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Cuando los lobos descienden — capítulo 16
Hola!? Sé que tarde milenios en actualizar, pero por favor no me odien :(, lo que pasa es que estudio medicina, y he tenido demasiados exámenes y tareas que presentar! Aún así, me he dado tiempo para escribir este capítulo!
Espero que lo disfruten!
Capítulo 16:
Un hombre de aspecto extraño, y con un parche en el ojo, bajó de la carroza, mientras todas las personas miraban con curiosidad.
-Mi señor…-comenzó a decir el alcalde.-Gracias, por estar aquí… Gracias.
-He venido, porque ya he tratado con esa clase de criaturas.-le respondió con firmeza, para después dirigirse a los aldeanos.-Soy el sacerdote Alastor Moody, y he venido a acabar con esas bestias… Con esas criaturas de la noche, hijos de la luna, que no deberían existir….
Algunos, le aclamaron, otros, simplemente no creían que una persona con ese aspecto, lograría hacer algo.
-Será mejor que se acomodé…-le sugirió el alcalde.-Sígame, por favor, lo llevaré a la posada.
El sacerdote, miró a su carruaje, y esperó porque bajara alguien más.
-Este es mi sobrino Viktor.-comentó.-Él es mi aprendiz…
Un muchacho musculoso y de facciones rudas, se presentó ante el alcalde, mientras se dirigían al hospedaje.
Más de una chica, se le quedó viendo, y no pudieron evitar sentirse estúpidamente enamoradas.
-Luna, iré con mi madre.-sugirió Hermione.
-No te preocupes. Yo buscaré a Neville…-le respondió.-Te veo más tarde.
La castaña, asintió en silencio, y se dirigió a la iglesia donde el ambiente parecía ser el mismo.
-Me alegra que estés aquí…-murmuró la señora Granger, al ver a su hija.- ¿Cómo está el muchacho? ¿Sobrevivió la noche?
-Sí, lo hizo… Pero, aún no despierta.-mintió.
-Es mejor que siga, así. Necesita recuperarse, antes de poder volver a caminar.
-Ya llegó ese experto del que todos hablan…-sugirió Hermione.- Es un sacerdote.
-Bueno, ya era hora de que lo hiciera.-sentenció cambiando de tema.-Le escribí a tu padre… Regresará esta semana.
Hermione, sonrió brevemente como respuesta, y continuó ayudando a su madre durante todo el día.
Al caer la tarde, todos los hombres se reunieron cerca de la iglesia, en donde ingresó el sacerdote a bendecir el lugar.
-Un gusto conocerla, señora Granger…-murmuró acercándose a la madre de Hermione.-Me comentaron que usted, es una de las pocas personas, que no ha dejado su puesto y ha continuado atendiendo a todas estas pobres almas…
-Todo sea por el bien de los heridos, padre.-comentó ella, para después, dirigir una breve mirada a su hija.-Esta es Hermione, mi hija…
La castaña, hizo una leve reverencia, mientras el sacerdote observaba con peculiar interés a la chica.
-Un gusto conocerla, señorita Granger.-contestó el hombre, mientras continuaba hablando con su madre.
Hermione, trató de dejarlos solos, y buscar el momento preciso, para salir de ahí.
Pero, antes de poder hacerlo, chocó contra alguien.
-Discúlpeme, señorita…
-No se preocupe…-contestó Hermione, notando que se trataba del sobrino del sacerdote.
-Creo que no me he presentado.-le dijo educadamente.-Soy Víctor Krum. Aprendiz de mi tío.
La castaña, estaba un tanto incómoda, odiaba que el muchacho se hubiera aparecido, cuando ella deseaba salir de ahí cuanto antes.
-Soy Hermione Granger.-respondió con brevedad.
Él, pareció notarlo.
-Espero, no estarla interrumpiendo, señorita Granger.
-De hecho, sí. Debo volver a mí hogar…-contestó.
-Por favor, permítame acompañarla.-le sugirió extendiéndole el brazo.
Aquello, parecía algo forzado, como si sólo fuera parte de una mala actuación. Sabía que, aún era muy pronto para juzgarlo, pero Hermione, sentía que no se podía fiar de sus palabras.
-No es necesario, señor Krum.
-Puede llamarme Víctor.-le murmuró.-Y no creo, que sea prudente, dejar que una señorita se dirija sola a su hogar, cuando ya casi ha anochecido.
-Insisto, no es necesario…-volvió a decirle ella, algo apática y alejándose un poco.-Un gusto haberlo conocido, señor Krum.
Hermione, hizo una pequeña reverencia, y se fue de ahí a toda prisa, ignorando lo que el muchacho le había dicho.
Sabía que había sido descortés, pero había algo en la mirada de ese chico, que no le inspiraba confianza, al igual que el sacerdote, ambos le resultaban extraños.
Pero, prefirió dejar de pensar en eso, cuando llegó a su hogar.
Tan pronto, como Hermione ingresó, notó que Draco, ya la estaba esperando.
-¿Estás bien?-preguntó acercándose al rubio y tomando su temperatura con el dorso de su mano.
-Lo estoy.-le replicó él.
Hermione, sonrió.
-Me alegra oír eso…-dijo sin terminar.
Draco, la observó fijamente.
-¿Qué sucede?
-Ha llegado ese sacerdote… Alastor Moody…-explicó ella.- Dice que es un especialista en acabar con criaturas de la noche, con lobos…
-Nunca he oído de él…
-Ni yo, pero…
-¿Qué te preocupa?-inquirió al verla algo perdida en el vacío.
Hermione, se quedó en silencio por unos minutos.
Ya no quería pensar en eso, pero se vio obligada a decírselo.
-Había algo extraño en su mirada.-le confesó.-Como si sospechara…
-Tal vez, si es un buen especialista después de todo…-bromeó él.-No temas por algo así…
Ella, asintió.
Pero, sentía que no podía tomarlo a la ligera, como Draco lo hacía.
-Déjame ver tu herida…-le pidió.
Él, obedientemente, alzó su camisa, y dejó ver el corte que se extendía a lo largo de su abdomen.
-Cada vez, menos profunda…-contestó él, para satisfacción de Hermione, aunque, aún podía notar cierta intranquilidad en la chica.-Dímelo.-le exigió mirándola a los ojos.
La castaña, sentía que no quería arruinar el momento, pero luego de un respiro, cedió a su petición.
-Si… tú sanas con rapidez… Me imagino que Nott, también lo hace…
Draco, alzó el rostro de Hermione, para que le mirara.
Nada te pasará, pensó el rubio.
-No te preocupes por él…-la tranquilizó.-No dejaré que se acerqué…
Eso, mejoró su ánimo. Hermione, sabía que podía confiar en sus palabras, pero aun así entendió que algún momento, él y Nott, se enfrentarían.
-Has retrasado tu boda…-sentenció Draco, como para relajar la situación.
Ella, casi se había olvidado por completo, de toda la situación que había ocurrido con Ronald en la mañana.
-Sí, lo hice…-dijo desprevenida.
-¿Por qué lo has hecho?-preguntó él, tratando de descifrar su mirada.
Se quedaron en silencio, por varios segundos.
¿Y te atreves a preguntarlo?, pensó ella entrelazando su mano con la de él.
-Tú sabes porque, Draco…-suspiró acercándose y poniéndose de puntas, para alcanzar sus labios y depositar un beso.
Él, sonrió por un momento.
-Sí, creo que lo sé, pero me gustaría oírlo de ti…-le exigió.
Hermione, frunció el ceño.
¿Por qué tenía que ser tan arrogante?, pensó.
-Lo hice, porque te escojo a ti….-le confesó sin dudar.-Siempre fuiste tú, Draco… Lo supe, desde el primer momento en que nos vimos… Desde el primer momento, que vi tus ojos siguiéndome por el bosque…-sentenció recordando las veces que él se había aparecido como lobo, cuando aún no se conocían.
Él no quería admitirlo, pero esas palabras habían hecho que su mundo se detuviera por un momento. Estaba más que complacido y quería que todo siguiera así. Que nada se interpusiera entre ellos.
¿Cómo era posible que ella lo hiciera sentir de esa forma?
Si hacía unos meses atrás, alguien le hubiera dicho, que se enamoraría tan perdidamente, nunca lo hubiera creído.
-Eres perfecta…-susurró él en su oído.
-No lo soy…-dijo ella esbozando una sonrisa.
-Claro que lo eres… -reafirmó mirando a sus ojos avellana y tomándola por la cintura.- Eres perfecta. Y eres mía…
Nuevamente, acercaron sus labios y comenzaron a besarse con necesidad, como si necesitaran más de cada uno, como si no hubiera otra manera más perfecta de demostrar su amor.
¿Acaso habían estado destinados él uno para el otro?
Era demasiado bueno, para ser verdad.
-Cásate conmigo.-le exigió Draco entre besos.
Por un momento, Hermione pensó que se lo había imaginado, pero cuando se lo volvió a repetir, supo que no estaba bromeando.
Draco, esperó por su reacción y antes, de que ella pudiera darle una respuesta, se adelantó a decirle lo que por mucho tiempo había esperado.
-Creo que he sido algo injusto…-comenzó a decir.-Yo sé todo sobre ti, pero tú no sabes casi nada sobre mí…
Hermione, se separó de él, sutilmente, y dejó ver la interrogante en su rostro.
-No me importa quien hayas sido o que hayas hecho, Draco….-le contestó.-Eso quedó en el pasado…
Nuevamente, la acercó a él, y la obligó a mirarlo.
-Pero, debes saberlo, Hermione.-le pidió sin bajar su rostro.-Eres la única persona que me importa….-le confesó.- Es por eso que quiero que sepas, quien soy en verdad y por qué llevo esta maldición.
Gracias por leer!
Espero, tener el capítulo 17 listo, para la otra semana!
Si así lo quieren, dejen comentarios, please!
*Rosalie :)