← Cuando los lobos descienden · de
Cuando los lobos descienden — capítulo 26
Capítulo 26:
El pueblo entero, quería respuestas.
Nadie podía creer que algo así acababa de suceder.
-¿Cómo es posible?-decían algunos.
La gente, aún estaba asustada, y todas las miradas recaían sobre los Granger.
¿Cómo era posible que aquella familia hubiera hospedado a uno de los asesinos?
-Esa bestia, ha secuestrado a mi hija…-insistía la madre de Hermione.
-Tu hija, no opuso resistencia…-intervino un aldeano.-Vimos que ella lo defendió…
Muchas personas asintieron dándole la razón.
-¡Tu hija ha fraternizado con el demonio, Jane! ¡Ella lo supo todo este tiempo y jamás hizo nada!-murmuró la madre de Romilda Vane.
-¡Eso es mentira!-exclamó la señora Granger alterada.- ¡Él, se la ha llevado, tienen que encontrarla antes de que sea demasiado tarde!
-¡No es verdad!-dijeron otros.
-¡Basta!-gritó el sacerdote poniendo orden y llamando a los Granger a la iglesia.
-¡Tiene que hacer algo, padre!-le pidió la mujer desesperada.- ¡Esa bestia, se ha llevado a mi hija!
-¿Usted sospechaba de esto, sabía algo…?-le preguntó Moody.
-Ni mi esposa ni yo, sospechamos de él.-respondió el señor Granger.-Parecía ser un muchacho normal.
-Él, nos engañó y se llevó a nuestra niña.-seguía repitiendo la desesperada madre.
-Vimos como su hija se fue con el chico, señora Granger…-le espetó el alcalde.-... e inclusive, lo defendió.
-Él, se la ha llevado.-insistió su padre.
Ambos esposos, se negaban a creer algo así.
Habían criado a su hija con los mejores valores. Ella, no podía haberles fallado de esa forma.
-Pues, eso no es lo que vimos, señor Granger…-murmuró el guardabosques.
De pronto, las puertas de la iglesia se abrieron con violencia, y dejaron que Ronald, ingresara indignado.
-Ese bastardo, ha secuestrado a mi prometida.-fue lo primero que dijo.- ¡Tenemos que organizar una búsqueda y hallarla de inmediato!
Algunos miraron a Moody, y este, con un simple gesto les ordenó que salieran.
Finalmente, los padres de Hermione, el pelirrojo y el sacerdote, quedaron a solas.
Ronald, les observó en silencio, preparándose para decir lo que tenía guardado desde hacía varios días. Quería ver sus expresiones, cuando al fin supieran la verdad.
-Lo que la gente está diciendo haya afuera, es verdad, señor Granger.-le confesó para sorpresa de todos.- ¡Hermione se fue con ese bastardo por su propia voluntad! ¡Ella, lo sabía! ¡Lo supo todo este tiempo!
-¡No, Ronald!-exclamó la madre de la castaña.- ¿¡Cómo puedes decir algo así?!
-Todos lo vimos, señora Granger.-admitió el sacerdote.
-¡Eso es falso!-intervino Harry, hablando por primera vez desde el incidente.-Tía Jane, no los sigas oyendo…
Pero, la mujer, apenas había escuchado lo que su sobrino le había dicho.
Se negaba a creer que su hija, su única hija, hubiera hecho algo así.
-Hermione ha estado engañándome todo este tiempo, señora Granger… Y usted, jamás lo notó…-confesó Ronald.-Yo lo sospechaba… Pero, jamás imaginé que sería con…
-¡No! Me niego a creerlo.-le interrumpió ella.-Hermione, jamás haría eso.
El sacerdote, no pudo evitar estar del lado del pelirrojo.
Nunca había dicho nada, pero también se había dado cuenta que aquella jovencita ocultaba algo.
Ahora, entendía porque la castaña le dirigía esas miradas de insolencia, y tenía una mala actitud frente a él.
En todo ese tiempo, ella había sabido la verdadera identidad del asesino, y al parecer, también había mantenido un romance secreto con él.
-Usted y su esposo, siempre demostraron ser una familia ejemplar, es lamentable que su hija tenga un comportamiento tan reprochable y condenable como ese.-empezó a decir Moody con malicia.-No sólo a fraternizado con esas bestias, sino que además, ha cometido adulterio con uno de ellos.
Aquello fue suficiente para que Harry, tomara al hombre por el cuello y lo estampara contra la pared. No soportaba que hablaran así sobre su prima; y si sus tíos, no iban a hacer nada al respecto, entonces él lo haría.
-¡No me importa que sea un maldito sacerdote, yo mismo lo moleré a golpes, si no deja de insinuar esas cosas sobre mi prima!-le espetó, y luego, se dirigió al pelirrojo.- ¡Lo mismo digo por ti, Ronald!
-¡Basta, Harry!-exclamó su tía.
Tuvieron que separarlos, antes de que se iniciara otra disputa.
-¡A lo mejor, tú también lo sabías!-gritó Ronald, siendo detenido por el señor Granger.
-¡Ya, basta!-repitió la mujer.-¡Por favor!
El sacerdote, le envió una mirada de reproche a Harry y trató de poner orden.
-¿Quiénes fueron las últimas personas que hablaron con su hija, señora Granger?-preguntó.
-No lo sé… Me pareció verla con la muchacha Lovegood...-decía recordando.-Ambas, son amigas... Tal vez, ella sepa algo.
-Busqué a la chica, y tráigala con usted.-ordenó el sacerdote.-Y usted, señor Granger, organice a los hombres de la aldea, y empiece con la búsqueda… Puede, que aún exista salvación para el alma de su hija.
Todos salieron y se fueron de ahí, esperando que las cosas salieran bien, sin embargo, cuando el sacerdote tenía planeado seguirles, fue interceptado por cierta presencia indeseable.
Frente a él, apareció el mismo muchacho que había desatado todo ese infierno.
-¡Tú!-exclamó el sacerdote, pero nadie lo escuchó. Todos, ya se habían ido.
-¿Padre Moody, no es así?-inquirió el castaño, quien tenía el rostro ensangrentado, y parecía haber salido de una pesadilla.-Antes de que empiece a chillar, me gustaría hablar con usted...
El sacerdote, tragó espeso. Podía ver el demonio en aquellos ojos azules.
-¡Aléjate de mí!-lanzó sacándole un crucifijo.
-Al diablo con eso.-le espetó el castaño.- Hay un trato que quiero proponerle, y créame cuando le digo que esto le conviene.
Moody, se quedó petrificado, sin saber que hacer o como actuar.
¿Qué podía querer ese asesino?
Hermione, estaba asustada, sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.
Había corrido tanto, que ya ni sabía dónde estaba. Los frondosos árboles, tapaban la luz del día, y sólo había un estanque de agua frente a ella.
Trató de caminar con cuidado, e inesperadamente, sintió unas pisadas provenientes de los arbustos.
Se quedó quieta, esperando que nada peor fuera a ocurrir, pero en cuanto vio que un rostro conocido se asomaba por las ramas, entendió que ya no había nada que temer.
Lo peor, había pasado. Él, había vuelto a ella.
-¡Draco!-gritó desesperada.
El rubio, tenía las ropas rasgadas y su pecho sangraba.
Él, negó con la cabeza. Ninguna de sus heridas, le importaba. Lo único que quería, era verificar si ella estaba bien. Aunque, Blaise, se lo había dicho, él tenía que verla con sus propios ojos.
-Lo siento… Perdóname. Traté de controlarme, pero...-empezó a decir.
Sabía que Hermione, había estado a un paso del peligro y de la muerte.
-¿De qué estás hablando?
-No quise transformarme... No en frente de ti.
-No fue tu culpa…-respondió ella de inmediato.- No podías impedirlo…
-Pude haberte...-pero, no siguió. Aquello, era inconcebible.
-Nunca.-sentenció Hermione.-Ya te lo he dicho… Jamás, me harás daño.
A pesar de las heridas, él consiguió abrazarla y la tuvo entre sus brazos por varios segundos.
-¿Nott?-preguntó ella.
Él, la miró esperando que no lo odiara.
-No puedo matarlo aún. ¿Recuerdas lo que te dije? Tiene que ser bajo un eclipse de luna… -respondió con frustración.-O de lo contrario, llevaré esta maldición de por vida...
La castaña, entendió que seguía vivo.
-¿Te hizo algo?-insistió Draco, recordando el momento en que el bastardo había osado tocarla.
-Estoy bien. Tú, eres el que está herido.-exclamó ella mirando las heridas.
-No es nada…-dijo para calmarla.
-¿Cómo puedes decir eso?-le reprochó.
-No nos quedaremos aquí...-le aseguró.-Tenemos que seguir.
-¿Qué hay del otro lobo?-le preguntó en referencia a Blaise.
-Lo volveré a ver, cuando sea el momento necesario.-finalizó, mientras tomaba a la chica del brazo y la llevaba con él.
Ella, se negó. No podía continuar con Draco, así.
Había sangre en sus mejillas, y ahora que lo observaba con más atención, también en toda su espalda.
No era tan grave como la vez pasada, pero de todas maneras, debían descansar un momento.
-Hermione…-protestó él, al ver que la castaña ponía resistencia.- ¿Tendré que cargarte? Porque, en serio, lo haré…
-No, Draco… Sólo, déjame ayudarte.-insistió la castaña, rasgando un pedazo de su vestido y mojándolo con un poco de agua.-No demoraré mucho…
Él, se dejó guiar por ella y se sentaron al borde del estanque.
-No parecen ser muy profundas…-decía Hermione mientras limpiaba los rasguños de su hombro, y después, los de su cara.
-Debe ser por el cambio… Cumpliré dieciocho en dos días.-admitió, pensando en que tal vez por ello, no había sufrido tantas heridas.
Ella, asintió en silencio y acabó pronto.
-Gracias…-murmuró Draco, atrayéndola hacia él y quedando muy cerca de su rostro.
El corazón de Hermione, se aceleró un poco. Miró directamente a esos ojos grises, y sintió que nada podía ser más perfecto que eso.
-Gracias por seguir conmigo, Hermione…-continuó diciéndole, mientras una enorme satisfacción le invadía.
De algún modo, y pese a que Nott, había arruinado sus planes, los dos, al fin habían conseguido salir de esa maldita aldea.
Y ahora, estarían juntos para siempre.
-Jamás me iré de tu lado, Draco. Siempre estaré contigo...
-Lo sé.-sentenció tirando de Hermione y aferrándose aún más a su cintura.
No podía imaginar su existencia sin ella.
El vínculo que les unía, era increíblemente fuerte, y sabía que jamás se rompería.
La castaña, era todo para él. La amaba con locura y esperaba con ansias el momento de finalmente, hacerla su esposa.
Acercó sus labios a ella, y la besó.
Quería disfrutar del momento, disfrutar de esos labios a los que se había vuelto adicto y, únicamente, se separaron cuando el oxígeno les hizo falta.
-Eres lo único que necesito...-sentenció.
Con ella, podía enfrentar al mundo entero, si quería.
-Te amo...-exclamó Hermione esbozando una pequeña sonrisa.
-Yo, más.-agregó volviéndola a besar.
Estuvieron así, por un rato, hasta que se dieron cuenta de que era momento de volver a la realidad.
-¿Adónde iremos…?-cuestionó la castaña.
Habían decidido que no se preocuparían por eso hasta un día antes del escape, pero ese día había llegado, y ahora, no lo tenían claro.
Él, se quedó pensativo.
-Estamos en los límites de Hogsmeade...-le explicó Hermione.-Si vamos por el norte, llegaremos a Slytherine en menos de un día…
-No, nada de aldeas pequeñas.-enfatizó Draco.-Nott, no tardaría en hallarnos…
-¿Entonces...?
-He pensado en Londres…
-¿Londres?-preguntó Hermione.
-Sí... Conozco a alguien ahí, que podría ayudarnos…
Aquella ciudad estaba cerca, no tardarían mucho en llegar, parecía ser una buena opción, por no decir, que era la única.
-Está bien…-aceptó Hermione, tomando su mano.-Lo importante, es estar alejados de Hogsmeade.
En verdad, no interesaba adonde fueran, siempre y cuando estuvieran juntos.
-Te prometo que todo saldrá bien...-le animó Draco envolviéndola en sus brazos.
-No necesitas prometerme nada.-susurró ella.-Confío en ti.
Fin del Capítulo 26 , como siempre espero que les haya agradado, y perdonen la demora :)
Mil gracias a las personas que comentario, y a las que me agregaron a favoritos!
Besos, y ojala, actualice pronto! :)