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Harry Potter, el descendiente de Godric Gryffindor — capítulo 4

Harry se levantó a las siete de la mañana, se duchó y se fue a la cocina para desayunar. Miró en la nevera y en los armarios y se dio cuenta de que estaban llenos de comida. Hizo huevos revueltos con beicon y tostadas, con un café.Después de desayunar se acercó al reloj que para el tiempo y después de pensarlo, lo activó. Le vendría bien para entrenarse.Se puso a leer libros de transformaciones, encantamientos y DCAO. Además, para las pociones necesitaría bastante ayuda. Después de leer se enteró que los fénix comían carbón y era fácil conseguirlo con un simple conjuro. Y se dio cuenta que era realmente bueno en pociones, su problema era su profesor, Severus Snape, el cual le odiaba al igual que Harry le odiaba a él.El reloj era muy útil porque no tenía que desactivarlo para que pase el tiempo, el reloj no lo paraba si no que lo retrasaba. Era como si el día en vez de tener 24 horas tuviera 480 horas.Se había impuesto una rutina: se levantaba, se duchaba, desayunaba, leía libros, se iba a entrenar al estilo muggle, comía, hacía pociones (las cuales las guardaba las que le salían perfectas por si las necesitaba), se iba al gimnasio mágico, leía, practicaba hechizos nuevos, cenaba, leía y se iba a dormir.Su fénix, Fire, ya era completamente adulto. Era rojo con la cabeza dorada, las alas rojas con los bordes negros. Era realmente precioso. Había encontrado en una tienda un colgante donde podía llevar a Fire, claro que para meterlo y sacarlo tenía que estar conectado al fénix y Harry lo iba consiguiendo poco a poco. Se dio cuenta de que hablaba su idioma y eso era bueno, ya que significaba que su fénix se iba fiando de él poco a poco.Harry no salía de la casa para nada salvo para comprar comida e ingredientes para las pociones.Llegó el 1 de septiembre, recogió su baúl, la jaula de Hedwig con ella dentro, su mochila y su escoba. Metió a Fire en su colgante y se fue a King Cross para coger el tren. Vio a los Weasley, saludó a todos, incluyendo a Hermione que estaba allí. Harry se fijó en la joven pelirroja, estaba más guapa que nunca. Ginny le miró a los ojos y se sonrojó.  Subieron al tren, hablaron de todo y comieron las cosas que compraron en el carrito.Llegaron a Hogwarts, oyeron el discurso inicial de Dumbledore, cenaron y subieron a dormir a sus respectivas habitaciones.Harry no podía dormir así que bajó a la Sala Común, se puso a mirar el fuego cuando ocurrió. De la nada apareció una luz roja y dorada enfrente de él, si Harry estaba asombrado, se asombró mucho más cuando la luz empezó a hablar:- Es hora que sepas la verdad. Tú, mi descendiente, tienes algo que lograr. Por si te lo preguntas soy Godric Gryffindor y  te estaba esperando. Si quieres saber todo lo que deberías haber sabido desde el principio, sal de la Sala Común y al lado de la entrada de esta, al puerta encontrarás. Díselo al retrato de la Dama Gorda y ella te dirá cómo entrar. Te enseñaré todo lo que sé, mas en mí debes confiar.Después la luz desapareció. Harry se lo pensó un segundo y después salió al pasillo para hablar con la Dama Gorda.- Despierte.La Dama Gorda despertó asustada.-¡Oh! Hola, querido. ¿Contraseña?- No la despierto para eso señora. Yo soy el descendiente de Godric Gryffindor y desearía saber cómo entrar en la sala de aquí al lado.- ¡Por fin! Pensé que nunca me lo preguntarías, tú padre me lo preguntó en su tercer año.- ¿En serio? Bueno, es que yo no sabía nada hasta ahora. Mis padres murieron cuando yo  tenía un año y me he criado con muggles.- Sí, es cierto, lo olvidé. Pues verás, solo tienes que ponerte en frente de tu lado derecho, tres pasos. Poner tu mano en la pared e identificarte como el descendiente de Gryffindor.- Gracias señora Gorda.- De nada querido.Harry se acercó y diciendo lo que la Dama Gorda le dijo puso su mano en la pared.- Yo, Harry James Potter, descendiente de Godric Gryffindor deseo entrar en esta sala.Apareció una luz roja y dorada.- Bienvenido Harry Potter. ¿Qué contraseña deseas tener?- Merodeadores.- Así será.La luz desapareció dejando en su lugar un espacio para poder entrar en donde antes estaba la pared.Harry entró y se quedó en shock, estaba en una sala con una chimenea, con una mesa grande y sillas, enfrente del fuego había un sillón que parecía cómodo y con un cuadro de un hombre que le miraba y sonreía, se parecía a él. Harry supuso que ese era Godric Gryffindor. Siguió mirando, había una gran habitación con un baño muy grande, otra habitación con su respectivo baño pero esta era más pequeña, un gimnasio con una parte muggle y la otra mágica, un laboratorio de pociones y una piscina. En el gimnasio también había un cuadro del fundador pero estaba vacío.Harry volvió a la sala por donde había entrado.- Es genial.- Me alegro de que te guste. Bienvenido, joven descendiente. Como sabrás yo soy Godric Gryffindor, aquí te puedes entrenar, descansar, hacer lo que quieras. He decidido decírtelo por medio de esa luz de magia porque llevaba mucho tiempo esperándote y nunca llegabas. En la Sala del descendiente nadie puede entrar sin tu consentimiento ya que se necesita poner la mano para poder pasar. La Dama Gorda solo nos es fiel a mí y a mis descendientes a nadie más ni siquiera al director.- Hola. Sí, lo siento pero es que no lo sabía hasta ahora que me lo ha dicho usted. Gracias.- No me las des y tutéame por favor, que no soy tan viejo jajaja- se río.- Pues en realidad, sí- dijo Harry entre risas haciendo que Gryffindor parara de reír y causando que Harry riera más.

¿Demasiado largo? Tal vez, jajaja.Lo siento.Besos de chocolate.