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Atrapado a ti — capítulo 1
1º--> Un trayecto ajetreado:
Lily llegaba resoplando al andén 9 y tres cuartos. Había corrido tanto que se podía llenar una piscina con el sudor de su frente.
Odiaba a su hermana… “La estúpida de Petunia”, esta había conseguido que su padre la acercara a la casa de la bola de sebo de su novio; por lo que ella había tenido que viajar en uno de los autobuses mágicos, junto a sus dos enormes baúles y su encantadora gata Hipatia, que se sentía tan incomprendida como ella misma.
Lily era simplemente, ella: no iba a la moda, no le gustaban los complementos, le tenía pánico a los dentistas, y por encima de todo: odiaba a James Potter y su “fantástico” grupo de Merodeadores. Pelirroja, se solía recoger el pelo en una coleta alta, de tez pálida, donde resaltaban pequeñas pecas, pero sin durarlo lo que más resaltaba en ella era un corrector de dientes que su madre se había empeñado en colocarle hacia no más de dos años, lo detestaba, en varias ocasiones se lo había intentado quitar con las herramientas de construcción de su padre pero siempre acababa con los labios a lo Yola Berrocal.
Le encantaba bailar, sin problema alguno podía bailar clásico, aunque sin duda su música favorita era el Hip-Hop, pasaba sus ratos libres en una de las múltiples salas del castillo, ensañando.
La locomotora color escarlata comenzó a echar humo, lo que hizo que la pelirroja saliera de sus enbobaciones.
Nada más encontrar un compartimiento vacío, se sentó en el, recostándose cómodamente en el asiento, aunque su tranquilidad no duro demasiado.
-¡¡Te repito que este verano no he estado con Jonathan!!-exclamaba una muchacha de largo pelo negro
-En mi humilde opinión, me preguntó ¿Quién ha sacado a Jonathan en esta conversación? –bufó sarcástica, entrando en el compartimiento donde se encontraba Lily-¡¡Lils!!-aquella chica era Vega, una gran compañera desde 2º curso, era por así decirlo, muy simple: su pelo rizado no le llegaría más abajo de los hombros, era más alta que las otras dos muchachas, unos enormes ojos oscuros y una tragadora de libros compulsiva, estudiaba ciencias: cuidado de criaturas mágicas, álgebra, pociones y defensa contra las artes oscuras.- ¿Hemos tardado mucho?
-Acabo de llegar-respondió la pelirroja ayudando a sus dos amigas a colocar su equipaje
-Mira a quien he recogido por el camino, iba vagabundeando por hay-dijo de nuevo Vega, mientras sacaba de su bolsillo un enorme libro
-Ja ja-rió sarcástica la chica
-Mhmm ¿He escuchado Jonathan? ¿Aquel tío que su única pretensión era llevarte al huerto?-preguntó irónica
-Eso no es verdad-contestó sacándole la lengua, ella era Leonor o Leo como la solían llamar, de largo pelo negro y ojos azules, era bastante atractiva pero lo ocultaba bajo sus camisas de rayas y jeans. Lily y ella se conocieron durante un duelo de varitas en 1º curso, en la que una acabó con orejas de burro y la otra con un color de piel muy parecido a la de los Simpsons.
No le daba tanto a la cabeza, ni a los estudios, pero se las apañaba para poder ir pasando de curso. Eran grandes amigas, las tres iban a Gryffindor-Lo tengo completamente olvidado
-Hicimos un trato, no volver a nombrarlo en la vida-le recordó la pelirroja
-Pero ahora llega el retorno de Black-suspiró Vega, sin apartar la mirada de su libro
-¿¿¿Qué????-exclamó Lily, sacando una bolsa de caramelos-¿Eso no lo teníamos superado?
-Pero es que…a veces es tan gracioso-dijo, pestañeando cómicamente.
-Lo único gracioso que tiene el es su cara, y es igualita a la de un sobaco escoció-volvió a decir la morena
-Mira que eres delicada-comentó alguien, que acababa de abrir la puerta-Me ha costado encontraros-rió, era un muchacho (Isaac Watt) ese era su nombre, no era el típico prototipo de tío rubio y ojazos, aunque se podía decir que era…mono, de pelo castaño y ojos dorados, tenía una graciosa nariz aguileña y era bastante delgado, ellos cuatro eran amigos desde 2º curso, pero a diferencia de las chicas este era de Ravenclaff, ello no quitaba que estuvieran muy unidos.
-Isaac, te has perdido el damatrismo de Leo-dijo Lily, que tragaba sus caramelos, la locomotora comenzó ha arrancar…
Pero antes de que el chico pudiera responder alguien abrió la puerta del compartimiento, haciendo que los muchachos giraran para ver de quien se trataba.
-Pero si son “Miss-besa por donde piso” y las estupendas “comemos dos trozos de zanahoria para no tener celulitis”-exclamó Lily fingiendo importancia-¿Qué les trae al compartimiento de los raritos?
-Disculpa cosa, retira lo dicho porque este compartimiento es nuestro-dijo James Potter un muchacho de pelo castaño, sonrisa adorable y con un ego mas grande que un elefante, este se encontraba acompañado por el resto de los Merodeadores y un grupo de chicas, todas con el pelo rubio y sin una neurona en actividad
-Creo que he escuchado mal ¿Puedes repetirlo Potter?-saltó Leo
-Pienso que te iría bien visitar al señor endocrino-murmuró Sirius, uno de los chicos más guapos de Hoqwarst, de ojos azules y pelo negro, miles de tías andaban detrás de el, y el mas creído que unas pascuas salía con todas.
-No necesita tus consejos Black-fue en su ayuda Vega-Mira porque me has pillado de buen humor que si no…
-¿Qué si no que?-preguntó tontamente una de las chicas que acompañaban a los Merodeadores, Maryha Liocourt, que posaba sus manos en las caderas con un movimiento aprendido.
-Fíjate que a mi Black me cae bien, no veo nada de malo en que sea un borde, que se lo tenga creído y que encima sea un niño de papa-volvió a decir Leo
Maryha se abalanzó sobre ella, intentando sin mucha eficacia arrancarle los pelos…
-Retira lo que has dicho de mi novio-mascullaba, Isaac corrió a separarlas.
-Nos tenéis envidia-chilló Peter, otro componente del grupo aunque menos agraciado.
-Una envidia-comentó irónica Lily-¿No me ves? Los piños no paran de crecerme de la envidia que os tengo, si tuvierais la misma cuenta corriente y el mismo culo que la López alomejor me lo pensaba.
-Anda tíos vayámonos a otro compartimiento-suspiró Remus Lupin, que estaba cansado de que todos los años hubiera discusiones entre ellos, tenía unos ojos dorados adorables, y el pelo castaño perfectamente peinado, era bastante guapo pero no solía salir con ninguna chica.
-No Remus, nos vamos a quedar aquí-dijo cortante una muchacha, Diana Solbes, otra de las perfectas chicas, que en ese momento salía con James, o eso aparentaban.
Otras dos muchachas, afirmaron con la cabeza…
-Pero mira que sois ingeniosas, que pasa ¿Se os acabo el brillo de labios y venís a jodernos a nosotras?-preguntó con un eje de rintintín Vega, mientras que Isaac sujetaba a Leo para que no le sacara los ojos a la “hermosa” de Maryha.
-¿No os han dicho nunca que sois insoportables?-les dijo Sirius, apoyándose cómodamente en el marco de la puerta.
-Pues mira no, tal vez sea porque siempre que paso por alguna calle me tiran flores, números de teléfono, calzoncillos, besos…-respondió Lily
-¿A ti?-le cortó James-Tu, boca ferro…que debes tener mas poco material para dar a los tíos-le miró a los ojos, se aguantaron las miradas unos segundos.
-Tengo material para millones de tíos, pero temo que nazcan con vuestros genes-contestó la chica
Justo en ese momento…
-¿Se puede saber que es este escándalo?-les preguntó la profesora Mcgonagall, que se había acercado hasta ellos, al ver los miles de alumnos que se agolpaban intentando ver algo de partido en la “pelea”.
-No profesora, nosotros…solamente-intentó disculparse Vega
-Lo sentimos-dijeron James y Sirius a la vez
-Venga, aire, que no se vuelva a repetir…a se me olvidaba quedan restados 50 puntos a Gryffindor-diciendo esto, comenzó a dispersar al alumnado
-Otra vez será Potter-dicho esto, Lily cerró sin ninguna delicadeza la puerta del compartimiento.