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La Maldicion de las Parcas: Leyendo Percy Jackson — capítulo 8

--- ¡Yo! --- grito emocionada Afrodita --- es tiempo que yo lea, páseme en libro. Mi mamá me enseña pelea de Toros--- miro con una mueca el titulo --- creo que este es el de Percy, mejor me espero al siguiente...

--- Oh no mamá, yo sé de qué se va a tratar el siguiente y ese lo leeré yo --- dijo Sebastián dándole el libro a su madre.

--- Bien --- dijo cruzándose de brazos.

Atravesamos la noche a través de oscuras carreteras comarcales. El viento azotaba el Cámaro. La lluvia golpeaba el parabrisas. Yo no sabía cómo mi madre podía ver algo, pero siguió pisando el acelerador.

**---**A decir verdad no sabía a dónde íbamos --- dijo Sally cuando todos la miraron --- solo que debía sacar a mi hijo de ahí.

Cada vez que estallaba un relámpago, yo miraba a Grover, sentado junto a mí en el asiento trasero, y pensaba que o me había vuelto majara o él llevaba puestos unos pantalones de alfombra de pelo largo.

--- Sí claro --- dijeron todos riéndose a carcajadas. Aunque Annabeth no lo hizo, como siempre Dan se dio cuenta de aquello.

--- ¿Por qué no te ríes? --- pregunto haciéndole ojitos, la chica rubia la miro y suspiro.

--- Porque lo entiendo, o no me digan que todos actuaron con normalidad cuando se enteraron de su padre o madre --- dijo ella y varios bajaron la cabeza --- Percy solamente actuó conforme a sus instintos y eso le decían que Grover no era normal --- se volteó al sátiro --- sin ofender.

--- Es comprensible --- dijo el sátiro encogiéndose de hombros.

Pero no, tenía aquel olor de las excursiones al zoo de mascotas: olía a lanolina, de la lana; el olor de un animal de granja empapado.

--- ¡Percy! ---grito Grover sonrojado mientras casi toda la habitación se reía.

--- Lo siento --- se disculpó el niño en verdad apenado.

—Así que tú y mi madre… ¿os conocíais? —se me ocurrió decir.

--- Antes de ese día no --- dijeron ambos mirándose.

--- Yo sabía que te estaban cuidando --- dijo Sally encogiéndose de hombros --- pero no sabía quién era.

Los ojos de Grover miraban una y otra vez el retrovisor, aunque no teníamos coches detrás.

—No exactamente —contestó—. Quiero decir que no nos conocíamos en persona, pero ella sabía que te vigilaba.

— ¿Que me vigilabas?

--- Hay sí, tú más que nadie necesita niñero --- dijo Leo y todos lo voltearon a ver --- ¿Qué?

--- Nada. Oye señor del fuego luminoso --- le llamo Piper y este volteo a verla con una sonrisa marca registrada Leo --- ¿no te dolió la lengua?

--- ¿Por qué me debería de doler?

--- Por mordértela tan fuerte --- dijeron todos los demás sacando risa de Apolo y Hermes.

—Te seguía la pista. Me aseguraba de que estuvieras bien. Pero no fingía ser tu amigo —añadió rápidamente—. Soy tu amigo.

--- Guau, me gustaría que los faunos fueran así --- dijo Hazel pensativa mientras Frank asentía.

--- Sí, ellos sirven mejor que pedir propinas --- dijo Reyna de acuerdo con los otros dos.

--- Sí pero son griegos --- dijo Octavian con una mueca en su cara.

--- ¡Octavian cierra la boca! --- gritaron Jasón, Diego, Sebastián, Reyna y hasta Hazel frustrados.

—Vale, pero ¿qué eres exactamente?

—Eso no importa ahora.

— ¿Que no importa? Mi mejor amigo es un burro de cintura para abajo…

--- Eso no le va a gustar --- dijeron todos mirando a Percy.

--- ¡Papá eso fue grosero! --- grito Sally mirándolo mal y el chico bajo la cabeza.

--- Lo siento Grover.

Grover soltó un balido gutural.

— ¡Cabra! —gritó.

— ¿Qué?

— ¡Que de cintura para abajo soy una cabra!

--- ¿Por qué te frustras? --- pregunto Teseo.

--- Tú mismo dijiste que no importaba --- concordó Daniela.

— Pero si acabas de decir que no importa.

Todos miraron de Teseo a Daniela y de ella a Percy, mientras varios Dioses se frotaban las manos oliendo muy pronto las ganancias mínimas de una apuesta.

--- Poseidón --- murmuraron Hades y Zeus, el Dios del mar se encogió de hombros. Aunque le agradaba saber que sus hijos tuvieran ideas similares, eso haría que se llevaran bien.

— ¡Bee-ee-ee! ¡Hay sátiros que te patearían ante tal insulto!

— ¡Guau! Sátiros. ¿Quieres decir criaturas imaginarias como las de los mitos que nos explicaba el señor Brunner?

— ¿Eran las ancianas del puesto imaginarias, Percy? ¿Lo era la señora Dodds?

--- No le pasara inadvertido que ahora sí existe una señora Dodds --- dijo Jasón pensativo, y varios asintieron.

— ¡Así que admites que había una señora Dodds!

— Por supuesto.

— Entonces ¿por qué…?

--- ¿Por qué te mintieron? --- pregunto Thalia --- para protegerte soquete.

—Cuanto menos sepas, menos monstruos atraerás —respondió Grover, como si fuese una obviedad

--- Es que lo es. ---dijeron los Dioses y Grover.

--- No, no lo es --- dijeron los semidioses cruzándose de brazos

Tendimos una niebla sobre los ojos de los humanos. Confiamos en que pensaras que la Benévola era una alucinación. Pero no funcionó porque empezaste a comprender quién eres.

--- Y ¿Qué se supone que es? --- pregunto Dan rodeando los ojos.

--- Un semidiós --- dijeron todos los demás.

— ¿Quién…? Un momento. ¿Qué quieres decir?


Jackson parece que no tienes mucho cerebro --- se burló Luck y recibió varias miradas desagradables de los del futuro, sobretodo de Thalia que apretaba los puños.

Volví a oír aquel aullido torturado en algún lugar detrás de nosotros, más cerca que antes. Fuera lo que fuese lo que nos perseguía, seguía nuestro rastro.

--- Sí es un monstruo no los dejara en paz --- dijo Perseo con una mueca en su rostro --- es mejor que pisen en serio ese acelerador, sea lo que sea.

—Percy —dijo mi madre—, hay demasiado que explicar y no tenemos tiempo. Debemos llevarte a un lugar seguro.

--- Eso es lo malo con los padres --- dijo Harry mirando mal a la mayoría de las personas --- Nunca te dicen nada, "Para protegerte", entonces algo pasa y... --- trago saliva, todos estaban al pendiente de él, sobretodo Hades, Perséfone, Poseidón Dan y Diego, pues su mirada deprimida y su actitud fatalista no eran buenas señales --- solo te dejan en un maldito lugar donde no conoces a nadie y te dicen "Quédate aquí, volveremos en un mes", pero pasan meses y ya ni regresan --- dijo apretando los puños --- ¡Siempre lo hacen!

Salió corriendo de la habitación mientras Daniela y Diego le gritaban que volvieran. El niño corrió hasta los bordes de unas estatuas, algunos Dioses inferiores lo miraban pero no les importaba nada, entonces pasaban de largo.

Las lágrimas que Harry Daniel Di Ángelo estaba guardando desde hace casi siete meses salieron a la luz. Se sentía culpable, recordándose lo último que le grito a su padre, queriendo tenerlo otra vez a su lado para pedirle perdón. Pero no pudo, pues él todavía no regresaba, de hecho no se tenían noticia de sus padres.


¿Daniel? --- le hablaron y él volteo a donde se veía esa voz.

Vio a Diego caminando a él, no era su padre de su tiempo, pero era lo mejor que tenían Willow y él en estos momentos. Su hermana había vuelto a reír y ser la dulce niña que siempre fue desde que vio a su mama del pasado.


¿Estas bien? --- el niño negó --- dime que paso, por favor, quiero ayudarte, dime que te paso, esa actitud no es por algo simple.

--- Nada --- pero no aguantaba mucho sus lágrimas --- era un día normal en la escuela, tú me dejaste en la entrada con Willow, te vimos en la camioneta mientras nos despedías, entonces Huanca, un chico obeso que le gustaba molestarme empezó a empujarme --- se limpió las lágrimas --- tú te bajaste y lo enfrentaste, pero cuando su padre se atravesó diste un paso atrás, te llame cobarde y demás cosas, estaba decepcionado, porque todos se burlaban de mi por tú culpa --- Diego estaba asombrado, ¿el un cobarde? --- ahora sé que solo intentabas protegerme, me dijiste como cuatro veces en ese día que no creías la violencia, entonces llego ese Nico a hablar con los dos. Mamá lo golpeo con un sartén.

--- Ya, entonces en varios año Dan no va a cambiar --- murmuro para sí mismo Diego y Harry negó --- sigue por favor.

--- Le dijo algo de Melinda y él hizo una mueca --- se encogió de hombros --- entonces hablo sobre una persona perdida y mi madre exclamo que otra vez, dijo que los necesitaban, nos dejaron en ese campamento diciéndonos que volverían por nosotros. Pero ya paso mucho y no nos hablan o comunican.


Harry...

--- No, tú y mi mamá me dicen Daniel --- dijo encogiéndose de hombros --- a mí me gusta más mi segundo nombre, pero como había muchos Daniel o Daniela en el campamento me dicen Harry, al menos que seas el señor D, entonces soy Harold Dinos.

---Ah --- se hinco a donde estaba su hijo --- Daniel, no importa lo que pase, nosotros queremos protegerlos y todo lo que hacemos es por su bien, eso que no se te olvide.

--- Lo sabemos, Willow y yo lo sabemos --- dijo poniendo sus manos en los bolsos y haciendo una mueca que le daba un gran parecido a su padre.

Entonces Daniel lo abrazo con fuerza. Diego al principio se sorprendió, pero luego decidió corresponder su abrazo. Daniela que veía todo desde lejos se acercó con paso firme, todavía no estaba lista para saber más de lo que su hijo conto, y sabía que Diego tampoco, lo único que pasaba era que muy pronto se enterarían de todo.

--- Hey chicos --- los llamo, ocultando su mueca con una sonrisa de lado --- me mandaron por ustedes, vamos a terminar estos libros.

--- ¡Sí! --- el niño parecía un poco más contento, como si se hubiese quitado un peso de encima, salió corriendo a donde deberían estar todos.


Gracias --- le dijo Diego abrazándola por detrás, ella lo miro sin comprender --- gracias por darme una familia.

--- Hey, que no lo hice solita --- le recordó besando su mejilla --- vamos.

En cuanto los tres se sentaron y Willow se volviera a curruca con su madre Afrodita decidió continuar con la lectura. Nadie quiso decir nada al respecto.

— ¿Seguro de qué? ¿Quién me persigue?

—Oh, casi nadie

--- Solo mi padre --- dijeron tanto Jasón como Nico negando.

--- Y Cronos --- recordó Thalia.

--- Los monstruos --- dijo Piper rodeando los ojos.


Además de algunos mestizos locos --- dijo Daniela rodeando los ojos.

--- Pero nada más --- dijeron con sarcasmos todos los anteriores.

Parecía que a Poseidón le iba a dar un ataque al escuchar todo eso. Apolo le dio un codazo a Hermes y ambos asintieron con sonrisas burlonas.

—Soltó Grover, aún molesto por mi comentario del burro—. Sólo el Señor de los Muertos y algunas de sus criaturas más sanguinarias.


Solamente eso --- dijeron Annabeth y Luck.

--- No es tan grave --- dijeron Nico y Sebastián.


¿¡Como que no es grave!? --- grito Poseidón mirando a Sally, esta se encogió de hombros con una mueca.


Bueno, comparado con lo que sigue no es grave --- dijo Daniela mordiéndose el labio, todos la miraron --- no diré nada.

— ¡Grover!

— Perdone, señora Jackson. ¿Puede conducir más rápido, por favor?

Intenté hacerme a la idea de lo que estaba ocurriendo, pero fui incapaz. Sabía que no era un sueño. Yo no tenía imaginación. En la vida se me habría ocurrido algo tan raro.


Claro, la de la imaginación es Dan --- dijo Nico rodeando los ojos.

--- ¡Y HARRY! --- gritaron Danny y Sally Jackson riéndose, mientras el niño rodeaba los ojos.

--- ¡Sí! --- grito Willow --- Harry cuenta cuentos.

--- Yo no cuento cuentos Willow --- dijo el niño rodeando los ojos otra vez.

Mi madre giró bruscamente a la izquierda. Nos adentramos a toda velocidad en una carretera aún más estrecha, dejando atrás granjas sombrías, colinas boscosas y carteles de «Recoja sus propias fresas» sobre vallas blancas.

— ¿A dónde vamos? —pregunté.

— Al campamento de verano del que te hablé.

--- El mismo que dijiste hace dos capítulos que no querías que fuera --- dijo Diego rodeando los ojos y dándole un gran parecido con Harry --- no pasara por alto eso tampoco.

--- Yo no lo haría --- dijeron Harry y Daniela a la vez, haciendo que Georgiana apretara los puños, odiaba a esa mestiza y a sus mocosos que venían del futuro.

—La voz de mi madre sonó hermética; intentaba no asustarse para no asustarme a mí—. Al sitio donde tu padre quería que fueras.

—Al sitio donde tú no querías que fuera.

--- Solo cállate y sigue a tu madre --- le dijeron Thalia y Dan apuradas, mientras Percy se encogía de hombros.

—Por favor, cielo —suplicó mi madre—. Esto ya es bastante duro. Intenta entenderlo. Estás en peligro.

— ¿Porque unas ancianas cortan hilo?

--- ¡No eran ancianas imbécil! --- gritaron Sebastián y Perseo rodeando los ojos.

--- ¡Su vocabulario! --- les reto Rea molesta y ambos se encogieron de hombros --- otro que diga una mala palabra será castigado limpiando todo este piso, ¿entendieron?

--- Sí --- dijeron todos rodeando los ojos.

—No eran ancianas —intervino Grover—. Eran las Moiras. ¿Sabes qué significa el hecho de que se te aparecieran? Sólo lo hacen cuando estás a punto… cuando alguien está a punto de morir.

--- Oh hermano acabas de decir estas a punto de morir --- le dijo Jasón y Grover se sonrojo.

--- Lo siento Percy, solo estaba preocupado --- se disculpó el sátiro, entonces Percy se encogió de hombros.

—Un momento. Has dicho estás.

—No, no lo he dicho, he dicho alguien.

—Querías decir estás. ¡Te referías a mí!

— ¡Quería decir estás como cuando se dice alguien, no tú!

— ¡Chicos! —dijo mamá.

--- ¡Oh sí! Cállenlos por favor --- grito Sirena desesperada --- me recuerdan a mis hermanos.


¿Tienes hermanos? --- pregunto Hermes y ella asintió.

--- Dos niños de cuatro años que son tremendos --- dijo encogiéndose de hombros --- pero se quedaron con mamá.

Giró bruscamente a la derecha y vio justo a tiempo una figura que logró esquivar; una forma oscura y fugaz que desapareció detrás de nosotros entre la tormenta.

— ¿Qué era eso? —pregunté.

—Ya casi llegamos


¡Genial! --- gritaron todos, pero Percy agacho la cabeza, recordando lo que paso después.

Respondió mi madre, haciendo caso omiso de mi pregunta—. Un par de kilómetros más. Por favor, por favor, por favor…

--- Oh por favor, vamos --- rugieron casi todos.

--- Que ese cacharro llegue a la orilla --- dijo Poseidón implorando por la seguridad de su hijo

No sabía dónde nos encontrábamos, pero me descubrí inclinado hacia delante, esperando llegar allí cuanto antes.

--- Todos lo esperan --- dijo Piper rodeando los ojos --- queremos que llegues, estarán a salvo.

--- Al menos Grover y Percy --- murmuro Jasón en su oído, ella lo miro extrañada --- Sally su madre es mortal, no puede pasar la barrera.

--- Pero Dan, ella...

--- Es un caso especial --- le recordó

Fuera, nada salvo lluvia y oscuridad: la clase de paisaje desierto que hay en la punta de Long Island.

Pensé en la señora Dodds metamorfoseándose en aquella cosa de colmillos afilados y alas coriáceas.


¿Enserio deberías recordarnos eso? --- pregunto Poseidón rodeando los ojos.

Me estremecí. Realmente no era una criatura humana. Y había querido matarme.

Entonces pensé en el señor Brunner… y en su bolígrafo-espada. Antes de que pudiera preguntarle a Grover sobre aquello, se me erizó el vello de la nuca. Hubo un resplandor, una repentina explosión y el coche estalló.

--- ¿¡QUE EL COCHE QUE!? --- grito Poseidón dejando ver su cara más pálida.

--- el choche hizo ¡PUM! --- grito Leo y fue bañado por el océano entero.


¿Alguien más tiene un comentario sarcástico o burlón? --- pregunto y todos negaron.

Recuerdo sentirme liviano, como si me aplastaran, frieran y lavaran todo al mismo tiempo. Despegué la frente de la parte trasera del asiento del conductor y exclamé:

— ¡Ay!

— ¡Percy! —gritó mi madre.

Intenté sacudirme el aturdimiento. No estaba muerto

-- Pero por poco --- gritaron todos apretando los puños.

Y el coche no había explotado realmente.


¡GRACIAS! --- grito Poseidón recuperando el color.

--- No creo que siga tan calmado con lo que sigue --- dijo Thalia y Dan asintió con la piel pálida.

Nos habíamos metido en una zanja. Las portezuelas del lado del conductor estaban atascadas en el barro. El techo se había abierto como una cáscara de huevo y la lluvia nos empapaba. Un rayo.


¡ZEUS! --- gritaron la mayoría de las personas y este se encogió en su asiento.

Era la única explicación. Nos había sacado de la carretera. Junto a mí, en el asiento, Grover estaba inmóvil.

Todos se pusieron rígidos al escuchar eso, al menos todos los que consideraban a Grover como un amigo.

— ¡Grover!

Tumbado hacia delante, un hilillo de sangre le corría por la comisura de los labios. Le sacudí la peluda cadera mientras pensaba: « ¡No! ¡Aunque seas mitad cabra, eres mi mejor amigo y no quiero que te mueras!


Gracias Percy, tú también eres mi mejor amigo --- ambos asintieron.

--- ¡Oh que tierno! --- grito Dan sacando algunas risas, quería romper una tensión que se había formado en la sala.

—Comida —gimió, y supe que había esperanza.

--- Sí, mientras los niños digan que tienen hambre es que están bien --- dijo Hestia y varias mujeres asintieron.

—Percy —dijo mi madre—, tenemos que… —Le falló la voz.

--- ¿Por qué? --- pregunto Poseidón comiéndose las uñas de su mano --- ¿Qué viste?

--- Se dirá en el libro --- dijo Percy.

Miré hacia atrás. En un destello de un relámpago, a través del parabrisas trasero salpicado de barro, vi una figura que avanzaba pesadamente hacia nosotros en el recodo de la carretera.

--- ¿Una figura?, ¿ahora quién? --- estaba casi exaltado.

--- ¿Por qué le interesa? --- quiso saber Percy, su madre lo miro con una mueca al igual que sus hijas.

--- Sí Poseidón, ¿Por qué? --- preguntaron Zeus y Hades, Poseidón solamente los fulmino con la mirada.

La visión me puso piel de gallina. Era la silueta oscura de un tipo enorme, como un jugador de fútbol americano. Parecía****sostener una manta sobre la cabeza.

--- ¿Por qué tenía que tener una manta? --- pregunto confundida Hazel y Percy se encogió de hombros.

--- Ok, ¿Qué monstruo parece en la oscuridad que tiene una manta en su cabeza y tiene el físico de jugador de futbol? --- pregunto Sebastián, varios negaron confundidos.

--- No sé qué es el futbol así que no se a que se refieren --- dijo Perseo encogiéndose de hombros y Teseo estuvo de acuerdo.

--- Papá y yo jugábamos --- dijo Harry sonriendo de lado --- es divertido.

Diego sonrió también de lado, dándole una gran apariencia con el niño que fue observada por Poseidón y Perséfone. Ambos miraban a Harry desde hace tiempo con algo de preocupación, la actitud del niño no se parecía en nada a la de alguien contento o de perdido de seis años, pero sobretodo les preocupaba la alteración de hace rato, ¿Qué pasara en el futuro para que sus padres lo dejen en el campamento?

Su mitad superior era voluminosa y peluda. Con los brazos levantados parecía tener cuernos.

--- No creo que sean sus brazos --- dijeron varios pensativos.

--- ¡No puede ser! --- grito Teseo --- ¿Cómo diantres saliste ileso de esa cosa?

--- No sé, tal vez fue suerte --- dijo Percy encogiéndose de hombros.

Tragué saliva.

— ¿Quién es…?

--- Creo que es mejor no saber --- dijo Diego encogiéndose de hombros, pues un Minotauro fue también uno de sus primeros monstruos y para él que en ese tiempo era un Dios con experiencia en lucha fue complicado, ahora para un semidiós sin entrenamiento no quería imaginárselo.

—Percy —dijo mi madre, mortalmente sería—. Sal del coche.

--- ¡SÍ PERCY SAL AHORA! --- gritaron varios con la cara pálida de preocupación.

E intentó abrir su portezuela, pero estaba atascada en el barro. Lo intenté con la mía. También estaba atascada.


Estúpida mala suerte --- murmuro Poseidón para sus adentros.

Miré desesperadamente el agujero del techo. Habría podido ser una salida, pero los bordes chisporroteaban y humeaban.

--- ¡ENCUENTRA OTRA SALIDA AHORA! --- gritaron sus hijas mirándose mutuamente preocupadas.

— ¡Sal por el otro lado! — Urgió mi madre—. Percy, tienes que correr. ¿Ves aquel árbol grande?

— ¿Qué?

--- No es un qué, sino un quién --- dijo Thalia bromeando para quitar preocupación --- soy yo. --- varios rieron también tratando de disminuir la tensión en la sala.

Otro resplandor, y por el agujero humeante del techo vi lo que me indicaba: un grueso árbol de Navidad del tamaño de los de la Casa Blanca


¿Cómo que un pino de navidad? --- pregunto Thalia sintiéndose humillada.


Admítelo, sí lo parecías --- le dijo Daniela chocando su coro y ella la fulmino con la mirada.

En la cumbre de la colina más cercana.

— Ese es el límite de la propiedad, el campamento del que te hablé —insistió mi madre—. Sube a esa colina y verás una extensa granja valle abajo. Corre y no mires atrás. Grita para pedir ayuda. No pares hasta llegar a la puerta.

--- Es un buen plan Percy --- admitió Daniela pensativa y varios asintieron.

—Mamá, tú también vienes.

**---**Aun cuando fuera Percy, ella no podría entrar --- le dijo Sebastián --- es parte de la protección que decidimos ponerle al campamento.

—Tenía la cara pálida y los ojos tristes como cuando miraba el océano—. ¡Venga, mamá! —grité—. Tú vienes conmigo. Ayúdame a llevar a Grover…

— ¡Comida! —gimió Grover de nuevo.

Varios se rieron a carcajadas fingidas, mientras el sátiro se sonrojaba un poco.

El hombre con la manta en la cabeza seguía aproximándose, mientras bufaba y gruñía. Cuando estuvo lo bastante cerca, reparé en que no podía estar sosteniendo una manta sobre la cabeza, porque sus manos, unas manos enormes y carnosas, le colgaban de los costados.

--- Hay genio, sino corres te matara --- dijeron Teseo y Perseo algo también asustados.

No había ninguna manta. Lo que significaba que aquella enorme y voluminosa masa peluda, demasiado grande para ser su cabeza… era su cabeza. Y las puntas que parecían cuernos…

**---**Sí sus cuernos, ganas el premio noble por inteligente ¡AHORA CORRE IDIOTA! --- le grito Daniela, parecía estar demasiado alterada y Diego tuvo que abrazarla.

--- Sabes que salió casi ileso --- le recordó y ella asintió con una mueca.


Genial, Diego ella está enamorada de ese semidiós y sigues ahí consolándola --- le dijo Georgiana y él la fulmino con la mirada.

--- Sino sabes mejor cállate --- le amenazo molesto.

—No nos quiere a nosotros —dijo mi madre—. Te quiere a ti. Además, yo no puedo cruzar el límite de la propiedad.

--- ¿Por qué n0? --- pregunto Percy mirando a los Dioses.


Porque no es un semidiós --- dijo Quirón algo apenado.

--- Pero ella tampoco--- señalo a Daniela quien se encogió en su asiento --- y según ustedes puede entrar.

--- Bueno Percy, ella recibió la bendición y todo sobre los hijos de Poseidón, es obvio que tiene un lugar en su cabaña --- le dijo Quirón --- nunca se había visto antes.

--- Lo sé, soy muy especial --- dijo Daniela con arrogancia, Diego rodeo los ojos al igual que Nico y Sebas.

--- Se acostumbran a ella --- dijeron Jasón y Thalia en broma, Dan solamente les saco la lengua.

—Pero…

—No tenemos tiempo, Percy. Vete, por favor.

Entonces me enfadé: me enfadé con mi madre, con Grover la cabra y con aquella cosa que se nos echaba encima, lenta e inexorablemente, como un toro.

--- Es que es un toro --- dijeron varios rodeando los ojos.

--- El toro paso a mejor vida --- dijo Piper y varios asintieron.

Trepé por encima de Grover y abrí la puerta bajo la lluvia.

—Nos vamos juntos. ¡Vamos, mamá!

--- Nunca le niegues a Percy nada cuando se enoja --- volvieron a estar de acuerdo varios del futuro.

—Te he dicho que…

— ¡Mamá! No voy a dejarte. Ayúdame con Grover.

**---**Es terco, no se ira sin ustedes --- dijo Thalia rodeando los ojos --- ese heroísmo es lo que lo va a matar.

--- O eso dice Annabeth --- dijo Piper encogiéndose de hombros.

--- ¿Yo? --- pregunto la niña algo sorprendida de que se mencionara en el futuro del héroe.

No esperé su respuesta. Salí a gatas fuera y arrastré a Grover. Me resultó demasiado liviano para sus dimensiones, pero no habría llegado muy lejos si mi madre no me hubiera ayudado.

--- Menos mal --- dijeron varios asintiendo

Nos echamos los brazos de Grover por los hombros y empezamos a subir a trompicones por la colina, a través de hierba húmeda que nos llegaba hasta la cintura.

--- Se puede usar eso a su favor--- dijo Deméter --- sobre todo si tienen buena relación conmigo.

--- No creo que Percy te pida ayuda --- dijo Poseidón, aunque también le hubiera gustado que su hijo se acordará de los demás Dioses

**Al mirar atrás, vi al monstruo claramente por primera vez. Medía unos dos metros, sus brazos y piernas eran algo similar a la portada de la revista****Muscle Man:**bíceps y tríceps y un montón más de bíceps, todos ellos embutidos en una piel surcada de venas como si fueran pelotas de béisbol. No llevaba ropa

**---**Uuuh --- dijeron varias con asco mientras los chicos rodeaban los ojos.

Excepto la interior —unos calzoncillos blancos—, cosa que habría resultado graciosa

--- No le encuentro lo divertido --- dijeron varios con expresiones disgustadas.

De no ser porque la parte superior del cuerpo daba tanto miedo. Una pelambrera hirsuta y marrón comenzaba a la altura del ombligo y se espesaba a medida que ascendía hacia los hombros.

El cuello era una masa de músculo y pelo que conducía a la enorme cabezota, que tenía un hocico tan largo como mi brazo, y narinas altivas de las que colgaba un aro de metal brillante, ojos negros y crueles, y cuernos: unos enormes cuernos blanquinegros con puntas tan afiladas como no se consiguen con un sacapuntas eléctrico.

--- ¿Es enserio Percy un sacapuntas eléctrico? --- pregunto Annabeth nerviosa --- hay sesos de algas solo tú tienes esas ocurrencias.

--- Pues tengo solamente doce años listilla--- le dijo rodeando los ojos Percy --- perdone sino tengo su gran cerebro para sinónimos --- el sarcasmo de este saco risa de la sala.


Quiero ver cómo es que terminaron juntos --- dijo Piper, tanto Daniela, como Thalia quienes la escucharon se echaron a reír a carcajadas.

--- ¿Se pueden calmar? --- pregunto Zeus molesto, ya que habían dudado casi diez minutos tiradas en el suelo --- no entiendo que fue lo gracioso.

---Nada --- dijeron ellas dos suspirando.

De repente lo reconocí. Aquel monstruo aparecía en una de las primeras historias que nos había contado el señor Brunner. Pero no podía ser real.

--- Empieza a creértelo, todo eso es real --- dijeron Sebastián y Teseo.

Parpadeé para quitarme la lluvia de los ojos.

—Es…

—El hijo de Pasífae —dijo mi madre—. Ojalá hubiera sabido cuánto deseaban matarte.

--- Eso no es gracioso --- dijo Poseidón al ver a Apolo y Hermes reírse disimuladamente.

--- No tío --- dijo Hermes limpiándose una lágrima falsa.

—Pero es el Min…

---¡No digas su nombre! --- gritaron todos los semidioses espantados.

--- Como que los traumaos Quirón --- dijo Apolo al centauro quien se encogió de hombros.

—No digas su nombre —me advirtió—. Los nombres tienen poder.

El árbol seguía demasiado lejos: a unos treinta metros colina arriba, por lo menos.

--- Eso es demasiada mala suerte --- dijo Thalia cruzándose de brazos.

--- Deberían poner algo más aparte de esa barrera --- murmuro Rea, --- sigo insistiendo, eso niños necesitan más protección, al menos hasta que sepan luchar o algo así.

--- Buscaremos la forma --- dijo para sorpresa de todos Apolo con voz seria --- es cierto. La mayoría de los niños llegan lesionados o hasta muertos

--- Bien, en el solsticio se debatirán opciones --- dijo Zeus cruzándose de brazos.

Volví a mirar atrás.

--- ¡Jackson cuando corras no mires atrás te vas a tropezar! --- le grito Annabeth preocupara por ese semidiós.

El hombre toro se inclinó sobre el coche, mirando por las ventanillas. En realidad, más que mirar olisqueaba, como siguiendo un rastro. Me pregunté si era tonto, pues no estábamos a más de quince metros.

--- No es tonto Percy, ellos no ven, se guían por el olor y un semidiós para ellos es casi un manjar --- le dijo Teseo tragando saliva, pues él había derrotado a ese monstruo.

— ¿Comida? —repitió Grover.

—Chist —susurré—. Mamá, ¿qué está haciendo? ¿Es que no nos ve?

—Ve y oye fatal. Se guía por el olfato. Pero pronto adivinará dónde estamos.

--- Por mi culpa --- dijo Percy bajando la cabeza, varios lo miraron apenados.

--- No eres el primer semidiós que pone a su familia en peligro --- le dijo Annabeth volteando para otro lado.

Como si mamá le hubiera dado la entrada, el hombre toro aulló furioso. Agarró el Cámaro de Gabe por el techo rasgado, y el chasis crujió y se resquebrajó. Levantó el coche por encima de su cabeza y lo arrojó a la carretera, donde cayó sobre el asfalto mojado y patinó despidiendo chispas a lo largo de más de cien metros antes de detenerse. El tanque de gasolina explotó.

«Ni un rasguño», recordé decir a Gabe.

--- Huy --- dijeron los semidioses inmaduros mientras sacaban algunas risas tensas.

¡Vaya!

—Percy —dijo mi madre—, cuando te vea embestirá. Espera hasta el último segundo y te apartas de su camino saltando a un lado. No cambia muy bien de dirección una vez se lanza en embestida. ¿Entiendes?

--- Guau señora Jackson, usted sí que estaba preparada --- la alabó Frank sorprendido, mientras Sally se sonrojaba --- ¿Dónde saco esa información?

--- De libros y paginas insulsas de internet, me iba más por investigadores griegos y demás cosas --- dijo mirando el suelo, Poseidón quería decirle que estaba orgulloso de eso, pero no podía

— ¿Cómo sabes todo eso?

—Llevo mucho tiempo temiendo este ataque. Debería haber tomado las medidas oportunas. Fui una egoísta al mantenerte a mi lado.

--- Yo creo que hizo todo lo que estaba a su alcance y más --- dijo Rea mirando a la mujer --- no deberías sentirte egoísta.

— ¿Al mantenerme a tu lado? Pero qué…

--- Porque desde un principio me dijeron que deberías ir al campamento y más por lo que paso en el solsticio --- dijo Sally tragando saliva --- pero yo no quería... no podía mantenerte alejado de mí.

Otro aullido de furia y el hombre toro empezó a subir la colina con grandes pisotones. Nos había olido.

--- Te había olido a ti Percy --- dijo Perseo apretando los puños

El solitario pino estaba sólo a unos metros, pero la colina era cada vez más empinada y resbaladiza, y Grover nos pesaba más. El monstruo se nos echaba encima. Unos segundos más y lo tendríamos allí.

--- Esa colina --- dijo Rea --- deben hacer algo --- miro a sus cuatro hijos quienes tenían semidioses, todos asintieron.

Mi madre debía de estar exhausta, pero sostenía a Grover con el hombro.

— ¡Márchate, Percy! ¡Aléjate de nosotros! Recuerda lo que te he dicho.

No quería hacerlo, pero ella estaba en lo cierto: era nuestra única oportunidad. Eché a correr hacia la izquierda, me volví y vi a la criatura abalanzarse sobre mí. Los oscuros ojos le brillaban de odio.

--- Esos ojos van a ser los que no te dejen dormir por un largo tiempo --- dijo Annabeth recordando a su primer monstruo.

--- La experiencia nunca se olvida --- dijo Sebastián mientras varios asentían.

Apestaba como carne podrida. Agachó la cabeza y embistió, apuntando los cuernos afilados como navajas directamente a mi pecho.

--- ¡Percy! --- gritaron todos asustados

El miedo me urgía a salir pitando, pero eso no funcionaría. Jamás lograría huir corriendo de aquella cosa. Así que me mantuve en el sitio y, en el último momento, salté a un lado.

El hombre toro pasó como un huracán, como un tren de mercancías. Soltó un aullido de frustración y se dio la vuelta, pero esta vez no hacia mí, sino hacia mi madre, que estaba dejando a Grover sobre la hierba.

--- ¡NO! --- el grito tan fuerte de Poseidón se escuchó por todo el lugar haciendo que varias ventanas a lo lejos temblaban, todos lo miraban como su piel estaba más blanca de lo normal.

Veían de la mortal al Dios y de él a la mortal. Ares y Hermes dejaron de ver a Sally con lujuria para verse entre sí. Nadie entendía por qué ese grito tan atroz. Sally se sonrojo a un carmesí intenso mientras su hijo miraba a ambos, ¿Podría ser él? Pensó Percy mirándolo de reojo.

Rea miraba a Poseidón con algo de simpatía, era obvio que estaba enamorado de esa mortal, Afrodita también lo veía, por eso y para no dejar en descubierto a su primo o medio hermano decidió continuar leyendo.

Habíamos alcanzado la cresta de la colina. Al otro lado veía un valle, justo como había dicho mi madre, y las luces de una granja azotada por la lluvia. Pero estaba a unos trescientos metros. Jamás lo conseguiríamos.

El monstruo gruñó, piafando. Siguió mirando a mi madre, que empezaba a retirarse colina abajo, hacia la carretera, tratando de alejarlo de Grover.

— ¡Corre, Percy! —gritó—. ¡Yo no puedo acompañarte! ¡Corre!

--- Los voy a matar --- murmuraba Poseidón con un aire oscuro tanto a Hades como a Zeus, ambos tragaron saliva.

--- Ya descubrí que no robaste mi radio, fue una... confusión --- dijo este mientras todos lo veían sorprendidos, la verdad no quería aumentar más la ira de su hermano.

Pero me quedé allí, paralizado por el miedo, mientras la bestia embestía contra ella. Mi madre intentó apartarse, como me había dicho que hiciera, pero esta vez la criatura fue más lista: adelantó una horripilante mano y la agarró por el cuello antes de que pudiese huir. Aunque ella se resistió, pataleando y lanzando puñetazos al aire, la levantó del suelo.

Poseidón parecía que iba a desmayarse, era obvio que estaba alterado y más era obvio que en cuanto tuviera la oportunidad iba a matar a sus hermanos o de perdido como mínimo mandarlos al tártaro. La segunda opción era vengarse con sus hijos, pero al ver como Dan se llevaba con ellos y como ellos conocían a Percy sabía que si lo hacia sus hijos se pondrían en su contra, así que sus objetivos eran solamente sus dos hermanos. Debería pensar algo grande por preocuparlo y más por poner en peligro tanto a sus hijos como a su... como a la madre de Percy.

— ¡Mamá! ¡Aguanta, que voy!

--- No Percy, sigue corriendo --- le dijo Dan tan pálida como estaba su padre y su hermano, Diego la abrazaba, sabía que Sally era como la mamá que su novia siempre quiso tener.

Ella me miró a los ojos y consiguió emitir una última palabra:

— ¡Huye!

Entonces, con un rugido airado, el monstruo apretó las manos alrededor del cuello de mi madre y ella se disolvió ante mis ojos, convirtiéndose en luz, una forma resplandeciente y dorada, como una proyección holográfica. Un resplandor cegador, y de repente… había desaparecido.

Entonces el agua se contrajo, el cielo se puso negro y Poseidón estaba colapsando. Todos los semidioses y algunos Dioses corrieron a esconderse detrás de los tronos que seguían reconstruyéndose. Hades y Zeus estaban temblando mientras veían el agua que salía a grandes olas, esto no era como cuando se peleaban entro ellos que se amenazaban con pequeñas tormentas eléctricas y huracanes en casa, era algo más. Entonces Atenea dijo.

--- ¡Poseidón Sally no murió! --- todos la vieron sin entender, este también la miro --- dice que fue absorbida por una luz como una proyección holográfica, eso quiere decir que fue trasportada.

--- ¿A dónde? --- pregunto Percy mirando a su mamá.

--- Todavía no se sabe --- dijo Hera.

--- Hijo, tus hermanos no debieron hacerlo, pero ella está bien, está aquí y viene de un futuro lejano --- le recordó Rea --- tranquilízate para poder terminar la lectura.

Poseidón por fin se calmó y todos volvieron a sentarse. Percy no quería decir nada, pero ya sabía quién era su padre, no por nada se ponía así por escuchar la muerte... por escuchar esa parte en su vida. Sally en cambio miraba a Poseidón entre confundida y con otra emoción desconocida, no tanto a decir verdad.

— ¡¡Nooo!!

La ira sustituyó al miedo. Sentí una fuerza abrasadora que me subía por las extremidades: el mismo subidón de energía que me había embargado cuando a la señora Dodds le crecieron garras.

--- De tal palo tal astilla --- murmuro Hermes a Apolo quien asintió todavía mirando a Poseidón con algo de miedo.

El hombre toro se volvió hacia Grover, que yacía indefenso en la hierba. Se le aproximó, olisqueando a mi mejor amigo como dispuesto a levantarlo y disolverlo también.

No iba a permitirlo.

Me quité el impermeable rojo.

— ¡Eh, tú! ¡¡Eh!! —Grité, mientras sacudía el impermeable, corriendo hacia el monstruo—. ¡Eh, imbécil! ¡Mostrenco!

--- ¡Estás loco!, ¡vete al campamento de inmediato! --- grito Poseidón mirando seriamente a Percy, este miro para el piso, sintió como si su padre lo estuviera retando por una travesura, lo cual podía definirse como que sí.

— ¡Brrrrr! — Se volvió hacia mí sacudiendo los puños carnosos.

Tenía una idea; una idea estúpida,

--- Por alguna razón esas son tus mejores ideas --- dijo Rachel tratando de aligerar el ambiente, pero este era demasiado pesado

Pero fue la única que se me ocurrió. Me puse delante del grueso pino y sacudí el impermeable rojo ante el hombre toro, listo para saltar a un lado en el último momento.

Pero no sucedió así.

--- Claro que no genio --- dijo Clarisse --- el monstruo ya supo lo que querías hacer, analizo a su oponente.

El monstruo embistió demasiado rápido, con los brazos extendidos para cortar mis vías de escape.

--- Genial, una bestia lista --- murmuro Dan apretando los puños.

El tiempo se ralentizó.

Mis piernas se tensaron. Como no podía saltar a un lado, salté hacia arriba y, brincando en la cabeza de la criatura como si fuera un trampolín, giré en el aire y aterricé sobre su cuello. ¿Cómo lo hice? No tuve tiempo de analizarlo.

--- La mitad del tiempo no sabemos cómo hacemos las cosas --- dijo Thalia encogiéndose de hombros --- y la otra mitad no tenemos idea de que hacer.

Un micro-segundo más tarde, la cabeza del monstruo se estampó contra el árbol y el impacto casi me arranca los dientes. El hombre toro se sacudió, intentando derribarme. Yo me aferré a sus cuernos para no acabar en tierra.

--- Eso es peor que treparte arriba de un ciclope y no saber qué hacer --- dijo Poseidón fulminando a su hija de paso, esta se encogió de hombros, era obvio que estaba alterado.

Los rayos y truenos aún eran abundantes. La lluvia me nublaba la vista y el olor a carne podrida me quemaba la nariz. El monstruo se revolvía girando como un toro de rodeo. Tendría que haber reculado hacia el árbol y aplastarme contra el tronco, pero al parecer aquella cosa sólo tenía una marcha: hacia delante.

--- Por suerte --- dijeron varios rodeando los ojos.

Grover seguía gimiendo en el suelo. Quise gritarle que se callara, pero de la manera en que me estaban zarandeando de un lado a otro, si hubiese abierto la boca me habría mordido la lengua.

— ¡Comida! —insistía Grover.

--- Por favor Grover cállate --- gritaron varios mientras el sátiro se sonrojaba.

El hombre toro se encaró hacia él, piafó de nuevo y se preparó para embestir. Pensé en cómo había estrangulado a mi madre, cómo la había hecho desaparecer en un destello de luz, y la rabia me llenó como gasolina de alto octanaje. Le agarré un cuerno e intenté arrancárselo con todas mis fuerzas. El monstruo se tensó, soltó un gruñido de sorpresa y entonces… ¡crack! Aulló y me lanzó por los aires.

---- ¡PERCY! --- gritaron todos espantados.

Aterricé de bruces en la hierba, golpeándome la cabeza contra una piedra. Me incorporé aturdido y con la visión borrosa, pero tenía un trozo de cuerno astillado en la mano, un arma del tamaño de un cuchillo.

El monstruo embistió una vez más.

Sin pensarlo, me hice a un lado, me puse de rodillas y, cuando pasó junto a mí como una exhalación, le clavé el asta partida en un costado, hacia arriba, justo en la peluda caja torácica.

---¿Es enserio? --- preguntaron varios y el chico asintió.

El hombre toro rugió de agonía. Se sacudió, se agarró el pecho y por fin empezó a desintegrarse; no como mi madre, en un destello de luz dorada, sino como arena que se desmorona. El viento se lo llevó a puñados, del mismo modo que a la señora Dodds.

--- Del mismo modo que a cualquier estúpido monstruo --- dijo Luck apretando los puños, odiaba esos momentos.

La criatura había desaparecido.

La lluvia cesó. La tormenta aún tronaba, pero ya a lo lejos. Apestaba ha ganado y me temblaban las rodillas. Sentía la cabeza como si me la hubieran partido en dos. Estaba débil, asustado y temblaba de pena.

--- Es normal --- dijo Hestia mirándolo con algo de melancolía --- acabas de enfrentar a una bestia y aparte perdiste algo importante para ti.

Acababa de ver a mi madre desvanecerse. Quería tumbarme en el suelo y llorar, pero Grover necesitaba ayuda, así que me las apañé para tirar de él y adentrarme a trompicones en el valle, hacia las luces de la granja.

--- No es cierto --- dijo Artemisa mirándolo con algo de curiosidad --- primero piensas en tu amigo antes que en ti.

--- Bueno, así me educo mi mamá --- dijo Percy señalándola, la Diosa estaba complacida con esa respuesta, a decir verdad estaba cambiando la perspectiva que tenía sobre los hombres, bueno solamente con lo que se refería a Percy.

Lloraba, llamaba a mi madre, pero seguí arrastrando a Grover: no pensaba dejarlo en la estacada.

Lo último que recuerdo es que me derrumbé en un porche de madera, mirando un ventilador de techo que giraba sobre mi cabeza, polillas revoloteando alrededor de una luz amarilla, y los rostros severos de un hombre barbudo de expresión familiar

--- Quirón --- dijeron varios

Y una chica guapa con una melena rubia ondulada de princesa.

Todos miraban a Annabeth quien se sonrojo a más no poder al igual que Percy, sus hijas se reían disimuladamente, tratando de no llamar la atención.

Ambos me miraban, y la chica dijo:

—Es él. Tiene que serlo.

--- Siempre tan impaciente --- le dijo Dan con una sonrisa, la chica volvió a sonrojarse.

—Silencio, Annabeth —repuso el hombre—. El chico está consciente. Llévalo dentro.

--- Fin del capítulo --- dijo Afrodita extendiendo el libro --- ¿Quién quiere leer?

--- ¿Cómo se llama el capítulo? --- pregunto Jasón temeroso que siguiera otro de Dan y ellos


Jugando a las cartas con un caballo.

--- No soy yo --- dijo Dan mientras Sebas y Diego negaban --- es de Percy.

--- Pero ¿Por qué? --- pregunto Hermes.

--- Tal vez porque lo de Percy es más que lo mío --- dedujo pensativa.


Entonces creo que leeré yo --- dijo Quirón tomando el libro entre sus manos.

Nuevo capitulo, misma petición, espero cometarios :)