmente creo que los magos deberíamos tener completos conocimientos de la comunidad no mágica, especialmente si queremos trabajar en estrecho contacto con ellos. Mira a mi padre, tiene que tratar todo el tiempo con muggles. A mi hermano Charlie siempre le gustó el trabajo al aire libre, así que escogió Cuidado de Criaturas Mágicas. Escoge aquello para lo que valgas, Harry.
Pero lo único que a Harry le parecía que se le daba realmente bien era el quidditch. Terminó eligiendo las mismas optativas que Ron y Anto, pensando que si era muy malo en ellas, al menos contaría con alguien que podría ayudarle.
A Gryffindor le tocaba jugar el siguiente partido de quidditch contra Hufflepuff. Wood los machacaba con entrenamientos en equipo cada noche después de cenar, de forma que Harry no tenía tiempo para nada más que para el quidditch y para hacer los deberes. Sin embargo, los entrenamientos iban mejor, y la noche anterior al partido del sábado se fue a la cama pensando que Gryffindor nunca había tenido más posibilidades de ganar la copa.
-de hecho, Gryffindor tiene muchas posibilidades de ganar conmigo como capitán y buscador
- dijo James arrogantemente
-no se te olvida algo cornamenta - dijo Sirius - ¿Quién es tu mejor cazador?
-así, perdón…entonces es: Gryffindor siempre va a ganar conmigo de Buscador y Sirius de cazador
-mentira padrino
- dijo Anto, James la miro con el ceño fruncido - en realidad es: Griffindor siempre va a ganar con un Potter de buscador y un Black de cazador
-así es pequeña - dijo Alexis con una sonrisa - así que Potter (padre) bájate de tu nube que la nueva generación llego y tú ya pasaste de moda
-¿Qué yo que? Lily no lo dice enserio ¿verdad?
-no James, aunque debes admitir que los chicos serian una buena competencia para ustedes
-¿así? Sabes lo que significa eso verdad Cornamenta
-claro que si canuto
-¡Tendremos un partido entre padres e hijos! - gritaron a coro
-claro que no - dijo McGonagall severa
-McGonagall tiene razón - dijo Narcissa - debemos terminar de leer el capítulo e irnos a dormir, porque no lo dejan para otro día
-la señora Malfoy tiene razón - dijo Dumbledore - Señorita Lewis continúe
Pero su alegría no duró mucho. Al final de las escaleras que conducían al dormitorio se encontró con Neville Longbottom, que lo miraba desesperado.
-Harry, no sé quién lo hizo. Yo me lo encontré...
Mirando a Harry aterrorizado, Neville abrió la puerta. El contenido del baúl de Harry estaba esparcido por todas partes. Su capa estaba en el suelo, rasgada. Le habían levantado las sábanas y las mantas de la cama, y habían sacado el cajón de la mesita y el contenido estaba desparramado sobre el colchón.
Harry fue hacia la cama, pisando algunas páginas sueltas deRecorridos con los trols**. No podía creer lo que había sucedido. En el momento en que Neville y él hacían la cama, entraron Ron, Dean y Seamus. Dean gritó:**
-¿Qué ha sucedido, Harry?
-No tengo ni idea —contestó. Ron examinaba la túnica de Harry. Habían dado la vuelta a todos los bolsillos.
-Alguien ha estado buscando algo - dijo Ron - ¿Qué te falta? - Harry empezó a coger sus cosas y a dejarlas en el baúl. Hasta que hubo separado el último libro de Lockhart, no se dio cuenta de qué era lo que faltaba.
-Se han llevado el diario de Ryddle - dijo a Ron en voz baja.
-¿Qué?
Harry señaló con la cabeza hacia la puerta del dormitorio, y Ron lo siguió. Bajaron corriendo hasta la sala común de Gryffindor, que estaba medio vacía, y encontraron a Hermione y Antares, sentadas, leyendo unos libros.
A las chicas la noticia las dejó aterrorizadas.
-Pero... sólo puede haber sido alguien de Gryffindor - dijo Hermione - Nadie más conoce la contraseña.
-En efecto - confirmó Harry
-O tal vez… no fue un estudiante - sugirió Anto
Despertaron al día siguiente con un sol intenso y una brisa ligera y refrescante.
**-¡Perfectas condiciones para jugar al quidditch!
- dijo Wood emocionado a los de la mesa de Gryffindor, llevando los platos con los huevos revueltos - ¡Harry, levanta el ánimo, necesitas un buen desayuno!**
-como si eso funcionara - dijo Ron - a Harry no le gusta comer antes de un partido y si lo hace es, o porque tiene mucha hambre o porque las chicas lo obligaron
-se parece tanto a James - dijo Remus
-pero esa vez no podía comer por el asunto del diario - se defendio Harry
Harry había estado observando la mesa abarrotada de Gryffindor, preguntándose si tendría delante de las narices al nuevo poseedor del diario de Ryddle. Hermione lo intentaba convencer de que notificara el robo, pero a Harry no le gustaba la idea. Tendría que contar todo lo referente al diario a algún profesor, ¿y cuánta gente sabía por qué habían expulsado a Hagrid hacía cincuenta años? No quería ser él quien lo sacara de nuevo a la luz.
Al abandonar el Gran Comedor con Ron, Anto y Hermione para ir a recoger su equipo de quidditch, otro motivo de preocupación se añadió a la creciente lista de Harry. Acababa de poner los pies en la escalera de mármol cuando oyó de nuevo aquella voz:
**-Matar esta vez... Déjame desgarrar... Despedazar... -**Harry dio un grito, y Ron, Anto y Hermione se separaron de él asustados.
-¡La voz! - dijo Harry, mirando a un lado - Acabo de oírla de nuevo, ¿vosotros no?
Ron, con los ojos muy abiertos, negó con la cabeza; Antares lo miro preocupada, y de igual manera negó. Hermione, sin embargo, se llevó una mano a la frente.
-¡Harry, creo que acabo de comprender algo! ¡Tengo que ir a la biblioteca!
Y se fue corriendo por las escaleras.
-¿Qué habrá comprendido? - dijo Harry distraídamente, mirando alrededor, intentando averiguar de dónde podía provenir la voz.
-Muchas más cosas que yo - respondió Ron, negando con la cabeza.
**-**Pero ¿por qué habrá tenido que irse a la biblioteca?
-Porque cada vez que Hermione tiene una duda, siempre va a la biblioteca - contestó Anto, encogiéndose de hombros
-y siempre iba contigo - dijo Anto con tristeza - ojala hubiera ido contigo esa vez…lo siento Mione
-tranquila, no fue tu culpa, además eso no hubiera cambiado nada - dijo Hermione con una sonrisa - tu tenías un partido y era tu obligación ir, me habría enfadado contigo si no ibas y cumplías tu responsabilidad
-¿Qué paso? - pregunto Sirius preocupado
-no saben que es descortés, hablar secretamente delante de la gente - dijo Lucius
-pero pronto se enteraran - dijo Neville - de hecho en… una.. dos.. diez párrafos - dijo mientras contaba el libro
-entonces silencio y que nadie interrumpa a Alice - dijo James
Harry se quedó indeciso, intentando volver a captar la voz, pero los alumnos empezaron a salir del Gran Comedor hablando alto, hacia la puerta principal. Iban al campo de quidditch.
-Será mejor que se apuren - dijo Ron - Son casi las once..., el partido.
Harry y Antares subieron a la carrera la torre de Gryffindor, cogieron sus escobas y se mezclaron con la gente que se dirigía hacia el campo de juego. Pero la mente de Harry se había quedado en el castillo, donde sonaba la voz que no salía de ningún sitio, y mientras se ponía su túnica de juego en los vestuarios, su único consuelo era saber que todos estaban allí para ver el partido.El equipo de Gryffindor se acercaba a las puertas del campo listos para enfrentarse a los Hufflepuff.
-Hufflepuff no podrá ganarnos, entrenamos duro - dijo Wood mientras caminaban. Pero antes de entraran apareció la profesora McGonagall
-Jóvenes, vayan a la sala común, se cancela el partido
-no pueden cancelar el quidditch - dijo Wood anonadado, pero la profesora McGonagall solo le dijo "silencio Wood", mientras entraba al campo de quidditch
- El partido acaba de ser suspendido - gritó por el megáfono la profesora, dirigiéndose al estadio abarrotado. Hubo gritos y silbidos - Todos los estudiantes tienen que volver a sus respectivas salas comunes, donde les informarán los jefes de sus casas. ¡Id lo más deprisa que podáis, por favor!
Luego bajó el megáfono y se acercó a Harry y Anto
-Potter, Black, los tres buscaremos al señor Weasley
-No hace falta profesora - dijo Anto extrañada por la petición de la profesora - ahí viene Ron - dijo mientras señalaba a un muchacho pelirrojo que corría hacia ellos
-¿Qué… paso? - pregunto Ron apenas llego
**-Síganme
- dijo la profesora McGonagall - los tres tienen que ver una cosa**
Los tres siguieron a la profesora McGonagall y, al llegar al castillo, subieron con ella la escalera de mármol. Pero esta****vez no se dirigían a ningún despacho.
-Esto os resultará un poco sorprendente - dijo la profesora McGonagall con voz amable cuando se acercaban a la enfermería - Ha habido otro ataque... Un ataque doble.
A Harry le dio un brinco el corazón. La profesora McGonagall abrió la puerta y entraron en la enfermería. Madame Pomfrey atendía a una muchacha de quinto curso con el pelo largo y rizado. Harry reconoció en ella a la chica de Ravenclaw a la que por error habían preguntado cómo se iba a la sala común de Slytherin. Y en la cama de al lado estaba...
**-¡Hermione!
- gimió Ron.**
-¡¿Qué?! - gritaron los merodeadores
-que en la biblioteca… yo fui…yo fui petrificada - dijo Hermione
-Hermione - dijeron los la primera generación anonadados
-pequeña - sollozaba Molly mientras abrazaba a Hermione - como es posible de que te haya pasado eso… es horrible
-era horrible verla ahí… inmóvil - dijo Ron
-deberíamos continuar
- dijo Hermione
Hermione yacía completamente inmóvil, con los ojos abiertos y vidriosos.
-Las encontraron en la biblioteca… junto con esto - dijo la profesora McGonagall levantando un pequeño espejo redondo - Significa algo para ustedes
Harry, Anto y Ron negaron con la cabeza, mirando a Hermione.
**-Mione
- dijo Antares con los ojos llorosos**
-Tranquila Antares - le consoló la profesora McGonagall - vamos a la sala común, tengo que hablar a los estudiantes.
-Todos los alumnos estarán de vuelta en sus respectivas salas comunes a las seis en punto de la tarde. Ningún alum no podrá dejar los dormitorios después de esa hora. Un profesor os acompañará siempre al aula. Ningún alumno podrá entrar en los servicios sin ir acompañado por un profesor. Se posponen todos los partidos y entrenamientos de quidditch. No habrá más actividades extraescolares.
Los alumnos de Gryffindor, que abarrotaban la sala común, escuchaban en silencio a la profesora McGonagall, quien al final enrolló el pergamino que había estado leyendo y dijo con la voz entrecortada por la impresión:
-Seré honesta con ustedes, si no se encuentra al culpable de los ataques, es muy probable que el colegio cierre - La profesora salió por el agujero del retrato con cierta torpeza, e inmediatamente los alumnos de Gryffindor rompieron el silencio.
-Han caído dos de Gryffindor, sin contar al fantasma, que también es de Gryffindor, uno de Ravenclaw y otro de Hufflepuff - dijo Lee Jordan, el amigo de los gemelos Weasley, contando con los dedos - ¿No se ha dado cuenta ningún profesor de que los de Slytherin parecen estar a salvo? ¿No es evidente que todo esto proviene de Slytherin? El heredero de Slytherin, el monstruo de Slytherin... ¿Por qué no expulsan a todos los de Slytherin? - preguntó con fiereza.
-yo también me pregunto eso - dijo Sirius con enfado
-porque sería actuar sin pruebas - dijo Dumbledore - culparlos solo porque el fundador de su casa hizo cosas… horribles, sería injusto, ellos no tiene la culpa de los errores de Salazar Slytherin
-el profesor Dumbledore tiene razón, Sirius - dijo Lily. Sirius solo se encogió de hombros - Continúa Alice
Hubo alumnos que asintieron y se oyeron algunos aplausos aislados. Percy Weasley estaba sentado en una silla, detrás de Lee, pero por una vez no parecía interesado en exponer sus puntos de vista. Estaba pálido y parecía ausente.
-Percy está asustado - dijo George a Harry en voz baja - Esa chica de Ravenclaw..., Penélope Clearwater..., es prefecta. Supongo que Percy creía que el monstruo no se atrevería a atacar a un prefecto.
Pero Harry sólo escuchaba a medias. No parecía poder olvidar la imagen de Hermione, inmóvil sobre la cama de la enfermería, como esculpida en piedra. Y si no pillaban pronto al culpable, él tendría que pasar el resto de su vida con los Dursley. Tom Ryddle había delatado a Hagrid ante la perspectiva del orfanato muggle si se cerraba el colegio. Harry entendía perfectamente cómo se había sentido.
-¿Qué vamos a hacer? - preguntó Ron a Harry y Anto - ¿Creen que sospechan de Hagrid?
-Tenemos que ir a hablar con él - dijo Harry, decidido - No creo que esta vez sea él, pero si fue el que lo liberó la última vez, también sabrá llegar hasta la Cámara de los Secretos, y algo es algo.
-Pero McGonagall nos ha dicho que tenemos que permanecer en nuestras torres cuando no estemos en clase - dijo Anto
**-Creo
- dijo Harry, en voz todavía más baja - que ha llegado el momento de usar la capa de mi padre.**
Harry sólo había heredado una cosa de su padre: una capa larga y plateada para hacerse invisible. Era su única posibilidad para salir a hurtadillas del colegio y visitar a Hagrid sin que nadie se enterara. Fueron a la cama a la hora habitual, esperaron a que Neville, Dean y Seamus hubieran dejado de hablar sobre la Cámara de los Secretos y se durmieran, y entonces se levantaron, volvieron a vestirse y bajaron a la sala común donde Antares ya los estaba esperando, los tres se taparon con la capa y salieron de la sala común.
El recorrido por los corredores oscuros del castillo no fue en absoluto agradable. Harry, que ya en ocasiones anteriores había caminado por allí de noche, no lo había visto nunca, después de la puesta del sol, tan lleno de gente: profesores, prefectos y fantasmas circulaban por los corredores en parejas, buscando cualquier detalle sospechoso. Como, a pesar de llevar la capa invisible, hacían el mismo ruido de siempre, hubo un instante especialmente tenso cuando Ron se dio un golpe en un dedo del pie, y estaban muy cerca del lugar en que Snape montaba guardia. Afortunadamente, Snape estornudó en el momento preciso en que Ron gritó. Cuando finalmente alcanzaron la puerta principal de roble y la abrieron con cuidado, suspiraron aliviados.
Era una noche clara y estrellada. Avanzaron con rapidez guiándose por la luz de las ventanas de la cabaña de Hagrid, y no se desprendieron de la capa hasta que hubieron llegado ante la puerta. Unos segundos después de llamar, Hagrid les abrió. Les apuntaba con una ballesta, y Fang, el perro jabalinero, ladraba furiosamente detrás de él.
-supongo que no era la bienvenida que esperaban ¿verdad? - dijo Remus
-la verdad es que no - admitió Ron
-pero eran tiempos difíciles, así que no lo culpo por sus medidas de precaución - dijo Harry
**-¡Ah!
- dijo, bajando el arma y mirándolos - ¿Qué hacéis aquí?**
-¿Para qué es eso? - preguntó Harry, señalando la ballesta al entrar.
-Nada, nada... - susurró Hagrid - Estaba esperando... No importa... Sentaos, prepararé té.
Parecía que apenas sabía lo que hacía. Casi apagó el fuego al derramar agua de la tetera metálica, y luego rompió la de cerámica de puros nervios al golpearla con la mano.
-¿Estás bien, Hagrid? - le pregunto Anto - ¿Has oído lo de Hermione?
-¡Ah, sí, claro que lo he oído! - dijo Hagrid con la voz entrecortada.
Miró por la ventana, nervioso. Les sirvió sendas jarritas llenas sólo de agua hirviendo (se le había olvidado poner las bolsitas de té). Cuando les estaba poniendo en un plato un trozo de pastel de frutas, aporrearon la puerta.
Se le cayó el pastel. Harry y Ron intercambiaron miradas de pánico, mientras Antares los tapaba con la capa para hacerse invisibles y poder esconderse en un rincón.
-que hubiera sido de ustedes sin mí - dijo Antares
-pues hubiéramos tenido más comida - dijo Ron
-puedes dejar de pensar en comida, Ron - dijo Hermione
-pero si es cierto
-era una pregunta retórica - dijo Anto - además yo me refería que de no ser por mí nos abrían atrapado
Tras asegurarse de que no se les veía, Hagrid cogió la ballesta y fue otra vez a abrir la puerta.
-Buenas noches, Hagrid - Era Dumbledore. Entró, muy serio, seguido por otro individuo de aspecto muy raro.
El desconocido era un hombre bajo y corpulento, con el pelo gris alborotado y expresión nerviosa. Llevaba una extraña combinación de ropas: traje de raya diplomática, corbata roja, capa negra larga y botas púrpura acabadas en punta. Sujetaba bajo el brazo un sombrero hongo verde lima.
-¡Es el jefe de mi padre! - musitó Ron - ¡Cornelius Fudge, el ministro de Magia! - Harry dio un codazo a Ron para que se callara.
Hagrid estaba pálido y sudoroso. Se dejó caer abatido en una de las sillas y miró a Dumbledore y luego a Cornelius Fudge.
**-Malas noticias Hagrid -**dijo Fudge, telegráficamente - muy malas noticias, ha habido varios ataques a familiares de muggles, las cosas se han extralimitado, el ministerio tiene que hacer algo
**-Pero yo jamás -**dijo Hagrid, mirando implorante a Dumbledore - usted lo sabe profesor
-Que quede claro Cornelius que Hagrid tiene todo mi apoyo - dijo Dumbledore, mirando a Fudge con el entrecejo fruncido
-Albus escucha - dijo Fudge, incómodo - tengo ordenes de llevármelo, por sus antecedentes
-¿Llevarme? ¿Llevarme a donde a la prisión de Azkaban? - preguntó Hagrid temblando
-Temo que no hay elección
-¡¿Cómo pudieron hacerle eso a Hagrid?! - grito Sirius furioso
-Sirius tranquilízate - le dijo Lily
-cómo quieres que me tranquilice - gruño furioso - se van a llevar a Hagrid, por algo que no cometió, o acaso crees que él lastimaría a Hermione
-claro que no
-ves, y lo condenan así no más, nada es más horrible que enviar a un inocente a la cárcel, y eso le hicieron a él, una de las mejores personas que he conocido
Todos se dieron cuenta que a pesar de ser un bromista innato, un mujeriego, un arrogante, un egocéntrico, etc, etc, etc. Sirius tenía una gran lealtad hacia sus amigos y el deber (que el mismo se había puesto) de cuidarlos, protegerlos de todo; y el hecho de que hicieran una injusticia con Hagrid había soltado a ese furioso león que había en él.
-tranquilo papi - le dijo Anto abrazándolo - yo también detesto que hagan eso a un hombre inocente y por eso con Harry y Ron buscamos la forma de ayudarlo, créeme que no permitiré que ningún inocente vaya a Azkaban - dijo con lágrimas en los ojos, pues no quería el cruel futuro que le esperaba a Sirius
-miren por tanto cariño ya me hicieron llorar - bromeo James tratando de relajar el ambiente tenso que se había formado - que tal si continuas Alice
-¿Qué?... ah…si
Dumbledore iba a hablar pero en ese momento llamaron con fuerza a la puerta. Abrió Dumbledore. Harry y Ron tuvieron que taparle la boca a Anto, porque había dejado escapar un grito ahogado bien audible. El señor Lucius Malfoy entró en la cabaña de Hagrid con paso decidido, envuelto en una capa de viaje negra y con una gélida sonrisa de satisfacción. Fang se puso a aullar.
-Oh ya estás aquí Fudge - dijo complacido al entrar - excelente
-Que hace aquí - le dijo Hagrid furioso - largo de mi casa
-Créeme no produce ningún placer venir a tu… ¿le dijiste casa? - repuso Lucius Malfoy contemplando la cabaña con desprecio - no, llame al colegio y me dijeron que el director estaba aquí
**-Y díganos q quiere usted conmigo -**dijo Dumbledore. Hablaba cortésmente, pero tenía los ojos azules llenos de furia.
-Los miembros del consejo hemos decidido que es tiempo de que abandone el colegio, es una orden de suspensión - dijo perezosamente el señor Malfoy, sacando un rollo de pergamino - Vera las doce firmas ahí. Pensamos que ya perdió su toque y con tantos ataques no quedaran más familiares de muggles en Hogwarts sería una perdida terrible para esta escuela
Hagrid se levantó de un salto, y su enredada cabellera negra rozó el techo.
-No pueden hacer eso - chilló Hagrid, y Fang, el perro jabalinero, se encogió y gimoteó en su cesta - los hijos de muggles no lograran salvarse habrán más muertes se los aseguro
**-Tranquilo Hagrid - le dijo bruscamente Dumbledore. Luego se dirigió a Lucius Malfoy - Si los miembros desean mi renuncia por supuesto aceptare…****sin embargo -**dijo, hablando muy claro y despacio, para que todos entendieran cada una de sus palabras - saben que siempre podré ayudar en Hogwarts a todos los que lo soliciten
Durante un instante, Harry estuvo convencido de que Dumbledore les había guiñado un ojo, mirando hacia el rincón donde Ron, Anto y él estaban ocultos.
**-Admirables sentimientos - dijo Malfoy, haciendo una inclinación - ¿Nos vamos? - Se dirigió con paso decidido a la puerta de la cabaña, la abrió,**saludó a Dumbledore con una inclinación y le indicó que saliera
-Vamos Hagrid -dijo Fudge mirando a Hagrid
-Si alguien estaba buscando información lo que puede hacer es seguir a las arañas ellas lo guiaran - Fudge lo miró extrañado - es todo por ahora -añadió, poniéndose el abrigo de piel de topo. Cuando estaba a punto de seguir a Fudge por la puerta, se detuvo y dijo en voz alta - ¡Ah! y deben alimentar a Fang mientras no estoy
La puerta se cerró de un golpe y Ron se quitó la capa invisible.
-Si es cierto - dijo con voz ronca - sin Dumbledore habrá un ataque diario
-eso más a la lista - dijo James
-no me gusta ese ministerio - dijo Remus
-Dumby porque no se postula para ministro - sugirió Sirius
-haría mejores cosas que ese Fudge - dijo James
-gracias por su voto de confianza jóvenes, si no fuera por mi barba notarían lo sonrojado que estoy - dijo Dumbledore con una sonrisa - pero el lugar al que pertenezco es Hogwarts y director o no director siempre ayudare
El verano estaba a punto de llegar a los campos que rodeaban el castillo. El cielo y el lago se volvieron del mismo azul claro y en los invernaderos brotaron flores como repollos. Pero sin poder ver a Hagrid desde las ventanas del castillo, cruzando el campo a grandes zancadas con Fang detrás, a Harry aquel paisaje no le gustaba; y lo mismo podía decirse del interior del castillo, donde las cosas iban de mal en peor.
Harry, Anto y Ron habían intentado visitar a Hermione, pero incluso las visitas a la enfermería estaban prohibidas. Ahora que Dumbledore no estaba, el miedo se había extendido más aún, yel sol que calentaba los muros del castillo parecía detenerse en las ventanascon parte de la luz. Apenas se veía en el colegio un rostro que no expresara tensión y preocupación, y si sonaba alguna risa en los corredores, parecía estridente y****antinatural, y enseguida era reprimida.
La indicación de Hagrid sobre las arañas era bastante más fácil decomprender. El problema era que no parecía haber quedado en el castillo ni una sola araña a la que seguir. Harry y Anto las buscaban adondequiera que iban, y Ronlos ayudaba a regañadientes. Además se añadía la dificultad de que no les dejaban ir solos a ningún lado, sino que tenían que desplazarse siempre engrupo con los alumnos de Gryffindor. La mayoría de los estudiantes parecían agradecer que los profesores los acompañaran siempre de clase en clase, peroa Harry le resultaba muy fastidioso.
Harry nunca había sentido una clase tan triste como la de Herbología, ya que había dos alumnos menos: Justin y Hermione.
La profesora Sprout los puso a todos a podar las higueras de Abisinia, que daban higos secos. Harry fue a tirar un brazado de tallos secos al montón del abono y se encontró de frente con Ernie Mcmillan. Ernie respiró hondo y dijo, muy formalmente:
-Sólo quiero que sepas, Harry, que lamento haber sospechado de ti. Sé que nunca atacarías a Hermione Granger y te quiero pedir disculpas por todo lo que dije. Ahora estamos en el mismo barco y..., bueno... - Avanzó una mano regordeta y Harry la estrechó.
Ernie y su amiga Hannah se pusieron a trabajar en la misma higuera que Ron, Anto y Harry.
-los malos tiempos siempre unen a las personas - dijo Dumbledore
-es cierto - dijo Neville recordando como los estudiantes de Hogwarts se unieron en la batalla
-¿Qué pasa hijo? - pregunto Frank al notar como su hijo se queda callado
-nada… solo recuerdos - respondió con una sonrisa - continua mama
Al momento en que los estudiantes de Gryffindor (escoltados por el profesor Snape) se dirigían a sus clases de Defensa contra las artes oscuras. Harry vio algo y jalo de la túnica a Ron y Antares
Harry señaló al suelo, a un metro de distancia. Varias arañas grandes****correteaban por la tierra.
-¡Genial! - dijo Ron, intentando, sin éxito, hacer como que se alegraba - Pero no podemos seguirlas ahora...
-Se dirigen hacia el bosque prohibido - dijo Anto contemplando como las arañas se alejaban**.**A Ron aquello aún le hizo menos gracia.
-Tendremos que volvernos invisibles otra vez - susurro Harry mientras entraban al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras
-También tenemos que llevarnos a Fang - dijo Anto - Cada vez que Hagrid iba al bosque prohibido lo llevaba con él, de seguro sabe que caminos debemos tomar
-De acuerdo - dijo Ron no tan convencido
-Lo haremos esta noche - concluyo Harry cuando Lockhart entro al aula
Aquellos días, la sala común de Gryffindor estaba siempre abarrotada, porque a partir de las seis, los de Gryffindor no tenían otro lugar adonde ir. También****tenían mucho de qué hablar, así que la sala no se vaciaba hasta pasada la medianoche.
Después de cenar, Harry sacó del baúl su capa para hacerse invisible y pasó la noche sentado encima de ella, esperando que la sala se despejara.Fred y George los retaron a jugar al snap explosivo y Ginny se sentó acontemplarlos, muy retraída y ocupando el asiento habitual de Hermione. Harryy Ron perdieron a propósito, intentando acabar pronto, pero incluso así, erabien pasada la medianoche cuando Fred, George y Ginny se marcharon por fin a la cama.
Harry, Anto y Ron esperaron a oír cerrarse las puertas de los dos dormitorios antes de coger la capa, echársela encima y salir por el agujero del retrato.Este recorrido por el castillo también fue difícil, porque tenían que iresquivando a los profesores. Al fin llegaron al vestíbulo, descorrieron elpasador de la puerta principal y se colaron por ella, intentando evitar quehiciera ruido, y salieron a los campos iluminados por la luz de la luna.
-Naturalmente - dijo Ron de pronto, mientras cruzaban a grandeszancadas el negro césped - cuando lleguemos al bosque podría ser que notuviéramos nada que seguir. A lo mejor las arañas no iban en aquella dirección.
-tenías muchas esperanzas de eso ¿verdad? - pregunto Draco
-La verdad sí, pero gracias a Merlín la suerte no estuvo de mi lado
Parecía que sí, pero... Su voz se fue apagando, pero conservaba un aire de esperanza.
Llegaron a la cabaña de Hagrid, que parecía muy triste con sus ventanas tapadas. Cuando Harry abrió la puerta, Fang enloqueció de alegría al verlos.Temiendo que despertara a todo el castillo con sus potentes ladridos, seapresuraron a darle de comer caramelos de café con leche que había en unalata sobre la chimenea, de tal manera que consiguieron pegarle los dientes dearriba a los de abajo.
Harry dejó la capa sobre la mesa de Hagrid. No la necesitarían en el bosque completamente oscuro.
-Venga, Fang, vamos a dar una vuelta - le dijo Harry, dándole unas palmaditas en la pata, y Fang salió de la cabaña detrás de ellos, muy contento, fue corriendo hasta el bosque y levantó la pata al pie de un gran árbol.
-pobrecito de seguro la paso mal esos días - dijo Alice
-claro si Hagrid es su mejor amigo y de repente pum se lo quitan - dijo Frank
-al menos lo sacaron a pasear esa noche - dijo Lily
-por lo menos - dijo Ron
Anto sacó la varita, murmuró: « ¡Lumos! », y en su extremo apareció una lucecita diminuta, suficiente para permitirles buscar indicios de las arañas por el camino.
-Bien pensado - dijo Ron - Yo haría lo mismo con la mía, pero ya sabes..., seguramente estallaría o algo parecido...
Harry le puso una mano en el hombro y le señaló la hierba. Dos arañas solitarias huían de la luz de la varita para protegerse en la sombra de los árboles.
-¿Porque esos animales? ¿Porque no mejor dijo mariposas? - se lamentó Ron, como resignándose a lo peor respiro y dijo - Estoy dispuesto. Vamos.
-así se hace ron - dijo James con una sonrisa - demuestra el valor Gryffindor. Además que pueden hacer unas simples arañitas
-si supieras las cosas que pueden hacer-dijo Ron
-¿Cómo cuáles? -pregunto Remus
-pues tomando en cuenta que vivimos en un mundo mágico…. Muchas - respondió Ron
-Alice continua que la respuesta de Ron no me gusto para nada - dijo James
De esta forma penetraron en el bosque, con Fang correteando a su lado, olfateando las hojas y las raíces de los árboles. A la luz de la varita mágica deAntares, siguieron la hilera ininterrumpida de arañas que circulaban por elcamino. Caminaron unos veinte minutos, sin hablar, con el oído atento a otros****ruidos que no fueran los de ramas al romperse o el susurro de las hojas.
Másadelante, cuando el bosque se volvió tan espeso que ya no se veían lasestrellas del cielo y la única luz provenía de la varita de Anto, vieron que las arañas se salían del camino.
Harry se detuvo y miró hacia donde se dirigían las arañas, pero, fuera del pequeño círculo de luz de la varita, todo era oscuridad impenetrable. Nunca sehabía internado tanto en el bosque. Podía recordar vívidamente que Hagrid, una vez que había entrado con él, le advirtió que no se saliera del camino. Peroahora Hagrid se hallaba a kilómetros de distancia, probablemente en una celda en Azkaban, y les había indicado que siguieran a las arañas.
De forma que siguieron a las arañas que se internaban en la espesura. No podían avanzar muy rápido, porque había tocones y raíces de árboles en suruta, apenas visibles en la oscuridad. Harry notaba en la mano el cálido aliento de Fang. Tuvieron que detenerse más de una vez para que, en cuclillas, a laluz de la varita, Harry pudiera volver a encontrar el rastro de las arañas.
Caminaron durante una media hora por lo menos. Las túnicas se les enganchaban en las ramas bajas y en las zarzas. Al cabo de un rato notaron que el terreno descendía, aunque el bosque seguía igual de espeso.
De repente, Fang dejó escapar un ladrido potente, resonante, dándoles un susto tremendo.
-¿Qué pasa? - preguntó Ron en voz alta, mirando en la oscuridad y agarrándose con fuerza al hombro de Antares.
-Algo se mueve por ahí - musitó Harry - Escuchen... Parece de gran tamaño.
Escucharon. A cierta distancia, a su derecha, aquella cosa de gran tamaño se abría camino entre los árboles quebrando las ramas a su paso. Entonces vieron un resplandor que brilló tanto en la oscuridad que los tres tuvieron que protegerse los ojos con las manos.
-¡Harry! - gritó Ron, tan aliviado que la voz apenas le salía - ¡Harry, es nuestro coche!
-¿Qué?
-¡Vamos!
Harry y Anto siguieron a Ron en dirección a la luz, dando tumbos y traspiés, y al cabo de un instante salieron a un claro. El coche del padre de Ron estaba abandonado en medio de un círculo de gruesos árboles y bajo un espeso tejido de ramas, con los faros encendidos. Ron caminó hacia él, boquiabierto, y el coche se le acercó despacio, como si fuera un perro que saludase a su amo. Un perro de color turquesa.
-oigan no me gusta esas comparaciones - dijo Sirius - me ofenden
-ya perdón, pero en ese entonces yo no sabía nada - se defendió Harry. Todos los miraban sin entender nada
-¡Ha estado aquí todo el tiempo! - dijo Ron emocionado, contemplando el coche - Mírenlo: el bosque lo ha vuelto salvaje...
Los guardabarros del coche estaban arañados y embadurnados de barro. Daba la impresión de que el coche había conseguido llegar hasta allí él solo. A Fang no parecía hacerle ninguna gracia, y se mantenía pegado a Harry, temblando.
-¡Ahí están las arañas! - dijo Anto señalando a un pequeño montón que estaba a unos pasos de ellos - vamos debemos seguirlas
-Anto tiene razón, vamos Ron, ven Fang
-Está bien, ya vendré por ti - dijo Ron mirando al coche
Mientras más se adentraban en el bosque, aparecían más arañas. A Harry le parecía que las arañas eran cada vez más grandes, pero pensó que era su imaginación.
Después de un largo tiempo de caminata notaron que las arañas se dispersaban. Los tres miraron a su alrededor y notaron que estaban en el borde de una vasta hondonada en la que los árboles habían sido talados. Los tres caminaron hacia una telaraña nebulosa en forma de cúpula que había en el centro de la hondonada.
-¿Quién es? - pregunto una voz
-No te asustes - le susurro a Ron mientras unas grandes patas peludas salían de la telaraña
-¿Hagrid eres tú? - pregunto la voz, que era de una araña del tamaño de un elefante pequeño.
-era una Acromántula - dijo Narcissa con miedo, ella le tenía un horrible miedo a las Acromántulas, que cualquier mención de ellas le hacía paralizarla de miedo
-tranquila Cissy - dijo Sirius, pues el sabia de la fobia de Narcissa - yo me encargare de que ninguna Acromántula se te acerque, tranquila pequeña
Narcissa se relajó cuando escucho a Sirius, pues esas eran las mismas palabras que le había dicho cuando eran niños. A pesar de que Sirius era cuatro años menor que ella, siempre le había ayudado con el asunto delas Acromántulas.
-ahora sé por qué dices que este año no ayudo mucho a tu miedo - le dijo más tranquila a Ron
-fue una terrible experiencia, tuve pesadillas durante días
-estoy segura de que habrás sido más valiente, de lo que yo hubiera sido - le dijo con una sonrisa, pues Ron, era la primera persona que conocía, que tenía un miedo similar al de ella.
El negro de su cuerpo y sus piernas estaba manchado de gris, y los ocho ojos que tenía en su cabeza horrenda y llena de pinzas eran de un blanco lechoso. Era ciega.
-Somos amigos de Hagrid - dijo Harry. Sentía como si el corazón se le hubiera escapado del pecho y estuviera retumbando en su garganta - tú, ¿tu quien eres?
**-Yo soy Aragog. Hagrid jamás envió hombres a mi guarida -**dijo despacio.
-Está en problemas - dijo Harry, respirando muy deprisa - ha habido muchos ataques en la escuela, creen que fue Hagrid, creen que abrió la cámara de los secretos como antes
-Es mentira Hagrid jamás abrió la cámara de los secretos - dijo Aragog con fastidio
-Entonces, ¿no eres el monstruo? - pregunto Harry, notando un sudor frío en la frente.
-No - dijo Aragog, chascando de enfado - el monstro nació en el castillo, yo llegue con Hagrid de una tierra lejana en el bolsillo de un viajero
-Harry - gimieron Anto y Ron
-Cállense - susurro Harry sin verlos, dirigiendo su mirada a Aragog volvió a preguntar - Pero si no eres el monstro, hace cincuenta ¿quién mato a la niña?
-No hablamos de eso - dijo con furia Aragog - es una antigua criatura, a quien tememos muchísimo las arañas
-¿Pero la has visto?
-Jamás vi ninguna parte del castillo más que el armario en el que Hagrid me mantenía - dijo Aragog - a la niña la encontraron muerta en el baño, cuando me acusaron Hagrid me trajo aquí
-aunque el testimonio de una Acromántula no sea una prueba fidedigna - dijo Moody - creo que un consejo habría liberado a Hagrid, por ser el testimonio del supuesto asesino
-entonces eso quiere decir que ¿podremos limpiar el nombre de Hagrid? - pregunto Sirius
-yo me encargare de eso señor Black - dijo Moody - empiezo a entender porque solicitaron mi presencia - dijo mirando a Harry
-Harry - Grito Anto jalando su túnica
-Que -dijo girándose. Pero cuando Harry se volteó, vio que Ron y Anto estaban abrazados temblando de miedo.
-Nos están rodeando - dijo Anto temblorosa. Harry al principio no le entendió, pero luego vio que cientos de arañas gigantes habían rodeado la hondonada, y empezaban a acercarse peligrosamente.
-Bueno… gracias, ya nos vamos - dijo Harry desesperadamente a Aragog, al oír los crujidos muy cerca.
-¿Irse? - dijo Aragog despacio - creo que no, mis hijos e hijas no dañan a Hagrid porque se los ordeno, pero no puedo negarles la carne fresca cuando llega tan voluntariamente a nuestra guarida. Adiós amigos de Hagrid - dijo mientras se metía a su telaraña.
Harry miró a todos lados. A muy poca distancia, mucho más alto que él, había un frente de arañas, como un muro macizo, chascando sus pinzas y con****sus múltiples ojos brillando en las horribles cabezas negras.
-Ya me puedo asustar - dijo Ron
-No, saquen su varita - dijo Harry
Al coger su varita, Harry sabía que no le iba a servir, que había demasiadas arañas, pero estaba decidido a hacerles frente, dispuesto a morir luchando.
-como un digno Gryffindor - dijo James orgulloso por el acto valiente de su hijo, pero a la vez preocupado por su vida - aunque no debías ser muy lanzado al hecho de morir luchando
-eras centenares de Acromántulas tu como estarías
-sinceramente, antes que nada pensaría en como meterlas a la sala común de Slytherin
-cuando no - dijo Severus con obviedad - Potter solo piensa en las bromas tontas y peligrosas que hará
-cállate Snape porque las Acromántulas irán a parar a tu dormitorio
-¡Señor Potter! - gruño McGonagall - deje de decir esas cosas, porque se va a ganar el castigo de su vida y todos los puntos de Gryffindor habrán desaparecido gracias a usted
-está bien profesora pero no se enoje - dijo James asustado
Pero en aquel instante se oyó un ruido fuerte, y un destello de luz iluminó la hondonada.
El coche del padre de Ron rugía bajando la hondonada, con los faros encendidos, tocando la bocina, apartando a las arañas al chocar con ellas. Algunas caían del revés y se quedaban agitando sus largas patas en el aire. El coche se detuvo con un chirrido delante de Harry, Anto y Ron, y abrió las puertas.
-¡Coge a Fang! - gritó Harry mientras él y Antares se metían al coche. Ron cogió al perro, que no paraba de aullar, por la barriga y lo metió en los asientos de atrás. Las puertas se cerraron de un portazo. Ni Ron puso el pie en el acelerador ni falta que hizo. El motor dio un rugido, y el coche salió atropellando arañas. Subieron la cuesta a toda velocidad, salieron de la hondonada y enseguida se internaron en el bosque chocando contra todo lo que se les ponía por delante, con las ramas golpeando las ventanillas, mientras el coche se abría camino hábilmente a través de los espacios más amplios, siguiendo un camino que obviamente conocía.
Después de diez minutos de ruido y tambaleo, el bosque se aclaró y Harry vio de nuevo algunos trozos de cielo. El coche frenó tan bruscamente que casi salen por el parabrisas. Habían llegado al final del bosque. Fang se abalanzó contra la ventanilla en su impaciencia por salir, y cuando Harry le abrió la puerta, corrió por entre los árboles, con la cola entre las piernas, hasta la cabaña de Hagrid. Harry y Antares también salieron y, al cabo de un rato, Ron los siguió. Harry dio al coche una palmada de agradecimiento, y éste volvió a internarse en el bosque y desapareció de la vista.
Harry entró en la cabaña de Hagrid a recoger la capa invisible. Fang se había acurrucado en su cesta, temblando debajo de la manta. Cuando Harry****volvió a salir, vio a Ron vomitando en el bancal de las calabazas.
-Sigan a las arañas, sigan a las arañas - dijo Ron sin fuerzas, limpiándose la boca con la manga - si Hagrid llega a salir de Azkaban, yo lo matare
-Ron, yo me asuste tanto como tú - dijo Anto mientras tomaba la capa de Harry - pero pudimos averiguar algo
-que ¿Qué averiguamos? - pregunto mientras Anto los cubría con la capa
-Hagrid nunca abrió la cámara de los secretos - dijo Harry empezando a caminar hacia el castillo - es inocente
-Fin del capítulo - dijo Alice - deberíamos cenar rápido ya esa tarde
-no se preocupe señorita - dijo Kreacher que acababa de aparecerse - Kreacher hizo una cena ligera
-enserio -dijo James asustado después de todo él tenía hambre
-pero no se preocupe joven Potter que Kreacher hizo una cena normal para usted, el joven Lupin, el amo Sirius y el joven Weasley
-gracias Kreacher - dijeron los merodeadores y Ron a coro
-buen provecho - dijo antes de desaparecer
Esa fue la cena más pida de todas, se notaba que estaban agotados, así que apenas terminaron de cenar, se despidieron y se fueron a dormir, esperando que para el siguiente capítulo las cosas en Hogwarts se arreglaran.