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La recompensa del Príncipe — capítulo 7

Después de auto reprenderse Severus Snape pidió el desayuno para dos en su despacho, esperaba que su ex alumna no se demorara. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no notó cuando ella entro sin anunciarse. Sus facultades como espía sin duda le estaban fallando. Cuando la vio notó que ella también lo miraba fijamente. Ninguno de los dos se dio cuenta de cuánto tiempo estuvieron simplemente mirando los ojos del otro y tampoco parecían querer romper ese momento. Finalmente fue Hermione quien habló.

-"Gracias por invitarme a desayunar. No me gusta comer sola. Fue muy amable de su parte profesor Snape"-

-"Severus"- Hermione lo miró confundida no entendía por qué Severus mencionaba su nombre

-"¿Perdón?"

-"Llámame Severus, es lo justo yo te llamé Hermione hace un momento. Además ahora seremos compañeros de trabajo no eras más mi alumna y no acostumbro nombrar a mis compañeros de la misma forma que a mis alumnos"- De todas las cosas que había pensado escuchar de la boca de ese hombre jamás había pasado por su mente algo similar.

-"Gracias por la confianza Severus"-

Se sentaron a la mesa y pasaron el tiempo de su desayuno casi en silencio lo cual no resultó para nada incómodo. Ambos amaban pasar tiempo en silencio. Casi para terminar Hermione decidió retar a su suerte.

-"Severus, Dora me comentó que estás trabajando en la poción matalobos para que ella pueda tomarla"-

-"Así es. Qué bueno que lo mencionas, he estado pensando que si tu quisieras trabajar conmigo ese podría ser el trabajo para que presentes en el ministerio. Cuenta con todos los requisitos que necesitas y creo que si trabajamos juntos podemos obtener mejores resultados. Y en menor tiempo…."- La castaña no dejó terminar, estaba muy emocionada no podía creer que fuera el mismo quien se lo propusiera.

-"Claro, por supuesto que quiero trabajar contigo. ¿Cuándo empezamos?"- Severus hizo la característica mueca que salía cuando intentaba sonreír sin duda había cosas que nunca cambiarían, ella seguía siendo una sabelotodo.

-"Faltan  5 días para la luna llena, así que tenemos que empezar cuanto antes. Te espero esta noche justo aquí para comenzar"-Ella se retiró  y él se quedó pensando ¿Por qué la había alentado a llamarlo por su nombre? ¿Por qué la había invitado a trabajar con él? Sin duda esa niña provocaba sentimientos en él y no estaba dispuesto a aceptarlo. No iba a arriesgarse a ser rechazado de nuevo.

La cita de esa noche con Minerva fue cancelada por ella misma después de que el director del colegio la invitó amablemente a no meterse en asuntos que no le correspondían. Sin importar las quejas y los argumentos que presentó Albus no le iba a permitir intervenir. Tras un "cuando la veas llorar por los pasillos te vas a arrepentir" y un portazo la discusión terminó.

Las clases iniciaron y todo parecía indicar que sería un curso tranquilo. Hermione llevaba bastante bien las clases con sus alumnos y le encantaba pasar tiempo con Severus.

Parecía que había sido ayer cuando habían comenzado a trabajar juntos, sin embargo los avances en los últimos 3 meses habían sido bastante considerables.  Las últimas fases de luna llena habían sido las mejores que Remus Lupin había vivido. Si bien era cierto que la transformación había tenido lugar como siempre, el dolor fue casi nulo; además que en el último mes la pasó calificando trabajos de sus alumnos. Su esposa le suplicaba el quedarse en su despacho pero el aún tenía miedo.

Al principio la convivencia entre ambos pocionistas resultaba difícil no era necesario que hablaran cada quien trabajaba independientemente y solo se comunicaban para intercambiar opiniones o conclusiones. Con el paso del tiempo comenzaron a hablar todo el tiempo al trabajar y parecía no molestarles. Muchas veces enfrascados en su trabajo se perdían la hora de la cena por lo que terminaban cenando juntos en el despacho de alguno de los dos.

Para Severus era un curso bastante complicado. Aunque era el mismo bastardo murciélago de siempre, algo parecía ser diferente cuando se encontraba cerca de Hermione. Ella hacia que se olvidara del tiempo, que se olvidara incluso de sí mismo. Sacaba una faceta desconocida de él. Con ella solo podía ser amable e incluso se preocupada por su bienestar. Sin saber porque le prometió que la ayudaría a encontrar a sus padres. Sentía que era capaz de cometer alguna locura estando a su lado. Sin duda era un peligro, una amenaza para el.

No podía permitirse ser vulnerable con ella. Aunque sin duda había logrado cambiarlo, aunque frente a los demás continuaba siendo el mismo tosco y abusivo Severus Snape que disfrutaba haciendo sufrir a sus alumnos; cuando estaban solos trabajando se volvía dulce, tierno y protector. Todo eso no hacía más que acrecentar sus sentimientos hacía ella, era tiempo de aceptarlo estaba enamorado de Hermione Granger.

Para ella las cosas no eran diferentes, se preguntaba si él podía tal vez corresponder sus sentimientos. Desde hace tiempo la trataba diferente e incluso algunas veces la había tocado, sin que fuera algo invasivo o que se sintiera lascivo; simplemente le había tomado la mano para mostrarle como cortar correctamente algún ingrediente o algo similar, y cuando ese tipo de encuentros sucedían una corriente eléctrica circulaba desde la mano de su compañero y por todo su cuerpo. No tenía ninguna duda estaba enamorada de él. Pero ¿Cómo hacérselo saber sin resultar herida? Estaba totalmente segura de que él amaba a Lily y no podía luchar contra una mujer muerta. Contra un recuerdo. Su destino era amar sin ser correspondida.

De pronto una idea surgió en su mente ¿por qué no cambiar su apariencia para serle atractiva? No es que pensara que Severus Snape era precisamente el tipo de hombre que se fijaba en el físico, sí era cierto que el amor entra por los ojos. Y tal vez si a él le gustaba como lucía podría interesarse más en ella. Sin más decidió que ese día acudiría sin su túnica que usaba normalmente y se vestiría con un sencillo vestido muggle y un par de zapatillas que sólo había usado una vez en su vida. No dominaba muy bien el arte de caminar en tacones pero lo intentaría. Se maquillo discretamente y se hizo una coleta en el cabello. Estaba lista para acudir a su encuentro.

Entró al laboratorio personal de Snape que era donde trabajaban, él ya estaba ahí. Con un débil "Buenas noches anunció su presencia".

-"Buenas noches"- Respondió Severus mientras levantaba la vista y no pudo evitar recorrer la hermosa imagen que tenía frente a él. No podía creer que ella luciera aún más hermosa de lo que se veía siempre. Cada hombre gusta de una parte del cuerpo distinta de las mujeres. En su caso admiraba un par de torneadas y largas piernas. Verla con ese corto vestido negro y esos tacones de tiras que dejaban al descubierto sus pies provocó una corriente eléctrica en su cuerpo. Sin duda le gustaba lo que veía y que nunca había visto gracias a los metros de tela bajo los que se escondía.

Los dos se dispusieron a trabajar pero ninguno de los dos podía concentrarse en lo que hacía. Mientras Severus lanzaba miradas disimuladas a las piernas de su compañera, Hermione no paraba de pensar en si es que su atuendo había tenido algún efecto en el hombre que estaba a su lado.

Esa fue la noche más larga y menos productiva en su trabajo. Después de un par de horas Hermione se  había dado por vencida. Sin duda ese hombre era imperturbable, recogió sus cosas y se despidió de él alegando que estaba cansada pero justo en el momento en el que pasaba a su lado su no dominio de los tacones altos le jugó una mala pasada; se torció el tobillo y estuvo a punto de caer al suelo cuando unos fuertes brazos la tomaron por la cintura.

Severus la ayudó a ponerse de nuevo en pie pero algo le impidió soltarla. No quería hacerlo, el tenerla entre sus brazos despertaba en su cuerpo sensaciones inimaginables. Se vieron a los ojos durante largo rato y sin siquiera pensarlo se fundieron en un tímido y tierno beso, se besaron dulce y delicadamente; sus manos comenzaron a moverse y se acariciaron, sin que fuera una invasión desmedida o se sintieran mal; las manos de ella se entrelazaron tras el cuello de Severus mientras las de él se posaron delicadamente en su cintura. No tenían ninguna prisa. Disfrutaban enormemente el besarse.

Al cortar el beso Severus cerró los ojos y la abrazó. La apretó contra su cuerpo como había estado deseando toda la noche mientras la miraba disimuladamente. La oyó suspirar y al mirarla vio que ella también había cerrado los ojos y respiraba muy rápido. Su corazón latía muy rápido; tanto que parecía querer salirse de su pecho. De pronto se asustó ¿ella realmente estaba disfrutando ese momento tanto como él? Claro que no, lo más probable es que tuviera miedo y por eso no reaccionaba. Se apartó de ella y aclaró la garganta.

-"Yo en verdad lo siento. No debí hacerlo"- Hermione parecía triste, estaba sin duda feliz mientras el contacto con su cuerpo había durado pero la reacción posterior no la esperaba.

-"No digas nada por favor arruinaras el momento"-

-"Esto es una locura. ¡No quiero hacerte daño! No soy una buena persona"

-"Eres mejor de lo que crees, te subestimas demasiado"

-"Tu no me conoces"- Hermione comenzaba a molestarse

-"Solo porque tú no me dejas"-

-"Hermione por favor esto no es posible. Tú mereces a alguien mejor. Alguien que disfrute dar paseos a la luz de la luna, que te cuide cuando estés enferma, que lea junto a ti, que note lo hermosa que te vez cuando te sonrojas o lo linda que se ve tu nariz cuando estas enojada"

-"¿Y que si yo quiero que ese alguien seas tú? Me gustas Severus, te quiero y no voy a dejarte ir así como así"- Y sin esperar respuesta ella volvió a besarlo.