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Cuando los lobos descienden — capítulo 14
Hola!
Parece que me demoré más de lo esperado, pero aquí tienen un nuevo capítulo, y muchas gracias por sus hermosos comentarios :)
Capítulo 14:
-¿Por qué me preguntas eso?-cuestionó ella, notando que Draco la tomaba posesivamente de los brazos.
-¿Quieres qué me quede?-preguntó él nuevamente.
Hermione, no sabía que contestarle.
Ahora, la situación se había puesto complicada.
De un momento a otro, Draco comenzaba a mostrar su lado dominante y le preguntaba cosas que ella no deseaba saber.
-Deberías volver a la cama…-respondió tratando de soltarse y recordando que el rubio estaba demasiado herido como para seguir de pie.
Pero, él, no planeaba hacerle caso.
Por el contrario, Draco, podía notar la evasión de Hermione, y eso comenzaba a disgustarle.
-Te he hecho una pregunta…-le dijo firmemente y sin soltarla.-Sólo respóndela.
Hermione, miró directamente a sus ojos grises, y no supo que decirle.
Ella, en verdad, deseaba que Draco se quedara, pero sabía que todo se complicaría si eso llegaba a ocurrir.
-Me has hecho muchas preguntas… -sentenció la chica.-No puedo responderte todas…
-Lo sabía.-dijo él alejándose bruscamente.
Hermione, negó.
-Draco….-trató de decir.
-¿Para qué quieres que me quede?-le preguntó dejándose llevar por el enojo.- ¿Para qué quieres que me quede, si nada va a cambiar?
Por un segundo, Draco, pensó que Hermione, evadía sus preguntas, porque en verdad, estaba enamorada del imbécil de Weasley y deseaba casarse con él.
Pero, debía ser honesto consigo mismo.
Si había algo que, en verdad, le molestaba, era no poder ser una persona normal y tener que llevar una maldición encima por el resto de su vida. Se odiaba a sí mismo, por ser lo que era.
-Es mejor que me vaya, y asesine a Nott antes de que él lo haga contigo…-le espetó Draco, sintiendo que la rabia invadía su cuerpo.
Sin embargo, mantuvo un perfecto autocontrol, mientras le daba una última mirada a Hermione, y salía de ahí.
No deseaba seguir discutiendo con ella. No quería que eso se terminara así.
-Espera… -exclamó Hermione, con algo de arrepentimiento.
Ella sabía, que había sido demasiado cobarde como para no responder las preguntas de Draco, y demasiado temerosa, de querer afrontar la verdad.
Nuevamente, se había equivocado. Había sido egoísta, al pensar sólo en ella, y no en él.
¿Pero… repetiría el mismo error de la última vez? ¿Dejaría que él se vaya nuevamente?
Al diablo con los demás, pensó, tratando de no imaginarse los serios problemas que vendrían, después de la decisión que acababa de tomar.
-No.-le contestó Draco.-Creo que tienes razón… Después de todo, sólo soy un asesino y estoy maldito. No puedo ofrecerte nada.
-No me interesa lo que eres…-sentenció Hermione volviendo a capturar su atención y tratando de persuadirlo.-O lo que haces, o lo que hiciste…
Draco, no contestó nada.
-¿Sabes por qué acepté la propuesta de matrimonio?-le inquirió, haciendo que él, girase, y la observara.-Acepté, porque creí que jamás volvería a verte, Draco…-confesó, mientras sentía que se le formaba un nudo en la garganta.
La situación, era demasiado incómoda para ella, pero para él, comenzaba a ser todo lo contrario.
-En cuanto, a tu pregunta…-continuó Hermione.-… Creo que ya sé, la respuesta…-dijo haciendo una larga pausa, mientras trataba de no enredarse con sus propias palabras.- La respuesta, es sí, Draco… Si tú te quedas, yo dejaría de casarme...
El frío corazón del lobo, pareció recobrar vida, al oír la respuesta. Sabía lo que esas palabras significaban.
Trató de procesarlo, pero aun así, guardó silencio.
Alzó la vista, y la observó por un breve segundo. Ella, miraba hacia otra parte, como si no pudiera creer lo que había dicho.
Draco, odiaba admitirlo, pero esas palabras habían causado un efecto en él.
Un efecto, que no podía explicar.
Como si toda la rabia acumulada, hubiera desaparecido, de un momento a otro.
Nuevamente, se acercó a Hermione, y se aseguró de que ella estuviera mirándolo.
No le sería fácil, pero se arriesgó a romper el silencio, mientras alzaba el rostro de la chica con una mano.
-…Tú eres la única persona que ha traído algo de esperanza a mi despreciable vida, Hermione…-le comenzó a decir de manera más sutil.-Y lamento, que las cosas tengan que suceder de este modo…. Lamento, no poder ser una persona normal. Pero, si volví, fue por ti…
Definitivamente, Draco, había puesto su mundo de cabeza.
Y ahora, las cosas eran más claras para ella. No podía dejarlo ir.
Se sentía extraña, como si su corazón se hubiera estremecido al escuchar lo que él le había dicho.
Y sentía que por primera vez en su vida, ya no habían dudas, ni confusión. Sólo sentía que había algo, inexplicablemente, perfecto entre ambos.
Poco le importaba, que, Draco, estuviera maldito, o que fuera un asesino. Tampoco le interesaba lo que llegarían a pensar sus padres de ella, o lo que, el mismísimo, Ronald, le diría cuando se enterara.
En ese momento, nada, ni nadie, podía opacar el amor que ambos se profesaban, un amor que se había vuelto más fuerte e indescriptible.
Como si sus pensamientos, lo adivinarán, Draco, se acercó, nuevamente, hacia ella, y sin dudarlo, plasmó un beso en sus labios, mientras la rodeaba con ambos brazos.
Los suaves y tibios labios de Hermione, lo hacían sentirse en el paraíso, otra vez. Podía sentir su agitada respiración chocar contra la suya, y su corazón latiendo a gran velocidad.
Y aunque, Draco, deseaba seguir tocándola y profundizar sus caricias, sintió que algo se lo impedía.
Lentamente, una inesperada ola de dolor golpeó e invadió su abdomen.
Se maldijo internamente, no quería romper ese momento, pero Hermione ya lo había notado.
De inmediato, se separó de Draco, y dirigió su vista al vendaje.
La tela, nuevamente, se había teñido de sangre, e inclusive, había manchado el vestido de Hermione mientras ambos se habían besado.
-Debes recostarte o seguirás sangrando…-le insistió la castaña, mientras recordaba que algo parecido, había ocurrido, entre ambos, la primera vez que se habían conocido.
-Demonios…-musitó Draco, volviendo a la realidad.
-Vuelve a la cama…-le pidió la castaña, mientras iba por unas vendas, tratando de no olvidar el beso que ambos se habían dado, segundos antes.
Sabía que todo había sido inesperado, y jamás creyó que llegaría a declararle su amor de esa forma, pero, Hermione, no se arrepentía de haberlo hecho, por el contrario, sentía que todo eso había funcionado para que finalmente pudieran definir su relación.
Entendía que esa decisión, traería más de un problema, y no sería nada fácil sobrellevarlo, pero sabía que el destino obraba de formas misteriosas, y no en vano, había insistido en juntarlos en más de una ocasión.
Sin embargo, no podía seguir pensando en eso, si seguía haciéndolo, terminaría perdiendo la cordura. Sin contar, con que llevaba demasiadas horas en vela y su cuerpo comenzaba a clamar por un descanso. En todo ese tiempo, no se había dado ningún respiro, o tregua.
Parpadeó un par de veces, mientras terminaba de cambiar el vendaje de Draco, quien yacía echado sobre la cama.
Él, la miraba detenidamente, sabía lo exhausta que estaba.
-Ahora, intenta descansar…-le murmuró Hermione, cuando hubo acabado.-Y no hagas ningún esfuerzo o seguirás sangrando…
El rubio, asintió en silencio, aún sin dejar de observarla.
Hermione, se percató de eso.
Podía sentir la profunda y fascinante mirada de Draco sobre ella.
Decidió ponerle, fin a eso, y se puso de pie.
Pero, él no quería que ese momento se terminara tan pronto.
No deseaba alejarse de ella.
-No te vayas…-le pidió jalando de su delicada muñeca.
Hermione, sintió la presión de su mano, y miró su rostro.
-¿Qué…?-cuestionó confundida.
-Quédate conmigo…-le demandó suavemente.
De inmediato, ella se quedó en silencio, pero no se escandalizó por la propuesta.
De hecho, cualquier chica de su edad, se habría escandalizado, pero sabía que Draco no la forzaría a nada que ella no quisiera. Además, ambos estaban tan cansados, que no podrían permanecer despiertos, por más de dos minutos.
-Creo que no tengo otra opción…-respondió ella, sabiendo que él aún no la soltaba.-Tú ganas…
Parecía una locura, pero de eso se trataba el amor.
-Sólo, espero que ni Harry o mi madre, piensen en regresar, antes de tiempo…
-No lo harán… Y de ser así, lo sentiré…-le contestó él para calmarla.
Aunque, ella odiaba admitirlo, sabía que la propuesta, sería agradable.
-¿Veo que no fue tan difícil convencerte?-inquirió Draco tratando de jugar con ella.
-Aún puedo irme…-completó Hermione mientras apagaba una de las velas que alumbraba la habitación.
-¿Y crees que te dejaré?-le advirtió Draco jalándola con menos sutileza hacía su lado, y dejándola tan cerca de él, que no dudó en estirar una de sus manos, y abrazarse a la delicada cintura de la chica.
Le resultaba encantador, poder tenerla a su lado, aunque sea sólo por esa noche.
Poder soñar que eran otras personas y aprovechar aquél pequeño instante de debilidad, e imaginar, que vivían en otra realidad, en la que Nott, Weasley, o cualquier otro obstáculo a su relación, no existiera.
Ya había amanecido, y los primeros rayos del sol, daban inicio a un nuevo día.
Sabía que debía regresar pronto, o podrían comenzar a sospechar.
Sin embargo, lo único que a Harry, le interesaba, en esos momentos, era saber si Pansy estaba bien y a salvo.
-Tienes que irte… Ya es de día…-protestó ella.-… Sabes que nadie puede verte aquí…
Pero, Harry, estaba más concentrado en observarla, que en escucharla.
-Sólo quería asegurarme…-le contestó el muchacho besando sus labios.-… de que estuvieras a salvo…
Pansy, le dedicó una breve sonrisa.
Él, había sido la única persona, que en verdad la había amado, sin importar lo que fuera.
-Lo sé, y tú lo sabes…-contestó la chica.-Pero, deben estar preguntando por ti en el pueblo… No levantemos sospechas, Harry…
Lamentablemente, ella tenía razón.
Y debía ser más cauteloso, si no quería que todo el mundo acabase enterándose.
Odiaba que tuvieran que esconder su amor, como si fuera algo malo. Pero, internamente, sabía que eso no duraría para siempre.
-Está bien…-contestó colocándose la capa.- Volveré por la noche.
-Te estaré esperando.-se despidió Pansy, mientras regresaba a su desquebrajada vida y Harry se iba.
Con gran agilidad, el chico, salió de la zona marginal y se dirigió al pueblo, sin que nadie lo notase.
Miles de pensamientos, invadían su memoria, tratando de imaginar la forma menos dolorosa de acabar con esa farsa y romper su noviazgo con Ginny.
Ya no deseaba hacerle más daño. Ginevra, no se merecía a alguien tan despreciable como él.
Sus pensamientos, se vieron interrumpidos, cuando llegó a Hogsmeade y notó que casi nada había cambiado en la pequeña aldea.
Su tía, seguía atendiendo a los heridos en la iglesia, mientras que Ronald seguía cavando más tumbas para las desafortunadas víctimas.
-¡Harry…!-llamó el pelirrojo, al ver que el azabache, al fin había regresado.- ¿Dónde estabas…? Aún, seguimos encontrando más víctimas…
-Sólo registraba los alrededores…-contestó naturalmente.
-¿Encontraste algo?
-Nada…-respondió.-Sólo supe que la zona marginal, no fue atacada…
-La suerte de esos vagabundos…-masculló Ronald, sin mucho ánimo, mientras recordaba el infeliz destino de su hermano Fred.-…Ginny, está preguntando por ti… Te necesita…
-Lo sé, Ronald... Y lamento, que Fred haya tenido que ser una de las víctimas…-dijo haciendo una pausa.-Te puedo asegurar, que yo mismo me encargaré de ayudarte a matar a esas bestias que acabaron con su vida.-le prometió seriamente.-Ahora, volveré a casa a cambiarme estas ropas y luego iré con Ginny…
Ronald, asintió en silencio, sabía que podía contar con él.
-Gracias, Harry…-respondió mientras ponía la pala a un lado.- ¿Has visto a Hermione? No la vi con su madre…
-Sí, está en casa.-contestó el azabache, sin mucha importancia.-Debe seguir cuidando de ese muchacho…-agregó.
-¿Muchacho?-preguntó Ronald con cierta desconfianza.
-Sí. Lo encontraron agonizando a las afueras del pueblo…-le explicó, sin mucho ánimo.- Ya no había sitio en la iglesia, y decidieron llevarlo a nuestra casa…
Ron, frunció el ceño, sin poder creer que Harry llegaría a ser tan descuidado.
-¿Has dejado a Hermione sola con un desconocido?-exclamó con preocupación.
-Tranquilízate… Estaba agonizando, y dudo mucho que siga con vida… No hay de qué preocuparse... Ahora, déjame volver a casa. Estoy exhausto…-dijo sin ganas de seguir la conversación.
-Iré contigo….-contestó Ron.-De todas formas, ya terminé aquí.
-Como quieras…-murmuró Harry, mientras notaba cierto disgusto en la cara de su amigo.
Y todo comienza a complicarse... Bueno, espero que hayan disfrutado del capítulo, y si les agradó la respuesta de Hermione, dejen un comentario :)
Saludos, y nos vemos en el capítulo 15.