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Cuando los lobos descienden — capítulo 27

Capítulo 27:

El sacerdote, miraba con desconfianza al asesino.

-Usted, es un fracaso, padre…-le dijo Nott con sinceridad.-La gente lo odia, nadie cree en su palabra… En menos de un minuto, podría empezar una masacre, y qué pasaría con usted?…-continuó diciendo con diversión.-Sería su ruina.

Moody, no decía nada. No quería aceptarlo, pero muy en el fondo, sabía que aquel castaño sólo decía la verdad.

-Acéptelo, jamás podrá con nosotros.-le aseguró.-Pero, tal vez, aún exista salvación para su aldea… Tal vez, yo podría olvidarme de su gente, desaparecer y no asesinar a nadie, siempre y cuando…

El hombre, le miró con impotencia.

¿En verdad estaba a punto de hacer un pacto con el demonio?

-¿Qué?-le espetó.- ¿Qué es lo que quieres a cambio?

Nott, sonrió de lado.

Que fácil había sido convencerlo.

-Sólo quiero a Draco y a la chica…-sentenció el castaño.-Entréguenmelos, y nadie saldrá herido.

El sacerdote, le observó confundido.

-Pero, no sabemos adonde han ido...

-Pues empiece a buscarlos, padre, o acaso quiere que su aldea sea atacada otra vez?-le espetó de mala gana.-Y no sólo eso, también quiero que todo el mundo sepa que Draco Malfoy, es el verdadero asesino al que buscan, el líder de todas las atrocidades que se han cometido en este pueblo…

-Tú eres el verdadero líder.-le contradijo Moody, entendiendo la verdad.

-Pero eso sólo lo sabe usted, padre.-dijo sonriendo.-Será nuestro secreto, a menos, que quiera que asesine a todos esas inocentes personas.-señaló.

-Está bien…-aceptó el sacerdote con voz temblorosa.

-Muy sabio de su parte.-murmuró dejándolo ir.

Aquello, sólo había sido una mentira más de Theodore. De todas formas, acabaría con él.

En cuanto, obtuviera lo que quisiera, asesinaría a todos en ese pueblo, y no tendría piedad de nadie, ni de nada.

Todos, en esa aldea, pagarían el error de Draco.

El solo hecho de recordar el episodio, hacía que volviera a sentir una furia incontrolable por todo su cuerpo.

Sabía que estaba en desventaja. Su manada, que en algún momento, había llegado a ser verdaderamente poderosa, ahora se había visto reducida, a lo peor.

Goyle y Crabbe, dos completos inútiles, en comparación a Malfoy y Zabinni.

Malditos, pensó refiriéndose a los traidores.

Casi lo habían matado, y pese a que él era el alfa, había terminado seriamente, herido.

-¿Alguno de ustedes, imbéciles, también planea traicionarme?-les increpó a Crabbe y Goyle, quienes estaban detrás de él.

¿Qué demonios estaba pasando? ¿Primero Malfoy, después Zabinni, quién vendría luego?

-Te seguimos a ti, Theo…-le aseguró Goyle.

-Tú eres el alfa, Nott.-asintió Crabbe.

-Sí, claro.-les respondió sin hacerles caso.

Ese par de idiotas sólo decían lo que él quería escuchar, pensó mientras se recostaba contra un árbol.

Desde donde estaba, podía ver parte de la aldea y de la iglesia.

El idiota del sacerdote, aún seguía dentro de su guarida, sin haberse atrevido a salir.

-¡Sacerdote Moody…!-vio que una mujer exclamaba desde afuera.-Luna Lovegood, ha venido conmigo...

Observó con atención, y notó que una muchacha de larga cabellera rubia y de encantador rostro, acompañaba a la mujer.

Sonrió para sí.

Al menos, no se aburriría en ese maldito pueblo.

Londres, era una ciudad enorme y bulliciosa.

Había gente por todos lados, algunos pidiendo limosna, y otros malgastando sus pequeñas fortunas en las miles de tabernas que abundaban ahí.

Draco, conocía bastante bien esos lugares, por lo que sabía perfectamente, hacía donde ir.

Una ciudad, era completamente distinta a una aldea; el peligro, acechaba en cada oscuro rincón de sus calles y por ningún motivo, dejaría sola a Hermione.

-¿Recuerdas lo que te dije sobre el apellido Black…?-preguntó Draco súbitamente.

Hermione, trató de recordar.

-Dijiste que era del sacerdote de tu madre…-respondió.

Él, sonrió de lado.

-No sólo era el sacerdote mi madre…-confesó mirando el horizonete.-También, es parte de mi familia…

-¿Tu familia?-preguntó alzando una ceja.

Draco, asintió.

-Es mi tío… -contestó finalmente.-Y es con él, a donde vamos…

Ella, no dijo nada por unos segundos, mientras intentaba asimilarlo.

-¿Cuándo fue la última vez que lo viste?-inquirió finalmente.

-Hace un par de años…-respondió entrelazando su mano con la de ella.- Pero, estaremos a salvo con él, te lo aseguro…

La castaña, le devolvió la sonrisa y continuaron su camino.

-¿Estamos cerca?-preguntó un tanto cansada.

-Sólo un poco más, y llegaremos...-le dijo.-Pero, podría cargarte, ¿sabes?

-No es necesario...-murmuró distraída, mientras observaba algo que había llamado su atención.

Sin embargo, él no dudó en hacer lo contrario, y la cargó entre sus brazos.

-Draco...-protestó en vano.

-Eres liviana como una pluma...-respondió acercándola a él.-Podría cargarte de esta forma para siempre...

Ella, simplemente, rodó los ojos y evitó ruborizarse.

Al cabo de unos minutos, miró al cielo, y notó que las estrellas empezaban a aparecer.

Muy pronto, anochecería y no estaban, precisamente, en el lugar más seguro de la tierra.

Obviamente, Draco, mataría a quien sea que se les acercara, pero aun así, no le gustaba estar ahí, temía que Nott apareciera de la nada.

-Ya casi es de noche… -murmuró observando a su alrededor.

Draco, la miró de reojo.

-No te preocupes… No estamos en París.-le dijo con cierta diversión.

-¿París?-exclamó con curiosidad.- ¿Alguna vez has estado ahí?

Siempre se había sentido atraída por esa ciudad.

-Sí, un par de veces.-respondió.-Tal vez, podamos ir cuando todo esto acabe...-le prometió.

Hermione, asintió en silencio, y notó que habían dejado los barrios bajos, para ingresar a una zona mucho más residencial.

De pronto, sintió algo de frío, cuando una corriente de aire helado pasó por su lado. La castaña, podía sentir sus manos congeladas bajo su capa roja. Londres era demasiada fría para su gusto.

Draco, notó aquello e intentó hacerla entrar en calor, pero al cabo de unos minutos y para alivio de ambos, llegaron a lo que parecía ser una enorme y acogedora casona.

De inmediato, el rubio bajó a la chica y ella observó a su alrededor con precaución.

El lugar, estaba enrejado y sin pensarlo dos veces, Draco, quebró el candado, e ingresaron.

Hacía muchos años que no estaba ahí, pero todo se le hacía familiar.

Dejó las dudas de lado, y tocó fuertemente el portón, esperando que apareciera aquel hombre que había sido como un padre para él, durante aquellos duros años en los que su progenitor desapareció, y que ahora, prefería olvidar.

Tal y como lo había predicho, una figura familiar, se asomó por la puerta.

Hermione, observó al hombre, quien por unos breves segundos, se quedó sin palabras y miraba a Draco como si se tratara de un fantasma.

-¿Draco?-fue lo único que logró decir al reconocer al muchacho que por mucho tiempo había creído perdido.

-¿Acaso, creíste que estaba muerto, Sirius?-inquirió el rubio sonriendo.

Espero, que les haya gustado, en el próximo capítulo se enteraran de muchas cosas más!

Un beso, y gracias por los comentarios :)

Rosalie.