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Historia 161312 — capítulo 7
Capítulo 7: El viaje desde el andén nueve y tres cuartos
Después de que los platos desaparecieran todos estaban de acuerdo de que continuara la lectura
-bien el Capítulo se llama**"El viaje desde el andén nueve y tres cuartos"**
El último mes de Harry con los Dursley no fue divertido. Es cierto que Dudley le tenía miedo y no se quedaba con él en la misma habitación, y que tía Petunia y tío Vernon no lo encerraban en la alacena ni lo obligaban a hacer nada ni le gritaban. En realidad, ni siquiera le dirigían la palabra. A Harry le dieron la segunda habitación de Dudley es cierto que era la más pequeña de la casa pero era mejor que la alacena, Harry se la pasaba en esa habitación, con su nueva lechuza por compañía. Decidió llamarla Hedwig, un nombre que encontró en Una historia de la magia. Los libros del colegio eran muy interesantes. Por la noche leía en la cama hasta tarde, mientras Hedwig entraba y salía a su antojo por la ventana abierta. Era una suerte que tía Petunia no entrara en la habitación, porque Hedwig llevaba ratones muertos.
El último día de agosto pensó que era mejor hablar con sus tíos para poder ir a la estación de King Cross, al día siguiente. Así que bajó al salón, donde estaban viendo la televisión.
-ah... ¿Tío Vernon? … necesito estar mañana en King Cross para... para ir a Hogwarts ¿Podría ser que me lleves hasta allí? -Tío Vernon soltó un gruñido. Harry interpretó que quería decir sí -Muchas gracias.
Estaba a punto de volver a subir la escalera, cuando tío Vernon finalmente habló.
-¿Y dónde queda ese colegio?
-No lo sé -dijo Harry; dándose cuenta de eso por primera vez. Sacó del bolsillo el billete que Hagrid le había dado -Tengo que coger el tren que sale del andén nueve y tres cuartos, a las once de la mañana -leyó.
A la mañana siguiente, Harry se despertó a las cinco, tan emocionado e ilusionado que no pudo volver a dormir. Se levantó y se puso los tejanos. Miró otra vez su lista de Hogwarts para estar seguro de que tenía todo lo necesario, se ocupó de meter a Hedwig en su jaula. Dos horas más tarde, el pesado baúl de Harry estaba cargado en el coche de los Dursley. Llegaron a King Cross a las diez y media. Tío Vernon cargó el baúl de Harry en un carrito y lo llevó por la estación. Harry pensó que era una rara amabilidad, hasta que tío Vernon se detuvo, mirando los andenes con una sonrisa perversa.
-Bueno, aquí estás, muchacho. Andén nueve, andén diez... Tú andén debería estar en el medio, pero parece que aún no lo han construido, ¿no? -Que tengas un buen curso -dijo tío Vernon con una sonrisa aún más torva. Se marchó sin decir una palabra más. Harry se volvió y vio que los Dursley se alejaban
-como se les ocurre dejarlo solo en la estación- dijo Alice
-Petunia si sabe cómo hay que entrar en el andén-dijo Lily toda molesta
-es obvio que solo querían que Harry se perdiera y no fuera a Hogwarts-dijo Arthur-vamos Molly continua
Los tres se reían. Harry sintió la boca seca. ¿Qué haría? Estaba llamando la atención, a causa de Hedwig. Tendría que preguntarle a alguien. Detuvo a un guarda que pasaba, y le pregunto sobre el andén nueve y tres cuartos pero el guarda le dijo que ese andén no existe. Al final, el guarda se alejó, murmurando algo sobre la gente que hacía perder el tiempo. Según el gran reloj que había sobre la tabla de horarios de llegada, tenía diez minutos para coger el tren a Hogwarts y no tenía idea de qué podía hacer. En aquel momento, un grupo de gente pasó por su lado y captó unas pocas palabras.
-la estación está llena de muggle…
Harry se volvió para verlos. La que hablaba era una mujer regordeta, que se dirigía a cuatro muchachos, todos con pelo de llameante color rojo. Cada uno empujaba un baúl, como Harry, y llevaban una lechuza. Con el corazón palpitante, Harry empujó el carrito detrás de ellos. Se detuvieron y los imitó, parándose lo bastante cerca para escuchar lo que decían.
-Y ahora, ¿cuál es el número del andén? -dijo la madre.
-¡Nueve y tres cuartos! -dijo la voz aguda de una niña, también pelirroja, que iba de la mano de la madre - Mamá, ¿no puedo ir...?
-No tienes edad suficiente, Ginny Ahora está te quieta. Muy bien, Percy, tú primero.
El que parecía el mayor de los chicos se dirigió hacia los andenes nueve y diez. Harry observaba, procurando no parpadear para no perderse nada. Ya delante del muro el joven desapareció
-ahora tu Fred -dijo la mujer regordeta.
-él no es Fred -dijo el otro muchacho -¿enserió mujer y dices que eres nuestra madre?
-oh lo siento George -dijo la mujer regordeta
-fue una broma, yo soy Fred-dijo el muchacho, y se alejó. Debió pasar, porque un segundo más tarde ya no estaba. Su hermano gemelo fue tras él: el tercer hermano iba rápidamente hacia la taquilla y luego, no estaba en ninguna parte. No había nadie más.
-Discúlpeme -dijo Harry a la mujer regordeta -podría decirme como….
-¿Cómo entrar en el andén? -preguntó bondadosa mente, y Harry asintió con la cabeza - no te preocupes también es la primera vez que Ron va a Hogwarts -dijo mientras le señalaba a un chico de la edad de Harry pelirrojo y de ojos azules -lo único que tienes que hacer es caminar entre los andenes nueve y diez, corre un poco si estas nervioso
-suerte -le dijo Ginny
-creo que esos son sus hijos-les dijo Lily a los Weasley- todos pelirrojos e incluso tu hijo se llama Percy no, muchas gracias Molly de no ser por ti mi niño no sabría cómo entrar
-no te fijes querida estoy segura de que tu harías lo mismo-le dijo Molly
-pero a un así gracias Molly tú lo ayudaste aunque no lo conocías -le dijo James
-me agradan tus hijos gemelos fingir que son el otro solo para gastarte una broma diciéndote que no sabías quien era cual estuvo genial -le dijo Sirius
-ay no pobre de mí con esos hijos- se lamentó Molly lo que les causo mucha risa a todos
Empujó su carrito y se dirigió hacia la barrera. Parecía muy sólida. Comenzó a andar. La gente que andaba a su alrededor iba al andén nueve o al diez. Fue más rápido. Iba a chocar contra la taquilla y tendría problemas. Se inclinó sobre el carrito y comenzó a correr (la barrera se acercaba cada vez más). Ya no podía detenerse (el carrito estaba fuera de control), ya estaba allí... Cerró los ojos, preparado para el choque... Pero no llegó. Siguió rodando. Abrió los ojos.
Una locomotora de vapor, de color escarlata, esperaba en el andén lleno de gente. Un rótulo decía: «Expreso de Hogwarts, 11 h». Harry miró hacia atrás y vio una arcada de hierro donde debía estar la taquilla, con las palabras «Andén 9****3/4 ». Lo había logrado.
El humo de la locomotora se elevaba sobre las cabezas de la ruidosa multitud, mientras que gatos de todos los colores iban y venían entre las piernas de la gente. Las lechuzas se llamaban unas a otras, con un malhumorado ulular, por encima del ruido de las charlas y el movimiento de los pesados baúles. Los primeros vagones ya estaban repletos de estudiantes, algunos asomados por las ventanillas para hablar con sus familiares, otros discutiendo sobre los asientos que iban a ocupar. Harry empujó su carrito por el andén, se abrió paso hasta que encontró un compartimiento vacío, cerca del final del tren. Primero puso a Hedwig y luego comenzó a empujar el baúl hacia la puerta del vagón. Trató de subirlo por los escalones, pero sólo lo pudo levantar un poco antes de que se cayera golpeándole un pie.
-¿Quieres que te eche una mano? -Era uno de los gemelos pelirrojos, a los que había seguido a través de la barrera de los andenes.
-Sí, por favor -jadeó Harry.
-¡Eh, Fred! ¡Ven a ayudar!
Con la ayuda de los gemelos, el baúl de Harry finalmente entro al vagón
-Gracias -dijo Harry, quitándose de los ojos el pelo húmedo.
-¿Qué es eso? -dijo de pronto uno de los gemelos, señalando la brillante cicatriz de Harry
-Vaya -dijo el otro gemelo -¿Eres tú...?
-¿Quién? -preguntó Harry.
-Harry Potter -respondieron a coro.
-Oh, él -dijo Harry -Quiero decir, sí, soy yo.
Los dos muchachos lo miraron boquiabiertos y Harry sintió que se ruborizaba.
-que les dije Harry fue más famoso que ustedes en el colegio -les dijo Neville a los merodeadores- ni llego a Hogwarts y ya lo reconocían
-chicos sí que damos pena -dijo Sirius
-ser superados por un mini cornamenta es doloroso -dijo Remus
-que esperaban es mi hijo después de todo- dijo James
Entonces, para su alivio, una voz llegó a través de la puerta abierta del compartimiento.
-¿Fred? ¿George? ¿Estáis ahí?
-Ya vamos, mamá.
Con una última mirada a Harry, los gemelos saltaron del vagón. Harry acomodo sus cosas y se sentó al lado de la ventanilla. Desde allí, medio oculto, podía observar a la familia de pelirrojos en el andén que hablaban pero no podía más bien no quería escuchar una conversación ajena
-¡Harry Potter! -Harry oyó eso y empezó a prestar atención a la conversación
-Mamá, ¿puedo subir al tren para verlo? ¡Oh, mamá, por favor...!
-Ya lo has visto, Ginny y, además, el pobre chico no es un objeto para que lo mires ¿Es él realmente, Fred? ¿Cómo lo sabes?
-Se lo pregunté. Vi su cicatriz. Está realmente allí... como iluminada -Se oyó un silbido
-Daos prisa -dijo la madre y los tres chicos subieron al tren. Se asomaron por la ventanilla para que los besara y la hermanita menor comenzó a llorar.
-No llores, Ginny, vamos a enviarte muchas lechuzas.
-Y un inodoro de Hogwarts.
-¡George!
-Era una broma, mamá.
-ay ven lo que les dije esos niños me sacaran canas verdes -dijo Molly
-saben mis papas siempre dicen que extrañan mucho Hogwarts- dijo James
-yo creo que deberíamos enviarles un recuerdo algo así como un inodoro-dijo Sirius
-gracias Molly tus hijos nos dan ideas- le dijo Remus
- ¡Potter, Black, Lupin! compórtense por favor o voy a tener que castigarlos
-pero ni siquiera hemos hecho nada profesora
-aun así señor Black -le dijo McGonagall- continúe por favor
El tren comenzó a moverse. Harry vio a la madre de los muchachos agitando la mano y a la hermanita, mitad llorando, mitad riendo, corriendo para seguir al tren, hasta que éste comenzó a acelerar y entonces se quedó saludando. Harry observó a la madre y la hija hasta que desaparecieron, cuando el tren giró. Las casas pasaban a toda velocidad por la ventanilla. Harry sintió una ola de excitación. No sabía lo que iba a pasar... pero sería mejor que lo que dejaba atrás. La puerta del compartimiento se abrió y entró el menor de los pelirrojos.
-disculpa ¿puedo sentarme el tren está lleno?
-adelante- el chico entro y Harry le ayudo a acomodar su equipaje
-me llamo Ron, Ron Weasley
-yo soy Harry, Harry Potter
- wau y es enserió que tienes la…..la cicatriz -Señaló la frente de Harry. Harry se levantó el flequillo para enseñarle la luminosa cicatriz. Ron la miró con atención -genial
En ese instante entro una niña de cabello marrón, Harry se quedó boquiabierto cuando la vio
-disculpen ¿puedo sentarme aquí?, me fui de mi compartimiento porque ya no los toleraba
-claro -le dijo Ron al ver que Harry no respondía nada-te ayudo con tus cosas -mientras ellos acomodaban las cosas Harry seguía en su estado de Shock, cuando la niña se sentó al lado de Harry este por fin reacciono
-¡ANTARES! -grito mientras la abrazaba -¿tú también estudiaras en Hogwarts?
-SI, te dije que nos volveríamos a ver ¿no? -Le respondió cuando se separaron - me alegra que me hayas reconocido
-¿ustedes ya se conocían?
-sí, nos conocimos hace unos meses atrás -le dijo Harry
-oh bueno, yo me llamo Ron Weasley -le dijo a Antares
-un gusto yo soy Antares Black
-Antares ¿Por qué te fuiste de tu compartimiento?-pregunto Harry -y ¿cómo sabias que los dos vendríamos a Hogwarts?
-bueno la verdad me fui porque ya no los aguantaba eran insoportables "que mi papa hace esto…que yo tengo esto…que yo seré…que mi familia es de sangre pura" -dijo con una voz chillona -solo me quede ahí porque estaba mi primo pero ya no los aguantaba así que agarre mis cosas y me fui
-sí que eran insoportables -aseguro Ron
-aja y lo otro bueno pues eres muy famoso en el mundo mágico así que estaba segura de que nos veríamos en Hogwarts
-¿tu igual me conoces?- la niña asintió-entonces ¿vienes de una familia mágica?
-si…pero te empecé a reconocer cuando me dijiste tu nombre y lo confirme cuando me contaste de que vivías con tus tíos
-ah es cierto ¿Cómo son los muggle?-pregunto Ron
-horribles, bueno mis tíos si lo eran no saben lo que daría por tener 3 hermanos como tu Ron
-de hecho 6 -corrigió Ron. Por alguna razón parecía deprimido - Soy el sexto en nuestra familia que va a asistir a Hogwarts. Podrías decir que tengo el listón muy alto. Bill y Charlie ya han terminado. Bill era delegado de clase y Charlie era capitán de quidditch. Ahora Percy es prefecto. Fred y George son muy revoltosos, pero a pesar de eso sacan muy buenas notas y todos los consideran muy divertidos. Todos esperan que me vaya tan bien como a los otros, pero si lo hago tampoco será gran cosa, porque ellos ya lo hicieron primero. Además, nunca tienes nada nuevo, con cinco hermanos. Me dieron la túnica vieja de Bill, la varita vieja de Charles y la vieja rata de Percy Ron buscó en su chaqueta y sacó una gorda rata gris, que estaba dormida -Se llama Scabbers y no sirve para nada, casi nunca se despierta. A Percy, papá le regaló una lechuza, porque lo hicieron prefecto, por eso me dieron a Scabbers.
-el dinero no lo es todo Molly-le dijo Lily al ver la cara que puso Molly
-lo sé pero me duele ver que no puedo ofrecerle algo mejor a mi hijo
-cariño le damos amor eso es todo lo que un niño necesita-le animo Arthur
-pero viste que se siente mal por los logros de sus hermanos, estoy segura de que cree que no lo quiero tanto como a Billy, Charly, Percy, Fred y George
-nosotros le mostraremos que no es así- le dijo para después darle un tierno beso
En ese instante apareció una señora mayor regordeta que manejaba un carrito con golosinas
-¿Queréis algo del carrito? -Ron murmuró que había llevado bocadillos
- lo quiero todo-dijo Harry mientras sacaba monedas de su pantalón
-pues te esperas Potter que yo también tengo Hambre- dijo Antares mientras se compraba un montón de golosinas. Los dos pusieron todas sus golosinas en su asiento
-sí que tenían hambre ¿verdad? -aseguro Ron al ver todo lo que se compraron
-Muchísima -dijo Harry, dando un mordisco a una empanada de calabaza. Ron había sacado un arrugado paquete, con cuatro bocadillos. Separó uno y dijo:
-Mi madre siempre se olvida de que no me gusta la carne en conserva.
-ya no se ma va a olvidar
-esos niños sí que se parecen a James y a Sirius comen mucho igual que ellos- dijo Remus
-que esperabas si "de tal palo tal astilla"-le dijo Frank
-además no te quejes que tu comes igual que nosotros -le dijo James, por su parte Sirius se quedó en silencio como cada vez que se ponía a pensar en que si esa niña era su hija
-entonces come con nosotros -dijo Antares
-si ven, yo también creo que esto es mucho para dos -dijo Harry y así los tres nuevos amigos empezaron a comer las golosinas
-Ranas de Chocolate ¿son de verdad?-preguntó Harry, cogiendo un envase de ranas de chocolate
-es un hechizo simple además el cromo es lo que vale cada cromo tiene el nombre de un mago famoso tengo como quinientas pero aun no encuentro la de Agripa y Ptolomeo- le respondió Ron. Harry desenvolvió su rana de chocolate y esta se le escapo saltando por la ventana
-No es una lástima solo saltan una vez- le dijo Antares -a mi igual me faltan algunos cromos pero cada vez se hacen más difíciles de encontrar- Harry sacó el cromo. En él estaba impreso el rostro de un hombre. Llevaba gafas de media luna, tenía una nariz larga y encorvada, cabello plateado suelto, barba y bigotes. Debajo de la foto estaba el nombre: Albus Dumbledore.
-¡es Dumbledore!-dijo Harry
-tengo más de seis-dijo Ron mientras comía una rana
Harry dio la vuelta a la tarjeta y leyó:
Albus Dumbledore, actualmente director de Hogwarts. Considerado por casi todo el mundo Como el más grande mago del tiempo presente, Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón, y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel. El profesor Dumbledore es aficionado a la música de cámara y a los bolos.
Harry dio la vuelta otra vez al cromo y vio, para su asombro, que el rostro de Dumbledore había desaparecido.
-¡Ya no está!
-Bueno, no iba a estar ahí todo el día —dijo Ron—. Ya volverá. Vaya, me ha salido otra vez Morgana y ya la tengo seis veces repetida... ¿No la quieres? Puedes empezar a coleccionarlos-Harry dejo las ranas para abrir una bolsa de grageas de todos los sabores.
-Tienes que tener cuidado con ésas -lo previno Ron- Cuando dice «todos los sabores», es eso lo que quiere decir
-Ya sabes, tienes todos los comunes, como chocolate y hierva buena pero también hay de espinaca, hígado y tripas- le informo Antares mientras Harry se metía uno a la boca
-George dice que una vez comió una de moco-Harry saco la grajea de inmediato, Ron miro a su rata que seguía durmiendo en sus rodillas
-Podría estar muerta y no notarías la diferencia -dijo Ron con disgusto -Ayer traté de volverla amarilla para hacerla más interesante, pero el hechizo no funcionó. Se los voy a enseñar- Revolvió en su baúl y sacó una varita muy gastada. En algunas partes estaba astillada y, en la punta, brillaba algo blanco.
-Los pelos de unicornio casi se salen- Acababa de coger la varita cuando la puerta del compartimiento se abrió otra vez era una niña que llevaba la túnica de Hogwarts.
-¿no han visto una rana? La perdió un niño llamado Neville -dijo. Tenía voz de mandona y mucho pelo color castaño. Los tres negaron con la cabeza pero la niña miraba la varita de Ron -Oh, ¿estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo-Se sentó. Ron pareció desconcertado.
-Eh... de acuerdo -Se aclaró la garganta -«Rayo de sol dorado, color de la mantequilla, convertid esta rata en amarilla» -Agitó la varita, pero no sucedió nada. Scabbers siguió durmiendo, tan gris como siempre.
-seguro que es un hechizo de verdad bueno no funciona o si yo solo he probado algunos pero han funcionado bien -fijo su mirada en Harry- caracoles hervidos eres Harry Potter, soy Hermione Granger y ¿ustedes?
-Ron Weasley
-Cassiopeia Black
-¿Black? es una familia antigua de magos ¿verdad? creí que ya no existían-le dijo Hermione al instante Antares se enojó- deberían cambiarse ya pronto llegaremos a la estación…..por cierto tienes tierra en la nariz ¡quítatela!- le dijo a Ron antes de irse
-esa niña me hizo recuerdo a cierta pelirroja -dijo Sirius
-tu tampoco me caíste bien cuando te conocí- le dijo Lily
-quien dijo que hablaba de ti vaya un día con James y ya se te pego su ego
-¿Por qué Antares se presentó como Cassiopeia? -pregunto Neville
-porque dijo que la llamaban Cassiopeia las personas que no le caían bien -le respondió Sirius lo que sorprendió a todos- que le explico eso Harry cuando lo conoció
-ay canuto y luego dices que no es hija tuya-le dijo James
-deberíamos cambiarnos el cielo empieza a oscurecer- dijo Harry - ¿a dónde vas Antares?
-al baño no creerás que me voy a cambiar delante de dos niños- Harry se ruborizo por su pregunta en el instante que ella salía del compartimiento, Harry y Ron se empezaron a cambiar
-¿Sabes? Me parece que las puntas de los bigotes de Scabbers están un poco más claras -dijo Harry ya sentados-Y, a propósito, ¿qué hacen ahora tus hermanos mayores? -Harry se preguntaba qué hacía un mago, una vez que terminaba el colegio.
-Charlie está en Rumania, estudiando dragones, y Bill está en África, ocupándose de asuntos para Gringotts -explicó Ron justo cuando regreso Antares y una voz retumbaba en el tren.
-Llegaremos a Hogwarts dentro de cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, se lo llevarán por separado al colegio.
Llenaron sus bolsillos con lo que quedaba de las golosinas y se reunieron con el resto del grupo que llenaba los pasillos. El tren aminoró la marcha, hasta que finalmente se detuvo. Todos se empujaban para salir al pequeño y oscuro andén. Harry se estremeció bajo el frío aire de la noche. Entonces apareció una lámpara moviéndose sobre las cabezas de los alumnos, y Harry oyó una voz conocida:
-¡Los de primer año por aquí! Por aquí están los botes… ¿todo bien Harry?-le pregunto cuando lo vio-bien síganme- todos los de primer año le siguieron por un camino estrecho y resbaladizo donde cada vez que Antares estaba a punto de caerse Harry le agarraba, al final del camino vieron un lago -¡No más de cuatro por bote! -gritó Hagrid, señalando a una flota de botecitos alineados en el agua, al lado de la orilla. Harry, Ron y Antares subieron en uno seguidos de Hermione -¿Todos habéis subido? -continuó Hagrid, que tenía un bote para él solo -¡Venga! ¡ADELANTE!
Y la pequeña flota de botes se movió al mismo tiempo, deslizándose por el lago, que era tan liso como el cristal. Todos estaban en silencio, contemplando el gran castillo que se elevaba sobre sus cabezas mientras se acercaban cada vez más al risco. Bajaron de los botes y fueron por un túnel oscuro que parecía conducirlos justo por debajo del castillo, hasta que llegaron a una especie de muelle subterráneo, donde treparon por entre las rocas y los guijarros. Luego subieron por un pasadizo en la roca, detrás de la lámpara de Hagrid, saliendo finalmente a un césped suave y húmedo, a la sombra del castillo. Subieron por unos escalones de piedra y se reunieron ante la gran puerta de roble.
-¿Estáis todos aquí? -Pregunto Hagrid cuando entraron -bien sigan las gradas, arriba los están esperando para llevarlos a la selección suerte -dijo Hagrid antes de irse por otro camino
-ese es el final del capitulo
-bien quien va a leer ahora -pregunto Dumbledore
-yo profesor- dijo Sirius
-ten Sirius- le dijo Molly mientras le pasaba el libro
-gracias, Molly enserio tus hijos gemelos me agradan se nota que serán como nosotros
- eso te lo aseguro -le dijo Neville -eran los Griffindor más famosos de Hogwarts
-ay pobre de mí primero con ellos-dijo McGonagall señalando a los merodeadores- y ahora con los gemelos
-ay Minnie usted sabe que nos quiere, de seguro adora cada vez que nos ve en su oficina
-no tiente a su suerte señor Black mejor lea el siguiente capitulo
-está bien pero no me va a negar que lo que dije es cierto
-¡¡SIRIUS!!
-¡Minnie!-todo el salón empezó a reír
-el capítulo se llama….