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Cuando los lobos descienden — capítulo 18

Capítulo 18:

Theodore, notaba que sus heridas tardaban en sanar.

*¿Por qué?,*pensó.

¿Acaso se estaba debilitando?

Gruñó con fuerzas, cuando recordó que todo esto era por culpa de Draco.

Siempre habían discutido, no simpatizaban, ni tampoco coincidían en nada, pero ahora, él había ido demasiado lejos.

Aún no entendía cómo uno de los suyos, podía verse afectado por algo tan estúpido como lo era el amor. Aquello, no existía en sus genes, era imposible. Ellos, vivían una vida de asesinos y llevaban una maldición a cuestas, nunca podrían llegar a albergar esa clase de sentimiento.

*¿Draco enamorado?...,*se preguntó el castaño, No por mucho…

Esbozó una maquiavélica sonrisa, cuando pensó en lo que tenía planeado para él.

Quería que sufriera y castigarlo por haberse atrevido a abandonar la manada.

Esa clase de ofensa, sólo se pagaba con la muerte.

Y él, haría exactamente eso, no habría segundas oportunidades.

Por mucho que lo odiara, Theodore reconocía que el rubio había llegado a ser un miembro casi tan poderoso como él.

En su último enfrentamiento, ambos habían quedado casi al borde de la muerte.

Si seguía así, no quería ni imaginar, lo fuerte que sería Draco cuando cumpliera los dieciocho.

Pero antes de acabar con él, tenía que lidiar con el otro problema, con la culpable que lo había hecho rebelarse ante ellos.

Maldita perra, pensó Nott recordando a la chica.

No había mentido, cuando dijo que jugaría con ella un poco antes de asesinarla.

Volvió a sonreír satisfecho.

Regresaría a ese maldito pueblo en cuanto obtuviera las fuerzas necesarias, y muy pronto, se vengaría de Draco y de su amada novia, de eso estaba seguro.

Los días habían pasado, increíblemente, rápido.

Una semana, y todo parecía mejorar, sin embargo, no podían confiarse. El sacerdote Moody, había convocado a una búsqueda por la tarde, con la esperanza de encontrar alguna nueva pista en los bosques.

-¿Neville irá con ellos?-le preguntó Hermione a Luna.

-Sí…-contestó la rubia.-Todos se reunirán en una hora… Aunque, no hay manera de impedírselo… Tú sabes como es él, Hermione.

-Sí, lo sé.-respondió ella, cogiendo su canasta.

-¿Adónde te diriges?

-A casa de los Weasley…-murmuró aburrida.-Mi madre, dice que debo pasar tiempo con Ginny….

-Me apeno por ella.-dijo la rubia con sinceridad.- Sé que aún no se recupera de la muerte de su hermano…

-Ni creo que lo haga… Pero intentaré animarla un poco…-respondió.-Ya debo irme, o se me hará tarde. Te veo luego, Luna.-finalizó despidiéndose de su amiga.

Tan pronto como pudo, Hermione cruzó la plaza principal, y de inmediato, sintió como si varias miradas de curiosidad recaían sobre ella.

No era necesario preguntarse por qué la observaban.

Muchos de ellos, ya sabían sobre el inesperado huésped en la casa de los Granger, y al tratarse de una aldea pequeña, las noticias corrían rápido.

Hermione, decidió no darles importancia, y continuó su camino hasta que llegó a casa de los Weasley.

Miró el lugar con cierta desconfianza. Ginny, era su mejor amiga, pero muchas cosas, habían pasado en ese corto tiempo, y una de ellas, era que la relación entre ambas, se había deteriorado.

-Qué bueno que estés, aquí…-exclamó la señora Weasley, abriendo la puerta.-Ginevra, está en su habitación… Puedes ir a buscarla.

-Mi madre le envía esto, señora Weasley…-murmuró Hermione, entregándole una canasta llena de bizcochos recién horneados.

-Que amable de su parte.-le respondió secamente, mientras lo cogía y se llevaba el cesto a la cocina.

La chica, se mordió el labio, y subió las escaleras con lentitud.

Sentía que algo no iba bien.

Luego de dar un par de golpes a la puerta de Ginny, esta se abrió de inmediato.

-Hermione…-soltó la pelirroja sorprendida.- ¿Harry, no ha venido contigo?

-No… Él, y los otros chicos, irán con el sacerdote Moody a los bosques…-le explicó sentándose a su lado sobre la cama.

-Lo sé…-respondió llevándose una mano al pecho.- Mi madre me lo dijo, pero creí que… creí que vendría a despedirse… No lo veo, desde el funeral.-sentenció recordando la muerte de su hermano, y comenzando a derramar un par de lágrimas.

-Ginny, él ha estado muy ocupado…-murmuró Hermione abrazándola.

-Sí… supongo…-contestó cogiendo un pañuelo.

-Me dijo que vendría a verte mañana…-mintió, pensando que aquello mejoraría el ánimo de su amiga, pero se equivocó.

De un momento a otro, la pelirroja, dejó de llorar, y cambió de tema, radicalmente.

-Estaba pensando…-comenzó a decirle.- Nunca me dijiste, cómo lograste escapar de ese ataque…

Hermione, se sintió confundida por sus palabras, pero disimuló.

-Mi vestido se rasgó, y Luna me acompañó de vuelta a casa antes de que todo empezara.-le respondió naturalmente.

Ambas, se miraron en silencio por unos segundos. Al parecer, la menor de los Weasley, no parecía nada feliz con ese encierro que ella misma se había auto-impuesto.

-Ginny, creo que te haría bien salir un poco… Estar aquí, sólo empeorará las cosas.-sugirió.

Tan pronto como lo dijo, Ginevra, le envió una mirada de ironía.

Sabía que Hermione, había venido sólo por obligación y no porque en verdad quería hacerlo. Podía notarlo.

-Ronald, me dijo que tampoco has tenido tiempo para él… ¿Es cierto eso?-preguntó de pronto.

Hermione, no podía creerlo.

¿Por qué le hacía esa clase de preguntas?

-También me dijo que quieres retrasar la boda... ¿Por qué?-continuó diciéndole con la misma actitud mordaz.

Ginevra, jamás le había hablado así.

¿Qué le ocurría?

-Él conoce mis razones…-respondió Hermione, poniéndose de pie.-Además, eso es algo que sólo nos incumbe a Ronald y a mí…

En ese momento, Ginny, expresó su arrepentimiento y trató de remediar la situación.

-Lo siento, Hermione…-le confesó.-Tienes razón… Es sólo que, estoy algo paranoica, siento que Harry ya no es el mismo... ¿Crees que este con alguien más?

Así que todo esto era por Harry, pensó Hermione.

-No, Ginny…-mintió aclarándose la voz, y sintiéndose terrible por la mentira que decía.-Él, no haría algo así.

-¿Cómo estás tan segura?-insistió.-Sé que algo anda mal con él…

Hermione la miró fijamente. Sabía que su amistad con ella, terminaría el día en que la pelirroja se enterara sobre la infidelidad de Harry.

Sin saber qué hacer, trató de consolarla, y decirle, que todo acabaría pronto.

-Todo estará bien, Ginny…-fue lo único que pudo decir.-Las cosas mejorarán…

Luego de aquello, continuaron conversando con tranquilidad, sin preguntas incómodas ni indirectas, sin embargo, Hermione, aún podía sentir la tensión en el aire.

Se despidieron, y quedaron en verse otro día, pero la castaña, dudaba mucho de que algo así volviera a repetirse.

Nunca debí haber venido, se dijo saliendo de la casa y caminando en dirección a la plaza.

La mayoría de hombres, ya estaban reunidos ahí, pero parecía que el sacerdote tenía un anuncio que dar a los demás aldeanos.

Hermione, se acercó lo suficiente para oír sus palabras, esperando no llamar la atención de nadie.

-Esas criaturas, pueden camuflarse entre nosotros como simples humanos... Además, tienen un líder.-decía el hombre.-Si han atacado este pueblo, es porque desean algo de aquí…

El sacerdote, miró a los aterrados aldeanos.

-¿Qué es lo que desean, padre?-preguntó uno de los hombres que estaba a su lado.

-No lo sé aún… Pero, creo que podría tratarse de una persona…-sentenció generando miedo.-Y es seguro, que volverán…

La gente entró en pánico, en especial, las mujeres, que se veían perdidas si un ataque como ese, volvía a ocurrir.

-¿Cómo está tan seguro?-preguntó el alcalde.

-Aún no han obtenido lo que desean…-le respondió.-Ahora, mismo me dirigiré a los bosques. Necesito recolectar más evidencia, y luego, visitaré a cada familia de esta aldea, interrogándoles sobre lo ocurrido la noche del ataque…

Eso fue suficiente, para que Hermione, quisiera irse de ahí.

Habían tantas personas a su alrededor, que creyó que jamás saldría.

-Señorita Granger…-llamó una voz que reconoció de inmediato.

La castaña volteó, y para su pesar, se encontró con el sobrino del sacerdote.

¿Qué demonios quería?, pensó.

-Espero, no haberla asustado…-le dijo el chico reconociendo su ansiedad por salir de ahí.

-No, no lo ha hecho…-respondió ella cortésmente.

Víctor, le hecho una mirada, y sonrió de lado.

-¿Y cómo va el muchacho?-inquirió buscando entablar una conversación.

-¿Disculpe?-preguntó Hermione, sin entenderle.

-El chico, aquel herido que tienen en su casa… ¿Está mejor?-le preguntó.-Hoy por la mañana, hablé con su madre y me dijo, que se había recuperado considerablemente.

Ella, se quedó en silencio.

-De hecho, dicen que el sanador no le había dado muchas expectativas de vida…-agregó esperando buscar alguna reacción en la castaña.

Estúpido sanador, pensó tratando de no ser muy obvia.

-Bueno, debe ser un milagro.-fingió Hermione.

Víctor, asintió en silencio.

-Señorita Granger, quería disculparme con usted, si es que llegó a malinterpretar nuestra conversación de la vez pasada…-le dijo de pronto.

-¿A qué se refiere?-preguntó ella.

-Supe que está comprometida… -comenzó a decir.-No lo sabía.

Hermione, alzó una ceja.

Quiso responderle de la misma forma en que él lo había hecho, pero, antes de poder hacerlo, escuchó otra voz a su lado.

-Así es.-sentenció Ronald a sus espaldas.-La señorita Granger, está comprometida conmigo…

Ella, giró a verlo, y a juzgar por su expresión, podía decirse que él no estaba nada contento con la situación.

-Ah, usted debe ser el afortunado señor Weasley.-empezó a decir Krum de forma agradable.

-Y usted debe ser el sobrino del sacerdote.-sentenció Ron, con ganas de asesinarlo.

El fastidio y la tensión, estaban en el aire, y no era necesario, armar un lío por algo así.

-Bueno, ya debo irme… Un gusto haberlo conocido, señor Weasley…-dijo Víctor, mirando al chico, y luego a Hermione.-Hasta luego, señorita Granger.

Hermione, observó a su prometido, y trató de cambiar de tema.

-¿No irás con los ellos?-le cuestionó, al ver que los demás hombres se preparaban para ir con el sacerdote.

-¿Quieres qué vaya?-preguntó Ronald, fijándose en la actitud de su novia.

-Todos irán… Harry, mi padre, tus hermanos, pensé que también lo harías...

-Entonces, quieres que vaya.-contestó de forma irónica, tal y como Ginny, lo había hecho.

Hermione, se cruzó de brazos. No tenía tiempo para soportar su inmadurez.

Se dio, media vuelta y trató de irse.

-Espera…-exclamó él, tomándola del brazo con posesión.

-¿Qué ocurre?-inquirió fastidiada.

Ronald, miró a Hermione una vez más, y supo que muchas cosas habían cambiado.

Las sospechas que él mismo se había planteado, ahora, se confirmaban.

-Necesito hablar contigo… Es sobre la boda.-le respondió.

Ella, le miró en silencio, esperando que todo terminara pronto.

-No creo que sea necesario que la retrasemos…-sentenció para su sorpresa.

Hermione, sintió que Ronald no podía estar hablando en serio.

¿Cómo podía pedirle algo así?

Esto tenía que ser una pesadilla.

-No podemos pensar en eso.-le espetó Hermione, esperando que el chico respondiera con la misma sumisión de las veces pasadas.

Pero, él no estaba dispuesto a hacerlo.

-No.-sentenció fríamente.-Lo he conversado con mi madre, y no hay nada mejor que una boda, para acabar con todo este luto…

El pelirrojo, no quería aceptarlo, pero comenzaba a sentir que Hermione, buscaba cualquier pretexto para estar lejos de él.

¿Por qué?, pensó sabiendo que la situación no era reciente, la castaña venía haciéndolo desde hacía meses atrás.

Le dirigió una mirada hostil, cuando comprendió que aquello no podía seguir así.

Por mucho tiempo, Ronald había aceptado todo lo que su novia le decía, pero desde ahora, sería él, quien tomaría las riendas de la relación.

Así deben ser las cosas, pensó. Para él, este era un mundo de hombres, un mundo donde las mujeres no tenían derecho a exigir, ni decidir nada.

-Es tu hermano y son decenas, las personas que murieron en ese ataque.-le dijo Hermione con incredulidad.-Sería una falta de respeto… No podemos hacer algo así.

Ella, se amparaba en el luto, pero, la verdad, era otra.

Hermione no quería, ni tenía planeado casarse con él.

-Tú eres mi prioridad.-le respondió Ron.- No retrasaremos la boda.

¿Qué ocurre contigo?,pensó la castaña confundida.

-No, Ronald. No haré algo así, y esa es mi decisión. …-le dejó en claro, mientras trataba de alejarse, pero nuevamente, él volvió a detenerla.

-¿Y crees que aceptaré esa clase de respuesta, Hermione?-comenzó a decirle con rudeza.- ¿Crees que puedes seguir manipulándome? ¿Decirme qué hacer?-le espetó con furia.- Todo eso se acabó… Nos casaremos el próximo mes. Así fue como lo acordamos. Cuando te lo propuse, tu aceptaste encantada, ahora, debes cumplir con ello…

-¿De qué estás hablando? ¿Manipularte?-le inquirió ella con rabia.-Suéltame, Ronald…

-Si sigues así… Tendré que hablar con tus padres.-sugirió.-Y sé qué estarán de acuerdo conmigo…

Aquello, la alarmó de momento.

Sabía lo que eso significaba, pero no se dejó intimidar.

-No te atreverías…-le espetó.-No te atreverías, Ronald.

Él se cansó de su actitud, y sin darle tiempo de reaccionar, la besó en contra de su voluntad.

Con aquello, Hermione entendió que lo odiaba, lo detestaba y lo aborrecía con todas sus fuerzas.

En medio de esa confusión, trató de separarse, pero él era más fuerte.

Para su suerte, y antes de que la situación pudiera llegar a mayores, Harry corrió hacia ellos.

El azabache, había estado observando todo desde lejos, pero jamás creyó que la discusión llegaría a ese extremo.

-¡Ron!-gritó apartándolo de su prima.- ¿Qué demonios…?

-¡Aléjalo de mí, Harry…!-sentenció ella, al verse librada del pelirrojo.

Hermione, sentía que la muerte era una mejor opción, antes que verse atada a él.

Escuchó que Harry, le decía algo a Ronald, pero no se quedó a oírlo.

Escapó de ahí, y regresó a su hogar, sintiendo que aquello no podía seguir así.

Debía escapar con Draco, cuanto antes. Tenían que salir de ahí o ese maldito pueblo, acabaría con ambos.

Al cabo de unos minutos, cuando se sintió más calmada y creyó que podría ocultar su molestia, ingresó a su hogar.

No encontró a nadie en la sala, pero antes de correr a su habitación, escuchó que unas voces provenían de la cocina.

-Siento tanto oír eso, Draco…-decía la voz su madre.

Hermione, ahogó un grito, sin poder creer lo que estaba pasando.

Tan pronto como pudo, llegó a la cocina y se sorprendió por la escena.

Ahí estaba su madre, en compañía del rubio.

-Oh, Hermione, mira…-exclamó su madre señalando a Draco.-Ha logrado ponerse de pie…

La chica, esbozó una falsa sonrisa para complacer a la mujer, mientras trataba de olvidarse de lo ocurrido hacía un rato.

-Debo admitir que no creí que sobrevivirías. El sanador, dijo que no tenías muchas esperanzas de sanar...

Draco, sonrió de lado, y le dirigió una mirada a Hermione.

-Si no hubiera sido por su hija, señora Granger… No lo habría logrado.-contestó.-Sus cuidados, me ayudaron más de lo que usted pueda imaginar.

-Bueno, es mejor que vuelvas a la cama… No debes esforzarte mucho… -sugirió la mujer, cogiendo un canasto.-Volveré a la iglesia… Aun, hay mucho trabajo ahí… Los veré más tarde.

Ambos, asintieron en silencio, mientras la madre de Hermione, se retiraba.

Tan pronto como quedaron a solas, Draco se acercó a la castaña.

-¿Qué ha ocurrido?-le preguntó sabiendo que algo andaba mal.

Hermione, no dijo nada.

Pero, él era astuto, lo había notado desde el momento en que ella había ingresado a la habitación. No podía ocultarle nada.

De inmediato, levantó su rostro y la obligó a mirarle.

-¿Qué ocurre?-repitió.

Ella, lo miró fijamente, y trató de disimular.

-Prométeme que nos iremos pronto de aquí…-fue lo primero que se le vino a la mente.

Draco, alzó una ceja sin entender.

-Hermione…

-No es nada.-le interrumpió ella.- Pero, creo que la gente empieza a sospechar.

-Que lo hagan…-respondió él.- No nos quedaremos para escuchar lo que dicen.

Ella, sonrió de lado.

Draco, también lo hizo. Él, sabía que esa no era toda la verdad, pero prefirió no presionarla.

-Nos iremos de aquí, te lo prometo…-comenzó a decirle para tranquilizarla.

Hermione, suspiró aliviada.

-En verdad, no importa adonde vayamos, Draco…-respondió con seguridad.- Siempre y cuando, estés conmigo...

Él, la observó por un momento, y se perdió en sus bellos ojos chocolate.

Lentamente, acercó su rostro al de ella, y le dio el reconfortante beso que ambos necesitaban.

Hola! Pues, muchos deben estar odiándome por haberme demorado tanto en actualizar, pero no se desesperen, y****a tengo el capítulo 19 casi listo, y lo más probable es que lo suba pronto.

Gracias por leer y perdón por la demora.

Rosalie :)