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Harry Potter, el descendiente de Godric Gryffindor — capítulo 3
Harry entró por la puerta del número 4 de Privet Drive. En cuanto la cerró su tío salió a verle.- ¿Dónde andabas? Tu tía ha tenido que hacer el desayuno porque tú no estabas en la casa.¿Qué es todo eso que traes?- Son libros y cosas que necesito para mi colegio. He tenido que ir a por ellos, me vino anoche la carta.- Bien. Date prisa que tienes que cortar el césped, podar los rosales y regarlos. ¡Vamos!- Sí.Harry subió las cosas a su habitación y se cambió de ropa. Bajó y se fue a cortar el césped.Después de un rato tenía la camiseta empapada de sudor con el calor que hacía. Se la quitó ante las atentas miradas asombradas que había allí mirándolo, incluidas un par de amigas de Dudley y que habían ido con él al colegio.Harry había cambiado bastante, estaba más alto, más musculoso gracias al quidditch, además de todos los trabajos caseros que sus tíos le mandaban en verano. Todo eso junto a su pelo negro alborotado y sus ojos verdes tras sus gafas, llamaba mucho la atención de las chicas.Llevaban todo el verano mirándole, saludándole, sonriéndole... A Harry le hacía gracia, ya que esas mismas chicas antes huían de él porque su tío dijo a todo el mundo que estaba casi todo el año en el Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables, lo que era mentira.Sin hacerle caso a las chicas siguió cortando el césped, después podó y regó los rosales.Cuando terminó, miró hacia la calle y vio que las chicas seguían ahí, sentadas en sillas que habían traído y comiendo gominolas.Harry sonrió de lado haciendo que ellas suspiraran e incluso que algunas se sonrojaran. Entró en la cocina, se sirvió un buen vaso de agua y se fue a duchar. Una vez que ya estaba vestido y después de haber comido, cogió dinero que había cambiado en Gringotts y se fue a comprar.Se fue al Centro Comercial de la zona a comprarse ropa y comió helados. Allí se encontró a su primo y sus amigos incluidas sus amigas que le habían estado mirando antes. - Hola Harry- saludaron ellas.- Hola.- ¿Qué tal estás? Hacía mucho que no te veíamos- dijeron rodeándolo un brazo cada una.- Has cambiado mucho, ahora estás mucho más guapo- dijo una.- Bien ¿y vosotras? sí es que he estado en otro colegio.- Nosotras estamos bien, mejor ahora. ¡Vaya! ¡Qué músculos! ¿Haces deporte?- dijo la otra.- Sí.- Ohhhh.- Chicas nos tenemos que ir- dijo celoso Dudley. No soportaba que Harry se llevase toda la atención de las chicas.- ¿Ahora?- Sí, ahora- dijo Piers, un amigo de su primo.- Bien. Nos veremos mañana Harry. Adiós.- Sí. Adiós, Harry.La chicas le dieron un beso en la mejilla y se fueron.Llegó a la casa de sus tíos bastante tarde y lleno de bolsas de ropa.A la mañana siguiente, después de haber hecho el desayuno y de haberlo servido, se sentó a desayunas junto a sus tíos y su primo.- ¿De dónde sacaste el dinero para comprarte todo lo que trajiste ayer?- preguntó su tío.- De la herencia que me dejaron mis padres.- ¿Herencia?- Sí, pero el dinero está en Gringotts, el banco de los magos. Mala suerte- dijo Harry- ¡Ah, por cierto! Hoy mismo me iré a una casa de mi padrino. No me volveréis a ver hasta el año que viene y eso si regreso. Así que si me disculpáis, voy a hacer mi baúl para poderme ir.Se levantó pero no había dado ni tres pasos cuando su tío Vernon preguntó:- ¿Te dejaron mucho dinero?- El suficiente para ser uno de los más ricos, por no decir el más rico de toda Inglaterra- contestó dejando a los tres con la boca abierta. Sonriendo siguió su camino.Una vez listo cogió su baúl, su mochila, la jaula de Hedwig y sus escoba, bajó al patio y delante de sus tío y su primo se montó en su escoba después de haber atado su baúl a esta.- Bueno, adiós- se despidió Harry.Se puso su capa de invisibilidad por encima y dando una patada en el suelo se elevó y se marchó hacia Hogsmeade.El viaje duró casi todo el día, tuvo que hacer varias paradas para descansar y comer. Cuando llegó a Hogsmeade se fue directo a la casa de su padrino.Se quitó la capa, entró a la casa y la recorrió. Había una cocina bastante grande, un salón principal, una biblioteca muy extensa con muchos libros de todo tipo; desde Defensa Contra las Artes Oscuras hasta de Quidditch; cuatro habitaciones con sus respectivos baños, un laboratorio de pociones, un gimnasio al estilo muggle y otro al estilo mágico.Se fue al salón principal, fue al armario que le dijo su padrino y encontró el huevo, lo cogió, se sentó en el sillón y le empezó a tocar, después de cinco minutos salió un fénix pequeñito que no se veía ni una pluma. Harry le miró y le puso el nombre de Fire. Le dejó en una bandeja que había allí.En la cocina había una nota donde ponía que el gimnasio mágico tenía un reloj para parar el tiempo y para decirle que en la casa no se detestaba la magia, ni siquiera de un menor.Harry se dijo que mañana le echaría un vistazo, estaba demasiado cansado así que escogió una habitación y se fue a acostar. Siento haber tardado en actualizar pero no he podido conectarme antes. Besos de chocolate.