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La recompensa del Príncipe — capítulo 4

Después de que Albus y Minerva tuvieron una charla un poco acalorada con Severus sobre Hermione y su intención de estudiar pociones, él se negó en un principio pero después recordó el tiempo en que estuvo en el hospital y como ella estuvo a su lado para cuidarlo; además del hecho de que estar junto a ella lo hacía sentir diferente. Terminó por aceptar dejando en claro que era quien le pondría las condiciones, que supervisaría personalmente sus clases y que al primer error estaba fuera.

Una semana después de su visita a Hogwarts Hermione recibió una carta del Director, en la que le rectificaba la oferta que Minerva le había hecho y le informaba que aun cuando faltaba un mes para el inicio del nuevo curso, solicitaba su presencia de inmediato así que preparó su baúl para viajar inmediatamente, no tenía muchas cosas que hacer y la búsqueda de sus padres estaba en pausa, tal vez dentro de la biblioteca del castillo encontraría alguna idea de cómo localizarlos. Encogió sus cosas y las metió en una pequeña bolsa de cuentas.

Apareció en los límites de Hogwarts y volvió su mirada al castillo, era imponente, sólo habían bastado un par de meses de trabajos para su reconstrucción, parecía que la guerra nunca había sucedido. Todo quedaba como un mal recuerdo en la mente de quienes la vivieron.

No se dio cuenta del tiempo que había pasado observando el castillo hasta que notó que alguien estaba a su lado. Era Severus Snape, su corazón dio un vuelco e hizo lo posible porque no se notara.

-"Es impresionante ¿no?, parece que nada hubiera sucedido y sin embargo nunca lo olvidaremos"- Dijo el rompiendo el silencio.

-"Es cierto profesor, nunca lo olvidaremos tenemos muchas cicatrices"- dijo tocándose nerviosamente el brazo donde Bellatrix la había marcado, al tiempo en que recordaba a sus padres -"aunque no todas se vean"- Severus no entendió a lo que ese refería pero tampoco quiso continuar con el tema, era claro que le dolía mencionarlo y aunque en tiempos pasados se habría aprovechado de eso, justo ahora no se sentía capaz de lastimarla, no a ella.

-"Entonces contaremos con usted como profesora"- ella asintió y comenzó a caminar, el la seguía de cerca -"Además me informaron que aceptó el empleo para poder realizar un trabajo en el que necesitará un tutor"

-"Comprendo si no quiere ayudarme, incluso he contemplado otras opciones. Pero en verdad estaría encantada de poder trabajar con el mejor pocionista de nuestra época"- Severus sintió calor en el pecho, pero jamás iba a permitirse el demostrar sus emociones así que borró la media sonrisa que se había formado en su rostro y respondió de la manera más fría que podía fingir.

-"No me importaría trabajar con usted Granger, después de todo usted es una de las pocas que mostró interés en mi clase y hay pocos especialistas en mi área. No crea que todo será fácil. Pero creo que puede manejar eso"- Hermione tenía una mezcla de emociones, estaba feliz por poder trabajar con él, pero aún no se explicaba porque cuando estaba a su lado, el mundo parecía un lugar mejor. Llegaron al castillo Severus se dirigió a las mazmorras y Hermione al despacho del director para ultimar detalles sobre su trabajo.

Al dirigirse a la dirección se topó con Remus Lupin que estaba ahí por el mismo motivo que ella, el licántropo el saludo con una sonrisa en el rostro.

-"Hola Hermione, Albus me dijo que te integras a trabajar con nosotros es un gusto tenerte aquí"-

-"Si a mí también me da gusto estar de regreso"-

Ambos siguieron su camino después de intercambiar algunas palabras entre las cuales Remus le explicó que este curso se encargaría de la materia de encantamientos ya que igual que Horace Slughort, Filius Flitwick había decidido retirarse de la enseñanza. Hermione entró al despacho del director y no pudo contener la alegría de verlo de nuevo en persona, corrió hacia él y lo abrazo, últimamente se sentía muy sentimental y no sabía porque. Albus le devolvió con gusto el abrazo y después de discutir algunos asuntos sobre su estancia en el castillo llegó un punto que Hermione no había contemplado.

-"Muy bien señorita Granger, los horarios los podrá armar con el profesor Snape cuando el termine de organizar los suyos, para que no tengan problemas con el aula. Y hablando de espacios creo que es hora de que vaya a descansar a su nueva habitación, la acompaño"- El viejo director salió de su despacho y mientras caminaban no paraba de hablarle sobre los tiempos que venían y que todo sería mejor para todos, Hermione no se dio cuenta de a donde se dirigían hasta que se detuvieron frente a una puerta; y entonces notó que a pesar de llevar su capa de viaje sentía frío, fue entonces cuando cayó en cuenta de que estaban en las mazmorras.

-"Bueno hemos llegado, usted misma podrá establecer su contraseña, espero que pase una buena noche, tal vez tenga tiempo para visitar a sus vecinos"- Dijo el viejo director guiñándole un ojo para después girar sobre sus talones y emprender el camino de regreso.

Hermione se preguntó el porqué de ese guiño "visitar a los vecinos". Decidió instalarse ya tendría tiempo para poder aclarar con Snape los asuntos que tendrían que resolver juntos, los horarios de las clases, su tesis en pociones, los temas que debería tratar con los alumnos, muchos asuntos que tratar pero ese no era el momento adecuado.

La noche pasó muy rápido y al día siguiente decidió subir al gran comedor para tomar su el desayuno con el resto de las personas que se encontraban en el castillo. Al entrar recordó los buenos momentos que había pasado en Hogwarts junto a sus amigos  y  sonrió nostálgicamente. Vio la mesa de Gryffindor y siguió de largo a la mesa de los profesores. Sonrió a todos entre el director y Remus Lupin había dos lugares vacíos y ocupó el más próximo a Remus y su esposa.

-"Buenos días a todos"-

-"Buenos días Hermione"- La saludó su amigo

-"Hola Herms"- *Dijo la joven metamorfomaga que se levantó de su lugar para darle un beso en la mejilla a la nueva profesora. -"*Estoy muy contenta de poder contar contigo en el castillo, Dumbledore me permitió vivir aquí un tiempo, mientras resuelvo unos asuntos con el profesor Snape y Madame Pomfrey."­- Explicó sin siquiera recibir cuestionamiento alguno. Ambas siguieron una animada plática y ninguna de las dos se dio cuenta cuando el único miembro del profesorado que faltaba en arribar al comedor; llegó, se sentó sin saludar y comenzó a desayunar. El desayuno terminó rápido mientras ellas charlaban.

-"Lamento interrumpir su agradable platica, Señorita Granger la espero en mi despacho cuando termine, espero que no tenga que esperarla demasiado"- Hermione terminó rápidamente su vaso de jugo de calabaza y tras disculparse con sus colegas y prometer a Tonks que hablarían después, corrió a su habitación para asearse y tomar las cosas que creía que necesitaría en su reunión con Snape.

Salió con prisa y se detuvo en la puerta contigua se arregló el cabello y la ropa; tocó la puerta y antes de responderse a sí misma por qué había tenido ese reflejo involuntario de querer verse bien para Snape, éste había abierto y se encontraba frente a ella.

Después de tomar nota sobre los horarios de las clases que impartiría y de las clases avanzadas que recibiría Severus dio por terminada la reunión.

-"Parece que todo está claro, empezaremos sus clases mañana. Si no hay otra cosa le dejo el día libre para que pueda compartir con la señora Lupin"- Hermione estaba dispuesta a salir, pero de pronto una idea cruzo su cabeza y giró haciendo notar su nerviosismo.

-"En realidad si hay otra cosa profesor, quisiera… me gustaría saber… ¿está usted bien? Es decir, ¿su herida ya sanó por completo? No creo que se buena idea que se complique tanto la vida, Remus, es decir el profesor Lupin está aquí; él podría tomar la mitad de los grupos de Defensa contra las artes Oscuras y usted tendría un poco de tiempo para descansar…"Severus no la dejó terminar y haciendo gala de su apodo de 'bastardo murciélago de las mazmorras' le lanzó una intimidante mirada y le dijo secamente.

-"Ya tuve suficiente tiempo para descansar Granger le suplico que se limite a tratar asuntos meramente profesionales, no quiero cambiar de idea respecto a ser su tutor, ahora retírese.-

Hermione salió desconcertada, no sabía porque reaccionaba así. Ella no era más su alumna no tenía por qué intimidarla. A pesar de prometerle a Nymphadora Lupin que la acompañaría por la tarde para hablar de algo importante para la metamorfomaga no quiso acudir. La reacción de Severus la lastimaba y no salió de su habitación ni a la hora de la comida.

En el gran comedor se notaba la ausencia de dos personas. Severus Snape estaba en su habitación con un vaso de whisky de fuego frente a la chimenea. Cuando ella le había preguntado por su salud se sintió bien, hace mucho que nadie salvo Albus y Minerva se preocupaban por él. Y ese pequeño gesto aunado al hecho de que fue ella quien lo cuidó en su estancia en el hospital comenzaba a despertar en él sensaciones que creía que jamás volvería a sentir. Sensaciones que solo una mujer en su vida había despertado hasta ahora.

-"Vamos Severus, si vas a enamorarte de esa niña solo porque siente compasión por ti, ya estas demasiado viejo"- Se recriminó a si mismo mientras perdía su mirada en el fuego de la chimenea.