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Cuando los lobos descienden — capítulo 17
Hola :) quiero agradecer****por los comentarios del capi anterior, y por sus leídas!
Como ya es costumbre, espero que disfruten del capítulo! En especial, el final! jejeje!
Saludos!
Capítulo 17:
Hermione, encendió una pequeña vela dentro de la habitación, y se sentó al lado de Draco.
No entendía, porque él insistía en querer contarle todo eso. Nadie, ni nada podría cambiar lo que sentía por el muchacho, pero sí en verdad era tan importante lo que debía decirle, entonces lo escucharía.
-En dos semanas cumpliré dieciocho, y adquiriré más fuerza…-le dijo mientras la observaba.
-¿Ellos también lo harán…?-preguntó Hermione.
-No. Es por orden de nacimiento… Nott, ya lo hizo, yo soy el tercero, luego seguirán los que faltan…
Ella, asintió levemente, mientras trataba de descifrar su mirada.
Se estaban alejando del tema principal.
-Antes de empezar, necesito que guardes un secreto por mí, Hermione…-le pidió.
-Lo que sea.-murmuró en voz baja.
Él, se quedó en silencio por unos breves segundos, hasta que se dignó a contestarle.
-Nunca, reveles mi verdadero apellido a nadie.-le pidió.
-Está bien…-prometió algo confundida.-Jamás lo haré….
-Mientras me quede, es mejor que nadie lo sepa. Tal vez, aquí en Hogsmeade, no muchos lo conozcan, pero en la ciudad, en Londres, si lo reconocerían…
Esas palabras, sólo terminaron por aumentar la curiosidad de Hermione.
-¿Por qué?-le preguntó finalmente.- ¿Por qué no quieres que nadie lo sepa?
Draco, se pasó una mano por su cabellera, y se concentró en la muchacha.
-Es el apellido de una de las familias más distinguidas y nobles que existen ahí…-sentenció sin querer ver su reacción.
Ella, se quedó sin expresión alguna por la sorpresa.
-¿Perteneces a la nobleza?-inquirió.
A Draco, nunca le había gustado presumir de eso, pero debía contárselo, por más que no le gustara, ella tenía que saberlo todo.
Se aclaró la garganta, antes de contestarle.
-Todos, lo somos, Hermione.-le confesó para su pesar.- Nott, Zabinni, yo… Nuestras familias, pertenecen a la aristocracia inglesa…-le explicó.- ¿Pero de qué nos sirve ser un conde o un duque?… ¿De qué nos sirven esos malditos títulos? Sí, es por culpa de ellos, que llevamos esta maldición…
Si para ese momento, Hermione ya estaba más que sorprendida, lo estaría aún más cuando le escuchara decir lo siguiente.
-La maldición, acompaña a nuestras familias, desde hace varias generaciones atrás… Nuestros antepasados, cometieron un crimen inconfesable, algo demasiado horrible y cobarde…-le dijo.
-¿Qué es lo que hicieron…?-preguntó ella algo temerosa.
*¿Qué podía ser tan grave?,*pensó.
-Como miembros de la nobleza y con un poder absoluto, y único, nuestras familias, causaron miles de injusticias y abusos, en un pequeño pueblo pagano, que se ubicaba cerca de las afueras de Londres….-le contestó Draco.-Ellos, simplemente, hicieron lo que quisieron… Mataron, violaron, y torturaron a todos los que habitaban ahí…. Brujas, gitanos, y toda esa clase de gente que es repudiada por la sociedad y la Iglesia… No tuvieron piedad, Hermione, ni siquiera con los más débiles…- le dijo mirando el vacío.- Pero, ahí no terminó todo… No contentos con sus abusos, acordaron acabar con el pueblo entero… Los asesinaron… mujeres, niños, hombres, no les importó nada…- dijo haciendo una pausa.- De los pocos sobrevivientes de esa masacre, una joven hechicera, se encargó de tomar venganza y lo logró. Condenó a los nobles y a todas sus descendencias, con esta clase de vida…
Hermione, trató de no hacer ningún gesto que demostrara lo que en verdad sentía, pero no pudo evitarlo.
Nunca antes, había escuchado sobre esa horrible historia o algo parecido. La maldición que acompañaba a Draco, debía ser muy antigua, pues esas eran cosas que no se olvidaban fácilmente.
Un pequeño pueblo, pensó. Ella, no quería ni imaginar, si eso hubiera llegado a ocurrir en Hogsmeade.
-De una forma u otra, nosotros, sus herederos, hacemos lo mismo… -agregó sintiendo asco por su pasado.-He asesinado a muchos hombres, Hermione… Algunos, inocentes, otros porque tal vez, lo merecían… Pero, aun así… yo no tenía por qué haber tomado sus vidas… No me pertenecían…
Hermione, alzó su rostro con una de sus manos, y le miró fijamente.
-Tu, ya no eres así… -reafirmó como en otras ocasiones.-Te lo he dicho cientos de veces, Draco… Todos merecemos una oportunidad… Todos…-finalizó mirándolo apenada.
No quería que él se sintiera así.
Aunque, sabía que esas culpas, acompañarían a Draco en el futuro, él ya no tendría por qué preocuparse, pues la tendría a ella.
-Debe haber algún modo de acabar con esa maldición…-sentenció Hermione, buscando relajar la situación.
Él, alzó la mirada.
-Sí, la hay…-contestó poniéndose repentinamente serio.
Sí, había una forma de acabar con todo eso. Draco, ya la sabía, pero nunca lo había intentado, ni él o nadie de sus generaciones pasadas.
-Debo asesinarlo.-contestó firmemente.-Debo asesinar al líder de la manada… Pero, no es tan fácil como parece… Si voy a acabar con Nott, debe ser en una noche de eclipse lunar, y con ayuda de una estaca de plata, o de lo contrario, la maldición seguirá conmigo…
Cuando al fin, estaba dispuesto a cambiar, todo parecía complicarse aún más.
-Hace un par de años atrás, no me hubiera importado acabar con la maldición.-le dijo recordando como era su vida.- Pero, ahora, deseo hacerlo, más que nunca…. Gracias, por cambiar eso, por cambiarlo todo…
-Debería decir lo mismo…-respondió ella sonriendo.-Tú, también cambiaste todo para mí.
Él, también lo hizo, pero aún faltaba mucho que agregar.
-¿Tu padre también llevaba la maldición?-preguntó Hermione, repentinamente.
Draco, asintió.
-Mi padre, logró controlarse lo suficiente, como para poder casarse y tener un hijo…-le comentó.- Pero, un día, simplemente, desapareció de nuestras vidas… Él, junto a los padres de los otros, se esfumaron… -le explicó.-Y cuando, nosotros comenzamos a sentir los síntomas de la primera transformación, entendimos que nuestros padres, estaban muertos, y que con solo trece años, habíamos heredado la maldición…
La castaña, no podía dejar de sorprenderse. Toda, su vida había creído que esa clase de maldiciones, criaturas e historias, no existían, que sólo eran un invento para asustar a la gente, pero, ahora, sabía que había todo un mundo oculto, detrás del suyo.
-Lo siento tanto, Draco…
Él, se quedó en silencio.
-¿Extrañas tu antigua vida?-le preguntó ella, pensando en que le respondería afirmativamente.
-No…-confesó él, para su sorpresa.-Es una vida llena de protocolos y etiquetas… Donde, sólo se vive de las apariencias y del poder… Al menos, sé que mi madre, es feliz con eso, pero yo, no lo disfrutaba mucho…
-¿Tu madre?-exclamó.-Creí que no te quedaba nadie…
-Y es verdad, Hermione.-le respondió sin mucho ánimo.-Mi madre, puede estar viva, pero para ella, es como si yo estuviera muerto… La maldición, arruinó a nuestra familia… Y es mejor, así. Ella jamás, permitiría que ningún aristócrata de su círculo social, se enterara que su hijo es un asesino o que su esposo, murió por el mismo motivo…
-Pero, es tu madre…-trató de decirle.
-Ella, sabe que aún sigo vivo, pero mientras cargué con esto, prefiero estar alejado de ella… Prefiero, que siga con su vida… y yo, seguiré con la mía…
Hacía mucho, que no hablaba de su madre, y sentía que aquello, ya no causaba ningún efecto nostálgico en él. Al principio, cuando sólo era un niño asustado, sufrió más de lo que alguna vez habría imaginado. Pero, ahora, podía decirse, que lo había superado.
Draco, la observó de reojo.
La notaba algo angustiada.
-¿Qué será de nosotros, Draco…?-preguntó Hermione.
Toda la historia, la había hecho reflexionar sobre el futuro que les esperaba.
Él, se quedó pensativo.
La pregunta era simple, pero a la vez, tan complicada.
Ni él, supo que responder, pero sabía que una vida al lado de ella, era mucho más de lo que una persona como él, merecía.
-Será, lo que tú quieras, Hermione…-le respondió.- Podemos huir esta misma noche, podemos esperar una semana o dos…
¿Entonces, todo depende de mí?, se preguntó a sí misma, viéndose en un angustiante dilema.
-Primero, debes terminar de sanar.-contestó.
Él, asintió en silencio.
En cierto modo, tenía razón. Debía recuperarse por completo, si quería que su plan de escape, funcionara.
Si no acababa con Nott, el bastardo iría tras ellos, y huir, sería algo constante en sus vidas.
-Hace varios minutos atrás, te hice una pregunta… -comentó Draco cambiando de tema.
-De hecho, fue más una orden, que una pregunta…-respondió ella, recordando la propuesta de matrimonio.
Draco, sonrió.
Los ratos que pasaban juntos, eran únicos y perfectos.
Su vida, ahora, era distinta. Ella estaba a su lado, y sabía que cualquier sacrificio valía la pena.
-No suelo ser romántico, pero como ya lo he dicho, tú siempre sacas lo peor de mí… así que te lo pediré correctamente….-dijo de manera más seria y personal. Miró a sus ojos avellana, y trató de no perderse en su dulce mirada.-… Ahora, que ya te he contado sobre mi familia, y que sabes quién soy realmente… ¿Aceptarías ser mi esposa, Hermione Granger? No soy perfecto, lo sé, pero prometo protegerte por el resto de mis días, así digas que no.
¿En qué momento llegó a ocurrir esto?, pensó ella, mientras miraba fijamente a sus ojos grises.
Hacía un par de meses atrás, su vida era completamente distinta, y era otra persona, la que le había preguntado lo mismo, pero ahora, era diferente.
Sentía que la emoción, la embargaba. Todo era único y verdadero, como si siempre hubiera estado esperando por él.
Siempre fuiste tú, Draco, se dijo nuevamente.
Su corazón latía a gran velocidad. No sabía cómo, ni en qué momento, se había enamorado tan perdidamente de ese lobo.
Ella, lo había salvado de una vida descarriada y corrompida, enseñándole que había un mundo mucho mejor que ese, y que él no era como los otros.
Él podía cambiar, y lo había hecho, gracias a ella.
-Sí….-respondió Hermione, esbozando una sonrisa.-Sí, quiero serlo, Draco. Quiero ser tu esposa… No me importa el pasado, podemos empezar de nuevo…
La respuesta, fue suficiente.
Sin darle tiempo de reaccionar, Draco atrajo a la castaña hacía él, y acercó su rostro, hasta que los labios de ambos, se juntaron.
Nada podía ser más perfecto que eso.
La besó de manera posesiva, con demasiada desenfreno. Al fin, había aceptado ser su esposa, por lo que en cierto modo, ya era suya.
Hermione, se aferró a Draco, y sin que lo que esperara, terminó debajo de él.
No habían planeado llegar hasta ahí, pero el deseo y las ganas mutuas por seguir tocándose, les habían hecho perder la razón en esos momentos.
Sus lenguas se encontraron con mucha pasión, provocando aún más placer en ambos, en especial en Hermione. Para ella, cada beso, generaba nuevas sensaciones, era algo inexplicable, algo que nunca antes había experimentado. Quería más.
Él continuaba besándola con el mismo ímpetu, pero la castaña, trató de ir más lejos, y enredó sus piernas alrededor de la cintura de Draco.
El rubio, no se lo esperaba, y eso sólo terminó por empeorar la situación.
¿Por qué me haces esto, Hermione?, pensó completamente tentado.
Ahora, sentía que quería tomarla en ese momento, hacerla suya y marcarla como su propiedad.
El contacto y el roce, entre ambos, era cada vez más profundo.
Draco, deslizó sus labios hacía su cuello, quería besar cada parte de ella.
Hermione, se estremeció, cuando sintió la dura masculinidad del rubio, en su entrepierna.
Alguien, debía pararlos, ya.
Pero, él prefirió seguir, no podía soltarla. Nunca la había explorado de esa forma. Todo resultaba nuevo y excitante. Su mirada, estaba cargada de pasión y lujuria.
Comenzó a acariciarla por encima del vestido, pero la complicada indumentaria femenina de la época, le impedía poder tocar más de lo debido.
Sus respiraciones agitadas, parecían predecir lo que vendría.
Pero, antes de que eso pudiera llegar a ocurrir, antes de poder llegar a más; escucharon que la puerta de la casa, se abría lentamente.
Alguien, había entrado.
-Es mi madre…-murmuró Hermione agitada bajo él.
Draco, había estado tan concentrado en lo que hacía, que no sintió llegar a la mujer.
Él, aún tenía a la chica entre sus brazos, no quería dejarla ir.
Ninguno, deseaba hacerlo, pero era necesario.
-Ve...-le ordenó resignado, mientras se daban un último beso apasionado, corriendo el riesgo de ser descubiertos.
Parecía, que por el momento, se tendrían que acostumbrar a su nueva situación.
No podían ser tan descuidados, la próxima vez.
Hermione, se puso de pie y apagó la única vela, que alumbraba la tibia habitación.
Le dio un último vistazo a Draco, y luego salió a darle el encuentro a su madre.
-Estabas con el muchacho…-sentenció la señora Granger, creyendo que su hija, sólo se encargaba de cuidarlo.
-Sólo vigilaba su sueño, madre.-mintió, sin prestarle mucha atención.
Pero, en verdad, Hermione no podía dejar de pensar en lo que había estado a punto de ocurrir entre los dos.
¿Por qué su madre había tenido que llegar?, se preguntó mientras aún sentía el dulce sabor de los labios Draco.
Yo también, me pregunto lo mismo! jajaja. Bueno, espero que les haya gustado.
Y les prometo que intentaré actualizar pronto el capítulo 18! :)
Rosalie!