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El Hijo del Rayo — capítulo 3

Aparecieron en una localidad que Harry, por supuesto, desconocía.

  • Estamos en Montauk - explicó la rubia. - Nuestros padres nos trajeron una vez a visitar a unos parientes.

  • Si no mal recuerdo, eran los primos hermanos del tío segundo de mamá... creo - dijo Ghele.

Leah lo miró interrogante, luego soltó un suspiró.

  • El punto es que estamos aquí - dirigió su mirada al chico-cabra - Tenemos que hacer algo con él por mientras. Iré a comprar vendajes y algunas cosas. - los dos asintieron.

Harry y Ghele acomodaron al chico en una banca que había cerca. Leah tomó sus cosas y se fue en busca de una farmacia.

  • Quiere ser medimaga - confesó Ghele - Sabe lo que hace, no te preocupes.

Harry guardó silencio, no sabía que decir. Él no tenía idea de qué estudiar. Años atrás habría elegido ser Autor sin dudarlo; ahora era más complicado, no quería más violencia en su vida y prefería mantenerse alejado de los problemas.

Unos minutos después el chico empezó a recobrar la consciencia. Soltaba uno que otro gemido de dolor y decía cosas como "Latas" y "Comida". Para cuando Leah llegó de hacer sus compras ya sé podía decir que estaba en sus 5 sentidos.

  • Voy a limpiarte la herida y después a vendarla - informó.

El chico-cabra no dijo nada y Leah, al ver que no se quejaba, procedió a tratarlo. La chica sacó los materiales de su mochila, se puso en cunclillas y despejó el lugar de la herida.

  • Yo... gracias... - dijo.

  • No hay problema, amigo - le contestó Ghele.

El desconocido lo miró y sonrió cansadamente.

  • ¿Podrían decirme dónde estamos? - preguntó.

  • Montauk - explicó Harry - Hace rato dijiste algo sobre Long Island así que te trajimos aquí ¿vives aqui?

El otro negó con la cabeza.

  • No exactamente.

  • Fue lo más cerca que te pudimos traer - se disculpó Ghele.

  • No hay problema, les agradezco, chicos.

Ghele hizo un extraño ademán con la mano como queriendo decir que no era nada. El chico pareció entenderle porque volvió a sonreír.

  • Mi nombre es Jeff Rockgrass - dijo.

  • Él es Harry Potter - lo presentó el pelirrojo - Nosotros somos Leah y Ghele Greenwich.

Leah acabó de vendar la peluda pierna de cabra de Jeff y se levantó.

  • Listo - dijo.

  • Gracias de nuevo, lamento lamento la molestia.

  • No lo eres. En fin, tenemos que apresurarnos. ¿Dónde vives exactamente para poder llevarte?

  • No es necesario, puedo llamar a alguien para que venga por mi.

  • ¿Estás seguro? - preguntó Ghele.

  • Si.

  • Está bien - aceptó - Harry, ¿te vienes con nosotros? Estamos en el colegio pero no creo que...

-¡No! - exclamó Jeff - Quiero decir, es mejor si se queda conmigo, está más cerca y a lo mejor se meten en problemas en ese colegio.

Los chicos se miraron dudativos.

  • Esperen... - dijo Harry - ¿El colegio? ¿les dejan salir con frecuencia?

  • No realmente. - Ghele parecía avergonzado - La verdad es que desde que cumplimos 17 solemos escaparnos a veces.

  • ¡¿Se escapan?!

  • Sólo los fines de semana - Leah bufó - No es para tanto ¿quién diría que Harry Potter sería un santurrón?

Harry la vio ofendido.

  • ¡Pero claro que no!

Los hermanos rieron.

  • Lo que digas Potter - le dijo Ghele.

  • ¿Entonces, Harry? - Jeff los veía curioso - ¿Te quedarás conmigo?

  • Yo... ¿te importa si hablo con ellos? - preguntó señalando a los Greenwich.

  • Adelante.

Harry y los dos chicos se alejaron unos metros, lo suficiente para que Jeff no los escuchara

  • ¿Crees que esté bien confiar en él? - preguntó Leah.

  • No lo sé - admitió Harry. - Pero creo que tiene respuestas que yo necesito.

  • ¿Eso quiere decir que te quedas?

  • Creo que sí.

  • Bien, si sucede algo puedes recurrir con nosotros - le dijo Leah y su hermano asintió, dándole la razón.- Sé que te acabamos de conocer pero puedes confiar en nosotros.

  • Lo sé - respondió.

Ghele, que no se había quitado la mochila para nada, se la descolgó y de ella sacó el dibujo y un trozo de pergamino. Agitó su varita y el dibujo que duplicó.

  • Ten, esa es tuya.

  • Gracias, Ghele.

  • De nada, mmh... ¿tienes un bolígrafo? - pidió.

  • Sólo éste - dijo Harry sacando el caro lapicero plateado.

  • ¿Sirve?

  • Nunca lo he intentado.

  • ¿Puedo?

  • Si.

Ghele tomó el bolígrafo y lo intentó. Funcionaba. El chico escribió algo y se lo entrego.

Ilvermorny****Monte Greylock, Massachusetts- Ésta es dirección del colegio. - explicó - Verás el castillo enseguida. Cualquier cosa puedes encontrarnos ahí.

  • ¿Ilvermorny? - preguntó.

  • Colegio Ilvermorny de Magia y Hechicería - dijo Leah - El mejor colegio de magia del mundo.

Harry rió.

  • No lo creo, ese es Hogwarts. - declaró.

Esta vez los dos hermanos rieron.

  • Lo que digas, Potter - dijeron al unísono.

Leah tomó la mano de Ghele y desaparecieron con un ¡Crac!

Harry usó la magia sin varita para encoger el dibujo y se lo guardó en el bolsillo del abrigo.

  • ¿Que pasa ahora? - preguntó acercándose a Jeff.

  • Ayúdame a llegar a esa fuente - respondió.

Lo ayudó a levantarse y le sirvió como apoyo para poder caminar.

  • Me alegro que hayas decidido quedarte. - le dijo.

  • Necesito repuestas.

  • Las tendrás.

Jeff lo condujo hacia donde el agua de la fuente y los rayos dorados del sol formaban un pequeño arcoiris. Saco una extraña moneda de la bolsa de su pantalón y la arrojó hacia él. La moneda desapareció.

- Oh**Iris, diosa del arcoíris, por favor acepta mi ofrenda. Con Quirón en el Campamento Mestizo.

La imagen de un hombre castaño con suéter de tweet empezó a formarse.

  • Quirón - saludó el chico.

  • ¡Jeff! - exclamó el hombre - Estaba preocupado, la conexión se cortó de repente ¿qué pasó?

  • El león de Nemea. - dijo - Me atacó y el mensaje se interrumpió. Harry lo mató, es el mestizo del que te conté.

  • Bien ¿dónde están ahora?

  • En Moutank. El león me mordió en la pierna así que necesito que envíes a alguien.

  • Van para allá.

Jeff asintió y deshizo la imagen con la mano.

Harry lo miró. Jeff tenía mucho que explicarle si quería averiguar qué demonios estaba pasando.

  • Siéntate, Harry.

Se lo contó todo, algo resumido. Dioses, sátiros, mounstros, semidioses. Le dijo que su aura era demasiado poderosa como pasarla desapercibida, era hijo de uno de los Tres Grandes. Al final Harry entendió el porqué tenía que ir a ese campamento, pero lo decepcionó un poco saber que James Potter no era su verdadero padre.

Poco tiempo después los dos chicos pudieron vislumbrar dos siluetas acercándose en el cielo con velocidad

  • Eso son...

  • ... pegasos - terminó Jeff, riendo disimuladamente. - Si, tenemos nuestra propia reserva de... eh, ponis voladores.

Había dos chicos montando los ponis voladores, ambos rubios. Harry se preguntó si serían hermanos.

  • Hola - dijo el que se veía mayor - Soy Malcolm Pace, hijo de Atenea.

  • Will Solace, hijo de Apolo - se presentó el menor.

No, no eran hermanos.

  • Harry Potter, hijo de... um, no sé.

  • Tranquilo - le dijo Malcolm - Es raro que un semidios sepa de su progenitor divino antes de llegar al Campamento. Aunque pareces tener mi edad ¿cómo es que sobreviviste tanto tiempo? no eres romano ¿o si?

Harry no supo qué responder.

  • A mí también me gustaría saberlo. - dijo al final.

No hizo más preguntas. Los ayudaron a subir a los pegasos. Malcolm decidió hacerse cargo de Jeff y lo hizo subirse con él. Harry fue con Will.

El trayecto al campamento fue calmado, todos sumidos en un silencio casi agradable.

Finalmente aterrizaron frente un arco que rezaba... ¿Cempamento Pestizo?

  • Díganme que me equivoco y no dice Cempamento Pestizo - todos los miraron raro.

  • Debe ser por la dislexia, dice "Campamento Mestizo"- dijo Malcolm -Ahi está escrito en griego, no deberías tener problemas para leerlo. - señaló el letrero abajo del grabado inicial, que estaba en inglés.

  • Ah, no es por la dislexia, lo leí en griego. Tengo miopía y astigmatismo, además perdí mis gafas aunque no recuerdo... ¿cómo saben que tengo dislexia?

  • Es usual en semidioses, es porque nuestra mente está hecha para leer el griego antiguo. Normalmente viene acompañada de TDAH ¿o me equivoco?

No sé equivocaba. Esas eran las razones por las que no le iba tan bien en la escuela como a Harry le gustaría. Nadie lo sabía, ni siquiera Ron y Hermione, aunque el chico no entendía porqué nunca les había dicho.

Malcolm le sonrió como sabiendo lo que pasaba por su cabeza.

  • El TDAH son tus reflejos como héroe. Especialmente útiles en el campo de batalla - chasqueo los dedos - Ya sé cómo resolver tu problema de vista. Wil, lleva los pegasos al establo y de ahí te vas a buscar a Leo, dile que vaya a la Casa Grande.

  • Bien - dijo Will - Nos vemos, Harry.

  • Nos vemos - se despidió.

  • Sígueme - indicó Malcolm que cargaba con Jeff.

Cuando Harry entró al campamento no pudo evitar sentir cierta calidez en el pecho. La impresión que el lugar daba era abrumadora, casi irreal. Al chico le recordó la primera vez que había visto Hogwarts, tan lleno de magia y misterios. Sonrió para si mismo.

Se fijó en la arquitectura: las grandes columnas de mármol de estilo griego, las numerosas cabañas dispuestas en forma de Omega. "Increíble" pensó Harry.

Los campista iban de aquí a allá, riendo, jugando, disfrutando. Todos llevaban una camiseta color naranja que rezaba "Campamento Mestizo" (ahora lo sabía), justo arriba de lo que parecía ser la imagen de un pegaso. Harry pudo ver a algunos practicando el tiro con arco, a otros practicar con espadas, montar en pegasos, y a otros más navegando en canoas.

No se dió cuenta cuando arribaron. Su compañero le dió un codazo para que reaccionara.

  • Hemos llegado - dijo.

  • ¿Qué...? Ah, si. - Harry se dió cuenta que había dos hombres jugando naipes frente a él. Uno era bajo y rechoncho, usaba una camisa de tema tropical con estampado de palmeras y sostenía una lata de Coca-Cola de dieta en la mano izquierda. Reconoció al otro como el hombre del mensaje Iris (según le explicó Jeff), con su desgastado suéter de tweet, estaba sentado en una silla de ruedas.

  • Él es el Sr. D, es el director del campamento. - le dijo Malcolm refiriéndose al primero - El otro es Quirón.

Harry, no muy seguro, se limitó a decir "Buenas". Pudo escuchar al Sr. D gruñir por lo bajo, malumorado, y a Quirón reír levemente.

  • Iré a llevar a Jeff a la enfermería, hasta luego, Harry.

Cuando Malcolm se metió a la casa color azul frente a ellos, Harry se sintió solo.

  • Ya veo, un mago. - El Sr. D lo miró como si le hubiera salido un cuerno en la cabeza. - No sé en qué demonios estaba pensando padre al tenerte, Harry Potter - el cielo tronó - Si, si, como sea.

Quirón solo lo vió seriamente.

  • ¿Por qué no te sientas, Harry? - le ofreció.

El chico asintió. No sabía porqué pero no le extrañaba en lo absoluto que el director del campamento supiera su nombre.

  • Te diré una cosa, chico. - le dijo el Sr. D - No me agrada tu gente.

  • ¿Puedo preguntar porqué, director? - preguntó Harry.

  • Son un montón de malagradecidos - gruñó - Se la pasan diciendo tonterías, alardeando sobre su pureza de sangre y supremacía ¡Bah, solo son unos estúpidos mortales como todos! ¡Podría eliminarlos con solo pestañear! Ya es hora de que alguien les enseñe que algo de buenos modales.

  • Entiendo.

  • ¿Jeff ya te lo explicó todo? - preguntó Quirón.

Harry miró a Quirón con duda.

  • Más o menos. Al menos me explicó lo esencial. - dijo.

  • ¿Puedo preguntar cómo te sientes al respecto? - Quirón parecia interesado.

El chico lo pensó un momento.

  • No sabría que decirle. No me sorprende, supongo. - decidió ser sincero.

Quirón alzó las cejas.

  • ¿Dices que no te sorprende en lo absoluto? ¿Aceptaste la existencia de los dioses y de sus descendientes así sin más? - Harry volvió a asentir.

  • Es fácil para mí aceptar las cosas - se encogió de hombros - Además, después de saber de la magia no hay mucho que me parezca imposible.

Quirón no dijo nada. El Sr. D lo miró con severidad.

  • Tú no debiste nacer, chico - afirmó.

Aquello lo molestó.

  • ¿Disculpe? - inquirió. El director comenzaba a caerle mal.

El Sr. D abrió la boca para responder pero Quirón intervino rápidamente.

  • Lo que el Sr. D quiere decir, Harry, es que eres el fruto de dos juramentos rotos. Uno de los juramentos fue hecho hace tiempo, después de la Segunda Guerra Mundial. Los hijos de los Tres Grandes tienden a ser muy poderosos y acarrean muchos problemas que suelen desembocar en guerras, es por eso que los tres se comprometieron a no engendrar ningún otro semidios.

  • Algo que por supuesto no cumplieron - murmuró el Sr. D con irritación. Otro trueno retumbó en el cielo, el hombre solo rodó los ojos.

  • Lo juraron por el río Estigia, algo muy importante, Harry. No se juega con eso.

  • ¿Que pasa si rompes ese juramento? - preguntó Harry.

  • En un caso normal, el que no cumple su juramento muere. Pero los dioses son inmortales así que sus hijos son los que pagan las consecuencias. Llevan una vida difícil.

  • Oh, genial. Sólo espero que no sea adicional, ya tengo mala suerte de por si.

  • No eres el único que nació después de haberse hecho el juramento, están Percy, Thalía y Jason.

No sabía quién diantres eran esos chicos pero Harry prefirió no comentar nada al respecto.

  • El otro juramento es casi tan antiguo como los dioses. Todos acordaron no involucrarse con los magos, sus hijos serían demasiado poderosos y podrían llegar a constituir una verdadera amenaza para el Olimpo. - continuó.

  • Y así es. - añadió el Sr. D. - Es el único juramento que se podría decir que mi padre había respetado. Hasta ahora. Si los otros dioses se llegarán a enterar... Por otra parte, su existencia es casi abominable. Son dos mundos que en teoría no deberían tener contacto, independientes uno de otro.

  • ¿Y los muggles, señor?

  • Los muggles, como ustedes les dicen, no pertenecen a ningún mundo, son neutrales, los comodines de este universo. Su existencia ayuda a todos los mundos a coexistir.

  • De cualquier manera, te sugiero que lleves todo este asunto de la magia con extrema precaución. Nadie en el campamento debe enterarse de que eres un mago ¿comprendes?

  • Lo hago.

  • Más te vale que lo hagas, muchacho.

  • O si no, ¿qué? - preguntó, desafiante.

  • ¿Te atreves a desafiarme a mi, un dios? - El Sr. D elevó la voz. Por un momento Harry pudo vislumbrar una especie de fuego púrpura tras sus ojos, un poder tan arcaico como incomprensible para las mentes corrientes. Gruñó. - Tienes agallas, chico, te llevarás bien con ese tal Peter Johnson, le encanta andar molestando a los dioses. Es de los pocos mocosos de este lugar que valen la pena. Ahora, fuera de mi vista, Halley Pickle.

A Harry no le dió tiempo de rezongar porque enseguida llegó alguien.

  • ¿Eres el nuevo campista? - preguntó un chico moreno de cabello alborotado.

  • Si, soy yo. - admitió, resignado.

  • Soy Leo "sexy" Valdez (según las chicas). Will me contó sobre tu pequeño problema. Tengo algo que podría ayudarte.

El chico tenía un cinturón portaherramientas mágico, algo que Harry notó. Parecía tener una especie de hechizo de expansión indetectable que lo hacía algo bastante útil. De ahí saco unas gafas cuadradas, hechas de un metal que parecía ser bronce. Se las dió.

  • Están hechas de bronce celestial - confirmó el chico - Se ajustan a la graduación y necesidades del usuario. También tiene bastantes otras funciones especiales que se activan usando un comando de voz, eso te lo explicó luego. Pruébalas.

Harry se las puso. Aunque al principio veía todo igual de borroso, se fueron ajustando poco a poco, como el lente de una cámara. Pudo ver todo con claridad.

  • Wow, son geniales. - admiró Harry.

  • ¿Verdad que sí? - dijo Leo emocionado.

  • Oye ¿y puede cambiar de forma? - preguntó Harry con curiosidad.

  • ¡Pero claro! Simplemente concéntrate en el diseño que quieres, te responderán. - Leo sonaba orgulloso.

Harry hizo lo que le dijo. Se concentró en sus usuales gafas redondas y pudo sentir como cada pequeña pieza del armazón se desplazaba y acomodaba, siguiendo su petición.

  • ¿Redondas? No son mi estilo pero admito que te quedan bien - dijo el chico. - ¡Percy, aquí!

Leo llamaba a otro chico que caminaba en dirección a ellos. Con sus nuevas gafas Harry lo vio bien. Era alto, atlético, de pelo negro indomable y ojos color verde agua. Bastante parecido a él, parecerían gemelos si no fuera porque Harry era más bajito y delgado (algo que definitivamente le pesó).

  • Tú debes ser Harry Potter. - le dijo con una sonrisa - Malcolm me pidió que te enseñara el campamento. Soy Percy Jackson.