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La recompensa del Príncipe — capítulo 5
La hora de la cena había llegado y aunque sabía que si le pedía algo de comer a los elfos de la cocina ellos la obedecerían sin dudarlo, no le gustaba darles mas trabajo del que ya tenían. Así que era momento de enfrentarlo y ahora que lo pensaba bien, entre mas pronto se diera ese encuentro era mejor. De cualquier manera tendría que volver a verlo tarde o temprano. Sin duda el mantendría la misma actitud para con ella y sin entender muy bien el porqué; sin duda a ella le seguiría causando daño el sentirlo frío y distante… como siempre.
-"¿Qué pasa contigo Hermione?"- Se reprocho a si misma -"Solo es Snape, ¿desde cuando te importa lo que el piense de ti o la manera en que te trate? Solo es Snape…
Mientras ella se dirigía al comedor, el director del colegio tocaba en la puerta contigua a la suya.
-"Pase"- se escucho desde dentro del despacho.
-"Severus, ¿te encuentras bien?"- Cuestionó al pocionista quien había permanecido prácticamente en la misma posición durante toda la tarde.
-" ¿Por qué no habría de estarlo Albus?"- Respondió sin apartar la vista de la chimenea.
-"No lo se, es por eso que vine. Extrañamos tu presencia a la hora de la comida, espero que podamos contar contigo para la cena"-
-"No tengo hambre, pedí algo a los elfos hace un momento; lamento tener que privarlos otra vez de mi presencia"-
-"No eres el único que decidió hacerlo, parece que el habitar en las mazmorras inhibe el apetito. Ya que no hay nada que hacer para que me acompañes me retiro. Que descanses."
Salió de la habitación dejando al profesor con una nueva cosa en que pensar.
-"¿Habitar en las mazmorras?... ¡Granger!... ¿Qué pasa contigo Hermione? ¿Por qué decidiste quedarte sola?"- No se dio cuenta que había dicho eso en voz alta y se sintió sorprendido al notar que se había referido a ella por su nombre. Tenía suerte de estar solo, porque el simple hecho de mostrarse preocupado por su bienestar acabaría con su reputación de hombre cruel y sin sentimientos. Claro que después de que Rita Skeeter publicara una parte de su historia no es que muchos aun lo consideraran como tal.
A pesar de haber decido no acudir a la cena se levantó y se dirigió al comedor, tenía que saber de ella ¿se encontraría bien? ¿Acaso su forma de hablarle la había lastimado? Entró al comedor por la puerta principal y la vio sentada en el mismo sitio que esa mañana. Una sensación conocida se apodero de él, una que solo Lily Evans había sido capaz de provocar. 'Tener mariposas en el estomago' era tan acertada la manera en que los muggles llamaban a ese sentimiento que sin darse cuenta sonrió.
-"No puedes sentir esas cosas y menos por una chiquilla que fácilmente puede pasar por tu hija. Tu eres el murciélago de las mazmorras, no un adolescente hormonado"- Pudo quedarse el resto de la noche teniendo esa pequeña discusión consigo mismo, de no ser porque notó como las miradas de algunos de sus compañeros se posaban en él, se sintió tentado a regresar por el mismo camino e irse, no quería soportar las miradas interrogantes de todos; pero quedaría como un idiota, además de que si se iba ahora tendría que soportar otra visita de Albus en su despacho.
Comenzó a caminar mientras en la mesa una castaña prestaba poca atención a la conversación que su amiga deseaba mantener con ella.
-"¡Hermione! ¿Estas escuchando? ¿Qué pasa contigo?"-
-"Lo siento Tonks, estaba distraída ¿me decías?"- De nuevo perdió el hilo de la conversación pues ahora su atención se centraba en el hombre que caminada por el pasillo.
-"Severus, veo que decidiste venir. ¿Qué te hizo cambiar de parecer? ¿O tal vez debería decir quien?"- Dijo un muy divertido Dumbledore mientras lanzaba una indiscreta mirada a la nueva maestra de Hogwarts y guiñaba un ojo. Severus rodó los ojos con fastidio al mismo tiempo que su alma recobraba la tranquilidad, ella estaba bien podía notarlo al verla charlar animadamente con la esposa de nuevo amigo.
-"Nada en especial Albus, solo que no creí poder soportar otra de tus visitas, así que aquí me tienes"- Ocupo su sitio en su lugar acostumbrado y tomó solo una taza de te.
La mujer a su lado se encontraba sumamente nerviosa, el solo hecho de tenerlo al lado le provocaba sentimientos que aun no estaba dispuesta a reconocer. Fingió poner atención a su amiga hasta que Snape terminó su 'cena' y no aparto la mirada de el, desde el momento en el que se levanto de la silla hasta que lo vio salir del comedor ondeando su capa. Al verlo desaparecer dejo escapar un suspiro.
-"¡NO PUEDE SER!"- Gritó la metamorfomaga llamando la atención de todos, pidió una disculpa y bajó la voz hasta convertirla casi en un susurro inaudible al mismo tiempo que su cabello recobraba su habitual rosa chicle. -"Ahora comprendo porque tu mente esta ausente ¿Snape? ¿Te gusta Severus Snape?"- No comprendía como su amiga podía fijarse en alguien así, estaba por decir algo en contra de él cuando como un gesto casi involuntario su esposo le acarició la mano mientras sostenía una interesante charla con Hagrid, ella volteo a verlo y el le sonrió tiernamente. -"Bueno comprendo tu gusto por los hombres mayores"-
-"… Yo… él… esto… eh… esto… no es lo que parece"- Pudo al fin completar la oración que se negaba a salir de sus labios.
-"¡Pero por supuesto que es lo que parece! ¡Estoy muy feliz por ti, aunque creo que con Severus la tendrás un poco difícil!"
-"Suponiendo que fuera verdad lo que dices, simplemente sería una fantasía, un amor platónico, él jamás podría siquiera fijarse en mi, mucho menos hablar de amor"- Suspiró y cuando Dora iba a responder fue interrumpida por alguien que sin que ellas lo notaran estaba muy atento a la conversación que mantenían.
-"Recuerde señorita Granger, el amor es la magia mas poderosa del mundo. Y este año hay mucho amor en el aire aquí dentro del castillo. Señora Lupin porque no le comenta a nuestra nueva maestra de pociones el porqué de su estancia en el castillo, dos pocionistas piensan mejor que uno. Aunque tendrían que pasar mucho tiempo juntos"- Sin esperar respuesta alguna el director siguió su camino. Dejando a Hermione bastante sonrojada y nerviosa, y a Dora con una carcajada contenida. Cuando la primera se recompuso cuestionó a la metamorfomaga
-"¿A qué se refiere? ¿Por qué estas en el castillo?"-
-"Eso es lo que quería comentarte por la tarde, pero no aquí. Vamos"-
Se despidieron amablemente de todos y al llegar a la habitación que compartía con su esposa se sentaron y comenzaron con la charla que tenían pendiente.
-"Remus y yo nos casamos poco antes de estallar la guerra tu lo sabes"- Hermione asintió- "No sabíamos lo que el destino nos deparaba, pero las cosas ahora han cambiado. Lo amo como jamás creí amar a nadie y queremos tener un hijo, formar una familia"-
A Hermione esa confesión le causo sentimientos encontrados. Le parecía sumamente enternecedor el hecho de una nueva pareja en busca de su felicidad, pero al mismo tiempo le parecía un poco irresponsable el hecho de traer al mundo un bebe que podría tener una condición que le causaría sufrimiento toda su vida.
-"Sabes que eso es peligroso, el bebé podría heredar la licantropía y eso seria terrible, si en un hombre adulto es muy doloroso en un bebé sería mucho peor"-
-"Por eso estoy aquí Remus y Severus se han vuelto muy cercanos últimamente. Remus le comentó a Snape nuestros deseos de ser padres y sus miedos completamente fundados. El le respondió que si hace algunas modificaciones en la poción matalobos y yo la tomara durante el embarazo intentarlo además que mi condición de metamorfomaga reduce las posibilidades de que el bebé nazca con 'pequeño problema peludo' de Remus. Es un poco arriesgado pero queremos intentarlo."-
-"¿Ya estas embarazada?"-
-"No, Severus quiere hacer unas pruebas primero ya hizo algunos cambios y estamos esperando por la luna llena para que Remus tomé la poción modificada"-
-"¿Pruebas? ¿Qué piensa ese hombre? Algo podría salir mal con los cambios que realizo y Remus podría incluso morir. ¿Acaso no lo sabe? Es un inconsciente"-
-"La verdad es que fue Remus quien se ofreció y si lo piensas tiene sentido. No tienes porque enojarte con tu novio"- Esto ultimo lo dijo con una amplia sonrisa en el rostro
-"¡Por favor Dora compórtate no tenemos 10 años! El no es mi novio. Dudo siquiera que sea capaz de darse cuenta de que lo quiero"- Al darse cuenta de lo que había dicho se llevo las dos manos a la boca. Por fin había aceptado que quería a Severus Snape y lo había hecho en la peor de las circunstancias, frente a una mujer que en el tiempo que llevaba de conocer había demostrado varias veces que su torpeza no solo se hacia presente al caminar, algunas veces se 'le escapaban' cosas que no debía decir.
-"Es maravilloso, lo sabía. Bien ahora necesitamos un plan para que el se fije en ti. Tal vez ahora que son amigos Remus pueda ayudar…."- Un grito la interrumpió
-"¡NO! ¡NO TENEMOS UN PLAN Y NO QUIERO QUE NADIE MAS LO SEPA! ¡NO LE DIGAS NADA A REMUS, NYMPHADORA!" -
-"¡NO ME LLAMES NYMPHADORA!"- Estaba a punto de seguir reclamando a su amiga cuando notó que esta tenía los ojos llenos de lagrimas-"Ok lo siento no le diré nada a Remus ni a nadie, pero nunca sabrás si tu felicidad está su lado si no te arriesgas. Es mas probable que te arrepientas de algo que no hiciste que de algo que hiciste. Además ¿que es lo peor que puede pasar?"- Las últimas palabras no tuvieron el efecto esperado
-"¿Qué es lo peor que puede pasar? ¡Que se burle de mí y me rechace! El está enamorado de otra mujer todos lo sabemos"-
-"Precisamente por eso es necesario que le digas lo que sientes. Ya es tiempo de que supere a Lily Potter. Ella se enamoró, se casó, tuvo una vida feliz y un hijo al lado de otro hombre. Lleva casi 20 años muerta, ya es tiempo de que la deje atrás. Y yo creo que jamás se burlaría de ti el es un caballero."-
-"Lo que dices suena maravilloso pero no creo que sea tan fácil incluso dudo que el quiera dejarla atrás"- Suspiró tristemente y tras un momento de silencio en el que se recompuso aclaró la voz y añadió -"Le pediré que me deje trabajar con él, Dumbledore tiene razón dos cabezas son mejor que una. Ahora ya es hora de irme, hace mucho que Remus llego a su despacho y debe estar esperando que yo salga para poder entrar a descansar"- Se despidió de su amiga y al salir de la habitación se dio cuenta que estaba en lo cierto. Remus Lupin estaba sentado en su escritorio ordenando unos papeles mientras luchaba para no quedarse dormido -"Lo siento, hace mucho que debí haberme ido, no quise ser tan desconsiderada. El tiempo se me fue muy rápido"-
-"No te preocupes"- Respondió el licántropo -"Me diste tiempo para terminar con mis pendientes" Cuando Hermione estaba a punto de salir por la puerta del despacho la voz de su ex profesor la detuvo -"Hermione, deberías decirle lo que sientes, resulto obvio para todos hoy durante la cena, incluso para el debió ser evidente"- La joven hechicera se quedó impresionada. Era cierto que desde niña siempre fue mala para mentir, pero ¿de verdad era tan transparente?
Mientras tanto en las mazmorras un hombre daba vueltas por la habitación, no podía dejar de pensar en su ex alumna y se recriminaba por ello
-"Estas enamorado de Lily Evans. No hay nadie más. Solo es ella… siempre"- Después de un rato decidió que era hora de dormir y por primera vez en meses volvió a tener problemas para conciliar el sueño.
Cerró los ojos tratando de concentrarse en la mujer que 'amaba'. Una pelirroja con grandes ojos color esmeralda. Sonrió para si mismo al recordarla. De pronto la mujer de su imaginación comenzó a cambiar, ahora una joven mujer castaña y de ojos color miel le sonreía.
De pronto surgió en su mente una idea que lo libraría de toda duda. Se probaría a si mismo que sus sentimientos no habían cambiado. Tomó su varita y cerro los ojos para concentrarse -"Expecto Patronum"- Dijo al tiempo en que volvía a abrir los ojos solo para aumentar sus dudas.
Desde que aprendió a conjurar su patronus siendo aun un estudiante siempre había tenido la misma forma una cierva. Ahora no tenía una forma determinada, era solo una brillante rueda suspendida en el aire.
¿Qué significaba eso? ¿Ya no era Lily el motivo de su felicidad? ¿Acaso ya no la amaba?
Sin duda esa sería una larga noche para los habitantes de las mazmorras, ambos tenían muchas cosas en mente. Y sin saberlo pensaban uno en el otro.