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Ecos del futuro — capítulo 3

Mientras en la mesa de las serpientes, todos miraban a Draco.−Confirmado te casas con Hermione.

−¿Cómo? Ni siquiera la puedo ver, es una rata de biblioteca, una sabelotodo.

−Sí, si todo lo que tú quieras, es bonita e inteligente, sin contar que tiene un gran corazón. −Dijo Theo.

−¿Desde cuándo la defiendes tanto?

−Somos amigos, vamos juntos a estudiar a la biblioteca.

−¿Por qué nunca has dicho nada?

−Por qué os hubierais vuelto locos, y yo voy con quien quiero.

−Creo que no ha sido tan malo creo yo, están arreglando diferencias antes de que ocurran. −Dijo el profesor Dumbledore.

−¿Profesor sabía algo usted? −Pregunto la profesor McGonagall.

−¿Yo? No.

Todos miraron al director de la escuela, sin creerle nada.

Hermione no podía dormir, no dejaba de pensar en todo lo que había escuchado, puede que fuera verdad o puede que fuera mentira, igual le había afectado mucho, aunque era muy tarde y la podían expulsar, salió de la torre de gryffindor y se fue a pasear, por el castillo, a esa hora no había nadie, y se estaba muy tranquilo, hasta que escucho unos pasos que se acercaban.

−¿Quién anda ahí?

−Soy yo Granger. −Dijo Draco acercándose a ella, llevaba una bata encima del pijama

−¿Malfoy, no podías dormir?

−No, no podía dormir, no después de todo lo que han dicho las voces.

−Me pasa lo mismo. −Dijo sentándose en el suelo y apoyándose en la pared. −Los chicos me han dicho que aunque lo que hemos escuchado sea verdad, nunca me dejaran de hablar, pero tú y yo siempre nos hemos llevado mal.

Draco se sentó a su lado y la miro. −Estamos en tercero, no sé ni lo que voy a hacer mañana, para tener que pensar dentro de 5 o 10 años.

Hermione sonrió. −Es la primera vez que hablamos así, sin gritarnos y sin insultarnos.

El slytherin se abrazo a las piernas y le sonrió. −Por lo menos ha servido de algo todo esto, podemos hablar como dos personas civilizadas.

La leona le cogió de la mano, aunque temía que le soltaría de un golpe. −Sea lo que sea lo que nos depara el futuro, si es casarme contigo, o casarme con otro siempre lo hare con la cabeza bien alta, y nunca arrepintiéndome de nada.

−Tonta, que solo tenemos 13 años, no pienses en casarte tan pronto, aunque todas las chicas sois iguales.

−¿Cómo están las cosas por slytherin?

−Pansy como loca, no quiere que Blaise se le acerque. −Dijo riéndose. −Y Theo, bueno Nott es bastante rarito, aun no entiendo cómo ha entrado en slytherin, el sigue con sus libros y sin preocuparse por nada más.

Hermione le sonrió y miro su reloj. −Ya es muy tarde, gracias por hablar conmigo, ahora haber si consigo dormir algo. −Dijo la leona que se levanto y lo miro.

−Nos vemos. −Dijo levantándose.

Herms le dio un beso en la mejilla y antes de que el slytherin pudiera decir nada, se fue corriendo.

Al día siguiente la leona se despertó mucho mejor, así que se vistió y bajo al gran comedor, donde estaban todos.

−¿Qué tal todo? −Pregunto Ginny.

−Mucho mejor, anoche me encontré con Malfoy, estuvimos hablando, me ha dicho que no me preocupe por nada. −Dijo susurrando para que nadie más los escuchara.

−Es normal, solo tenéis 13 años, no pienses en ello.

−No.

Unos días después, volvieron los ruidos.

−No quiero. −Dijo Hermione llorando.

−Tranquila, todo irá bien. −Dijo Harry abrazándola.

−Violeta.

−James.

−¿Es verdad que sales con Orión Malfoy?

−Si es verdad.

−Es el hijo de un mortifago.

Al escuchar eso se escucho una risa.

−Idiota, te recuerdo, que no solo mi padre si no mi madre también lo fue, ¿y qué? Solo se hicieron mortifagos para proteger a su familia, de Voldemort y los demás mortifagos, y a mí eso no me importa, aunque soy una serpiente y tu un león siempre has sido mi amigo, no hagas que cambie de opinión, ya me he enterado que el descerebrado de tu primo ha levantado la varita contra la pequeña Jane que solo tiene 11 años. Y no empieces con que él empezó porque eso a mí no me importa.

−Si lo sé, me porte mal y encima Tedd se ha ido de casa, mi madre está muy disgustada, quiere a Tedd como un hijo, lo ha criado desde que salió de Hogwarts.

−No me digas eso a mí, díselo a él, es un buen chico que no se merece todo lo que le dijisteis solo porque es UN Black. ¿Por qué querías saber si salía con Orión? No me digas que te gusto.

−Pfff, por Merlín no, qué asco.

−Oye. −Protesto Violeta.

−Eres muy guapa y todo lo que quieras, pero te veo como una hermanita, a mi me gusta Alex.

−¿Alexandra, la hija de mi tía Astoria?

−Sí, es muy guapa y muy dulce.

−Mejor que vayas con pies de plomo, todos protegen a Alex de serpientes rastreras, como no tiene hermanos varones, todos son muy protectores.

−No me tengo que preocupar, soy un león. −Dijo riéndose.

−Ya sabes a lo que me refiero.

−Si lo sé, pero yo solo quiero cuidar de ella.

−Eso espero.

−¿Qué pasa aquí?

−Nada tranquilo, Arland, hablando de cosas.

−Eso espero, Potter no tengo ningún problema contigo, es con el descerebrado de tu primo, pero si haces daño a mi hermana, no dudare en levantar la varita para protegerla.

−Lo sé, todo va bien, yo intentare hablar con Hugo para haber si deja sus tonterías en paz.

−No lo conseguirás, su padre le ha llenado el cerebro de demasiada tonterías, sigue obsesionado con mi tía Hermione, y nunca entenderá que ella no está enamorado de él.

Y como siempre ya no se escucho nada más.

−Esto es cada vez peor, al principio me hacía hasta gracia, pero ahora ni soñarlo. −Dijo Ron. −Mira que decir que estoy obsesionado con Hermione, ella es mi amiga, pero nada más.

−Tranquilo Ron, a ninguno nos gusta esto, espero que termine cuanto antes, porque si no te juro que prefiero mil veces ir a vivir con mis tíos. −Dijo Harry.

−¿Estás bien? −Pregunto Ron a Herms.

−No ha sido tan malo, pero quiero que se pase ya.

−Sí.

Un día después de pociones con el profesor Snape, los gryffindor y los slytherin salían de la clase, cuando un gran agujero los absorbió.

−Hermione, despierta. −Dijo Harry que le daba suaves golpes a su amiga.

−¿Potter como esta?

−Ya reacciona, ¿Cómo estáis vosotros?

−Bien.

−¿Dónde estamos? −Pregunto Hermione levantándose del suelo con la ayuda de Harry.

−Estamos en el castillo, pero no es el mismo que hemos dejado al salir de pociones.

Herms miro a Pansy, Theo, Blaise, Draco y Ron que estaban con ellos.

−¿Dónde vamos?

−Al gran comedor, esperemos que este en el mismo lugar, por si acaso sacar las varitas.

−Sí.

Todos sacaron sus varitas y se fueron al gran comedor, que estaba cerrado así que lo abrieron y vieron que estaba lleno de estudiantes que los miraron.

−¿Reconocéis alguno? −Pregunto Ron, mirando a todos.

−Ninguno, será mejor que guardemos las varitas. −Dijo Harry que guardo la varita le cogió la mano a Herms y después de sonreírle, se acercaron a la mesa de los profesores, donde reconocieron a la profesora McGonagall que estaba en el puesto del profesor Dumbledore.

−¿Profesora McGonagall, donde estamos? −Pregunto Draco.

−Malfoy, Wesleay, Parkinson, Zabini, Nott, Granger y Potter. ¿Qué hacen aquí?

Al escuchar eso todos empezaron a cuchichear, algunos alumnos se levantaron y se acercaron, al ver eso Ron y Harry se acercaron mas a Hermione.

Malfoy y los slytherin hicieron lo mismo con Pansy.

−¿Qué hacemos aquí? Estudiamos aquí, ¿o se ha olvidado?

−No, no me he olvidado pero de eso ya son mas de 20 años.

Al escuchar eso todos se miraron.

−Profesora McGonagall, le parecerá una locura, pero desde que empezamos el curso, hemos estado escuchando voces, el profesor Dumbledore las llama ecos del tiempo.

−¿Qué han escuchado?

−Chicos hablando de cosas que nosotros no sabemos. −Dijo Harry.

−¿Qué edad tenéis?

−13 años, estamos en 3, estábamos saliendo de la clase de pociones cuando nos ha tragado algo y hemos terminado aquí, lo más extraño de todo, es que no éramos los únicos alumnos que estábamos allí.

−¿Quiénes son ellos? −Pregunto un chico rubio que era idéntico a Draco aunque con algunos años más.

−Son vuestro pasado.

−¡No! −Grito Hermione.

−Herms. −Dijo Harry abrazándola.

La leona apoyo la cabeza en el pecho de su amigo. −Harry solo quiero volver a casa, con mis padres y con el profesor Dumbledore.

−Tranquila, volveremos pronto a casa.

−¿Cómo volvemos a nuestro tiempo? −Pregunto Draco.

Pero nadie le respondió.

−¿Dónde está el profesor Dumbledore? −Pregunto Ron mirando a todos lados.

Al escuchar eso todos los miraron.

−El profesor Dumbledore lleva muerto muchos años.

−¡No! Me da igual, si ellos son mis hijos, mis nietos o el rey de Roma, solo quiero despertarme de esta pesadilla, e ir a clase con el profesor Lupin. −Dijo Hermione que se había puesto a llorar, y abrazaba fuerte a Harry.

−Todos queremos lo mismo, ¿Cómo regresamos?

−No lo sé, de momento os podéis quedar en la torre vacía, mientras investigo.

−Gracias profesora McGonagall. −Dijo Harry sonriendo.

Ron cogió la mano de su amiga y le sonrió. −Ya verás Herms, pronto estaremos en casa y ese gato con cola de cepillo al que llamas mascota no dejara de hacernos la vida imposible a todos.

−¿Ron, estás seguro?

−Claro que sí, estamos todos juntos, incluidos Slytherin.− Dijo Wesleay mirando a Draco. −¿Amigos?

−Amigos hasta que encontremos la manera de volver a casa. −El príncipe dejo de mirar a los gryffindor y miro a los profesores. −Profesora McGonagall, no sé qué ha pasado aquí ni nos importa, solo queremos volver a nuestro tiempo con nuestra familia.

−Profesora tengo hambre. −Dijo Ron.

Todos lo miraron.

−Ron. −Dijo Harry riéndose.

−¿Qué? Era nuestra hora de comer, además en clase de pociones siempre me da hambre.

−Yo también tengo hambre.

Draco sonrió a Pansy y la abrazo. −Ahora comeremos.

−Ahora os traerán la comida. −Dijo la profesora McGonagall.

−¿En qué estación estamos? −Pregunto Hermione.

−En primavera.

−¿Os apetece comer en el jardín?

−Sí, vamos.

−Profesora estaremos en el jardín.

−Adelante.

Los chicos se sonrieron y empezaron a caminar al jardín.

−Lo mejor de todo es que no tenemos clase. −Dijo Blaise sonriendo.

−Sí, es lo mejor de todo, sin tener que aguantar al profesor Snape.

−Tonto Ron, que ya hemos tenido clase con el esta mañana. −Dijo Hermione riéndose los chicos la llevaban cogido de las manos. −Me gusta ir a clase.

−A mi también. −Dijo Theo, que con Draco llevaban a Pansy de la mano.

Al escuchar eso todos se pararon antes de salir del comedor.

−Vosotros dos sois los raritos del grupo, mira que decir que os gustan las clases. −Protesto Ron.

−¿Qué?

−No me digas que no te gusta la clase del profesor Lupin, es la mejor de este año.

−Es la única que se salva, ahora vamos a comer fuera, que ya tengo hambre.

−Nada del sauce boxeador.

−Nop.

Y los chicos se fueron a comer.