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La Maldicion de las Parcas: Leyendo Percy Jackson — capítulo 9

--- Fin del capítulo --- dijo Afrodita extendiendo el libro --- ¿Quién quiere leer?

--- ¿Cómo se llama el capítulo? --- pregunto Jasón temeroso que siguiera otro de Dan y ellos


Jugando a las cartas con un caballo.

--- No soy yo --- dijo Dan mientras Sebas y Diego negaban --- es de Percy.

--- Pero ¿Por qué? --- pregunto Hermes.

--- Tal vez porque lo de Percy es más que lo mío --- dedujo pensativa.


Entonces creo que leeré yo --- dijo Quirón tomando el libro entre sus manos.

Tuve sueños rarísimos,

--- Que novedad, todos tus sueños son raros --- comento Thalía rodeando los ojos

Llenos de animales de granja. La mayoría de ellos quería matarme; el resto quería comida.

--- A decir verdad, ese podría ser el sueño más normal que has tenido --- comento Jason pensativo, mientras varios asentían.

--- ¿Cómo que la mayoría querían matarte? --- pregunto Poseidón mirando a Percy, el cual se encogió de hombros.

Debí de despertarme varias veces, pero lo que oía y veía no tenía ningún sentido, así que volvía a quedarme grogui.

--- ¿A quedarte qué? --- pregunto divertida Piper mirando a Percy, el cual se puso rojo.

--- Es una expresión, como quedar noqueado o dormido --- dijo Annabeth salvando al chico, quien se lo agradeció.

Me recuerdo descansando en una cama suave, alguien dándome cucharadas de algo que sabía a palomitas de maíz con mantequilla pero que era pudin.

--- Néctar --- dijeron todos los semidioses, mientras algunos Dioses asentían.

La chica de cabello rizado y rubio sonreía cuando me enjugaba los restos de la barbilla.

--- A Annabeth siempre le gusto alimentar a Percy --- comento Nico en voz baja mientras varios asentían

— ¿Qué va a pasar en el solsticio de verano? —me preguntó al verme con los ojos abiertos.


Siempre tan curiosa --- dijo Luck --- como digna hija de Atenea.

Annabeth se sonrojo de lo dicho por él, y Percy lo miro algo dudoso, ¿Por qué ella siempre se sonrojaba cuando estaba cerca de Luck?, ¿acaso era normal?

--- Así debe de ser --- dijo la Diosa en cuestión sonriéndole orgullosa a su hija --- siempre hambrientos de información.

--- Sí, pero abecés la curiosidad es mala --- dijo Artemisa pensativa --- al igual que la ignorancia.

— ¿Qué? —mascullé.

--- Como dijimos --- dijo Thalía, mientras varios le hacían coro --- ¡Respuesta universal de Percy!

Miró alrededor, como si temiera que alguien la oyera.

--- Temía que Quirón y el señor D la oyeran --- comento Dan rodeando los ojos.


Aguas, hablo la otra que siempre está donde no le llaman --- dijo Piper riéndose, mientras Dan le sacaba la legua --- eres tan madura.

— ¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que han robado? ¡Sólo tenemos unas semanas!

---Annabeth, déjalo respirar de perdido --- comento Teseo divertido, mientras la chica se sonrojaba.

—Lo siento —murmuré—, no sé…

--- Digna respuesta de los hijos de Poseidón --- comento Thalía en un murmullo para que solo escucharan los del futuro Dan le aventó una bola de papel.

Alguien llamó a la puerta, y la chica me llenó la boca rápidamente de pudin.

--- Oye Annabeth no eres para nada sutil --- dijo Perseo riéndose.

--- Es igual a Sally, ella tampoco es sutil --- dijo Danny mostrando sus dientes, su hermana la fulmino con la mirada

La siguiente vez que desperté, la chica se había ido.


Uuuh, ¿ya la extrañabas? --- pregunto Leo recibiendo miradas de enfado de varios del futuro, además de unos sonrojados Percy y Annabeth.

Un tipo rubio y fornido, con aspecto de surfero, estaba de pie en una esquina de la habitación, vigilándome. Tenía ojos azules —por lo menos una docena de ellos— en las mejillas, en la frente y en el dorso de las manos.

**---**Aragus --- dijeron varios a la vez.

--- ¿Qué hace ahí? --- pregunto Zeus.

--- Yo quería tenerlo vigilado --- murmuro en voz baja Quirón.

Cuando por fin recobré la conciencia plenamente, no había nada raro alrededor, salvo que era más bonito de lo normal. Estaba sentado en una tumbona en un espacioso porche, contemplando un prado de verdes colinas.

--- Pensé que sería bueno que estuviera relajado --- dijo Quirón mientras varios asentían

La brisa olía a fresas.

--- Un agradable olor --- comentaron varios semidioses y algunas Diosas.

Tenía una manta encima de las piernas y una almohada detrás de la cabeza. Todo aquello estaba muy bien, pero sentía la boca como si un escorpión hubiera anidado en ella. Tenía la lengua seca y estropajosa y me dolían los dientes.

En la mesa a mi lado había una bebida en un vaso alto. Parecía zumo de manzana helado, con una pajita verde y una sombrillita de papel pinchada en una guinda. Tenía la mano tan débil que el vaso casi se me cae cuando por fin conseguí rodearlo con los dedos.

—Cuidado —dijo una voz familiar.

--- Ese debe ser Grover --- dijo Leo y miro a Dan para una apuesta, pero ella estaba más interesada en el cabello de Willow que él tuvo que dejarlo pasar

Grover estaba recostado contra la barandilla del porche, con aspecto de no haber dormido en una semana. Debajo del brazo llevaba una caja de zapatos. Vestía vaqueros, zapatillas altas Converse y una camiseta naranja con la leyenda «CAMPAMENTO mestizo». El Grover de siempre, no el chico cabra.

Ese comentario saco risas de todos y un sonrojo del sátiro que estaba apenado de la descripción, Percy le pidió perdón con la mirada.

Así que quizá había tenido una pesadilla. Igual mi madre estaba sana y salva. Tal vez seguíamos de vacaciones y habíamos parado en esa gran casa por algún motivo. Y…

--- No Percy, no tienes tanta suerte --- dijo Dan bajando la cabeza, seguía mal por lo que se leyó de Sally.

—Me has salvado la vida —dijo Grover—. Y yo… bueno, lo mínimo que podía hacer era… volver a la colina y recoger esto. Pensé que querrías conservarlo.

--- Sí --- dijeron todos los héroes mientras Artemisa murmuraba hombres entre dientes.

Dejó la caja de zapatos en mi regazo con gran reverencia.

--- Es lo menos que se merece de haber matado esa cosa --- dijo Teseo recordando también lo que tuvo que pasar él en el dichoso laberinto.

Contenía un cuerno de toro blanquinegro, astillado por la base, donde se había partido. La punta estaba manchada de sangre reseca. No había sido una pesadilla.

—El Minotauro… —dije, recordando.

—No pronuncies su nombre, Percy…

—Así es como lo llaman en los mitos griegos, ¿verdad? El Minotauro. Mitad hombre, mitad toro.

--- No, es mitad hombre mitad vaca --- quiso aligerar el ambiente Perseo y saco varias risas, pero la mirada depresiva por lo de Sally seguía en el rosto de todos

Grover se removió incómodo.

—Has estado inconsciente dos días. ¿Qué recuerdas?

--- Es difícil no acordarse de todo --- murmuro Nico pensando en su hermana Bianca.

—Dime qué sabes de mi madre. ¿De verdad ella ha…?

--- Oh Percy, estoy aquí --- le dijo la mortal abrazándolo con fuerza.

Bajó la cabeza.

Yo volví a contemplar el prado. Había arboledas, un arroyo serpenteante y hectáreas de campos de fresas que se extendían bajo el cielo azul. El valle estaba rodeado de colinas ondulantes, la más alta de todas era el enorme pino a la cima. Incluso eso lucia hermoso a la luz del sol.

--- ¿Cómo que incluso? --- pregunto Thalia haciéndose la ofendida --- yo siempre luzco hermosa

--- Sí claro --- corearon tanto Dan como Nico.

Mi madre se había ido. Todo el mundo debería ser negro y frio. Nada debía lucir bello.

Bajaron la cabeza ante eso. Poseidón quien amaba a Sally y Dan quien la veía como su verdadera madre estuvieron de acuerdo con la afirmación de Percy. Ambos tenían idénticas miradas de odio tanto a Zeus como a Hades, de hecho Percy también los miraba fijamente.

"Lo siento." Grover se sorbió la nariz. "Soy un fracaso. Soy-soy el peor sátiro del mundo"


Grover eso no es cierto --- dijeron todos a la vez con idénticas muecas de tristeza.


Grover me has salvado en más de una ocasión--- le recordó Dan --- sin ti nunca hubiesen dado conmigo.


Además fuiste tú el único sátiro que… --- lo pensó dos veces Sebas ante la mirada de los futuristas --- digo, eres muy especial.


Tienes cualidades que otros sátiros o faunos envidiarían --- le dijo Hazel con una media sonrisa.


Darías todo por tus amigos --- le recordó Jason.

--- Vamos a continuar --- dijo Hera harta de tanto parloteo.

El gimió, pisando tan duro que su pie se desprendió. Digo, la Converses se salió. El interior estaba relleno con polietileno, excepto un hueco con forma de pesuña.

"Oh, STYX" Él murmuro.

Un trueno rodó a través d cielo claro.


Exagerado --- murmuraron Deméter, Hades, Poseidón, Hestia y Hera rodeando los ojos.

Tanto Rea como los semidioses asentían ante lo dicho. Georgiana solamente tenía ojos fijos en Dan y planeaba algo para deshacerse de ella, necesitaba algo grande y escandaloso, algo que la hiciera ver digna hija de Afrodita y Ares.

Mientras el luchaba por poner su pezuña en el pie falso, pensé, Bien, eso lo decide.

--- ¿Tú piensas? / ¿Qué es lo que decide? --- se escuchó a lo largo de la habitación, los primeros con risitas sarcásticas y los segundos preocupados. Percy se sonrojo de inmediato ante lo dicho

Grover era un sátiro.


¿Enserio?, porque yo pensé que era un niño con disfraz de Sátiro --- dijo Dan sacando risas de casi todos los presentes, Diego rodeo los ojos, abecés el sarcasmo de su novia traía muchos problemas.

Estaba listo para apostar a que si afeitara su pelo café rizado, encontraría cuernos diminutos en su cabeza.

--- Ni se les ocurra --- dijo Thalia mirando a Nico, Leo y Dan quienes sonreían de una manera algo traviesa.

Pero era demasiado miserable para importarme que los sátiros existían, o incluso los Minotauros. Todo lo que eso quería decir era mi mamá realmente había sido apretujada en la nada, disuelta en luz amarilla.

--- Dos Dioses están en problemas --- cantaba Apolo mirando como su tío fulminaba a ambos Dioses.

Sally en un intento de calmarlo se paró para acercarse a Poseidón, este la miro extrañado.

--- Vengo de casi once año en el futuro y estoy viva, ellos no me hicieron nada --- le dijo, el Dios asintió y la mortal se sentó a su lado, para sorpresas de los Romanos y de Percy.

Estaba solo. Un huérfano. Tendría que vivir con... ¿Oloroso Gabe? No.

--- Ni hablar --- dijeron todos a la vez, para sorpresa de todos también Hera y Zeus.


¿Qué?, hasta yo sé que ese mortal es lo peor de la historia --- dijo el Dios de los cielos.

--- Percy si algún día necesitaras hospedaje te invitaría ir a vivir conmigo --- dijo Dan y el chico le sonrió.

Daniela miro a Diego quien también le sonreía, era cierto, para su novia era lo mínimo que podía hacer después de todo lo que la ayudaron Sally y Percy ante el desprecio de sus padres y dejarla en la calle, por negarse a casar con ese sujeto que prácticamente sus padres la querían cambiar por acciones de la empresa.

Eso nunca ocurrirá. Viviría en las calles primero. Disimularía que tengo diecisiete años y me incorporaría al ejército.

--- Ese plan es ridículo --- dijeron todos a la vez rodeando los ojos.

--- Yo creo que funcionaría --- dijo Ares feliz de encontrar la palabra ejército en una oración. Poseidón apretó los puños.

Primero muerto antes que su hijo sufriera de hambre o falta de techo. Si algo le pasaba a Sally Percy se iría con él a su castillo con todos los lujos y comodidades que debió de tener desde un principio al igual que Daniela. A ellos dos no les podía faltar nada en el mundo y menos ahora con la nueva regla permisionaria. Ellos tendrían todo.

Haría algo. Grover todavía se sorbía la nariz. El pobre chico -pobre cabra, el sátiro, lo que sea… lucia como si él esperara ser golpeado.

--- Me lo merecía --- dijo Grover.

--- No es así --- dijeron todos los semidioses que conocía a Grover.

Dije. "No fue tu culpa."

"Si, lo fue. Se suponía que debía protegerte. "

"¿Te pidió mi madre que me protegieras?"

"No. Pero ese es mi trabajo. Soy un guardián. Al menos... fui."

"Pero por qué..." Repentinamente me sentí mareado, mí vista nado.

"No te presiones." Dijo Grover. "Aquí". Él me ayudó a sujetar mi vaso y poner la pajilla en mis labios.

--- Awww --- dijeron todas las mujeres mirando con una sonrisa al sátiro, este se sonrojo al igual que Percy.

--- Que buen amigo --- dijo Deméter mirando al sátiro con una sonrisa, tanto Dan como Thalia y Piper hicieron una mueca ante esa mirad.

Retrocedí ante el sabor, porque esperaba jugo de la manzana.

--- La primera vez que tome Néctar todos pensaron que iba a explotar --- dijo Dan aguantando la risa.


Tienes mi bendición, eso no debe ser problema --- dijo Poseidón mirándola y ella asintió.

--- ¿A qué te supo a ti la Néctar? --- quiso saber Nico pensativo.


Primero a nada, después a galletas de Sally --- dijo la chica encogiéndose de hombros.

Todos se miraron entre sí, solo Diego, Jason y Sebastia sabían la verdad. Después de todo ellos vieron a sus padres en persona. La Néctar era la esencia pura de lo que tú creías que era lo mejor que habías probado, Dan nunca había probado algo grandioso por eso no sabía a qué atenerse cuando probo el manjar de los Dioses.

No fue eso en lo absoluto. Era galletas de chispas de chocolate. Galletas líquidas. Y no simplemente cualquier galletas - las galletas de chispas de chocolate azules caseras de mi madre, con manteca y caliente, con las chispas todavía derritiéndose.

--- ¡Las mejores del mundo! --- dijeron todos los semidioses que habían probado esas galletas, mientras los demás se veían sin saber qué.

Sally se sonrojo de inmediato.

Bebiendo eso, mi cuerpo entero se sintió caliente y bien, lleno de energía.


Efecto registrado marca néctar --- dijo Leo sacando risas de todos.

Mi pena no se desvaneció, pero sentí como si mi mamá acabara de pasar su mano en contra de mi mejilla, dándome una galleta de la misma manera en que ella solía hacerlo cuando era pequeño, y diciéndome que todo iba a estar bien.

Todos miraron a Percy con una media sonrisa. Sally iba a abrazar a su hijo pero se contuvo al ver a sus dos nietas abrazarlo con entusiasmo. Ella sonrió con nostalgia, siempre estaría para su hijo aun cuando muriese.

Antes de que lo supiera, había vaciado el vaso. Miré hacia este, claro acababa de tener una bebida caliente, pero lo los cubitos de hielo aún no se habían derretido.

--- Es mágica, la bebida de los dioses --- dijo Apolo con una sonrisa mostrando sus dientes, todos rodearon los ojos.

"¿Fue bueno?" Grover preguntó.

Asentí con la cabeza.

"¿A qué sabia?" Él sonó tan triste, me sentí culpable.

"Lo siento." Dije. "Yo debería haberte dejado saborear."

--- Oh, Percy, no creo que Grover se refiera a la comida --- dijo Thalia pensativa --- sino a la sensación.

--- Ah --- solo dijo eso él mirando a su amigo quien asintió.

Sus ojos se ampliaron. "¡No! Eso no es lo que yo quise decir. Yo simplemente... me preguntaba."

"Galletas de chispas de chocolate." Dije. "Caseras de mi mamá."

Él suspiró. "¿Y cómo te sientes?"

"Como que podría tirar a Nancy Bobofit cien yardas."

--- Bien, lo hacemos justo --- dijeron todos los semidioses riéndose.

--- Esa chica no sabe a dónde se metió --- dijo Perseo mirando a sus hermanos y primos con idénticas sonrisas maliciosas.


Heracles --- llamo Teseo a su primo --- ¿Por qué tan callado?

El héroe volteo para fulminarlo con la mirada odiaba estas lecturas y sobretodo sentirse amenazado por una chiquilla hija de Poseidón.

—Eso está muy bien —dijo—. Pero no debes arriesgarte a beber más.

— ¿Qué quieres decir?

Me retiró el vaso con cuidado, como si fuera dinamita, y lo dejó de nuevo en la mesa.

—Vamos. Quirón y el señor D están esperándote.


Quirón bien, pero el señor D --- Leo fingió una mueca

La galería del porche rodeaba toda aquella casa, llamada Casa Grande.

Al recorrer una distancia tan larga, las piernas me flaquearon. Grover se ofreció a transportar la caja con el cuerno del Minotauro, pero yo me empeñé en llevarla. Aquel recuerdo me había salido caro. No iba a desprenderme de él tan fácilmente.

--- Se refiere a que por culpa de ello perdió a su mamá --- aclaro Dan al ver que Artemisa se le quedaba mirando decepcionada a Percy.

--- Es como su último recuerdo mi señora --- también aclaro Thalia.

Cuando giramos en la esquina de la casa, inspiré hondo.

--- Te sientes tranquilo cuando te encuentras en el campamento --- comento Jasón acordándose de sus momentos ahí --- una tranquilidad que no se siente en el de los romanos.

Reyna y Octavian lo miraron entre molestos como decepcionados (al menos la primera),  mientras Hazel y Franck pensaban en sus palabras, "¿sería posible eso?, sentirse más cómodo en el campamento enemigo, que en el suyo propio" pensaban, dispuestos a escuchar cada mínima descripción.

Debíamos de estar en la orilla norte de Long Island, porque a ese lado de la casa el valle se fundía con el agua, que destellaba a lo largo de la costa.

--- La mejor vista del lugar - estuvieron de acuerdo Dan, las hijas de Percy y hasta Harry.

--- ¿Por qué creen que elegí ese lugar? --- pregunto Diego rodeando los ojos.

Lo que vi me sorprendió sobremanera. El paisaje estaba moteado de edificios que parecían arquitectura griega antigua —un pabellón al aire libre, un anfiteatro, un ruedo de arena—, pero con aspecto de recién construidos, con las columnas de mármol blanco relucientes al sol. En una pista de arena cercana había una docena de chicos y sátiros jugando al voleibol. Más allá, unas canoas se deslizaban por un lago cercano. Había niños vestidos con camisetas naranja como la de Grover, persiguiéndose unos a otros alrededor de un grupo de cabañas entre los árboles. Algunos disparaban con arco a unas dianas. Otros montaban a caballo por un sendero boscoso y, a menos que estuviera alucinando, algunas monturas tenían alas.

Tanto Hazel como Franck abrieron los ojos, ese lugar se escuchaba tan maravilloso, como algo simple y maravilloso. Pero sobretodo acogedor y agradable.

Al final del porche había dos hombres sentados a una mesa jugando a las cartas. La chica rubia que me había alimentado con el pudin sabor a palomitas estaba recostada en la balaustrada, detrás de ellos.

El hombre que estaba de cara a mí era pequeño pero gordo. De nariz enrojecida y ojos acuosos, su pelo rizado era negro azabache. Me recordó a uno de esos cuadros de ángeles bebé… ¿cómo se llaman? ¿Parvulines?


¿Parvulines? --- preguntaron todos sin entender.

Mientras Apolo y Hermes se reían de la descripción de Dionisio a más no poder, todos estaban aguantado la risa al menos por respeto.

No, querubines. Eso es. Parecía un querubín llegado a la mediana edad en un camping de caravanas. Vestía una camisa hawaiana con estampado atigrado, y habría encajado perfectamente en una de las partidas de póquer de Gabe, salvo que me daba la sensación de que aquel tipo habría desplumado incluso a mi padrastro.

--- Eso dalo por echo --- demando Dionisio, sintiéndose enojado por la maldita descripción.

—Ese es el señor D —me susurró Grover—, el director del campamento. Sé cortés. La chica es Annabeth Chase; sólo es campista, pero lleva más tiempo aquí que ningún otro. Y ya conoces a Quirón. —Me señaló al jugador que estaba de espaldas a mí. Reparé en que iba en silla de ruedas y luego reconocí la chaqueta de tweed, el pelo castaño y ralo, la barba espesa…

— ¡Señor Brunner! —exclamé.

--- Te acaban de decir que se llama Quirón --- le dijo incrédulo Teseo.

El profesor de latín se volvió y me sonrió. Sus ojos tenían el brillo travieso que le aparecía a veces en clase, cuando hacía una prueba sorpresa y todas las respuestas coincidían con la opción B.

—Ah, Percy, qué bien —dijo—. Ya somos cuatro para el pinacle.

Me ofreció una silla a la derecha del señor D, que me miró con los ojos inyectados en sangre y soltó un resoplido.

—Bueno, supongo que tendré que decirlo: bienvenido al Campamento Mestizo. Ya está. Ahora no esperes que me alegre de verte.

--- Fue más cortes contigo --- dijo Dan rodeando los ojos.


¡Dionisio! --- le recrimino Poseidón --- debes ser más agradable.

—Vaya, gracias. —Me aparté un poco de él, porque si algo había aprendido de vivir con Gabe era a distinguir cuándo un adulto había empinado el codo. Si el señor D no era amigo de la botella, yo era un sátiro.

--- No Percy, tú no eres un sátiro --- se burló Nico, mientras Thalia se reía a carcajadas.

— ¿Annabeth? —Llamó el señor Brunner a la chica rubia, y nos presentó—. Annabeth cuidó de ti mientras estabas enfermo, Percy. Annabeth, querida, ¿por qué no vas a ver si está lista la litera de Percy? De momento lo pondremos en la cabaña once.

--- Esa cabaña ya está atascada de gente --- demando Luck haciendo una mueca --- muchos duermen en el piso inclusive.


Deberían hacer algo --- murmuro Rea, varios asintieron pensativos, mientras los del futuro escondían las sonrisas dedicadas a Percy.

—Claro, Quirón —contestó ella.

Aparentaba mi edad, medio palmo más alta, y desde luego su aspecto era mucho más atlético. Tan morena y con el pelo rizado y rubio, era casi exactamente lo que yo consideraba la típica chica californiana.

--- Yo soy también de California y no tengo ese aspecto --- dijo Dan mirando a Percy.

--- Dijo típica, tú de típica no tienes nada --- le recordó Jasón

Pero sus ojos deslucían un poco la imagen: eran de un gris tormenta; bonitos, pero también intimidatorios, como si estuviera analizando la mejor manera de tumbarte en una pelea. Echó un vistazo a mi cuerno de minotauro y me miró a los ojos. Supuse que iba a decir algo como: « ¡Vaya, has matado un minotauro!», o « ¡Uau, eres un fenómeno!». Pero sólo dijo:

—Cuando duermes babeas.

--- Para que veas, eso sí es típico de Annabeth --- dijo Thalia, mientras todos se reían y los dos aludidos se sonrojaban.

Y salió corriendo hacia el campo, con el pelo suelto ondeando a su espalda.

—Bueno —comenté para cambiar de tema—, ¿trabaja aquí, señor Brunner? —No soy el señor Brunner —dijo el ex señor Brunner

--- Que necedad la tuya --- le dijo Annabeth rodeando los ojos --- ya te dijo que se llamaba Quirón.


Estaba confundido --- le recordó Percy, sintiéndose idiota.

—. Mucho me temo que no era más que un seudónimo. Puedes llamarme Quirón.

—Vale. —Perplejo, miré al director—. ¿Y el señor D…? ¿La D significa algo?

El señor D dejó de barajar los naipes y me miró como si yo acabara de decir una grosería. —Jovencito, los nombres son poderosos. No se va por ahí usándolos sin motivo.

—Ah, ya. Perdón.


Dejaste más confundido al chico Dionisio --- le reprocho Atenea rodeando los ojos.

--- Es verdad, los nombres tienen poder, solamente estaba haciendo énfasis en eso --- le molesto Dionisio.

—Debo decir, Percy —intervino Quirón-Brunner—, que me alegro de verte sano y salvo. Hacía mucho tiempo que no hacía una visita a domicilio a un campista potencial. Detestaba la idea de haber perdido el tiempo. — ¿Visita a domicilio? —Mi año en la academia Yancy, para instruirte. Obviamente tenemos sátiros en la mayoría de las escuelas, para estar alerta, pero Grover me avisó en cuanto te conoció. Presentía que en ti había algo especial, así que decidí subir al norte. Convencí al otro profesor de latín de que… bueno, de que pidiera una baja.

--- ¿Qué le digite? --- quisieron saber todos.

--- Con unas moneras de oro y listo --- dijo Quirón sonrojándose, varios se rieron de eso.

Intenté recordar el principio del curso. Parecía haber pasado tanto… pero sí, tenía un recuerdo vago de otro profesor de latín durante mi primera semana en Yancy. Había desaparecido sin explicación alguna y en su lugar llegó el señor Brunner.

--- Que no se llama señor Brunner, ¿Qué no te queda claro? --- pregunto Clarisse rodeando los ojos --- enserio Prissy, abecés eres algo lento

— ¿Fue a Yancy sólo para enseñarme a mí? —pregunté.


Heracles, eso lo vuelve más importante que tú ---comento Perseo riéndose.

--- No es cierto, sigue siendo un esculque enclenque comparado conmigo --- demando molesto.

--- Si mal no lo recuerdo, ¿no fuiste tú el que busco a Quirón y no al revés? --- preguntó Sebas levantando una ceja, mientras Heracles se cruzaba de brazos mirando con odio a Percy.

Quirón asintió.

—Francamente, al principio no estaba muy seguro de ti. Nos pusimos en contacto con tu madre, le hicimos saber que estábamos vigilándote por si te mostrabas preparado para el Campamento Mestizo. Pero todavía te quedaba mucho por aprender. No obstante, has llegado aquí vivo, y ésa es siempre la primera prueba a superar.

—Grover —dijo el señor D con impaciencia—, ¿vas a jugar o no?

--- Las Bienvenidas del señor D son lo máximo --- comento Jason rodeando los ojos.


¿Quién es el señor D? --- pregunto Octavian, mientras los griegos se reían --- es enserio.

--- Deja de estar interrumpiendo romano --- dijo Dionisio rodeando los ojos --- y mejor presta atención a lo que se está leyendo.

--- Eh si señor --- se rasco la cabeza si saber dónde había estado su error en la pregunta.

— ¡Sí, señor! —Grover tembló al sentarse a la mesa, aunque no sé qué veía de tan temible en un hombrecillo regordete con una camisa de tela atigrada.

—Supongo que sabes jugar al pinacle. —El señor D me observó con recelo.

--- Sí --- contestaron todos los del campamento mestizo a excepción de Percy.

—Me temo que no —respondí.

—Me temo que no, señor —puntualizó él.

—Señor —repetí. Cada vez me gustaba menos el director del campamento.

—Bueno —me dijo—, junto con la lucha de gladiadores y el Pac-Man, es uno de los mejores pasatiempos inventados por los humanos.

Tanto Ares como Hazel asintieron de acuerdo, los demás se burlaron de ella conociendo su afición secreta por el Pac-Man.

Todos los jóvenes civilizados deberían saber jugarlo.

--- Y es por eso que en el campamento llevamos las clases de carta para principiantes y avanzados --- comento Dan riéndose, mientras varios le hacían segunda.

—Estoy seguro de que el chico aprenderá —intervino Quirón.

—Por favor —dije—, ¿qué es este lugar? ¿Qué estoy haciendo aquí? Señor Brun… Quirón, ¿por qué fue a la academia Yancy sólo para enseñarme?

--- Me sigo preguntando eso mismo --- comento Dionisio frunciendo el cejo.

--- Señor D… --- le previno Quirón mientras varios fulminan con la mirada al Dios del vino.

El señor D resopló y dijo: —Yo hice la misma pregunta.

El director del campamento repartía. Grover se estremecía cada vez que recibía una carta. Como hacía en la clase de latín, Quirón me sonrió con aire comprensivo, como dándome a entender que no importaba mi nota media, pues yo era su estudiante estrella. Esperaba de mí la respuesta correcta.


Siempre espero la respuesta correcta de todos mis estudiantes --- comento Quirón mientras varios entrecerraban los ojos.


Admítelo Quirón, en cada época tienes a un semidiós que aprecias más que a los demás --- comento Zoë mientras varios asentían de acuerdo con ella --- en mis tiempos era Heracles

—Percy, ¿es que tu madre no te contó nada? —preguntó.

**---**Le conto lo necesario --- concordaron varias Diosas, mientras la mortal se sonrojaba --- como lo haría una buena madre.

--- Lo cual no llegan a ser ninguna de las tres --- comento entre dientes Sebastián, mientras Piper lo miraba preocupada.

—Dijo que… —Recordé sus ojos tristes al mirar el mar—. Me dijo que le daba miedo enviarme aquí, aunque mi padre quería que lo hiciera. Dijo que en cuanto estuviera aquí, probablemente no podría marcharme. Quería tenerme cerca.

—Lo típico —intervino el señor D—. Así es como los matan. Jovencito, ¿vas a apostar o no?

--- ¿Qué te pasa Dionisio? --- pregunto Rea, mientras su nieto se encogí de hombros --- Sally Jackson solo quería lo mejor para su hijo.


Esperen, ¿Usted es el líder del campamento Mestizo? --- pregunto Octavian mientras varios rodeaban los ojos --- no es justo, tienen los griegos a un Dios, ¿Qué posibilidades habrá de ganarles?


Octavian, no hay posibilidades, porque no vamos a luchar contra ellos --- comento Jason rodeando los ojos --- son amigos no enemigos.

--- Solo tú opinas eso porque te volviste uno de ellos --- comento Octavian.

--- De hecho yo tampoco quiero pelear con los griegos --- comento Hazel mirando a todos --- parecen amistosos.


¡Gracias Hazel! --- le respondieron animadas Dan y Piper.

--- Opino igual que Hazel, sino nos han hecho nada no debemos precipitarnos a pelear contra ellos --- comento Reyna, mientras Frank asentía de acuerdo con sus dos amigas.

--- Oh que bonito, griegos y romanos amiguitos, todos se podrán agarrar de las manos y cantar la de quiero un millón de amigos después de leer --- comento con sarcasmo Apolo, mientras varios rodeaban los ojos --- ¡Vamos Quirón sigue leyendo!

— ¿Qué? —pregunté.

Me explicó, con impaciencia, cómo se apostaba en el pinacle, y eso hice.

—Me temo que hay demasiado que contar —repuso Quirón—. Diría que nuestra película de orientación habitual no será suficiente.

--- ¿Hay una película de orientación? --- preguntaron Piper, Leo, Jason y Dan.

--- Bueno sí, pero ustedes tres al llegar ya estaban metidos en problemas y no pudimos ponérsela --- comento Quirón mientras los mencionados asentían, luego señalo a Dan --- y tú, creí que no lo necesitabas ya que entraste al campamento con Diego y Sebas, no pensé que lo necesitaras.

--- Bueno --- dijo ella pensativa --- pero quiero verlo, ¡Estoy segura que puedo hacer uno mejor!

— ¿Película de orientación? —pregunté.

—Olvídalo —dijo Quirón—. Bueno, Percy, sabes que tu amigo Grover es un sátiro y también sabes — señaló el cuerno en la caja de zapatos— que has matado al Minotauro.

--- ¡Que no digas su nombre! --- gritaron todos los semidioses griegos, pero ahora se estaban burlando, Quirón negó lentamente con una media sonrisa.

--- Y ésa no es una gesta menor, muchacho. Lo que puede que no sepas es que grandes poderes actúan en tu vida.

--- Nadie sabe que grandes poderes hay en nosotros --- rodeo los ojos Diego.

--- Sí, todavía sigo descubriendo algunos --- comento divertido Sebastia - y soy uno de los más viejos aquí.


¡Claro que no! --- gritaron indignados Apolo y Hermes.

--- De "semidioses" o Dioses inferior en la habitación --- rodeo los ojos, mientras los otros dos se miraban asintiendo.

Los dioses, las fuerzas que tú llamas dioses griegos, están vivitos y coleando.


Claro, mira me cuelo mucho ---- bromeo Apolo moviéndose como lombriz, mientras varios (los niños pequeños) se echaban a reír de eso.

--- Que maduro te ves Apolo --- demandaron con sarcasmo Ares, Hefestos y Artemisa, dos frustrados y el otro picándolo.

Miré a los demás. Esperaba que alguien exclamara: « ¡Se equivoca, eso es imposible!» Pero la única exclamación provino del señor D:

— ¡Ah, matrimonio real! ¡Mano! ¡Mano! —Y rio mientras se apuntaba los puntos.

--- ¡El mejor concejero del mundo! --- gritaron con sarcasmos los semidioses Griegos.


Cállense mocosos --- le recrimino frustrado el Dios --- o los are limpiar a todos la arena de juego.

—Señor D —preguntó Grover tímidamente—, si no se la va a comer, ¿puedo quedarme su lata de Coca-Cola light?


Grover, no sabes pensar en otra cosa que no sea comida --- le dijo Leo riéndose.

--- Leo, te estas mordiendo demasiado la lengua estos ultimo días --- Piper parecía desesperada.

--- No te entiendo, pero no importa --- le saco la lengua a su amiga.

— ¿Eh? Ah, vale.

Grover dio un buen mordisco a la lata vacía de aluminio y la masticó lastimeramente.

—Espere —le dije a Quirón—. ¿Me está diciendo que existe un ser llamado Dios?

--- ¿Un ser? --- todos los Dioses preguntaron a coro.

--- Ya sé, son un chin…. --- se calló Jason antes de terminar la palabra por la mirada de su padre, su hermana y de la Diosa Rea --- muchos.

—Bueno, veamos —repuso Quirón—. Dios, con D mayúscula, Dios… En fin, eso es otra cuestión. No vamos a entrar en lo metafísico.

--- ¿Lo metafísico?, pero el mismo dijo que existía… --- pregunto Danny la hija de Percy sin entender, su hermana Sally rodeo los ojos.

--- Se refiere a algo plural, Dioses, o uno solo --- le explico a su hermanita y de paso a varios que también se lo preguntaban.

— ¿Lo metafísico? Pero si acaba de decir que…

—He dicho dioses, en plural. Me refería a seres extraordinarios que controlan las fuerzas de la naturaleza y los comportamientos humanos: los dioses inmortales del Olimpo. Es una cuestión menor.


¿Menor? ---- preguntaron Hermes y Apolo ofendidos --- no soy nada menor.

— ¿Menor?

—Sí, bastante. Los dioses de los que hablábamos en la clase de latín.

—Zeus —dije—, Hera, Apolo… ¿Se refiere a ésos?

--- ¿Cómo te sientes a que tu hijo no te mencionara? --- murmuro Zeus a su hermano, para que algunos no escucharan, Poseidón rodeo los ojos.

--- No soy tan prepotente como crees, no lanzare una tormenta, como lo haría otro si el caso fuera al revés --- le ataco su hermano, con una mueca.

Por otro lado Hera estaba sorprendida del que el semidiós le haya reconocido, aun mejor, en lugar de su padre. Mientras Apolo parecía apunto de bailar la conga por ser mencionado por su primo.

Y allí estaba otra vez: un trueno lejano en un día sin nubes.


Exagerado --- demandaron todos los Dioses, mientras Zeus fruncía su boca, los nombres tenían poder, debían recordar eso, pero parecía que su familia no quería.

—Jovencito —intervino el señor D—, yo de ti me plantearía en serio dejar de decir esos nombres tan a la ligera.

--- Por fin alguien sensato --- demando Zeus, mientras otros rodeaban los ojos.

—Pero son historias —dije—. Mitos… para explicar los rayos, las estaciones y esas cosas. Son lo que la gente pensaba antes de que llegara la ciencia.

--- Eso no le va a gustar al señor D --- dijeron Thalia, Dan y Nico a la vez, mientras otros semidioses asentían.

— ¡La ciencia! —Se burló el señor D—. Y dime, Perseus Jackson —me estremecí al oír mi auténtico nombre, que jamás daba a nadie

--- Hey, que es un nombre genial y fantástico, deberías usarlo más seguido --- le dijo Perseus riéndose, mientras sus amigos lo miraban con una mueca --- ¿Qué?

--- Nada --- dijo Teseo negando lentamente.

—, ¿qué pensará la gente de tu «ciencia» dentro de dos mil años? Pues la llamarán paparruchas primitivas. Así la llamarán. Oh, adoro a los mortales: no tienen ningún sentido de la perspectiva. Creen que han llegado taaaaaan lejos. ¿Es cierto o no, Quirón? Mira a este chico y dímelo.


Dionisio, no seas tan malo --- demando para sorpresa de todos Hades, la mirada que le daban le dio a explicarse --- ¿Qué?, por ser el Dios de los muertos y los infiernos no quiere decir que sea desgraciado y solo dese mal y guerras, no soy Ares.


Tienes razón --- comento Ares, todos ahora miraron sorprendidos a ese Dios --- no tienes mi esplendor y maravillosa personalidad guerrera.

Y con eso, todo regreso a la normalidad, algunos rodearon los ojos, mientras Quirón decidía seguir leyendo.

El señor D no me caía del todo mal, pero hubo algo en la manera en que me llamó mortal, como si… él no lo fuera.

---- Por qué no lo es --- recordaron algunos, mientras Percy rodeaba los ojos.

--- Ya lo sé --- les dijo, sacando risas.

--- Pues no lo pareces sesos de algas --- se burló Annabeth, mientras Percy hacia una mueca.

Fue suficiente para hacerme cerrar la boca, para saber por qué Grover se concentraba con tanto ahínco en sus cartas, masticando su lata de refrescos y no diciendo ni pío.

—Percy —dijo Quirón—, puedes creértelo o no, pero lo cierto es que inmortal significa precisamente eso, inmortal. ¿Puedes imaginar lo que significa no morir nunca? ¿No desvanecerte jamás? ¿Existir, como eres, para toda la eternidad?

--- No es tan grandioso como piensan --- comento Diego suspirando --- ver morir a tus amigos, saber que los monstruos solo te dejan semi adolorido, mientras a las personas que amas las matan, no es agradable.

Los semidioses que pensaban que era algo grandioso eso de no envejecer bajaron la cabeza apenados, sintiéndose mal por pensarlo.

Iba a responder que sonaba muy bien, pero el tono de Quirón me hizo vacilar.

— ¿Quiere decir independientemente de que la gente crea en uno? —inquirí.

--- ¿Por qué te cuesta tanto en creer? --- quiso saber Clarisse rodeando los ojos.

--- Tú también batallaste --- le recordó Luck en un susurro, ella entrecerró los ojos --- yo estaba ahí cuando llegaste al campamento, me acuerdo, todavía después del video te quedaste atontada, de hecho creíste cuando tu padre te reclamo.


Púdrete Castellá --- le dijo entre dientes, cruzándose de brazos.

—Así es —asintió Quirón—. Si fueras un dios, ¿qué te parecería que te llamaran mito, una vieja historia para explicar el rayo? ¿Y si yo te dijera, Perseus Jackson, que algún día te considerarán un mito sólo creado para explicar cómo los niños superan la muerte de sus madres?

--- Ese fue un golpe bajo --- le recrimino Poseidón al centauro, haciendo una mueca, no le agradaba la idea de escuchar sobre "la muerte" de su Sally.

Me dio un vuelco el corazón. Por algún motivo, intentaba que me enfadara, pero no iba a darle la satisfacción.

--- Como es tan difícil hacerte enojar Jackson --- se burló Sebastia, mientras varios reían.

--- Tengo TDH --- se justificó el niño.

--- ¡Yo también! --- le quitaron la justificación casi todos los semidioses, esto hizo a Percy sonrojarse

—No me gustaría. Pero yo no creo en los dioses —respondí.

—Pues más te vale que empieces a creer —murmuró el señor D—. Antes de que alguno te calcine.

--- Tú lo calcinas y yo te hare la vida miserable --- le amenazo Poseidón --- y recuerda que vives por siempre.

—P… por favor, señor —intervino Grover—. Acaba de perder a su madre. Aún sigue conmocionado.

—Menuda suerte la mía —gruñó el señor D mientras jugaba una carta—. Ya es bastante malo estar confinado en este triste empleo, ¡para encima tener que trabajar con chicos que ni siquiera creen!

--- Fue tu culpa --- le recordó Zeus rodeando los ojos.


También tuya --- le recrimino Hera cruzándose de brazos.

Hizo un ademán con la mano y apareció una copa en la mesa, como si la luz del sol hubiera convertido un poco de aire en cristal. La copa se llenó sola de vino tinto. Me quedé boquiabierto, pero Quirón apenas levantó la vista.


¡Dionisio! --- le grito Zeus molesto, el Dios del vino se encogió en su asiento, pero no estaba apenado, solo algo espantado por el grito de su padre.

—Señor D, sus restricciones —le recordó. El señor D miró el vino y fingió sorpresa.

—Madre mía. —Elevó los ojos al cielo y gritó—: ¡Es la costumbre! ¡Perdón!

--- Si claro, costumbre --- rodeo los ojos Zeus, bufando.

Volvió a mover la mano, y la copa de vino se convirtió en una lata fresca de Coca-Cola light. Suspiró resignado, abrió la lata y volvió a centrarse en sus cartas. Quirón me guiñó un ojo.

—El señor D ofendió a su padre hace algún tiempo, se encaprichó con una ninfa del bosque que había sido declarada de acceso prohibido.


También deberías tenerlas prohibidas --- le recrimino Rea rodeando los ojos, su hijo miro para otro lado --- estas casado.


¿Podemos dejar ya eso de están casados? --- pregunto Zeus sintiéndose frustrado, ¿acaso los Dioses podían sentir eso?

—Una ninfa del bosque —repetí, aun mirando la lata como si procediera del espacio.

—Sí —reconoció el señor D—. A Padre le encanta castigarme. La primera vez, prohibición. ¡Horrible! ¡Pasé diez años absolutamente espantosos! La segunda vez… bueno, la chica era una preciosidad, y no pude resistirme. La segunda vez me envió aquí. A la colina Mestiza. Un campamento de verano para mocosos como tú. «Será mejor influencia. Trabajarás con jóvenes en lugar de despedazarlos», me dijo. ¡Ja! Es totalmente injusto.

--- En estos momentos me acuerdo que el señor D, es mi hermano --- comento con burla Thalía, a Dan y Diego quienes la miraron sin entender --- ¿Qué?, por lo general se me olvida, además de Artemisa, Apolo, Hermes y…

--- Sí, sí, la mitad del Olimpo son tus hermanos, déjalo --- le dijo Dan rodeando los ojos.

El señor D hablaba como si tuviera seis años, como un crío protesten.

--- La mayoría de ellos parecen niños de seis años --- estuvo de acuerdo Rea suspirado --- y tienen más años que todos en esta habitación juntos.

--- ¡No es cierto! --- contestaron casi todos los Dioses a coro, cruzándose de brazos como niños pequeños, puntualizando el comentario de la Diosa y sacando risas de sus hijos.

—Y… y —balbuceé— su padre es…

--- Vamos Percy, no deberías estar tan perdido --- lo animo Dan, mientras Percy se encogía de hombros

—Di inmortales, Quirón —repuso él—. Pensaba que le habías enseñado a este chico lo básico. Mi padre es Zeus, por supuesto.

Repasé los nombres mitológicos griegos que empezaban por la letra D. Vino. La piel de un tigre. Todos los sátiros que parecían trabajar allí. La manera en que Grover se encogía, como si el señor D fuera su amo…

--- ¡Lo capto por fin un aplauso! --- grito Apolo, mientras varios le seguían la corriente aplaudiendo.

—Usted es Dionisos —dije—. El dios del vino.

--- Nooo, es Afrodita --- comento Jason rodeando los ojos, la susodicha se estremeció ante esa declaración --- perdón, mi Lady. --- ella le sonrió a su yerno mientras le guiñaba el ojo, dándole a entender que no estaba molesta u ofendida.

El señor D puso los ojos en blanco.

— ¿Cómo se dice en esta época, Grover? ¿Dicen los niños «menuda lumbrera»?

--- ¡NO! --- gritaron todos los jóvenes.

—S-sí, señor D.

—Pues menuda lumbrera, Percy Jackson. ¿Quién creías que era? ¿Afrodita, quizá?


¡DEJEN DE COMPARARME CON ESO! ---grito la Diosa volviéndose a estremecer, Dionisio la miro mal.

— ¿Usted es un dios?

—Sí, niño.

— ¿Un dios? ¿Usted?

--- Sí sesos de algas, un inmortal, que no muere y tiene poder --- le dijo con sarcasmo Annabeth rodeando los ojos.

Me miró directamente a los ojos, y vi una especie de fuego morado en su mirada, una leve señal de que aquel regordete protestón estaba sólo enseñándome una minúscula parte de su auténtica naturaleza. Vi vides estrangulando a los no creyentes hasta la muerte, guerreros borrachos enloquecidos por la lujuria de la batalla, marinos que gritaban al convertirse sus manos en aletas y sus rostros prolongarse hasta volverse hocicos de delfín. Supe que si lo presionaba, el señor D me enseñaría cosas peores. Me plantaría una enfermedad en el cerebro que me enviaría para el resto de mi vida a una habitación acolchada, con camisa de fuerza.


¡DIONISIO! --- gritaron Poseidón y Rea, mientras el Dios se encogía de hombros.

— ¿Quieres comprobarlo, niño? —preguntó con ceño.

—No. No, señor.

El fuego se atenuó un poco y él volvió a la partida.

—Me parece que he ganado —dijo.

--- No con Quirón ahí --- demando Diego y Sebastia riéndose

—Un momento, señor D —repuso Quirón. Mostró una escalera, contó los puntos y dijo—: El juego es para mí.

Pensé que el señor D iba a pulverizar a Quirón y librarlo de la silla de ruedas, pero se limitó a rebufar, como si estuviera acostumbrado a que ganara el profesor de latín.

--- No le puede hacer nada --- dijo Teseo --- Quirón es como intocable.

--- Sí, sino ¿Quién cuida de nuestros hijos? --- con sarcasmo Apolo lo dijo ganando miradas de enfado por varias Diosas.

--- No es una niñera --- le dijo Artemisa apretando los puños.

Se levantó, y Grover lo imitó.

—Estoy cansado —comentó el señor D—. Creo que voy a echarme una siestecita antes de la fiesta de esta noche. Pero primero, Grover, tendremos que hablar otra vez de tus fallos.

--- ¡No cometió fallos! --- gritaron todos los amigos del sátiro, asiéndolo sentir agradecido con todos.

La cara de Grover se perló de sudor.

—S-sí, señor.

El señor D se volvió hacia mí.

—Cabaña once, Percy Jackson. Y ojo con tus modales.

--- Eso también me lo dice a mí --- dijo Dan inclinando un poco la cabeza.

--- Sí, pero tú eres intocable, por Diego y Sebastia --- le recordó Thalia en un murmullo, la chica sonrió satisfecha.

Se metió en la casa, seguido de un tristísimo Grover.

— ¿Estará bien Grover? —le pregunté a Quirón, que asintió, aunque parecía algo preocupado

—El bueno de Dionisos no está loco de verdad. Es sólo que detesta su trabajo. Lo han… bueno, castigado, supongo que dirías tú, y no soporta tener que esperar un siglo más para que le permitan volver al Olimpo.

--- Si se queda tranquilo, no podemos decirle mucho, pero por algo le disminuyen el castigo a mitad de siglo --- le dijo Dan con una sonrisa inocente, el Dios la miro detenidamente --- no diré más, tenemos que leer para saber.

—El monte Olimpo —dije—. ¿Me está diciendo que realmente hay un palacio allí arriba?

—Veamos, está el monte Olimpo en Grecia. Y está el hogar de los dioses, el punto de convergencia de sus poderes, que de hecho antes estaba en el monte Olimpo. Se le sigue llamando monte Olimpo por respeto a las tradiciones, pero el palacio se mueve, Percy, como los dioses.

— ¿Quiere decir que los dioses griegos están aquí? ¿En… Estados Unidos?

--- ¡Si! --- dijeron todos en la habitación.

—Desde luego. Los dioses se mueven con el corazón de Occidente.

— ¿El qué?

—Venga, Percy, despierta. ¿Crees que la civilización occidental es un concepto abstracto? No; es una fuerza viva. Una conciencia colectiva que sigue brillando con fuerza tras miles de años. Los dioses forman parte de ella. Incluso podría decirse que son la fuente, o por lo menos que están tan ligados a ella que no pueden desvanecerse. No a menos que se acabe la civilización occidental. El fuego empezó en Grecia. Después, como bien sabes (o eso espero porque te he aprobado), el corazón del fuego se trasladó a Roma, y así lo hicieron los dioses. Sí, con distintos nombres quizá (Júpiter para Zeus, Venus para Afrodita, y así),

Los romanos asintieron, felices de que se les nombrara de alguna manera, creían que debían esperar mucho para ser mencionados.

Pero eran las mismas fuerzas, los mismos dioses.

—Y después murieron.


¿Morimos? --- pregunto Apolo abriendo demasiado los ojos --- ¡No!, estoy muerto…

--- Es un decir idiota --- le grito Artemisa golpeándolo en la nuca, su hermano se sentó cruzado de brazos con una mueca como niño pequeño.

— ¿Murieron? No. ¿Ha muerto Occidente? Los dioses sencillamente se fueron trasladando, a Alemania, Francia, España, Gran Bretaña… Dondequiera que brillara la llama con más fuerza, allí estaban los dioses. Pasaron varios siglos en Inglaterra. Sólo tienes que mirar la arquitectura. La gente no se olvida de los dioses. En todas las naciones predominantes en los últimos tres mil años puedes verlos en cuadros, en estatuas, en los edificios más importantes. Y sí, Percy, por supuesto que están ahora en tus Estados Unidos. Mira vuestro símbolo, el águila de Zeus. Mira la estatua de Prometeo en el Rockefeller Center, las fachadas griegas de los edificios de tu gobierno en Washington. Te reto a que encuentres una ciudad estadounidense en la que los Olímpicos no estén vistosamente representados en múltiples lugares. Guste o no guste (y créeme, te aseguro que tampoco demasiada gente apreciaba a Roma),


¡Oiga! --- gritaron los Romanos, incluso Jason.

--- Lo siento chicos --- se disculpó con sinceridad Quirón.

Estados Unidos es ahora el corazón de la llama, el gran poder de Occidente. Así que el Olimpo está aquí. Y por tanto también nosotros.

Era demasiado, especialmente el hecho de que yo parecía estar incluido en el «nosotros» de Quirón, como si formase parte de un club.

— ¿Quién es usted, Quirón? ¿Quién… quién soy yo?

--- Tu eres Sesos de alas, Prissy o Peter Johnson, depende de quién te hable --- bromeo Thalia, sacando risas de los del futuro.

Quirón sonrió. Desplazó el peso de su cuerpo, como si fuera a levantarse de la silla de ruedas, pero yo sabía que eso era imposible. Estaba paralizado de cintura para abajo.

— ¿Quién soy? —murmuró—. Bueno, ésa es la pregunta que todos queremos que nos respondan, ¿verdad? Pero ahora deberíamos buscarte una litera en la cabaña once. Tienes nuevos amigos que conocer, mañana podremos seguir con más lecciones. Además, esta noche vamos a preparar junto a la hoguera bocadillos de galleta, chocolate y malvaviscos, y a mí me pierde el chocolate.

--- Ni que nos lo digas --- dijeron los del Eliseo, Diego, Sebastia e incluso          Heracles

Quirón les sonrió con nostalgia a sus primeros alumnos del campamento, a los que fundaron ese lugar para los chicos como ellos, para evitar muertes, solo faltaban Arllyn y Zoë para que estuvieran completos e incluso Andrómeda se podría exigir su presencia.

Y entonces se levantó de la silla, pero de una manera muy rara. Le resbaló la manta de las piernas, pero éstas no se movieron, sino que la cintura le crecía por encima de los pantalones. Al principio pensé que llevaba unos calzoncillos de terciopelo blancos muy largos, pero cuando siguió elevándose, más alto que ningún hombre, reparé en que los calzoncillos de terciopelo eran en realidad la parte frontal de un animal, músculos y tendones bajo un espeso pelaje blanco. Y la silla de ruedas tampoco era una silla, sino una especie de contenedor, una caja con ruedas, y debía de ser mágica, porque no había manera humana de que aquello hubiera cabido entero allí dentro. Sacó una pata, larga y nudosa, con una pezuña brillante, luego la otra pata delantera, y por último los cuartos traseros. La caja quedó vacía, nada más que un cascarón metálico con unas piernas falsas pegadas por delante. Miré la criatura que acababa de salir de aquella cosa: un enorme semental blanco. Pero donde tendría que haber estado el cuello, sólo vi a mi profesor de latín, graciosamente injertado de cintura para arriba en el tronco del caballo.

--- Debió ser un alivio volver a tu forma natural --- le reconforto Atenea a Quirón, este asintió algo contento, ahora mismo necesitaba estirarse y olvidarse un momento de la silla de ruedas.


Después de este capítulo un descanso --- demando Artemisa, varios asintieron.

--- ¡Y comemos! --- gritaron Leo y Dan hambrientos, Hestia asintió de acuerdo con ellos.

— ¡Qué alivio! —Exclamó el centauro—. Llevaba tanto tiempo ahí dentro que se me habían dormido las pezuñas. Bueno, venga, Percy Jackson. Vamos a conocer a los demás campistas.

--- Fin del capítulo, es hora de relajarnos un rato --- demando Quirón, todos asintieron.

--- Dan, ¿podemos hablar? --- pregunto Poseidón a su hija, todos lo miraron, pero ella asintió.

Hola chicas, ¿me extrañaron?, espero y si y me quieran comentar, ¡POR FAVOR!, prometo ya no tardarme tanto... Ok, no... por que no se cuando me biene la inspiración, pero prometo no tardarme mucho con el otro, ya que ¡YA LO TENGO ACABADO!, así que más me comenten más rapido lo subo, si logramos otros diez comentarios lo subire la otra semana lo prometo.

Una ultima cosa, los horarios cambiaron, por lo general subia los capitulos a las 6 de la tarde hr méxico, pero como no estoy en estos momentos en méxico hasta dentro de seis meses más o menos, los capitulos se subiran a las 6 y media de la tarde hr España y a las 11 y media de la mañana hr méxico, para que esten al pendiente de eso, se les quiere y espero y comenten un beso...