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Cuando los lobos descienden — capítulo 6

¡ Hola! Gracias por los comentarios del capítulo anterior!

Espero que adoren el capítulo :)

Capítulo 6:

-No te entiendo…-comenzó a decir Hermione.-La última vez que nos vimos, dijiste que no querías que me volviera a cruzar en tu camino… Y ahora, eres tú el qué se cruza en el mío… y lo peor, es que lo dijiste como si ya nos hubiésemos conocido previamente…

-Bueno, tú no me conocías, pero yo sí…-le dijo acercándose peligrosamente a ella.- Te vi paseando con un muchacho… Creo que era tu primo o hermano…

-Ese es mi primo Harry… -le respondió.- ¿Acaso estabas espiándonos?

-¿Espiándolos?-inquirió cómo si se tratase de una broma.- No, de ningún modo.-contestó firmemente.- Yo quería asesinarlos, pero tuve que contenerme.-dijo sonriendo.

Por un momento, ella se quedó algo atónita, pero entendió que esto sólo era otra de sus mentiras.

-Claro…-respondió Hermione sin creerle absolutamente nada.- ¿Y qué más ibas a hacer? ¿Ibas a convertirte en un monstruo y huir a la ciudad?

-Sí, pensaba hacerlo.-respondió como si fuera lo más normal del mundo.

-¿Por qué no dices la verdad?-le cuestionó la castaña cansada de tantas farsas.

-¿Y según tú, cuál es la verdad?-le inquirió él alzando una ceja.

-Pues, qué se yo… Que te quedaste huérfano y te dedicas a robar o a buscar asilo en algún lugar…

-¿En verdad eso es lo que piensas?-le dijo sin dejar de reír. Eso sonaba absurdo, pues en esos momentos, él iba bien vestido y sin pinta de no haber sido herido jamás, a excepción de la cicatriz que atravesaba parte de su mejilla.

-Sí, y ahora, si me disculpas, debo entrar…

De inmediato, Draco puso una mano en la puerta, impidiéndole el ingreso.

-¿De verdad quieres eso? ¿Entrar?-le preguntó alzando una ceja.

-Sí…

-No pareces muy segura…

-¿Sabes? ¿Deberías ver a un sanador? Pero a un sanador para dementes… Primero dices que no me quieres ver y luego….

-Ah, sí. Intenté hacerlo, pero estás tan determinada en atraer el peligro, que ya me resigné.-bufó.

Eso la dejó nuevamente confundida. Pero, más confundida, la dejó su mirada.

-¿Quiénes eran los chicos que te buscaban esa noche?-preguntó recordando a los posibles asesinos.

-No te interesa.-le contestó Draco.

-A eso me refiero, extraño… -le espetó.- ¿Cómo quieres qué te crea, si no me dices la verdad?

-Eres terrible… Pero, hay secretos que simplemente no te puedo revelar…

Él planeaba agregar algo más, pero una voz los interrumpió.

-¡Hermione!-gritó la señora Granger desde la cocina.

-Debo volver…-dijo Hermione algo nerviosa porque su madre les viera.

-Yo también…-musitó Draco sintiendo el llamado de su manada.-Me están buscando… No pueden sobrevivir un día sin mí.

Hermione, frunció el ceño.

Jamás entendía de lo que le hablaba.

Resignada, sólo sonrió de costado.

Pero, antes que pudiera irse, Draco la tomó de la cintura y la estrechó contra él.

Hermione, no tuvo tiempo de reaccionar.

¿Qué demonios estaba pasando?

Nunca nadie la había tocado de esa forma.

Una chica correcta, hubiera pedido que la soltaran, pero eso no era lo que ella en verdad quería.

-¡Hermione!-Llamó otra vez la madre de esta.

Sin que le importara en lo absoluto, Draco, comenzó a recorrer el corsé de la chica con una de sus manos y sintió que estaba asustada.

Él sonrió de forma lasciva, y comprendió que la castaña nunca había llegado a tener nada, más que inocentes besos con su estúpido novio.

Pensar en eso, pensar que ningún otro, la hubiera tocado, sólo terminó por volverse una verdadera tentación para él. De pronto y sin previo aviso, sintió la necesidad de acercar su rostro al de ella y sentir su respiración agitada.

Draco, quería besarla, de hecho planeaba hacerlo, pero antes que eso pudiera llegar a ocurrir. Hermione, giró su rostro hacia otro lado.

-No, por favor…-le pidió mirándolo a los ojos, a esos ojos plateados que creía haberlos visto antes.-No puedo… Estoy comprometida.

Aquello, le había demandado demasiado esfuerzo.

Si ya le había sido infiel a Ron con el pensamiento, no lo haría en la vida real.

-Eso no es lo que dice tu cuerpo…-le susurró Draco en su oído.-Pero, si es lo que quieres…

Él, planeaba decir algo más, pero sintió que la madre de Hermione, se acercaba.

De inmediato, el rubio se separó de ella, y dio media vuelta para irse, dejándola completamente desconcertada.

Ella, sí quería que él la besara, quería sentir sus labios en los suyos y sacarse ese deseo contenido que tenía desde que lo había conocido. Pero, todo eso iba en contra sus principios, en contra de la educación que le habían dado. Y eso, estaba mal visto en la sociedad tan conservadora en la que vivía.

-¿Con quién hablabas?-le espetó su madre.-Escuché que alguien…

-Sólo era un forastero. Buscaba cómo llegar a la ciudad.-le dijo sin expresión en el rostro, y de inmediato, corrió a su habitación.

La mirada de Draco, también la había dejado bastante confundida.

Esa mirada, era tan parecida a la del lobo que había visto la noche anterior.

¿Acaso podría ser eso cierto?

Tendría que verificarlo antes de sacar sus propias conclusiones.

Rápidamente, buscó entre los papeles de su escritorio, y lo primero que encontró fue el dibujo del lobo.

La mirada, la expresión, el mismo color de ojos.

-Pero, pensarían que estoy loca…-se dijo a sí misma.- Eso no puede ser cierto.

Se prometió que no volvería a pensar en esa conclusión, o creerían que le habría hecho mal juntarse con Luna Lovegood.

Ya era de tarde, pero estaba tan ensimismada con todo lo que le había pasado en la mañana, que no escuchó cuando Ginny le estuvo conversando en la iglesia.

La forma en que Draco la había mirado, cómo la trató, y la tocó. La tenían aún más enredada.

Por más que Hermione sentía que debía odiarlo y detestarlo, no pudo evitar caer en la contrariedad de verlo aún más cautivante.

Aunque ella lo negara, ese muchacho, había captado su atención desde el primer momento en que se habían conocido.

Por más, que quisiera olvidarlo, por más que sus principios estuvieran por delante; ella no podía dejar de pensar en él.

-¡Los encontramos!-gritó un par de hombres ingresando a la capilla.- ¡Encontramos a los lobos!

¿Encontraron?, se preguntó Hermione.

-Ya les disparamos a varios, no volverán a atacar la aldea… Se han ido por las montañas… No sobrevivirán con la nevada que viene.-dijo otro.

Toda la gente comenzó a gritar de emoción, pero ella fue la única que no sonrió.

Se habían ido.

Eso significaba que jamás volvería a ver al lobo que la había protegido esa vez.

¿Y si lo habían herido?

-… Al fin estamos a salvo…-le comentó Ginny entre sonrisas.- ¿Qué no estás contenta?-le preguntó al ver ni rastro de felicidad en su cara.

Sin embargo, antes que Hermione pudiera responderle alguna mentira, la puerta de la Iglesia se abrió intempestivamente.

-¡Estúpidos!-gritó la bruja Mcgongall ingresando violentamente.

De inmediato, todos giraron para ver que iba a decir la vieja demente.

-¡Largo de aquí, bruja!-le espetó el señor Weasley amenazándola con su escopeta.- ¡Este es un lugar santo!

-¡Son unos estúpidos! ¡Esos demonios volverán!-gritó la mujer perdiendo el control.- ¡Se disfrazan de humanos, pero no son más que bestias salvajes que aniquilarán a todo el pueblo!

Los niños más pequeños, empezaron a llorar, mientras que las mujeres se asustaron y los hombres comenzaron a sacar a la vieja sin ninguna delicadeza.

-No le hagan caso…-trató de calmar, Molly Weasley.-Sólo intenta llamar la atención…

Era imposible.

No podía ser cierto.

Hermione, estaba completamente atemorizada.

Las palabras de la bruja, sólo habían confirmado su teoría.

Las conclusiones que había sacado, eran correctas.

¿Entonces Draco era el lobo que la había protegido?

¡Ojalá les haya gustado! Prometo que Draco y Hermione van a tener encuentros más interesantes como ese en los próximos capis :D jejeje

Saludos y no dejen de comentar! :)