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Cuando los lobos descienden — capítulo 15

Hola, no tengo mucho que agregar, sólo agradecer enormemente a los nuevos favoritos y a los lectores que comentaron**:) !**

Capítulo 15:

Draco, la observaba en silencio.

Veía como su pecho subía y bajaba, al compás de cada respiración.

Hermione, denotaba una tranquilidad que él no había sentido en años. Bien podía contemplarla todo el día, y no se aburriría.

Varios de sus mechones castaños, caían libres por su mejilla, dándole un aspecto, aún más encantador.

Si así era despertar con ella todos los días; entonces, querría hacerlo más seguido.

La chica se removió en su sitio por una última vez, y mientras se estiraba, uno de sus brazos fue a chocar contra el pecho de Draco.

De inmediato, se despertó, y se encontró con la mirada gris que llevaba acechándola desde hacía un rato.

Ella, sintió como si se hubiera despertado de un mal sueño.

-¿Dormiste bien?-preguntó Draco al notar su expresión.

-Sí…-contestó volviendo a la realidad.

Aun le costaba, creer que él, en verdad, estuviera ahí.

Draco, asintió en silencio, pero podía notar algo de inseguridad en el rostro de Hermione. Temía que ella, aún siguiera dudando sobre la decisión que habían tomado la noche anterior.

¿Pero quién no lo haría?, pensó con molestia.

-¿Te arrepientes de algo?-le consultó de pronto.-Sobre anoche…Si te arrepientes de algo, aún puedes decírmelo…

Sus miradas, se encontraron.

Definitivamente, la pregunta no le agradó a Hermione.

¿Por qué demonios le preguntaba eso? ¿Acaso no creía en todo lo que ella le había confesado la noche anterior?

-¿Qué?... No, Draco…-le contestó.- ¿Por qué me preguntas eso?

Él, sonrió brevemente.

-No es nada…-respondió acercándose, y robándole un beso que no duró mucho.

-Espera…-insistió ella frenándolo.-…Por favor, dímelo…

Él, guardó silencio, por un par de segundos.

La castaña, se veía tan hermosa bajo su mirada, que odiaba tener que mentirle.

Aclaró sus pensamientos, y decidió ser sincero con la única persona que le importaba en este mundo.

-Sigo pensando en que mereces a alguien mejor que yo…-le confesó.- Pero aun así, no quiero dejarte ir… Sé que soy egoísta…

-No, no lo eres…-murmuró ella tímidamente.- ¿Acaso tú… te arrepientes de algo?

Draco, sonrió de costado. Eso era imposible.

-No, no me arrepiento de nada…-contestó de inmediato.-Si tuviera que volver a pasar por todo esto para conocerte otra vez, lo haría sin detenerme, Hermione.

Ella, le devolvió la sonrisa. Definitivamente, Draco, ya no era ese chico rudo que había conocido la primera vez. Ahora, todo era distinto.

El amor cambiaba a las personas.

Y él, era un claro ejemplo de eso.

-¿Te sientes mejor?-preguntó Hermione, mientras recordaba la grave herida en su abdomen.

-Ha parado de sangrar…-contestó él.-Supongo que es buena señal…

-Sí, eso parece…

-No te preocupes…-le pidió Draco, tomando una de sus manos.-Mi metabolismo de sanación, es mucho más rápido que el de cualquier humano… ¿Recuerdas?

Hermione, asintió en silencio, mientras él se quitaba el vendaje, y dejaba ver que de su gran herida, quedaba menos.

-Eso significa que vivirás…-respondió ella en tono de broma.

Draco, sonrió una vez más, siguiéndole el juego, pero su sonrisa se borró cuando sintió que un par de personas se acercaba.

Sus sentidos, estaban al máximo, y ya podía adivinar de quienes se trataban.

-Alguien viene…-le advirtió.

Rápidamente, se volvió a colocar el vendaje, mientras Hermione, se ponía de pie.

-Debe ser Harry…-murmuró ella.

-Sí, es él, y alguien más…-le contestó Draco sin mucho ánimo, cuando supo quién era la segunda persona.

La castaña, salió de la habitación tratando de acomodarse el vestido y abrochándose su corsé.

Su respiración, aún estaba agitada, cuando miró a través de la ventana.

Y entendía la reacción de Draco.

Rápidamente, abrió la puerta, y esperó desde el umbral.

Harry ingresó en compañía de Ron, con el semblante cansado, y con la mirada algo perdida.

El pelirrojo, le echó una mirada a su novia, y la abrazó de inmediato.

-¿Estás bien?-le preguntó sin soltarla.

La chica, estaba estática, y trató de disimular su incomodidad.

-Sí, no ha pasado nada… Todo sigue igual…-le contestó, sin poder terminar.

-Dijeron que habían traído a un herido hasta aquí…-comentó Ronald.

-Esto… sí…-respondió Hermione.

-¿Aún sigue vivo? ¿Sobrevivió?-preguntó Harry, mientras dejaba caer su capa en una silla.

Ella, asintió en silencio, mientras intentaba no cruzar miradas con ninguno de los dos chicos.

Pero, Harry, era astuto, y sabía que algo no andaba bien.

-¿Acaso ha despertado?-preguntó notando el extraño comportamiento de su prima.

-No… Sigue dormido… El sanador, le aplicó un relajante natural…-contestó ella, sabiendo que él, ya se había dado cuenta.

Tenía que fingir mejor, si no quería que las cosas se complicaran.

Hermione, maldijo por lo bajo, y dejó que sus palabras fluyeran.

-Parece, que va a sobrevivir...-agregó de forma despreocupada.

-En ese caso, iré a cambiarme…-finalizó Harry, dejándola junto a Ron, en completa soledad.

-¿Cómo sigue Ginny?-preguntó Hermione, en relación a lo ocurrido con Fred.

Ronald, demoró en responder. Aún, le costaba aceptar que su hermano había fallecido.

-… Podría decirse, que le está yendo mejor que a mi madre.-respondió algo serio mientras miraba a la chica de reojo.

-Iré a verla, en cuanto termine aquí…-contestó ella, con intenciones de irse a la cocina.

A Ron, no le agradó su actitud. Sentía como si Hermione, se estuviera alejando de la conversación, como si su mente estuviera en otro lugar, pensando en otra cosa, menos en él.

-Harry, irá a verla en estos momentos. Seguro querrán estar solos…-comentó el pelirrojo, mientras trataba de acercársele y acortaba la distancia entre los dos.-Al igual, que yo deseo estar contigo.

Hermione, se tensionó aún más, y de inmediato, una alarma interna se disparó en su mente, al ver que su prometido, tenía intenciones de besarla.

-Ahora, no, Ron…-le dijo de mala manera, y separándose de él.-Mucha gente a muerto, y no puedo pensar en otra cosa…

Las palabras, confundieron al menor de los Weasley. ¿Por qué Hermione, le hablaba de esa forma?

-Estás a salvo… No tienes de que preocuparte.-trató de decirle, al pensar que sólo había sido una reacción espontánea por parte de su novia.

-No. Lo digo en serio, Ronald…-respondió ella, mirando hacia otro lado.-De hecho… Creo que sería mejor que retrasemos la boda…

-¿Qué? ¿Por qué?-inquirió sorprendido.

-Han estado ocurriendo demasiadas cosas...-fingió de forma preocupada.-Además, están esos lobos...

-Hermione… pensé que deseabas esa boda tanto como yo…

La castaña, se mordió un labio, mientras trataba de no afligirse por todas las mentiras que decía.

Definitivamente, se iría al infierno.

-Lo sé, pero…-su voz se entrecortó. Ya no sabía que más decir. Y las lágrimas amenazaban con salir.-Tu hermano ha muerto, Ron… Tu familia está de luto… Creo, que no es el mejor momento para celebrar una boda…

Ella, se cruzó de brazos.

-¿Estás segura, Hermione?-se atrevió a preguntarle el pelirrojo, tratando de creerle.

-Sí. Es lo mejor.-dijo de forma comprensible.

-En ese caso. Regresaré más tarde…-contestó el chico, algo aturdido por la conversación. Pero, debía admitir que su novia tenía algo de razón. No podían celebrar una boda en medio de toda esa tristeza.

Al cabo de unos minutos, cuando el chico, ya se había ido, Harry salió de su habitación con una peculiar mirada.

-Lo siento, pero los escuché desde arriba.-le confesó a Hermione, mientras bajaba las escaleras, y quedaba de pie, frente a ella.

-Sí, me lo suponía.-respondió tratando de cambiar de tema.

Harry, alzó una ceja.

Se conocían desde que tenían uso de razón, y podía sentir que algo no iba bien con ella.

-Sé que no debo inmiscuirme, pero… Es demasiado extraño que quieras retrasar la boda…-dijo de pronto.-Hace un par de meses atrás, eso era en lo único que soñabas…

-¿Soñaba?-cuestionó Hermione, incómoda por sus palabras.

-Supongo que las cosas no van bien entre ustedes dos…

-Demonios, Harry… Sólo déjame en paz.-le propinó de mala gana.

-Está bien, lo siento…-le respondió él, alzando las manos.- Dejémoslo, ahí. Sólo trataba de tener una conversación contigo.

-Pues, vas por mal camino.

Hermione, trató de irse, pero él, la frenó.

-Voy al pueblo. ¿Vienes?-le preguntó tratando de olvidarse de lo otro, y evitar más conflictos entre los dos.

Ella, le miró indecisa.

Si, decía que no, todo se volvería aún más sospechoso de lo que ya era. Tenía que desviar su atención.

-Sí.-contestó Hermione, mientras iba por su capa roja.-A lo mejor, mi madre necesita de mi ayuda…

-¿El chico estará bien?-le preguntó en referencia al herido.

-Sí, dudo mucho que pueda moverse.-finalizó saliendo de la casa.

Los dos se subieron a una de las carretas, y se dirigieron hacia la aldea, donde la mayoría de personas, yacía pidiendo ayuda por todos lados.

-¡Hermione!-exclamó Luna, al ver que la castaña al fin se aparecía.

Rápidamente, la chica bajó y fue a darle el encuentro a su amiga.

-Luna… -musitó abrazándola brevemente.- ¿Estás bien? ¿Tu padre?

-Sí, todos estamos perfectamente bien…-contestó mientras le daba un vistazo a Harry, quien ya se encontraba lo suficientemente lejos de ellas, como para escucharlas.

-Parece que nada ha cambiado por aquí…-murmuró Hermione, mirando a su alrededor.

-Todo sigue igual…-le contestó la rubia mirándola detenidamente, y luego hablando en voz baja.- ¿Y cómo está él?…

Hermione, no supo muy bien que decirle.

-¿Cómo lo sabes…?-inquirió algo confundida.

-En el pueblo, dicen que han llevado un herido a tu casa… Un muchacho que nadie ha visto antes…-sugirió Luna, sospechando de quien se trataba.

-Pues… sí.-dijo Hermione, algo perpleja por lo rápido que corrían los rumores en Hogsmeade.-Es él… Lo encontraron en las afueras de la aldea. Mi madre insistió en que lo llevaran a nuestra casa.

-No quiero ser pesimista… ¿Pero, ya pensaste en lo que eso significa?

-Sí, lo sé, Luna…

-Está bien, hablaremos de eso, luego…-le dijo comprensivamente.

Hermione, sólo asintió en silencio.

Sin embargo, cuando ambas chicas se dirigían a la iglesia, notaron que la gente comenzaba a correr hacia la entrada de la aldea.

Los más curiosos, fueron a ver lo que pasaba, mientras que otros se quedaban observando desde lejos.

Sin que nadie lo esperara, un elegante carruaje, que parecía digno de la realeza, ingresó a Hogsmeade.

-¿Qué es todo eso?-inquirió Luna, mirando a la muchedumbre.

-No lo sé…-le respondió Hermione, pero se vio interrumpida por otra voz.

-¿Qué no lo saben?-les dijo el viejo Dumbledore, quien milagrosamente, había sobrevivido al ataque.-Es el especialista…

-¿El especialista?-inquirió la castaña.

-Sí. Un experto, en casos como estos.-les explicó.- Él nos ayudará a acabar con las bestias que masacraron al pueblo.

Las dos chicas, se alejaron del hombre, y trataron de acercarse hasta un lugar que les permitiera ver a la persona que saldría de la majestuosa carroza.

¿Quién será?

Bueno, espero que lo hayan disfrutado, y no tengan pena por Ronald, lo odiarán en los próximos capítulos!

Saludos, y si tienen alguna sugerencia, pueden dejar un comentario :)