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Cuando los lobos descienden — capítulo 5

Nuevamente, me he demorado, lo sé! No he tenido mucho tiempo libre D:

Fuera de eso, he decidido agregar una pareja secundaria a la historia.

Saludos!

Capítulo 5:

El lobo, le gruñó sin intenciones de atacarla. Por el contrario, el gruñido parecía más un sermón.

Nuevamente, escuchó los aullidos.

Hermione, tembló bajo él.

De inmediato, el lobo se agachó como para esconderla de la manada que pasó a gran velocidad por entre los bosques.

Esta era una situación aterradora, que comenzaba a crear extraños pensamientos en Hermione.

Sus manos se movieron, y rozaron el pelaje blanco de la criatura, sintiendo una textura suave bajo sus palmas.

No se estremeció.

Cuando, el peligro hubo terminado. El lobo, la liberó y antes de irse, le dedicó una mirada que a Hermione se le hizo muy conocida.

-Espera…-le dijo la castaña, pensando en que ahora si se había vuelto oficialmente loca. ¿Hablándole a un animal?

Pero su locura, no duró mucho, pues la criatura no le hizo caso, y se perdió por entre los árboles.

Era muy grande para ser un lobo normal, pensó aun sorprendida.

Volvió a su hogar, y casi ni escuchó los gritos de su padre por haber salido sin su permiso, de hecho, ni le intereso que la castigaran. Lo que le había sucedido la tenía más preocupada que los regaños de su progenitor.

Cuando la dejó en paz, Hermione se encerró en su habitación.

Rápidamente, cogió una de las hojas que guardaba junto a sus libros, buscó su pluma, y la cargó con tinta.

No podía dejar de pensar en ese lobo. Si podía dibujarlo, lo haría, así jamás olvidaría la extraña situación en la que se había visto envuelta.

Trazo tras trazo, Hermione casi no durmió esa noche, tenía que finalizar el boceto.

Y mientras lo hacía, escuchó que la puerta de su casa se cerraba.

¿Quién podía salir a estas horas de la madrugada?

Se asomó por su ventana, y notó que era Harry.

Llevaba una capa negra, y probablemente un rifle.

¿Adónde se dirigía?

¿Pensaba buscar al asesino él solo?

La castaña, no dijo nada, ni lo llamó. No quería molestarlo, además, sabía que lo único que él le diría, sería que vuelva a casa.

Sin embargo, sentía que muchas cosas extrañas estaban ocurriendo a su alrededor.

-Harry…-susurró una mujer de largos cabellos azabaches.

Él, no le hizo caso, pues estaba más entretenido besándola.

La pasión que sentía en esos momentos, no era fácil de calmar.

-Harry…-volvió a decir ella separándose un poco.

En esta ocasión, él pareció frenar sus deseos y hacerle caso.

-¿Qué ocurre, Pansy?-le preguntó dejando los besos de lado.

-¿Por qué haces esto?-cuestionó la muchacha con la mirada perdida y nostálgica por su situación.

De inmediato, él acarició su mejilla.

-¿Y según tú, qué es lo que hago?

-Esto… Venir aquí…-respondió.

-Sabes porque vengo, Pansy… Vengo, porque te amo…

-Tú no puedes amarme…-decía al borde del llanto, tenía que hacerle entender que lo de ellos era imposible.-No puedes amar a una prostituta…

-Nunca vuelvas a decir algo así.

-Lo seré mientras siga viviendo en este burdel y trabajando para madame Rosmerta… Es mejor que lo nuestro termine aquí… Tus tíos jamás permitirán que te relaciones conmigo… Por favor, ya no sigas, que esto también me hace daño a mí… Vuelve con la chica Weasley, cásate con ella y acabemos con todo…

Harry la calló con un cálido beso en los labios. Jamás permitiría que Pansy volviera a referirse a ella misma como a una prostituta.

-Te prometo…-comenzó a decirle jadeando por el movimiento.-Te prometo, que cuando reúna el dinero suficiente, y cuando mi prima este casada con Ronald, huiremos de aquí, Pansy… Y nos iremos a otro lugar donde nadie nos conozca. Nadie sabrá nuestro pasado. Sólo sabrán que serás mi esposa.

Pansy sonrió por sus palabras. Aquello era como un sueño, como un deseo, pero sabía que eso nunca podría ocurrir. Ella jamás saldría de ese burdel. Siempre estaría atrapada en ese pueblo y siempre estaría trabajando para esos asquerosos hombres que sólo querían su cuerpo. Harry era demasiado noble para tenerla, no permitiría que él arruinara su futuro con una prostituta como lo era ella.

-¿A qué hora piensas despertar, Hermione?-preguntó su madre ingresando a su habitación y abriendo las cortinas.-Ya casi es mediodía… Y todo el pueblo está hecho un alboroto, ha habido otro ataque…

La castaña, apenas se movió. Sólo quería que la dejarán en paz.

-¿No me has oído?-volvió a decirle.

-¿Harry está en casa?-preguntó de pronto y temiendo que algo le haya pasado.

-Claro, que no… Ha ido con los demás a buscar a los lobos.

¿Lobos?

La palabra fue suficiente, para que saliera de su cama y recordara todo lo que había pasado la noche anterior.

-¿Son lobos?-preguntó quitándose el camisón y buscando el vestido que se pondría.

  • Anoche, vieron que una jauría de lobos atacó al hijo menor de los Mclaggen…-le comentaba su madre.

-¿Cormac? ¿Está muerto? ¿Lo mataron?-preguntó Hermione sin creerlo. Aquel chico la había pretendido hacia un par de años, pero ella jamás le había hecho caso.

-No, Dean Thomas, y el guardabosque, lograron rescatarlo… Aunque no estoy muy segura…

-¿Entonces, crees que los atrapen? A los lobos, digo…

-Claro que sí, dicen que deben estar por el norte… -respondió con optimismo.-Eso me tiene más tranquila… Creo que cuando tu padre y Harry regresen, ya se habrá acabado esta pesadilla…

-Eso es…

-Bueno, volveré a la cocina…-la interrumpió sin darle tiempo de hablar.-Más tarde iremos a la iglesia a rezar por las almas de los asesinados y no creas que he olvidado tu castigo…

Su madre era una fanática religiosa, y aunque Hermione se lamentaba por los muertos, tampoco era que se iba a poner a llorar, pero empezar una discusión ahora, sólo la llevaría a expandir su castigo.

-Está bien, iré…-dijo acomodándose su vestimenta.

-Y necesito agua, así que ve al pozo y trae un poco…-le pidió.

-Ya voy…- protestó, pero antes que pudiera agregar algo más, tocaron la puerta.

Hermione, se asomó a la ventana y notó que era Ronald.

De inmediato, bajó a abrirle.

¿Por qué no estaba con Harry buscando a los lobos?

-¿Ron? ¿Qué haces aquí?-le preguntó sin tener muchas ganas de empezar una conversación.

-Venía a ver si estabas bien…-le dijo.

-¿Por qué no estás con los demás?

-Ahora mismo voy…

-Oh, claro…-dijo sintiéndose mal por haberlo tratado así.-Lo siento…

Ron no le dio tiempo de decir algo más, y la besó.

-Ron…-le espetó ella con algo de disgusto.-No, aquí… Tú sabes como es mi madre, si ve que nos besamos…

-No tiene por qué molestarse, pronto serás mi esposa…-le dijo intentando sonar gentil.

Hermione, intentó disimular su mejor sonrisa y lo dejó todo cómo estaba.

-Volveré en un par de días…-le avisó antes de irse.-Tengo algo que proponerle a tu padre…

La castaña tragó espeso.

-Claro, Ronald, ve…

Resopló en cuanto el muchacho se fue, y no pudo evitar poner una mala cara.

La idea del matrimonio, comenzaba a desanimarla. No sabía por qué. Ni en que momento, dejó de soñar con eso.

Rodó los ojos y se acercó al pozo.

Apenas había dado un par de pasos, cuando sintió que alguien se acercaba.

-¿Así tratas a tu novio?-le preguntó una conocida voz a sus espaldas.

Rápidamente, Hermione, se giró y casi tropieza al notar que era él mismo chico arrogante, que conoció la otra noche.

Sí, era ese mismo, sólo que ya no tenía sangre en su ropa, ni parecía que iba a caerse en cualquier momento. Por el contrario, estaba muy bien de salud.

Y sin saber muy bien que decir, soltó lo primero que se le vino a la cabeza.

-¿Cómo es posible?-comenzó Hermione.- Creí que estabas muerto… Todas esas heridas…

-¿Qué heridas?-preguntó él, como si no supiera de que le hablaba.

-Las de la noche pasada… Estabas herido… casi muerto…-pero de inmediato lo entendió. Él quería volver a pasarse de listo con ella.-No intentes usar tus trucos mentales conmigo…. No volverá a suceder.

-¿A eso le llamas heridas? He tenido muchas peores…

Hermione, se sorprendió por ello, pero evitó seguir preguntando más, sabía que él terminaría por burlarse otra vez, así que prefirió ignorarlo.

-Bueno, tengo que irme… -le respondió ella recogiendo el balde de agua y dando un par de pasos para irse.

El chico, rió por lo bajo.

Sintió que había sido muy estúpido por tratarla de esa forma en las dos oportunidades que ambos habían hablado, y él no quería que las cosas ocurrieran así.

Tenía que volver a empezar.

Eso significaba que tendría que volver a usar los modales que alguna vez usó cuando era un ser humano normal.

-Espera, creo que fui algo grosero la vez pasada…-le dijo llamando su atención nuevamente, pero no por ello, Hermione dejó de caminar hacia su casa.-Tú sólo intentaste ser amable, y yo, te traté como un idiota… Además, siempre termino haciendo estupideces cuando veo chicas simpáticas como tú.

La castaña, no pudo evitar sonrojarse.

¿Qué demonios?

¿Ahora estaba flirteando con ella?

-¿Estás mal de la cabeza?-le refutó.

-No, no lo estoy.-respondió él, cargando el balde por ella.-Así que lamento haberme comportado de esa forma.

-No te disculpes…-contestó la castaña intentando acabar con eso.- No nos conocemos. Da igual lo que haya ocurrido.-fue en lo único que pudo pensar.

¿Qué estoy haciendo?, pensó aturdida.

-Entonces, será mejor empezar de nuevo…-dijo él, extendiéndole una mano.-Soy Draco… Draco Malfoy…

Lentamente, ella estiró la suya.

-Hermione…-soltó sorprendida por su actitud.-Hermione Granger…

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