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La recompensa del Príncipe — capítulo 8
Una larga semana había pasado desde el momento en el que por fin se atrevió a decirle que lo quería. Una interminable semana en la que no solo se había visto privada de sus labios sino que también de su presencia.
Después de besarlo para callarlo y demostrarle su amor, decidió irse a su recamara No hablaron de nada más, eso parecía lo correcto. Él la acompañó como lo hacía cada noche hasta la puerta de su despacho, pero al despedirse le dio un tierno beso. Hermione estaba feliz, al entrar a su habitación se recostó sobre la cama con mirada soñadora, tocando con la mano sus labios. Recordando el tacto de los labios de Severus sobre los suyos.
Por su parte el pocionista no sabía que pensar ni como actuar. Ella le había dicho que lo quería. Pero como podía querer a alguien como él. Nunca nadie además de su madre lo había querido y por esa misma razón el se sentía indigno de los sentimientos de Hermione. Repasó el asunto en su mente lo que para el parecieron unos minutos y decidió que no podía hacerle eso a la castaña. No podía arrastrarla a la porquería que era su vida. Necesitaba alejarse de ella. Sin importarle que fuera mas de media noche ingresó a la chimenea para llegar vía flu al despacho del director.
Una vez ahí fue directo a la puerta de la habitación de Albus y tocó fuertemente. El director se sobresaltó. Quién podía necesitar de él a esa hora. Qué sucedía en su castillo. Al abrir la puerta se topó con su titular de pociones y eso le preocupó aun mas.
-"¿Qué pasa Severus? ¿Qué haces aquí a esta hora?"- Preguntó mientras se tallaba los ojos
-"Necesito vacaciones"- Respondió Snape aun visiblemente aturdido
-"Falta solo una semana para las vacaciones de navidad, ¿no puedes esperar?"-
-"¡NO! Estoy muy cansado Albus necesito despejarme. No quería tener que chantajearte con esto, pero me lo debes."- Dijo muy molesto
-"Está bien. Le pediré a la señorita Granger que tome tus grupos de pociones y junto con Remus tomare las clases de Defensa"- Albus Dumbledore siempre sabía lo que pasaba en el castillo y ese día no había sido la excepción. Nunca faltaba algún cuadro que viera lo que sucedía y llegara solícito a contárselo al Director-"¿Puedo saber a donde irás?"-
-"No quiero que nadie me importune, así que no puedo decírtelo. Tu serías el primero en visitarme todos los días. Regresaré después de las vacaciones de navidad. Con permiso"- Dijo al tiempo en que se daba la vuelta dispuesto a regresar ahora por los pasillos.
-"Severus..."- El pocionista giró para atender el llamado que le hacían. -"No le des muchas vueltas al asunto, mereces ser feliz, merecer tener lo que deseas y ella también."- Severus se veía molesto, como era posible que ese viejo metiche supiera siempre lo que estaba pensando aún sin usar legeremancia. Salió del despacho sin responder y caminó por los pasillos recordando las interminables rondas que hacía en sus tiempos de insomnio. Tal vez ahora tendría que recuperar ese antiguo hábito. Aunque ahora los motivos serían muy distintos. Antes era la guerra que se avecinaba la que no le permitía dormir, ahora tenía una guerra interna.
Una semana entera desde ese momento, una semana en la que Hermione estaba mucho mas callada que de costumbre, acudía al comedor solo para que ni Minerva, ni Tonks la visitaran constantemente en su habitación. Era un secreto a voces que ella estaba mal por la ausencia de Severus. Era imposible no notar su cambio de humor y la subdirectora estaba realmente molesta.
-"Te lo dije Albus, yo se que Severus no es malo; que sin duda el la está pasando peor que Hermione, tal vez suene mal decirlo pero él está acostumbrado a estar solo, y ella no. Te dije que le iba a hacer daño. Esta pobre niña se pasea por el colegió como Helena Ravenclaw casi no come y se nota que tampoco duerme mucho"- El director estaba concentrado en la envoltura que no podía desprender de su caramelo de limón y prestaba poca atención a su compañera -"Por favor quieres dejar de comportarte como un niño. Se que me estas escuchando".
-"Te escucho Minerva, pero yo no puedo hacer nada al respecto. Severus regresará dentro de dos semanas"-
-"Llámalo, que venga a ver lo que causó"-
-"No puedo, no se donde está"- Minerva estaba molesta y Su enojo iba creciendo cada vez mas por la actitud con la que Albus afrontaba la situación.
-"Esperemos que cuando ese hombre regrese no tenga la desfachatez de querer estar a su lado"- Esto ultimo lo dijo casi gritando. Salió de la dirección y se fue directo a su habitación para escribirle a Severus. Si Albus no sabía donde estaba seguro su lechuza si lo encontraría.
Una semana lejos de ella y de todos. Había cerrado la red flu de su casa en la Hilandera y había cortado toda forma de comunicación. No quería saber nada de nadie. Necesitaba pensar. Pero no ayudaba para nada la idea de recibir cartas de Hermione cada medio día. Las primeras eran simples "¿Donde estas?" "Solo quiero saber si estas bien" Pero la ultima era concluyente
"Severus, no se donde estas pero está mas que claro que no quieres que lo sepa. Quiero que sepas que esta fue una de las peores semanas de mi vida. El no saber de ti me pone especialmente triste. No se que es lo que planeas pero creo que yo no estoy incluida en esos planes. No te preocupes no tienes que huir de tu vida para poder alejarte de mí. Permaneceré en el castillo solo hasta finales del curso, los avances que tuvimos con la poción matalobos me permiten trabajar sola en adelante así que no tendrás que verme. Podemos turnarnos los días para aparecer en el comedor, así nadie nos molestará por permanecer recluidos. Se que no me quieres, se que estás enamorado de Lily Potter. Yo se perder y esta vez un recuerdo me ha ganado. No interferiré mas con tu vida"
Como podía pensar que estaba enamorado de Lily todavía, era claro que ya no la quería. Si siempre la recordaría pero ya no mas con esa obsesion casi enfermisa con la que la pensaba antes. Ahora veía todo claro, esta también había sido la peor semana de su vida. Tenía que decirle que la quería.
Una semana desde ese maravilloso momento en que se besaron. Una semana desde que él se fue sin siquiera despedirse y la dejó sola en ese castillo que nunca le había parecido tan frío y gris. Una semana sin responderle una sola de las muchas cartas que le había enviado. Ella ya no entendía nada y no sabía que hacer. Nadie le dijo que había pasado con él. Una simple nota de Dumbledore pidiéndole tomar sus grupos de pociones y cuando ella preguntó que había pasado respondió con un tranquilo "está tratando asuntos personales" Estaba segura que esos asuntos personales tenían que ver con ella. No podía luchar contra el recuerdo de Lily Evans y se lo dejó claro en la última carta que le había enviado. No quería pasar navidad en el castillo donde todo le recordara a el, pero tampoco quería pasarla en la casa de sus padres donde todo le recordaba que tal vez nunca los encontraría.
Decidió que se iría, habló con Dora para pedirle permiso de usar la cabaña de Remus la que solía ser de sus padres. Le suplicó que no le dijera a nadie donde estaba. No quería visitas inesperadas. Preparó su equipaje lo encogió y se encaminó a Hogsmade, cuando estuvo ahí desapareció. Llegó al lugar y solo se dejó caer en la cama, sin duda alguna esas serian las navidades mas tristes de su vida.
No podía perderla, ahora que había encontrado quien complementara su vida no podía dejarla ir como si nada solo por ser un tonto que no sabe decir lo que siente. Si ella había decidido alejarse lo respetaría pero al menos le haría saber que era ella a quien quería, que ninguna otra mujer le había despertado sentimientos iguales a los que ella hacia nacer en su interior. La prueba tangible de ello era su nuevo patronus. Si antes una cierva era su protector ahora una pequeña Leona aparecía tras su varita cuando invocaba el hechizo.
Habilitó la red flu y llego directo a su despacho. Salió rápidamente y sin anunciarse entro en la habitación contigua. No había rastro de ella. Practicamente corrió a buscar al director sin importarle con quien se topaba por el camino
-"¿Dónde está?"
-"¿Quién?"
-"No te hagas el gracioso Albus sabes perfectamente de quién hablo. ¿Donde está Hermione?"-
-"No me dijo a donde iría solo que no se quedaría en el castillo"- Ahora si estaba frustrado ¿Cómo la hallaría? -"Realmente necesitarás suerte para encontrarla"- Suerte eso era todo, haría lo mismo que ella hizo tiempo atrás cuando lo encontró junto a la tumba de su madre.
Sin pedir permiso uso la chimenea de Albus y ya en su propio despacho entro a su armario de pociones. Suerte Líquida, solo eso necesitaba para encontrarla. Vació el contenido de la botella en su boca y recordó el momento en el que la tuvo entre sus brazos, se desapareció y al aparecer en notó que estaba en una pequeña casa un poco descuidada. Entonces la vio estaba dormida sobre la cama, claramente había estado llorando y seguro que era por su causa.
Se sentó junto a ella y toco con mucho cuidado su rostro. Como si temiera hacerle daño. Ella despertó al sentir el contacto. Estaba feliz de verlo, pero al mismo tiempo enfadada con el asi que se levanto y con un tono de enojo le dijo
-"¿Qué es lo que quieres Severus? ¿Qué haces aquí? ¿Qué es lo que te pasa?"
-"¿Qué es lo que me pasa? ¡Que te amo y no quiero hacerte daño! ¡No quiero lastimarte! Mirame Soy Severus Snape el muercielago de las mazmorras, el ex mortifago. Un ser despreciable"-
-"No eres despreciable ahora por favor deja de actuar como el bastardo que ambos sabemos que no eres y explícame que quieres de mi"
-"Quiero todo de ti, pero se que no lo merezco. Granger aunque yo te ame esto no puede ser. No te engañes"
-"¡Granger! ¿Granger? ¿Te parece adecuado seguir llamándome asi cuando me haz besado y dicho que me amas? El único que se engaña aquí eres tu. ¡Oh! Ya comprendo eres lo suficientemente valiente para enfrentarte a Voldemort, pero eres un cobarde cuando se trata de afrontar tus sentimientos"
La sola mención de la palabra cobarde fue para el un incentivo. La tomó por la cintura y la besó fuertemente en un principio, pero despues el beso se torno tierno y suave.