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Cuando los lobos descienden — capítulo 7

A quí les dejó un nuevo capítulo. Ojalá, lo disfruten y me dejen un comentario de regalo.

Saludos.

Capítulo 7:

Sintió que alguien la observaba, y juró sentir una respiración cerca de su cuello.

De inmediato, se levantó como un resorte, pero no encontró a nadie.

Hermione, creía que se estaba volviendo algo paranoica con todo ese asunto, pero, dejó los pensamientos de lado, cuando escuchó que la puerta de su casa, se cerraba. Como si alguien hubiese salido.

No era necesario preguntarse quién podría ser.

Pues ni bien se asomó por la ventana, vio que Harry se alejaba de la casa con rumbo desconocido, como lo había estado haciendo casi todas las noches.

Pero, esta no sería como las otras veces.

Sin dejar pasar el tiempo, Hermione se colocó su capa roja, y decidió seguirlo.

La curiosidad la mataba, y que mejor momento, que ahora.

Él jamás notaría su presencia, pues ella era demasiado ágil para esconderse, y por raro que parezca, se sintió algo orgullosa de eso.

¿Pero adónde pensaba ir?

Harry debía estar loco como para caminar a mitad de la noche en medio de toda esa nieve.

No, pensó ella, Más loca debo estar yo, por seguirlo.

La castaña se arrepintió a medio camino, pues sentía que cada paso que daba, era como pisar un cubo de hielo.

Los zapatos que llevaba puestos, no eran los indicados para este clima.

Pensaba voltear, y regresar, pero se sorprendió de ver que había llegado hasta la zona más pobre y marginal de la Aldea.

¿Qué hacía Harry por aquí?

Ahí, sólo habían tabernas e indigentes.

Rápidamente, la castaña se escondió detrás de un arbusto, y más que sorprenderse, se sintió decepcionada cuando vio que su primo, había ingresado al burdel de Madame Rosmerta.

Hermione, jamás pensó que Harry llegaría a pisar esa clase de lugares.

Se acercó más, y se cubrió el rostro un poco, para no ser vista.

Por entre las ventanas, notó que una chica de cabello corto y azabache, lo recibía como si se tratase de un enamorado.

Entonces, lo entendió todo.

Ginny tenía razón. Él la engañaba. Y no la engañaba con alguien de la aldea, la engañaba con una prostituta.

Sintió pena por su amiga, pero también rabia por su primo.

¿Hacerle eso a Ginny? Esa muchacha lo amaba desde que eran niños, y cuando él empezó a cortejarla fue como si todos los deseos de Ginevra se hubieran hecho realidad.

-Demonios, Harry…-se lamentó con intenciones de volver a casa.

Algo confundida y sin prestar mucha atención, dio un par de pasos hacia atrás y chocó con alguien.

-Lo siento…-dijo la castaña sin ver a la persona.

-¡Vaya!-gritó un hombre de aspecto sucio y desaliñado.-Que muchacha tan hermosa… ¿Eres del burdel? Nunca te he visto.

Maldita sea, pensó Hermione con intenciones de irse.

-¡No, no lo soy!-contestó con ganas de asesinar al hombre.-Y ahora, déjeme pasar.

-¡Vamos!… No te haré daño…-le dijo el asqueroso hombre.-¡Ey, Remus! ¡Ven aquí, y mira lo que he encontrado!

Otro hombre, de igual o peor aspecto que el anterior, se acercó a mirarla con malas intenciones.

-Es perfecta… -insistió el indigente.-Nos divertiremos un poco…-vaciló sonriendo.

-¡No! ¡Auxilio!-gritó Hermione aterrada. Pero las risas y sonidos de las cantinas no escuchaban los gritos desesperados de Hermione.- ¡Suéltenme!

El tal Remus, la tomó de un brazo y la jaló hacia él. No pensaba desaprovechar una oportunidad como esta.

La castaña intentó soltarse, pero le resultaba imposible, el hombre era muy fuerte.

¡Maldición!, pensó arrepintiéndose de haber seguido a su primo.

Sin embargo, cuando creyó que todo estaba perdido, cuando creyó que terminaría siendo humillada de la peor manera, alguien intervino.

-¡Suéltenla, idiotas!-exclamó una voz, que Hermione reconoció de inmediato.

Draco, se apareció de la nada, casi parecía imposible que estuviera ahí.

Hermione, podía ver que estaba furioso, por no decir, frenético.

  • ¡Suéltenla…! ¿O es que prefieren que los mate?...-murmuró al borde del descontrol.- Sí, es una buena idea. ¿Les gustaría eso, imbéciles?…¿Qué los haga pedazos, hasta que nadie pueda reconocer sus malditos cadáveres?-les advirtió ferozamente.

Los hombres no pensaban dejarse asustar por un muchacho, pero vieron algo en su mirada que los intimidó tremendamente, y soltaron a la chica.

De todas formas, esos dos criminales, ya tenían su sentencia de muerte firmada. Daba igual a donde fueran, Draco los cazaría después.

Luego de pensar en eso, el rubio examinó a la castaña, se le veía tan indefensa, y le daba rabia pensar que se hubiera expuesto estúpidamente a esa clase de peligros.

Hermione, se sacudió el vestido y miró directamente a su rescatista.

-Gracias…-murmuró agradecida.

-¿Qué hacías aquí?-le sermoneó tomándola de un brazo y situándola frente a él, bruscamente.- ¿Qué estabas haciendo? ¿Y por qué rayos estás sola?... ¿Acaso no sabes que este lugar está plagado de degenerados?

La chica, estaba tan aturdida por la situación, que no sabía que decir. Literalmente, se había quedado sin palabras.

-¡Responde!-le exigió él, sin dejar su mal genio de lado.

-Yo…-comenzó a decir, pero hacia tanto frío, que no podía hablar claramente.-Seguía a mi primo...-sentenció sin poder negarlo.

-Me lo imaginaba… -respondió notando que se acercaba una nevada.- ¿Por qué lo seguías? ¿Acaso eres estúpida? ¿No sabes que te has metido en la boca del lobo?

Lo último, lo dijo con algo de sarcasmo.

-No soy estúpida, idiota… Y no tengo porque decírtelo…-musitó sintiendo que la piel se le escarapelaba.-Esas no son formas de tratar a una…

Draco sonrió con sarcasmo.

-De no ser por mí, ya no serías ninguna dama.-ironizó, más calmado.-Ahora, vamos, te llevaré a casa, damisela en apuros…-le avisó sin soltarla.

-No es necesario.-insistió ella queriéndose soltar.

-¿Qué no es necesario?-inquirió sin creérselo.- No puedes dar dos pasos y el peligro te persigue, Hermione…

Lo último que dijo, llamó la atención de la castaña.

Él, había dicho su nombre, y por extraño que parezca, eso le gustó.

Sin embargo, mientras ella pensaba en eso, Draco entendió que se había equivocado al tratarla así, sobretodo, después de haber pasado por ese horrible episodio con los dos hombres.

Y al cabo de unos minutos, quiso remediar el asunto.

-… ¿Estás bien?-le preguntó sintiéndose culpable por haberle gritado, en vez de haber sido amable con ella.

¿Acaso era bipolar?, pensó Hermione con cierto temor.

-Sí, lo estoy…-respondió sin decir nada más.

Pero, hasta ese momento, ella se había olvidado de lo que él era en verdad.

¿Podía ser un lobo?

La bruja, lo había dicho.

Sintió aún más miedo, pero a la vez se sintió protegida.

¿Cómo podía combinar ambas sensaciones a la vez?

Se arriesgaría.

-Se lo que eres…-sentenció de pronto.

¿Por qué demonios dijiste eso?, se reprendió a sí misma*. ¿Cómo se te ocurre, Hermione?*

Aquellas palabras detuvieron al rubio.

¿Lo sabes?, pensó él. .

Las personas que lo descubrían, normalmente, terminaban siendo asesinadas.

Pero, en ese momento, el rubio, pudo controlarse.

-Tú, no sabes nada.-le espetó Draco sin ganas de seguir esa conversación.

-Los chicos que te buscaban ese día, también lo son… ¿No es así?-terminó por descubrir.

Suficiente.

De inmediato, la estampó contra el primer árbol que encontró.

Hermione se asustó por su repentino cambio de humor, pero no por ello, se dejó intimidar por completo.

-Estás jugando con fuego. Y si no te detienes… terminaré por… -las palabras salían con bastante rabia, pero se contuvo en el último minuto.

-¿Matarme?-preguntó ella dando en el clavo.

-¿Crees que esto es un juego?-exclamó.

-Sólo quiero saber a qué intentas llegar con todo esto… -le dijo respirando agitadamente, sintiendo que su pecho se le helaba con cada inspiración.-Tú eres él que me persigue…

Draco, se giró y le dio la espalda.

Era muy orgulloso, para aceptar la verdad.

No quería sentir eso, sentir que podía confiar en ella, pero en verdad, eso era lo que más deseaba. Poder contarle sus secretos, la realidad de todo esto, de lo que huía. Decirle que él sólo deseaba escapar de su manada y vivir sin ser un asesino.

No podía. No podía contarle todas esas revelaciones a una simple aldeana.

¿Simple aldeana?, le preguntó su subconsciente. ¿En serio crees que es una simple aldeana, Draco?

Eso es todo, si les ha gustado, ya saben que hacer. Gracias por las leídas y por los comentarios anteriores :) Nos vemos en el capítulo 8! Espero!