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Cuando los lobos descienden — capítulo 19

Capítulo 19:

Victor Krum, se dirigió a la estancia donde se hospedaba su tío e ingresó con prisa.

El muchacho, había cumplido con lo que le habían ordenado. Averiguar e indagar sobre quienes podían ser considerados sospechosos en la aldea.

Sin embargo, no estaban solos. Al parecer, el alcalde les había dado una inesperada visita, haciendo que se guardara sus comentarios para después.

-He tratado con esas criaturas anteriormente, alcalde.-le decía Moody.-Y puedo asegurarle, que aquellos lobos, si poseen forma humana… Son personas que están malditas, vagan errantes y buscan acabar con la vida de inocentes… Puede que, inclusive, se encuentren aquí mismo, camuflados entre nosotros, en su misma aldea…

El alcalde, no podía creer en algo así, todo sonaba tan irreal, que por un momento pensó que el sacerdote se había vuelto loco, pero fingió hacerle caso.

-Según tengo entendido, muchas personas no asistieron al festival esa noche.-siguió diciéndole el sacerdote.

-Así es. ¿Piensa interrogarlos?-inquirió el hombre.

-Por supuesto, que lo haré. Iré a interrogar a cada familia de Hogsmeade, y empezaré por aquellos que estuvieron ausentes al momento del ataque.

-Me parece un buen comienzo, padre…-le dijo el alcalde.-Espero, que esto le proporcione la información que necesita, pues no hemos tenido muchos avances, últimamente…

El sacerdote, sabía lo que sus palabras significaban.

-No quiero cuestionar sus métodos, pero en verdad, espero que logré acabar con esas criaturas cuanto antes…-finalizó.

Con aquellas palabras, el alcalde, se despidió de ellos y brevemente, salió de ahí.

De inmediato, Moody se acercó a su sobrino en busca de las respuestas que tanto necesitaba.

-¿Hiciste lo qué te pedí?- le exigió con desesperación.

-Sí, tío…-respondió Víctor.

-¿Y bien?

-Nada interesante, sólo más de lo mismo…-le confesó.

El sacerdote, se llevó una mano a la cabeza, y trató de pensar con claridad. No quería que el caso se le saliera de control. Él, ya había acabado con esa clase de criaturas antes, no podía fallar ahora o de lo contrario, quedaría como un fraude ante toda la población.

Víctor, comenzó a decirle la información que creyó importante, pero no terminó por convencer a su alterado tío.

-No me servirá de nada.-sentenció el hombre, siendo realista.

Sin embargo, el chico se guardó un pequeño detalle para el final.

-Por la mañana hablé con el sanador…-comentó de pronto.- Me dijo que la mayoría de los heridos fallecieron esta semana, a excepción de uno…

-¿Quién?

-Un desconocido, al que los Granger han alojado en su casa.

Repentinamente, aquello llamó la atención del sacerdote.

¿Un desconocido?, pensó.

-También hablé con la hija de la familia…-admitió.-Ella, lucía algo renuente a responder mis preguntas. Parecía incómoda…

Moody, se quedó en silencio, mientras pensaba en lo que su sobrino le había dicho.

¿Acaso, aquel desconocido podía ser considerado como un sospechoso?

Tal vez, tenía la respuesta ante sus ojos, y no lo había notado.

Hermione, se quitó un mechón castaño que caía por su frente, y ayudó a su madre a poner la mesa.

Esa noche, Harry y su padre, habían regresado temprano del trabajo, por lo que todos cenarían juntos en compañía de Draco.

La castaña, no podía evitar sentirse nerviosa ante algo así, lo único que le quedaba era rogar porque todo saliera bien y él contestará a las inquietudes de su familia con naturalidad.

-¿Dices que tu apellido es Black, muchacho?-preguntó su padre, mirando con cierta curiosidad al rubio.

Él, asintió.

-Así es, señor Granger…-respondió con seguridad.-Soy Draco Black.

Nadie había escuchado ese apellido con anterioridad, pero aun así, no generó sospechas.

-¿Adónde dijiste que te dirigías?-continuó preguntándole.

-A la aldea Slytherine, señor… Estaba de camino a ese lugar, cuando fui atacado por esas criaturas….-mintió de manera formidable.

Hermione, le observó con discreción.

Draco, mentía bastante bien y había llegado a decirlo de una manera tan natural, que hasta ella se lo hubiera creído, de no ser porque sabía la verdad.

-Eso no está muy lejos de aquí…-intervino Harry con cierto recelo.-Podrías llegar a caballo, en menos de dos días…

El azabache, no podía evitar mirar a Draco con desconfianza, no sabía por qué, pero sentía que había algo extraño en él.

-En una semana o dos, Draco podrá irse…-intervino la señora Granger, mirando a su sobrino con reproche.- Aún, es muy pronto. Primero, debe terminar de sanarse por completo...

Hermione, le dirigió una mirada a su primo.

¿Por qué, simplemente, no se quedaba callado?, pensó esperando que no siguiera con esa actitud.

-Gracias por su hospitalidad, señor Granger…-murmuró Draco a modo de gratitud.-Usted y su familia, han sido muy amables en aceptarme aquí… y gracias a su hija. Creo que sin sus cuidados, no habría logrado sanar en lo absoluto…

La castaña, esbozó una pequeña sonrisa, que llamó la atención de Harry.

-No tienes por qué hacerlo, Draco.-respondió el hombre despreocupado.-Es nuestro deber ayudar al prójimo.

Para suerte de ambos, no se hicieron más preguntas, y todo continuó como de costumbre hasta que la cena terminó.

Luego, cada quien se retiró a su habitación, y Hermione, hizo lo mismo, no sin antes llevar consigo un pequeño farol de aceite para iluminar su alcoba.

Despreocupadamente, subió las escaleras, y ni bien llegó, se encontró a Draco ahí.

-¿Qué haces, aquí?-inquirió Hermione sorprendida y preocupada a la vez.

Aún era muy temprano, y su madre o cualquier miembro de su familia, podían estar despiertos.

-Sólo, quiero jugar un rato…-respondió él, de forma sugerente, mientras rodeaba su cintura con uno de sus brazos.

La chica, alzó una ceja.

¿Por qué me haces esto?, se preguntó tentada a caer en su juego.

Ella, buscó dirigir su atención a otro tema.

-¿De dónde has sacado ese apellido tan extraño? ¿Black? Nunca antes lo había oído…-le dijo tratando de que la soltara, aunque muy en el fondo, no deseaba que lo hiciera.

-Lo tomé prestado del sacerdote de mi madre… -respondió él, sonriendo y sabiendo lo que la chica intentaba hacer.

-Que interesante…-murmuró Hermione.-Pero, hablo en serio, Draco… Aún es temprano, y no puedes estar aquí.

-¿En serio, quieres que me vaya?-preguntó acercando su rostro al de ella, y percibiendo un leve aumento en su pulso.

Hermione, sonrió de lado.

-No, no quiero que te vayas, pero debes hacerlo…-le respondió siendo sensata.

-Sólo será un momento…-le pidió acariciando su espalda.-Aunque, no sé si pueda controlarme esta vez…

La castaña, se mordió el labio inferior.

¿Por qué siempre buscaba la forma de hacerla cambiar de opinión?

Sin poder resistirse ante aquel sugerente gesto, Draco, eliminó la distancia que les separaba y la besó con pasión.

Le encantaba besar esos perfectos labios, y hacer que el corazón de Hermione latiera así de rápido.

-Eres hermosa…-susurró él.

Ella, esbozó una pequeña sonrisa.

Pensaban volver a fundirse en otro beso, pero unos golpes en la puerta, les hicieron detenerse.

-Es tu primo…-susurró Draco sin separarse de ella.

La castaña, se quedó sin saber qué hacer.

Tenía que actuar rápido.

-¿Hermione…?-exclamó el chico desde afuera.

-Dame un minuto, Harry.-contestó ella, esperando que Draco, la soltara.

El rubio, sonrió de lado, tomando la situación con buen ánimo, aunque debía admitir que odiaba que les hubieran interrumpido.

Finalmente, la liberó.

Hermione, se arregló el vestido, y se dignó a abrir la puerta.

-¿Ha ocurrido algo, Harry?-preguntó asomándose.

-No es nada…-respondió.- Es sólo que quería hablar contigo sobre lo de ayer…

Mala idea, pensó Hermione al saber a lo que se refería.

-No, no…-intentó decirle con su mejor sonrisa.-Ya no importa, Harry… No hablemos de eso.

Él, no le hizo caso y continuó.

-Jamás pensé que Ron llegaría actuar de ese modo y hacerte algo así…

Demasiada información, se dijo a sí misma, sabiendo que Draco estaba oyendo todo.

-Bueno, ya pasó… Olvidémonos de eso.-le respondió cortante.

Pero, Harry la conocía bastante bien.

Esa no era una respuesta que su prima podía llegar a dar.

-¿Todo está bien?-le preguntó, mientras intentaba ingresar a la habitación, pero de inmediato, Hermione se lo impidió.

Antes, él solía pasar horas enteras con ella por la noche, hablando sobre situaciones ocurridas durante el día y confiándose secretos, pero ahora, era como si una barrera invisible se hubiera establecido entre ambos.

¿Qué sucedía?

-Harry, me siento algo cansada… ¿Podemos continuar esta charla, mañana?-le pidió ella.

-Sí, no te preocupes…-respondió sin tragarse ese cuento.-Que duermas bien.

-Tú también, Harry…

Al fin, el chico se fue, y Hermione pensó que ya eran demasiados los problemas que tenía como para tener que explicarle a Draco, lo que Harry le había dicho.

-¿Qué te hizo? ¿Qué te hizo ese imbécil?-le exigió Draco, intentando contener la calma, pero en esos momentos, era imposible, pensaba lo peor.

-Nada…-respondió ella, sabiendo lo inútil que sería decir eso.-Él, sólo quiere que nos casemos pronto, el próximo mes… Ha empezado a sospechar.

Él, sabía que parte de eso era cierto, pero había algo que ella no le decía.

Ambos, se miraron.

Ahora, entendía porque había llegado tan nerviosa la otra noche.

¿Qué demonios le había hecho Weasley?

-¿Qué te hizo?-repitió.

Ella, guardó silencio por unos segundos, intentando no pensar en su reacción, hasta que finalmente, se lo dijo.

-Él me besó en contra de mi voluntad…-le confesó.-Lo siento, no pude detenerlo…

-Lo mataré.-sentenció Draco, comenzando a sentir una rabia incontrolable.

Aquello, no era buena señal. Sabía que si perdía el autocontrol, podía transformarse en lobo, y ponía en riesgo la seguridad de Hermione.

¿Por qué no podía ser normal?, pensó con furia al ver la expresión de preocupación en el rostro de la castaña. Su mayor temor era perderla, no podía dejar que algo así sucediera.

Y todo era culpa de Weasley.

Ese imbécil, creía que podía hacer lo que quería.

Te mataré, volvió a pensar.

-Draco…-exclamó Hermione, al ver que él no decía nada.

Ella, ya se esperaba esa reacción, pero aun así, no podía evitar sentirse confundida.

-Perdóname…-le pidió él, mientras miraba el vacío.-A veces… a veces, siento que no puedo controlarme, y pensar en lo que te hizo ese idiota, sólo hacen que las cosas empeoren.-le explicó.-Perdóname… Es que tengo tanto miedo de perderte.

-¿Perderme?-inquirió ella sintiendo un nudo en la garganta.

¿Por qué pensaba eso?

-Jamás me perderás, Draco…-le afirmó con seguridad.-No vuelvas a decir algo así…

Lo miró con cierta compasión, y sin temor alguno, Hermione se acercó a su lado.

-¿Estás bien?-le preguntó.

Él, la miró por unos segundos, y luego, asintió como respuesta.

-Lamento, haberme comportado de esa forma.-le dijo.

-No hay nada que lamentar…-aseguró ella, mientras acariciaba su mejilla y le depositaba un cálido beso para apaciguar la situación.

-No vuelvas a ocultarme algo así…-le exigió Draco, sin separarse de su lado.

-Nunca volveré a hacerlo. Lo prometo.

Él, no podía dejar que algo así volviera a suceder. Hermione, era la persona más importante en su vida, nadie podía dañarla de ninguna forma, y si de algo estaba seguro, era que Weasley, pagaría caro por su error.

Hola a todos! Espero que les haya gustado. Cualquier crítica, buena o mala, me la dejan en un comentario. Gracias por leer!

Saludos!

Rosalie.